sábado, 28 de enero de 2012

- MIEDO -



Asfixia en la noche, vértigo. Algo raro sucede por ahí. Pero no me preguntes exactamente en dónde se halla el peligro, y no tengo un localizador GPS para detectarlo.
El miedo es más libre aún que la libertad. Te atrapa y se casa contigo, te mata, te llama, te desorienta y te da zarpazos con olor a fea ambigüedad. Alerta total.
Lobo atenazado a unas piernas de cartón, mirada fría que te dice que no vas a seguir en la vida, puenting sin adrenalina, y ganas de nunca hacerte mayor. Crujen los huesos de dolor inevitable. Sala de dentistas antiguos. Brutos sin medios y en acción. Daños. Olor a analgésico.
Miedo, pánico. Ley de Murphy. A veces lo malo te puede hacer demasiado daño inesperado. Frío de hierro, y acero de invierno en los incisivos. Parte sensible del pensar, que inspiró a filósofos y poetas sabios y descriptivos. Miedo a la muerte. Esencia de Freud.
Temor fundado o infundado. Falta de placer y de deseo. Y hasta de ganas de comer. Miedo, sentimiento alado. Todos tenemos en algún momento de nuestra vida alguna clase de miedo. Miedo humano y miedo animal. Pongamos que miedo en las plantas.
Pelos de punta y erizo, algo sorprende. Los enemigos pueden atacarnos, los amigos   son capaces de fallarnos en el momento más necesario y desconcertante, y hasta esa novia que tenemos desde la mismísima adolescencia, quizás algún día se líe con un millonetis gordo y estirado. Triunfo del miedo en el azar. As de oros para el temor. ¡Miedo! ...
Ansiedad, angustia, manía, desesperación, exagerado ante lo nimio, eufórico de petit comité, canguelo estúpido pero real, sensación que no nos gusta, temor a ser derrotado por el mismo cerebral y frío rival que siempre tiene el vicio y la superioridad de ganarnos.
Miedo en el rico. Hipocresía de defensa. El robo como inquietud, el delincuente que teme no poder terminar el día al no haber comido ni un solo bocadillo, avión que sube y despega hacia las alturas en un acto casi mágico de osadía física.
Fantasía, esclavismo, falta de coraje, incapacidad de plantarle    las   cosas      claras    a  un verborréico embaucador, no saber ser hombre ni mujer, no poder llegar a ser maduro, gusanillo en las tripas porque algo está sucediendo. Esencia, y colonia personal de fragancia desgradablemente personal. Halitosis en el alma. Enfermedad.
Miedo ante la realidad. Cosas que pasan. Firmamos un contrato al nacer, en el que se lee con letra pequeña que vamos a morir. No aceptación ni tolerancia con una locura. ¿La muerte o la falta de placer eterno? ¡Que se mueran los otros, los feos, los que sean, pero no nosotros! Malos ratos dentro de uno mismo y en una situación de temporal de rayos y borrasca general.
Sala de locos. Alarido. Temblor, aguja incisiva en la película de Anthony Perkins, invasión de los alienígenas sin sentimientos que convierten nuestra seguridad e integridad   en   un tremendo recorte social. Sobrevivir, como lema ante los tiempos. Miedo humano a no poder seguir.
-MIEDO A SUPERAR-

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