miércoles, 29 de agosto de 2012

- CINE: "LAS NIEVES DEL KILIMANJARO" -



Cine social francés. El sindicalismo galo, reflexiona en esta comprometida película que fija sus ojos en lo cotidiano, y en esa terrible exclusión que trae la Globalización económica.
Marsella. El puerto. Hay poco en juego para repartir. Al menos, aparentemente. Quien tiene un empleo, tiene muchísima más suerte que quien tiene paro o marginalidad ...
La pareja protagonista,-él ya prejubilado y tristón-, reflexiona acerca de su situación  como sindicalistas activos y de convicción. Se reconocen como burgueses, en comparación con otras personas sin horizonte. Sí. Han trabajado como demonios, han luchado contra el capital hasta romperse la crisma, han defendido a la clase trabajadora, obtenido derechos, y se han ganado una más que merecida recompensa.
Pero la sociedad actual, no da para concesiones. Cuando la pareja protagonista es premiada con el cariño de todos los suyos con un viaje a Tanzania y al Kilimanjaro con sus perpetuas nieves, alguien que ha sido despedido de la empresa, se siente enfadado, desesperado, engañado y definitivo ...
Y el joven, se presenta en casa de la pareja de sindicalistas y de sus amigos más íntimos, y les roba y con violencia el dinero que les iba a llevar a las vacaciones africanas.
¿Vacaciones en un mundo desesperado?, ¿vacaciones tan lejos?, ¿excesiva pretensión en un entorno de miseria y necesidad? ...
Excelente reflexión que se plantea. Hay una sub clase obrera, que ni siquiera puede aspirar al confort de la pareja protagonista. Cuando la policía da con el ladrón, el protagonista masculino del film se muestra irritado y enfadado. Porque él es bueno y se siente de muy abajo. No hay derecho ...
Y, seguramente, no lo hay desde un punto de vista legal. Lo que pasa es que la curiosidad del sindicalismo no pasa por ideas simplonas. La pareja de sindicalistas, desea saber qué hay debajo del robo. El ladrón, es un obrero ...
Y, lo que hay, es desestructura familiar. Una madre que pasa de sus hijos, y el hijo mayor,-que es el ladrón-, el cual lucha a la desesperada por mantener a sus hermanos pequeños y por seguir teniendo un techo para todos en el que sobrevivir sin trabajo ...
El ladrón le acusa al protagonista de no tener sentimientos, de ser formalista, y de gozar de privilegios injustos y hasta inauditos.
Los protagonistas del valiente film francés, reaccionan bien. Los temas sociales no deben estar solo al imperio de lo policial o judicial, sino que también el factor humano    y    de acercamiento al vulnerable, ha de aparecer y manifestarse final e inevitablmente.
Aquel ladrón, tiene razón en el fondo. Y cuando las emociones logran enfriarse, aparece el perdón y la solidaridad. Y ese ponerse en el lugar del otro, es acercarse a los frágiles hermanitos del joven delincuente que se va a pasar algunos años en el penal.
Se acercan a los niños, y les abren las puertas de su hogar ante las reticencias   y  fuertes  incomprensiones iniciales. Sí. Ésa, es la esencia del sindicalismo activo y real. Hacer todo lo que esté en la mano de la conciencia, para que la fraternité no dé paso a extrañas actuaciones de decepción y de violencia.
Cuando el joven excluído salga de la cárcel, recibirá su agradable sorpresa. Los que creía sus traidores, le habrán ayudado a él y a sus hermanos. Film duro y reflexivo, natural y fresco.
-OS ANIMO A QUE LO VEÁIS-

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