viernes, 16 de noviembre de 2018

- LA RAÍZ DE MI PELUQUERO RAMÓN -




Me fue de resaltar, la expresión de mi entrañable y granadino peluquero Ramón. Mi peluquero desde que yo era un adolescente.
Era, su cara. Su sentimiento sentido y exteriorizado. Quizás, su edad. Ramón con su componente habitual de campechana ternura, pero mucho más metido en esta ocasión sobre lo que me decía y refería.
Pensaba en su padre, y en él mismo, y en los años cincuenta antes de emigrar a mi Valencia, y en el hambre. Ramón hablaba del hambre que pasó. Y eso le indigna, porque ve tiempos de despilfarro y de comodidad, y eso le saca las venas: "Los chavales no se comen las galletas si no llevan muñequito para jugar" ...
Ramón es el sobrevivir. El hambre, nuevamente. Me contaba que de una barra de pan diario, debían comer siete bocas. Su familia. Y no valía con un trabajo, y allá en su tierra cuna o te la jugabas currando hasta el agotamiento, o te morías de hambre. Un trabajo, era poco. El dolor del hambre no se puede notar con el impacto de una verbalización, o por el choque de la punta de un bolígrafo con un papel desnudo y blanco. ¡Nunca! ...
La puta postguerra. La pobreza límite. Por eso hoy más que nunca comprendo y respeto la personalidad de mi peluquero. Era una España y una Andalucía de desesperación la que tuvo que vivir. La que vivió.
Su padre, no podía con tantos trabajos a la vez. Curraba todo el santo día. Ramón, diez añitos, maduró con la precocidad de un osado. Y era un nene. Me contó, que a su padre le habían encomendado un desempeño más, el cual consistía en la construcción de un grupo escolar. Y entonces, Ramón habló con su padre. Y le dejó un tanto perplejo. Le dijo que no se preocupara y que siguiera haciendo de pastor, porque él le cubriría ese tiempo. Y que al trabajo del grupo escolar, acudiría él mismo ...
El padre de Ramón le negó en principio las ideas, hasta que al final le concedió el beneficio de la duda. Había que tener en cuenta que podían sancionar a dicho padre si no se presentaba a este trabajo de obligado cumplimiento.
- "Padre, ¡no se preocupe! El no, ya lo tenemos. Iré yo y ya le contaré si me admiten o no en la obra" ...
- ¡Pero, hijo! ¡Me cago en todo lo que se mueve! ... ¡Venga!, ¡vale! Pero, ¡ya me dirás!, ¿eh?"...
Ramón se presentó en la obra y explicó al jefe el motivo por el cual él substituiría a su padre. ¡Muchos e indeclinables trabajos! Y entonces los obreros le miraron con sorna e ironía. Pero al final premiaron su audacia y le encomendaron la labor de ir llenando los capazos de tierra extraída. Dicho trabajo era tan duro cavando las zanjas, que todo el mundo tenía derecho a un poco más de media hora de descanso. Y en seguida, rígido como el reloj, el encargado urgía a todos a reanudar la faena.
Pero, el niño aguantó. Y en la cabeza de Ramón se clavó la idea definitiva de la dinámica de la supervivencia. No tuvo infancia y apenas juventud. Solo trabajo constante mal pagado, y una novia con la que se casó y sigue casado.
Pasó el tiempo. Como ahora hacen los inmigrantes ecuatorianos o de tantos países que nos llegan cuando logran atravesar la guadaña del Nostrum en barquitas de llanto. Ramón empezó a tener familiares aquí en mi Valencia, que fueron viniendo y aprendiendo oficios y destreza. Tíos, hermanos, primos y familia cercana, conocieron el arte del pelar cabezas, y se fueron haciendo peluqueros. Como Ramón, que lleva casi toda su vida aquí currando en tal oficio.
Me decía, entre emocionado y sorprendido, que no comprende del todo bien por qué los jóvenes no se mueven como antes. No ve mucha perspectiva ni puede comprender el tiempo de hoy. Que es otro. Él vivió el trabajo para combatir el hambre y hasta para poder comprarse una moto, un coche y un chalet. Trabajó como un bestia y además no le quedaba otra.
Pero más allá de sus ideologías, me quedo con su cara sincera y emocionada que definía hoy su más profunda verdad. Las pasaron putas. Y no le hubiera gustado pasarlo tan desagradablemente. Ramón no logra pensar en los causantes de aquella pobreza. Nunca lo hará. Prefiere moverse y seguir cortando pelos y afeitando barbas. Su infancia le marcó del todo. Como a tantos. Y le hizo tierno y extremadamente práctico.
-TE ENTIENDO, RAMÓN-

miércoles, 14 de noviembre de 2018

- RUMORES A NAVIDAD -




Mediados de noviembre. Da igual. Se percibe y sin necesidad de prismáticos. El simple almanaque o agenda  te dice mentalmente que las navidades ya están ahí. Sin tapujos. Se observa en las caras que vienen de las mentes. En las actitudes. En casi todo ya está el rumor navideño.
La industria del regalo y de la sorpresa. La navidad de la previsión, del proyecto y del dinero, ya se huele en torno a las grandes superficies comerciales y en casi todo tipo de tiendas. Es un rumor, un olor, un aroma, una intuición, unas ganas de que llegue o de que se vaya ya, una estación única y especial dentro del corazón del consumo y con la excusa de los afectos y de las tradiciones.
Mola comprar ahora. Antes de que todo sea demasiado tarde, por oneroso o masivo. El juego de la sorpresa está virgen y fresco, y hasta puedes ahora amagar a que vas a hacer unas compras habituales más, pero te engañas a tí mismo porque ahora sueñas bastante más de lo debido.
La Economía se lo come todo y mucho antes. Se anticipa siempre a lo religioso o a lo caritativo, y se piensa en la suerte del dinero. Empiezan ya ha tiempo a llenarse las administraciones de la lotería. Objetivo, el Gordo. Una cosa de mayores con la que se solidariza ahora la clase joven. Ellas y ellos también juegan aunque menos.
Es tiempo de ensayo de villancicos en las corales, y mucho trajín de preparación, de marcarse obligaciones que se salgan todo lo posible de lo cotidiano.
Ahora gusta mucho más la ropa y el look, y se autogestiona lo que uno se va a poner o no cuando diciembre campanee la despedida del 18. El año viejo se castiga y contraataca palpando la ropa una y otra vez. Queremos querer y que nos quieran, pero esta vez un poco más. Las novedades vienen a ser como un poco más en todo. En vanidad, en hipocresía, en agarrarse a los clavos de las tradiciones y en inspeccionar lo nuevo que hay y lo que han sacado ahora.
Es el tiempo de la adquisición, de la equis en ese traje que favorece aunque valga cien euros más de la cuenta. Es tiempo de no quedarse atrás. De luchar por solidificar y blindar la apariencia actuativa y de emulación ante los demás.
Hay más gente,-o lo parece-, por las calles y con las mismas o parecidas rutas. Hasta los pobres sueñan en que no lo son tanto, la clase media se lanza a consumir masividad y huye de las conferencias o de los actos intelectuales. No se puede estar en dos sitios a la vez, a no ser que sea para hacer dos compras grandes. O tres. O, cinco ...
Mirar. Es tiempo de mirar y prever. Que no escape Cronos. Que no se vaya nada. Que el tren de la navidad nos pille en marcha con nosotros dentro ya de los vagones. Es el tiempo de hoy en mi país. Queremos estar más maquillados y guapos, sacar más fiesta de lo que sea, y hasta visitar a un pobre y esperar a que al menos una vez al año lo que quede de familia se tenga que reunir.
Lencería, turrones, peinados, carcajadas, comidas, gambas, la manía de la gastronomía, darlo todo y que le den a los días que vendrán, la nieve fría que huele a postal del pueblo perdido y original, sacar la efímera flor de pascua que siempre se jode aún siendo jardinero, el imperio del placer seguro, y el gran carnaval o cabalgata de bolsas llenas de sorpresas y novedades. Tejidos y langostinos, marisco de usura, dulces, y golosos, y gordos sin importancia, y a ser buenos que viene Dios, y a no pensar que es peor, y a mover el culo, y a llegar a casa derrengados sin un duro pero felices sociales. Sí. Noviembre está cada día más cerca del óbito anual. Y siempre queremos un final positivo en el sueño humano.
-EL EXCLUÍDO MIRA PREOCUPADO-

domingo, 11 de noviembre de 2018

- EL BOCA-RIVER, RELIGIOSO Y QUASI ETERNO. -




Rivalidad. Olor a fútbol austral. Sabor a fútbol y a mil quinientas cosas más. Contagio. Boca Juniors contra River Plate. Eternos rivales. Y la ida de la final de la Champions de los Libertadores de América. Buenos Aires. Argentina. La Bombonera. La exageración. La leche. La lluvia y la pasión.
País de inmigrantes. Se nota. El fútbol y la oratoria. Más pasiones. Verbos. El psicoanálisis y el porte de orgullo. Son europeos del sur. Su acento es especial. Dice mucho.
Sí. El fútbol parece más una obsesión que una religión. Es una maravillosa locura colectiva. El Boca-River, es especial. Huele a más cosas sinceras y añejas. Auténticas. Este clásico me atrapa más que el choque de los rivales de Manchester, los del Flamengo-Fluminense, y se me acerca muchísimo a mi Madrid-Barça.
Mas nada es comparable con nada. Argentina es la que es. Quizás es bien significativo que no se conozca apenas a los jugadores de Boca y River que saltarán al pasto. Hay una carne ahí y un sabor de camiseta, que atrapa a los más abúlicos o escurridizos. En la Bombonera se hablará de todo. De la emoción, del tiempo, del árbitro, de la pasión, de los entrenadores y de las ganas de ganar la Libertadores. Cuarenta años sin verse cara a cara.
Me fascina el Boca-River. Porque con esta excusa este país desconecta y habla de sentimientos y de cosas que pasaron y que pasarán. Es lo social lo más importante. El mate y la disquisición. La terrible barra brava y los comentaristas que buscan show y share. Esto hay que venderlo a pesar de que se venda solo.
Me gustaría ubicarme entre los aficionados y estar en sus casas ante la tele, para así verles en directo interactuar. Porque ellos son fútbol y entraña. Carne humana y de grupo. Energía desbordante que apaga todos los titulares. Estos europeos del sur, crean y generan sus propios espacios de singularidad.
River es el pijo. Y Boca es la general, el populacho; la clase baja. Boca tiene carisma, mucho enganche, mientras River posee la finura y el modo de posar.
Boca es ras de tierra y otros mundos apasionados, lastimeros, valientes y posibles. River es disfrutar de lo que tienen y aprovechar el status. Son dos Buenos Aires en uno, siempre rivales. Irreconciliables y todo lo libres que les dejan ser. Por la Bombonera ha pasado el dios Maradona, de todo y de lo mejor.Se escriben libros para destacar la cantidad de futbolistas sensacionales, sumando igualmente los de el Monumental de River. Éxitos y glorias. ¡Eternas! ...
Todos saben de fútbol. Todos sabemos de fútbol. O eso queremos creer. Sí. Está bien saber de fútbol y ser fieles a una identidad. Todo fue poesía hasta que llegó la crisis y la globalización. Y la corrupción. Y todas las historias y cuentos maravillosos del atrás, y las terribles de las sangrientas dictaduras que pueden saber a tango o a milonga fatales.
Argentina lleva en su nombre la plata. L´argent francés. Y el palique. Los oradores argentinos son gurús del embrujo, admiten la chanza, y tratan de ser corregidos por la practicidad de los inmediatos y ansiosos que buscan película de acción con mamporrazo final y ganador de los suyos. Cuentos de fútbol.
El fútbol sin Argentina sería carente. Sin equipos como el Boca, a América y al mundo le faltaría algo y habría un vacío. No se entiende nada de ese imán que es un Boca-River. Pero aquí no es cuestión de entender sino de sentir. Es la gran primera parte de la Super Bowl argentina. El partido que debes ver sin que te lo cuente al otro. Los pumas esperan agazapados. Es un partido donde hay mucho más que fútbol y ganadores. Aunque estuvo Maradona y no esté Messi, es igual. Es un partido que desnuda los sentimientos. Hasta en los lugares de poca vida y esperanza, en el sanatorio casi final, el viejo levanta sus ojos hacia una modesta pantalla y sabe entretenerse soñando con que fue joven y tuvo esa misma ilusión que los otros. El fútbol contiene gran parte de las vidas.
¡DISFRUTEN!

jueves, 8 de noviembre de 2018

¡VINICIUS!




Fútbol es fútbol. Brazil. Las perlas negras. Vinicius. Agujero y caída libre en el Real de Florentino. Todo falló. La corrección de Julen Lopetegui no comulgó con su sonrisa insulsa. No tuvo chispa de entrenador ganador. Contagió aburrimiento y parece verde. Y amarrategui. Y quiso apostar por lo imposible. Don resultado lo mandó al recuerdo y vinieron los parches. Santiago Hernán Solari se come su marrón.
Sí. El Real Madrid es como la Banca, la cual siempre ha de ganar porque si no, ¿qué haría?El Madrid es una gran empresa, la cual vende éxitos. De hecho el fútbol es un deporte de éxitos pero también de chascos morrocotudos. Los blancos no pueden permitirse que la abulia se los coma. ¡Es el desastre! Se necesita lo que haga falta, pero algo nuevo que ayude a nuevas apuestas de sonrisa.
Florentino fichó a un joven brasileiro que no pareció convencer y lo pasaron al Castilla, al filial, a galeras, al laboratorio de los desechados. Y ahí en el Castilla, Vinicius deslumbró con cosas impropias de un juvenil. Goles y virguerías. Es alto, joven, ambicioso y de Brazil. Como tantos jóvenes que solo sueñan allén de los mares con una gran oportunidad futbolística.
El Madrid no arranca. No juega bien, su defensa es un coladero, el centro del campo parece romo y embrujado, y la sombra de Cristiano es demasiado alargada. Los delanteros no la enchufan y ...
¡Vinicius! ¡Siempre Vinicius! Interinidad. Solari lo va haciendo bien pero no tiene experiencia en la competición de nivel. Todo parece mera sensatez y ganas de no avivar los fuegos lo que hace el argentino. Ha salvado varias pelotas de match ball como la clasificación de la Champions, el haber hecho revivir a Benzema, sentar a Modric o fijar del todo a Courtois. Pero todo sigue temporal. La mejor noticia es que el Madrid no encaja goles ahora y mete muchos. La peor noticia es que la temporada es más larga que un marathón y nunca sabes. Incertidumbre.
¡Vinicius! El rey Baltasar y las ganas de sueños y de incentivos. Básico. Este negocio es así. Hay que inventárselo todo. Como los comics. Y decir que Vinicius puede ser el Neymar, el Pelé, la salvación, el enviado, la respuesta, la vacuna, la esperanza, el nolotil discutido, el goleador, el triunfo y hasta la gran solución.
Es joven. Y hay chanza. Parece que está verde y es normal que lo esté. Su problema es el tiempo. Da un poco de risa cuando se comenta que Vinicius puede ser el nuevo paradigma del éxito. El otro día salió, centró, le pegó a un rival en el culo y la metió. ¡Gool! ...
No es así. No se puede saber aún si es así o no es así. Vinicius es activo, enérgico, con savia, con escuela, rápido, ofensivo, y por verse del todo bien. No hay que reírse ni ser escéptico o negativista. El tiempo todo lo aclara, incluído el de Solari. El tiempo pondrá la poca seriedad que tiene este deporte, en su sitio. Dependerá de muchos factores, incluída la billetera de Florentino o la deriva del Barça y del Atlético de Madrid.
¡Vinicius! ¡Siempre Vinicius! O, Neymar. O, quien sea. Cristiano ya es el pasado. El futuro es lo único que vale aquí. Incluso para la santa casa blanca de Bernabéu. Tras Florentino también habrá futuro. 
Y mientras tanto, puede estar bien la parte del humor que destensa. Porque el fútbol sin humor es menos trascendente, si es que lo es. El fútbol es ilusión, emoción, aristas, ángulos, vértices, pasta, goles, logaritmos, el VAR, el bar de los amiguetes, la incorporación de las amigas, las reporteras que se sitúan en los programas  deportivos, los árbitros casi desnudos, las tapas, los horarios locos de Jaume Roures, y toda la excusa para salir de la rutina. ¡Vinicius! Me recuerda su nombre al del gran músico Vinicius de Moraes. Un genio.
¡VIXCA VINICIUS!

domingo, 4 de noviembre de 2018

- "EL ALGARROBO", EN AQUELLA MI ADOLESCENCIA. -




"Curro Jiménez" era la serie. La serie estrella de la televisión española en los años setenta. Como alguien definió tras su éxito fulgurante, nuestro western español en donde los malos eran los franceses. Nuestra película de buenos y malos, de accción, mujeres, mamporros, risas y simpatía. Y muy bien hecha. Formidablemente ejecutada.
La música de "Curro Jiménez", del compositor Waldo de los Ríos, fue un excelente logro. Era el perfecto son para una serie de aventuras con sabor a guitarra española y a modernidad a un tiempo. España, comenzaba a saber hacer series de acción y de distracción con calidad.
Era, los domingos. Los domingos por la noche en la hora de máxima audiencia de unos españolitos que querían cosas nuevas y movimiento. Salir del gris y del estatismo, y soñar con ser dinámicos y definitivos.
Mi adolescencia y primera juventud, no fueron éso. Esa etapa de mi vida fue plana y excesivamente triste. Vicisitudes. Por eso, cuando llegaban los coñazos domingos, en la tele y en casa la serie "Curro Jiménez" me permitía el sueño de la sonrisa que me distraía y me hacía reír y observar la vida de los aventureros buenos, justicieros y españoles. Mis ídolos y los de  más de media España. "Curro", encarnado por el gran Sancho Gracia, "El estudiante", interpretado por Pepe Sancho, o "el algarrobo", interpretado por el gran actor Álvaro de Luna, el cual nos acaba de dejar.
Es la vida. Cuando la adolescencia cabalga hacia la juventud y ésta hacia la adultez o el apogeo. "El algarrobo" se ha ido porque era ya mayor y porque la vida no se para jamás. Y está la vitalidad, y las chicas, y las risas, y el derecho a soñar.
Toda España se apostaba ante las más que popular serie. ¡"Curro Jiménez"! Y salía el genio y el ingenio de nuestras capacidades. La Democracia era todavía un deseo que no acababa de llegar, y la gente tenía ya muchas ganas de cambiar el rumbo de sus vidas.
Invasiones napoleónicas. ¡Los franceses! Curro Jiménez suponía el jefe bandolero y bueno de un grupo de héroes valientes que luchaba a su modo contra la invasión, bajando desde las montañas de la Sierra a lomos de nuestros preciosos y trepidantes caballos. ¡Qué hermoso es un caballo al galope! Tiene ritmo y propone mil enfoques y dinámicas.
"Curro", era el jefe. Fue la consagración definitiva de Sancho Gracia. "Curro", estratega y conquistador de las chavalas. Por cierto que en cada capítulo aparecían la flor y nata de las bellezas del cine y hasta de la canción. "Curro Jiménez", como la vida, necesitaba de nuestras beldades y el vino, que le daban glamour a una serie espléndida y bien próxima que se nos hacía familiar e imprescindible. Cómplice.
"El estudiante", Pepe Sancho, era el intelectual, el astuto y el pensador, siempre leal y brazo derecho de "Curro".
Pero, ¿qué pasaba si las estrategias se complicaban y debía aparecer el músculo físico? Esto era cosa de "el algarrobo". El fortachón y simpático a la par que gran actor Álvaro de Luna, se encargaba de los mamporros. Calvorota, desaliñado y fuerte como un toro, "el algarrobo" alzaba sus puños contra el francés y solventaba los entuertos.
Nos reíamos con los puñetazos del "algarrobo". Era un personaje inocentón y noble, el soldado imparable con los puños y a la vez vulnerable ante las bromas cariñosas del "Curro"o de "el estudiante". Bonachón y pegador contumaz. Todos los franceses al suelo uno tras uno tras los castañazos que arreaba "el algarrobo".
Muy conseguido todo. Muchos directores, y a destacar la de Joaquín Romero Marchent. "Curro" triunfó para siempre, sellando esa serie. Pepe Sancho no quedó tan marcado. Y "el algarrobo" fue y era versátil y podía hacer e hizo mil personajes en su extensísima carrera. Actor de raza. Todos, unos grandes actores.
Pero, dejadme bajar a ese tiempo de mi vida. Porque cuando más desanimado o aburrido estaba yo, entonces llegaba un francés napoleónico a traición y podía poner en jaque la integridad de los bandoleros españoles. Y en ese rápido y oportuno momento, aparecía la leche del "algarrobo" y este mi país se ponía satisfecho y sonreía encantado.
Como "Curro", ídolo de todas las masas y de las máximas simpatías con su mujerieguismo en escena y hasta en la vida real. Porque para muchos de nosotros y por fin, toda aquella serie era vida real. Y nos gustaron mucho las buenas críticas y el enorme éxito de esta serie. Pero lo que nos molaba era ver las castañas del "algarrobo" o la picardía justiciera del gran "Curro" y sus caballos. Teníamos derecho a desear y soñar, y lo pudimos hacer.
-ADIÓS AL GRAN "ALGARROBO"-

jueves, 1 de noviembre de 2018

- DESDE MI BALCÓN ENTRE LAS PLANTAS -




Poda y vitalidad. Todo junto. Las plantas de mi balcón andan raseando. Realidad. Al rebajarlas les he quitado mucha altura. Se acercan a la tierra. Juego a experimentar sobre ellas. Aprender de ellas también para mí.
Quiero asegurar las raíces. Ahí centro ahora mis deseos en los cuidados de mis plantas que me dan paz. Llegará el viento y lo moverá todo. De modo que el agarre inferior deberá ser prioritario.
He podado casi todo. Las flores de un día las tengo abundantes, pero ahora les llega el tiempo de descanso y les sacrifico los tallos. Hemos tenido aquí en Valencia episodios durísimos de cambio climático, y ha llovido muchísimo y mal llovido. De récord negativo. Por eso las he defendido haciéndolas agujeros con idea de no dañar lo interior. Pero, sí, muchos agujeros y lo más profundo posible que me deja la densidad de la tierra, para que puedan drenar mejor y escupir el agua excesiva y evitar el barro que genera podredumbre. Han aguantado.
Sí. Las flores de un día parecen extrañarse por su nueva enanez. La tierra se vuelve a ver entre los tallos. La idea es hacerles descansar tras un verano brutal de calor que las ha llevado a una actividad constante de crecimiento y de floración hasta llegar el "veroño" que da un paso fugaz hacia el frío. Aunque pronto suavizará de nuevo el clima hacia su mediterraneidad.
Muy rara está una planta lateral trepadora. Demasiados años sin podarla. Demasiada nostalgia. Hasta que hace poco me lancé a arriesgar e hice una poda límite. Me di cuenta de que el espesor y la exuberancia eran engañosas. A poco que tiraba de un tallo, las hojas se mostraban quebradizas, se hacían añicos y se desprendían. Aquello no me gustó porque no era habitual. Quiero que repasen su tiempo desde un principio. Lateralmente le pegué fuerte con las tijeras, y en general acabé con las alturas. Solo dejé tallos pequeños pero abundantísimos, como tienen todas las trepadoras. Deseché ramitas secas y derrotadas; inexistentes, de otro tiempo que no quise cortar. Y les metí agujeros cuidando el centro, e incluso añadí tímida pero firmemente tierra nueva. Conté con el fresco aliado y la lluvia pertinaz y excesiva. Ya rebrota esta trepadora. Ahora inicialmente cogerá menos altura y menos follaje lateral. Pero tengo curiosidad acerca de su característica quebradiza. Con suerte, volverá todo a brotar fuerte y adecuado. Feliz.
La he tomado con esas calas que me crecen en seguida, ansiosas por demostrar desde sus pequeños bulbos su capacidad para escalar subiendo y subiendo las hojas altas y extensas, las cuales luego Eolo bambolea en exceso y las hace inútiles los esfuerzos de crecer bien. Tijerazos y más tijerazos capadores. Es el mejor tiempo. Tengo aún algunos meses para rectificarlas y observarlas. Las reduzco y elimino las hojas, pero solo las centro. Únicamente quiero asegurar la fuerza de enraice de los bulbos desde donde se paren las hojas y las preciosas flores que traerá el principio de la primavera en beso con el final del invierno en cópula de luz de aquí. No quiero que el viento extraño actúe sobre su verdad y auténtico eje de vitalidad. Me sabe mal hacerles los cortes exterminadores laterales, pero no afectan y crecen mejor.
He conseguido conservar los espectaculares jacintos, poseedores de una flor exótica y de enorme belleza. Los recubrí con tierra cuando el verano inactivo, e impedí que se secaran. Ahora ya están en el balcón. Y uno de ellos ya muestra el pico verde de que asciende en el invierno en busca de su progresivo desarrollo. Y me da ilusión porque es trasplantada a una maceta más grande. Causará alegría y satisfacción.
Trabajé obediente sobre los geranios evitando con un preparado semanal que la mariposita del taladro atacara y parasitara sus organismos. Los geranios están potentes y liberados de plagas. Pero uno ha crecido en exceso. Solo un poco de vigilancia para que no se excesive, y sin problemas.
¡No soy botánico ni jardinero! Solo soy un apasionado de las plantas, de las cuales y de su observación yo aprendo cada día. Y entre ellas y desde ellas, observo complejidades y dudas. Desde mis certezas experimentales, advierto nuevas preguntas y posibilidades. Esto es mi balcón. Mi parte favorita de mi casa aunque sea el exterior de ella, y entonces los cotillas y no tan cotillas observan sorprendidos mi afán sobre los tiestos. Mi barrio ha cambiado y ahora está lleno de jóvenes que prefieren terrazas defensivas e intimistas, frente al balcón exterior y sin costumbres botánicas claras.
-VOY UN TANTO CONTRA CORRIENTE-

domingo, 28 de octubre de 2018

- UN PLETÓRICO SUÁREZ ROMPE A UN MADRID MENOR: ¡5-1! -




Cuando hay tanta diferencia entre estos dos equipos,-banderas del fútbol nacional y mundial-, es que algo profundo le sucede en este caso al Real Madrid. No es normal. Y descubrimos en el Camp Nou que no solo pasa que Cristiano Ronaldo ya no está. Lo del Madrid es mucho más que éso. Es, general. De todo el equipo. Un equipo sin ideas, y que solo vive de la jugadas sueltas y de pegada de calidad. Hoy por hoy, se antoja absolutamente insuficiente para su prestigiosa talla. Lo peor del Real no fue perder en Barcelona, sino de su modo lastimero y plano de estar en el campo.
El Barça, -que trata igualmente de olvidarse de Xavi o Iniesta-, tiene más talento en el centro del campo, y sobre todo, un ensamblaje claro que le hace tener positivo lo que inventa más allá de sus genialidades.
La paliza del Barcelona al Madrid se ha debido a varios factores. Y uno de ellos ha sido la defensa que nunca ofrece seguridad. Y un centro del campo fallón y anárquico; inconsistente. Es como un equipo mal entrenado, sonado, o profundamente desconcertado o deprimido.
Se temían los dos colosos a pesar de o quizás, porque Messi está lesionado y Cristiano en la Juve. Los dos grandes pesos pesados del gol, en ausencia en el Clásico de la ida. Y los primeros minutos fueron de acojono y de no perder el balón, hasta que Coutinho con su gol cambió las cosas y hasta que la lotería del VAR concedió un penalty al uruguayo Luís Suárez, y este no perdonó desde el punto fatídico. La holgura a goles dio serenidad a los azulgrana, y el Madrid mostró desnudo sus enormes carencias actuales. Una verdadera calamidad ...
Solo tras el descanso los madrileños sacaron el orgullo y con el gol de Marcelo lo intentaron con casta. ¡Todo un espejismo! Solo con rabia no se puede ganar nada.
Y de repente, Suárez alcanzó un balón colgado en el área de la madrileña defensa calamitosa que fue un coladero, giró el cuello de modo soberbio, y marcó un golazo de pañuelo: 3-1 y toda la paz.
Ahí empezó el final definitivo de un Madrid que nunca existió, y la apoteosis de efectividad azulgrana y exultante, que jugó a placer y demasiado extrañamente fácil de romper a golpes de gol. Se llevó una manita y pudieron ser más.
El Barça y sin Messi tiene buenas noticias. Ese chico brasileño que se llama Arthur es una excelente buena sorpresa, y lo de Suárez es admirable. El uruguayo ya está de nuevo ahí. Entre los mejores delanteros del planeta. Sin complejos, rapidísimo, con más goles aún al Real, asistiendo, percutiendo, rutilante, incansable y admirable. Atrevido y soberbio. Imprescindible arriba. Un tipo con una raza y un tesón que sorprende. Todo un crack que nunca se esconde. Del uruguayo nunca hay que fiarse aunque puedan haber rumores de sus rachas negativas o de su imprecisión. Cuando peor le van los vientos, más se agiganta.
Pero la novedad en la nueva noticia azulgrana está en su ensamblaje y en su salud. Va ganando en seguridad y avanza con decisión camino de sus objetivos. Ha podido permitirse no depender del dios Messi para seguir presentando un excelente conjunto. Espléndida la velocidad de Jordi Alba.
Ha sido un Clásico desquilibrado. Un Madrid extraño, irreconocible, sin entrenador, con jugadores con pocas ideas y gesto tosco, decepcionante y hasta físicamente insuficientemente preparado. A estos chicos les hace falta más frescura y mejor dirección. Van a tirar a Lopetegui. Pronto lo van a hacer porque el ridi de hoy es su guillotina definitiva.
El Madrid precisa muchas cosas nuevas. A Lopetegui no le ha bastado su talante, porque el prestigio lo da el resultado y el juego. Mientras, el Barça sonríe desde lo más alto de la tabla, dando la sensación de que tiene más banquillo que otros años y que conserva su pegada. Toda una garantía de que los azulgranas van en serio a por todas las competiciones.
Y aunque su juego no puede aún enamorar, se ven cosas progresivamente positivas más allá de la persistencia potente de sus ases habituales. El Barça aparece como menos afectado por sus cambios y que va en la buena dirección.
-AL IGUAL QUE SU ENTRENADOR-

jueves, 25 de octubre de 2018

- CARMEN ALBORCH, MUJER DE VANGUARDIA -




Transgresora y logrando su sitio. Un escándalo. ¿Una mujer al frente de un Ministerio? Felipe González debía mostrar desde su gobierno en el poder, que el progreso debía hacerse de notar cambiando elementos del banquillo habitual. Le tocaba a una mujer estar entre los miembros del Ejecutivo. Lo empezaban a demandar los tiempos. España cambiaba, evolucionaba, las mujeres empezaban a llenar las universidades de todas las materias, y el Presidente fue consecuente con ese sonido. ¡¡Mujer!! Se llama y llamó Carmen Alborch.
Valenciana y vanguardista. Sin fronteras. Decana bien joven de la Universidad de Derecho, y valiente y singular. Nada de modosismos o de timideces en Carmen. Por encima de todo, progreso, feminismo y seguridad.
A mí,-como mero espectador de sus cosas-, me costó comprenderla. Porque Alborch no se cortaba un duro. Y su ministerio no era baladí: la Cultura. Mucho más importante de lo que en tiempos del money podamos calibrar. Su logro más conocido fue el impulso extraordinario que le dio en mi ciudad al Instituto Valenciano de Arte Moderno, el IVAM. Pero fue ecléctica y se desarrolló con profusión en numerosos campos.
Sus labios cargados de rojo carmín, su nariz prominente y sus pómulos destacados. Su pelo moderno y con vivos colores. Diferente. Fuerte y con personalidad arrebatadora. Al ataque de su verdad como mujer y rompiendo moldes con su sola presencia y porte. Ojos talentosos. Destacada mise-en-scène. Su modo de vestir llamaba demasiado la atención en una sociedad que si ahora cree bien poco en las mujeres del poder político, no digamos cuando ella empezaba a mostrarse en el caudal mediático.
Pero a Carmen Alborch no le importó el cuchicheo ni la mirada ajena descalificadora y cotilla. Se pudo los trajes que le salió del pirri, y sobre todo defendió muchísimo su posición de mujer argumentando en mil entrevistas y publicando libros denunciando el papel secundario e injusto que la mujer ha tenido y sigue teniendo.
Lo que más me admiraba en Alborch cuando era entrevistada o participando en debates, era su capacidad para no dejarse avasallar. Y con su voz profundamente femenina, poco a poco iba cuadrando a sus adversarios manteniendo desde sus claras y convencidas ideas a aquellos o aquellas a los que acompañaba el desparpajo pero no el argumento de peso. Preciosas las entrevistas de Julia Otero a Carmen. Reveladoras. Porque me ayudaron a entender mejor a la mujer pública, cosa que hoy todavía se desvela a contagotas.
Carmen Alborch era del valenciano pueblecito de Castellò de Rugat, pero demostraba que las demografías  y las distancias pueden ser anécdotas para llegar a los objetivos. Todo lo contrario a los paletos,y además con una visión de las cosas bien avanzada a su tiempo. Y con esa visión feminista que abría caminos a las chicas actuales, empujaba las cosas hacia la normalización de un nuevo prototipo de mujer que escapaba ya de todo estreotipo de hembra prejuzgada por el varón pillado y sorprendido. La mujer podía ser tan cultura o más que un tío ...
Nos habló Carmen y estudió desde sus trabajos feministas, de mujeres que a pesar de no aparecer en el top divulgado de una sociedad profundamente machista, habían influído con su hacer y decir en todo tiempo y contexto. 
Y desde su acento nos hablaba de la necesidad para todos de que la mujer fuera por fin, creída. Desde su dominio de las emociones y desde su enorme talla y potencia. Estuvo siempre a la altura de lo previsto y su figura todo lo elevó. La Cultura española pierde a una mujer apasionada, especial, serena, independiente y democrática, que rehuyó los gritos de la polémica y que supo vivir la vida con ese tesoro natural que se llama libertad y convencimiento.
¡MALDITO CÁNCER! ...

lunes, 22 de octubre de 2018

- MARC MÁRQUEZ CAMPEÓN SIN DESPEINARSE -




Moto GP. El niño campeón logra su quinto título mundial en la categoría reina, a sumar a los otros títulos universales que ya atesora. Catalán, con sonrisa del buen rollo, muy jóvenes veinticinco años, y al lado de su gran estímulo y pasión que es la moto.
Disfruta corriendo. Se lo pasa bien y crece mientras los otros se excusan y tiran la cuchara superados. Marc Márquez. Los demás, solo rellenan.
Valentino Rossi levanta su veterana pierna en busca de la rapidez de la curva imposible. El verde lo intenta, pero su experiencia se estrella en el recuerdo. Solo patalea desde su imperio innegable que tanto bien le ha ido al motociclismo para mirar a Marc con demasiada frialdad o para darle una patada descalificadora.
No hay más mitos aquí. Jorge Lorenzo mira muy serio y se trabaja como pocos las carreras y los entrenos, pero su motociclismo es más de pegada estratégica que de virguería de jogo bonito. La mirada de Jorge es más realista que romántica, más de soldado que de poeta imparable.
A Marc parece ya darle todo igual. Juega y se diversifica. Le va su deporte arriesgado y de ataque, pero está aprendiendo a contenerse y a seguir sonriendo. Su sonrisa es el logo de su victoria, y su dulzura aparentemente en crecimiento es su hacha mortal. Cuando está contento, no hay rivales de enjundia.
A Márquez quieren perseguirle algunos mediocres con la idea de que es un suicida que hace demasiadas garruladas peligrosas y gestos inadecuados. Y lo que en realidad sucede es que a algunos empieza a repatearles su dictadura y hegemonía. Su aplastante dominio, suele irritar a los que pronto se aburren.
Marc es el puro sucesor de Ángel Nieto. ¡El mejor! Ha madurado aún todavía más y tiene confianza ciega en sí mismo. Le gusta aprender de paso que crece, no entra al trapo de las descalificaciones, sabe hacerse el sordo, y todo empieza para él cuando se inician las pruebas.
Sabe jugar a todo aunque lo mejor sea su dominio genial de la moto. Le gusta tirar ataques, pero también disfruta con el límite, no se termina de caer cuando otros por menos se van al suelo, se pone atrás a veces para calcular los puntos cuando ve que las ruedas no están para alardes, y hace una estrategia diabólica con el ruído de las diferentes escuderías. Aunque no tenga la mejor moto, es capaz de sacarle el mejor rendimiento y hacer que los demás técnicos se estrujen las meninges buscando en los talleres japoneses un antiviral para el de la leridana Cervera.
Sabe correr deprisa, prudente,espectacular, sensacional, amarrategui y límite. Completo. Todo un campeón sin fisuras por el que hay que apostar. Su amor es la curva y el adelantar, la brillantez y el espectáculo, su éxtasis es el disfrute en la sonrisa y en la adrenalina loca y acelerada, pero nunca te va a perder el oremus porque a pesar de sus emociones lee las carreras como un erudito.
Es el brasileño de la GP, el artista invencible capaz de hacerte pensar que el sacrificio que has hecho para gastarte los euros y verle, ha valido la pena y con creces.
Márquez, familiar y siempre juguetón. Pero, a la suya y al ganar. No le gusta perder a nada y lo confiesa. Por eso disfruta siendo un ganador y dejando a sus rivales con un palmo de narices. A Dovizioso le hace mejor y le propone que salga a cazarle. Le da carisma y decisión. Lo que pasa es que superar a este astuto mozo son palabras mayores.
Demasiado joven para no ser genial Márquez. Demasiadas victorias que se desprenden de su carismática calidad. Y mientras le siga la sonrisa y la astucia, le seguirán creciendo los números positivos. Ahí está ya su clave. Que le gusta esto y se lo pasa bien. Y quizás ahora esté esperando a otro valiente que le meta caña y le obligue a sacar lo mejor de su calidad. Que cuando la saca, ya sabemos siempre el guión por anticipado.
¡QUE SEGUIRÁ GANANDO!

domingo, 21 de octubre de 2018

- FÚTBOL EN OCTUBRE EN ESPAÑA -



Todos los días de partido sobrevuelan los cielos del Bernabéu las aves de la nostalgia y de la impotencia, las cuales representan los muchos límites del Real Madrid de este año. Son las aves que manda sin querer Cristiano Ronaldo y aquel tiempo de goles y Champions.
Y también huele profundamente a Zidane en el octubre de la Liga y de la Champions españolas, y a decepción y hasta indolencia. Porque el dios Florentino sacó de Rusia a Lopetegui para que algunos escasos meses después los resultados apunten a la guillotina final y a los nuevos aires.
Lopetegui solo ha demostrado que le gusta el dinero, dejándose tirada corriendo a La Roja, y esgrime un teoricismo táctico y dialéctico que no logra conectar y hacer el bloque sólido suficiente para obviar individualidades excesivas. Pero por ahora no lo consigue aunque el Madrid quiera ser animoso y pasar páginas. El futuro del técnico vasco dependerá de lo que haga con el Victoria Plzen y en el Camp Nou el domingo. Si no remontan en goles y en dinámica, Florentino tiene muchos sucesores en la agenda de contactos.
Todo parecen urgencias cuando el fútbol es una vanidad constante y permanente que no admite demoras porque se monta el gran pollo. Urgencias en octubre, que es cuando los equipos comienzan a cogerle el tranquillo a la seriedad, y cuando los primeros frescos del veroño ponen las pioneras exigencias autoconvencedoras.
En tres semanas no estará el galáctico Leo Messi por una lesión en el brazo. Una mala noticia que sube la moral a sus decepcionados perseguidores. El Atlético de Madrid mira las cosas con la calma más inteligente y deseable, no se descuelga de las competiciones y aunque su juego no convence, su posición es esperada y feliz y Simeone sonríe. Queda casi toda la temporada.
Además de las tribulaciones de Julen, de los pájaros grises e imposibles sin olor a gol de un Ronaldo machacado y ahora anulado por sus presuntas conductas con las mujeres y alejado en la Juve y en la desgracia de la preocupación, está el efecto moral de la lesión leve de Leo y los constantes percances físicos de muchos centrales en el Barça.
Leo Messi anunció por su cuenta que este año toca Champions, y ahora deberá ver las idas desde su casa y preocupado por un equipo que juega mal, en donde se discute a Valverde, y cuya defensa se parece a la del Madrid por ser un absoluto coladero y con los jugadores más titulares. Ha de esperarse que Messi y los suyos pasen la clasificación con el Inter y que mantengan las opciones en la Liga. Van los primeros.
Es octubre. Y hay tertulia para todos. El periodismo está hasta los topes de tertulianos desbordados y hablando a espuertas. El fútbol es exceso y sorpresa, ganas de emociones y lloros de sorpresas inesperadas. Ansiosas.
Es como si la cosa de los grandes trasatlánticos como Madrid y Barça,- que el domingo se arrearán prestigio en el gran Clásico nacional-, estuviera mesurada y vigilada por el VAR. Con uve. Esa cosa tecnológica que trata de apaciguar los errores y que lo único que consigue es por ahora que la flor del grito del gol se amordace y se vuelva tardona, y que las esencias tradicionales choquen contra las rigideces y los sostenes de la tecnología interpretativa que nada blinda.
Hay muchas noticias en la Liga de España, y hay ganas rivalizantes de que caigan unos y se libren los otros. Y mucha cosa vertiginosa que no admite demoras aunque sean necesarias. La estabilidad dependerá de las próximas decisiones y de las cercanas fechas. Mientras tanto, en octubre, aquí, en este fútbol español todo parece una especie de sobresalto anticipativo.
-A DEFINIRSE PRONTO-

viernes, 19 de octubre de 2018

- EL TELÉFONO DE LAS DIEZ YA NO SONARÁ -




Nunca más. Inesperadamente, fugazmente, como es la vida. Eran las diez de la noche, yo le llamaba y juntos repasábamos a nuestra manera alocada aquellos momentos y tiempos de mi adolescencia y de su juventud, y chocábamos entre el fútbol y la política porque en estos dos últimos temas estamos en las antípodas.
Es y será mi mejor amigo de toda mi vida. Siempre nos utilizamos mutuamente todo lo que pudimos y aunque ahí habían muchas trampas, en el final de toda cuestión siempre había un afecto indudable. Y cuando se nos pasaban los cabreos mutuos, entonces yo volvía a marcar a las diez de la noche el número de su teléfono fijo,-que no está en la agenda del móvil sino en mi cabeza incrustado-, y volvíamos a hablar y a hablar.
Siempre fue raro mi amigo. ¿Más que yo? Hasta es posible. Quizás por eso que nos aceptábamos y nos aguantábamos. A veces, hasta las risas.
En los últimos tiempos yo había sofisticado mis tácticas irónicas. Mi amigo tiene y ha tenido un genio brutal, y yo exactamente lo más parecido a éso. Muchas veces jugábamos a imponer nuestro criterio y a no dejarnos hablar mutuamente las frases con intención y hasta sin ella.
Le conocí en la playa, y en el río Turia cuando aún no estaba ajardinado, jugábamos al fútbol con la pandilla todos los días colocando dos bolsas como postes improvisados en dicho lecho seco fluvial, y era como un buenazo hermano mayor al que el afecto del tiempo acrecentó dicho sentimiento para hacerse imborrable.
Me sujetaba. No me dejaba entrarle ni una cuando le invadía los terrenos ideológicos. ¡Menudas ideas! Así, décadas.  Éramos como dos niños grandes, hasta que yo ...
Él no lo esperaba. Nuestras voces de las diez de la noche en el teléfono eran las mismas, pero yo decidí que los disgustos y desahogos serían en otro foro y no ante su amable atención.
Casi nunca le veía personalmente. No se cuidaba, había chocado su naturalidad con unos padres impasables, y había decidido ocultar toda su realidad a sus más íntimos por si lo echaban a la calle o algo peor. Y mi amigo acabó haciendo una secta de sí mismo. Se negó toda su verdad, pero yo decidí un día que aquello nunca se lo reprocharía ni insinuaría. Si era un cobarde, me daba un pimiento. Si era un estratega, entonces mi amigo habría de ser un superviviente inteligente. Así, siempre. Y cuando mi madre entró en demencia final, a mí se me ocurrió que su teléfono de las diez nunca fallaba. Y, no falló. Asistió a mis angustias y nos ayudó lo que pudo hasta buscarnos a mi hermano y a mí a un cuidador evangelista,- que por cierto resultó ser un verdadero sinvergüenza buscavidas-, pero que nos vino fenomenal para los cuidados y el afronte de la nueva y final situación de mamá. Mi amigo algún defecto debía de tener. Y todo no iba a depender de él, ¡coño! ...
Hace un mes, le llamé. No contestaba. Me extraña. No era normal. Lo más normal es que estuviera comunicando porque estaría hablando con alguien. Insistí mucho siempre sobre las diez de la noche, pero había un sorprendente silencio.
Llamé a su socio de una empresa familiar cercana su sede a mi ciudad, y me dijo que no sabía nada pero que me llamaría con noticias.
Lo hizo: mi amigo tiene derrame cerebral. Se cayó estando en casa, y la puta vida me ha dado un palazo. Él era fuerte como una roca, y descuidado, y químico, e inteligente, y no se cuidaba nada. Había hecho de su vida una fantasía de juventud eterna y se hizo la zancadilla a sí mismo.
Le quedarán secuelas aunque ha salvado el pellejo. Pero siempre tuvo orgullo y a su modo fue el jefe, y la dependencia lo joderá. Y además esas secuelas ya no permitirán jamás que a las diez de la noche llame por teléfono y tengamos la loca conversación rutilante y habitual. Alegre.
¡Aprenderé! Deberé quererle de otro modo. Él ni se enterará apenas de quién fui, soy o seré. Sonreirá ahora de modo menos real, y me dirá desorientaciones y profundas tristezas. Perderá su escondida esperanza de ser feliz. Pero yo seguiré creciendo y aprendiendo, y demostrándole que puedo ser un gran amigo aunque ya no se entere. Y lloraré su adiós presente,y la nostalgia del tiempo imposible me acosará. Pero será un reto quererle así. Como a mi madre demente los últimos años. Que fue lo mejor que hice siempre.
-AHORA ME TOCA A MÍ CON ÉL Y SIN TELÉFONO-

martes, 16 de octubre de 2018

- EL DINERO NEUTRO -




No estaba soñando. Era real. De mi bolsillo y llevados por una extraña fuerza, partían hacia el exterior cuatrocientos euros divididos en ocho billetes de cincuenta euros. Una fuerza que parecía no obedecer a los cánones de la Ciencia, alejaba más y más ese dinero de mí.
Unos setecientos metros más allá, los billetes cayeron al suelo y el fuerte viento los alejó unos metros más y los elevó en dirección al interior de una furgoneta con las puertas traseras abiertas. Y en ese momento, un par de jóvenes subieron a dicho vehículo y partieron. Yo, no grité ni protesté ...
Algún tiempo después supe que los dueños de esa furgoneta no gozaban de la mejor de las reputaciones. Me robaron sin pretenderlo,y por supuesto nunca iban a preguntar por la procedencia del dinero.
Seguía sin soñar. Yo no estaba soñando. Y si lo estaba y me he despertado, no siento demasiado la pérdida de los cuatrocientos euros, a pesar paradójicamente de las dificultades evidentes que tengo para llegar a fin de mes. Lo importante fue esa fuerza extraña. ¿Qué es lo que desencadenó el extraño fenómeno? Cuesta admitirlo, pero a veces no se hacen las cosas bien.
Todavía no sé defenderme básicamente. Porque ese sueño era muy virus y muy peligroso para mí y para cualquiera. Y fuera como fuera la fenomenología que causara la separación de los billetes de mi bolsillo alejándolos definitivamente de mí, debí no haber sido tan pesimista acerca de la posibilidad de su recuperación y haber reaccionado de una forma bien diferente a mi contemplación y a mi absorta indiferencia.
No fui consciente del peligro de esa fuerza que en última instancia me perjudicaba definitivamente mi precaria economía. Veamos. ¿Fuerza misteriosa?, ¿enigmas sin resolver?, ¿infortunios mistéricos?, ¿la maldad de los otros?, ¿más circunstancias adversas? ...
¡No solo eso! Solo fue que me dormí. Y cuando te despiertas tarde y no quieres admitir que el dinero se te ha ido, tiendes a señalar con el dedo a babor y a estribor en busca de respuestas imposibles.
Quedarse dormido es una de las peores cosas que pueden suceder. Porque si te duermes no ves la vida pasar y no puedes valorar las estrategias ni enterarte de las situaciones. Todo puede ser rabia sesgada de impotencia.
Me importan un pito los cuatrocientos euros, porque lo de menos aquí era la cuantía. Cuando está lloviendo a mares o hace un frío polar, no debo dormir a la intemperie eludiendo en el sueño la posibilidad de las consecuencias. Y cuando despierto de ese sueño errado, no deberé quejarme de que una pulmonía se haya comido temporalmente mi salud,o que haya sido mordido por los roedores los cuales solo pueden buscar la subsistencia.
¡No! Ni cuatrocientos euros, ni cuatro céntimos de euro, ni dormir a la intemperie salvo fuerza mayor, ni fuerzas extrañas o telúricas que actuar puedan a espaldas de la Ciencia realista e inteligente, ni malas suertes, ni lloros ni victimismos.
Cuando cierras los ojos y decides no participar de la vida, entonces toda queja es una arana. Porque la vida y su dinámica exigen mucho menos sueño y mucha más atención. Mi objetivo es dormirme lo menos posible y saludablemente. Esa es la clave y el aprendizaje en lo sucedido.
No pensaré demasiado en los ladrones ni en que un día me llegue la recuperación del dinero a través de una investigación policial. ¡Nada de eso! Lo que pasó fue absolutamente lógico. Yo no le doy valor a ese dinero, porque no es de nadie. Es dinero neutro. Ni mío, ni de los ladrones, ni de las adversas circunstancias. El dinero se mueve la mayor parte de las veces desde una oportuna organización de las estrategias y de las ideas. No me considero robado. Sino alguien que todavía debe superarse para solidificarse y permeabilizarse mejor.
-MI RETO ETERNO EN EL CRECER-