miércoles, 8 de febrero de 2012

- CARNAVAL -



Cambio tradicional de costumbres. Necesidad. Ponerse otra cosa y soñar con una mejora social. Lotería de trajes y de colores. Prohibido el prohibir. Bajo los adoquines está una garota. De Ipanema, por supuesto. Playa, Brazil, tanga y Río. Belleza, vudú, turismo, exceso, vino y bala. La masa de un ocio facilón.
Samba. Sambódromo. Caderas elevadas al enésimo pecado. Baile frenético, que admiran los artistas y los poetas. Creatividad y danza africana en la tierra con que se topó Colón. Respingón trasero de mulata, prefección hecha mujer. Medidas excepcionales.
El rey se pone mendigo, la bruja es monja, la luna es sol, Canarias es el interior de un país, y un Continente es un archipiélago incesante de islas de colores. La paz es fiesta, y la guerra es sexo. Se parecen.
El carnaval logra equilibrar fiestas y posiciones sociales. La fiesta, conviene al pobre y divierte al rico, el malhechor manda sobre el sheriff, y hasta el Poder puede llamarse bondad y ternura. Los alcaldes se retiran por unos días, y surge el desorden. ¡Viva el caos!
En medio de una aventura más o menos prevista, surge el amor más apasionado de toda una vida. Nunca puedes saber nada en Carnaval. En Italia, todo es distinción y elegancia, máscara de rico y blanco refinado. Hobbie de nuevos arribistas que montan en góndolas, y que luego nunca contarán ciertos detalles íntimos y muy personales. Carnaval es Casanova   y   hasta Fellini. Italia tiene un carnaval europeo, burgués y sin estridencias. Todo es suave, blanco, elegante, y de novela antigua enigmática y amable.
Carnaval de Cádiz. Murga y chirigota. Gracejo andaluz. Parodia en familia y popular, en la que todo bicho viviente cae trasquilado por la sátira. Pocos se salvan. Recuerdos al gran Carlos Cano con todo el amor. Ánimos festivos para los currelantes. ¡Qué le vamos a hacer! ...
Reina del Carnaval. Belleza herética. Hembra de bandera y deseo, minitanga, senos al viento firme, pestañas larguísimas y femeninas, y los deseos que se largan camino del viaje del culmen y del clímax. Ambigüedad. Condones o preservativos por lo que puede pasar. Los virus acechan en la pasión ciega de la noche del deseo.
Disfraz de carnaval, cara de calavera, vestido de coliflor, gafas de culo de vaso, y antenitas de hormiga sobre el peluquín habitual de gomina. Mujeres azules, mujeres amor, mujeres que matan a besos, mujeres a miles que te dan amor, mujeres eternas que avanzan desde la fiesta al escalafón social. Pesado traje canario que agrede con la fuerza del peso del mojo picón. Rica salsa.
En carnaval, quiero ser otro. Si rubio, fumar negro. Si negro, mutar a blanco u oriental. Si oriental, hacer que soy el gran maestro de las sombras chinescas que se apartan    de    la  solemnidad y la contención habitual. Quiero ser japonés desinhibido y hasta de España. Taconazo inesperado y a carcajadas de baile flamenco y jondo. Sigue imitándome.
Cuando el carnaval ceda, volverá la asfixia del olor a humo tras una noche de gamberreo sano y de botellón. Días mundiales del Carnaval. Vengan y vayan al carnaval. Tiren petardos, y aguanten. Beban hasta dormirse soñando con un mundo nuevo.
-UN MUNDO NUEVO Y ESPERANZADOR-

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