viernes, 31 de agosto de 2012

- ADIÓS, AMABLES VACACIONES -



Ahí te has quedado. Me he alejado de tí. No hay más remedio. Lo cotidiano, me reclama. Pero nunca me olvido de las vacaciones y sueño con las más recientes, e incluso con las venideras. Fechas de mar, monte y playa, sandía en los merenderos, y más playas artificiales junto a los ríos. ¡Oh, vacación que acompañas al Agosto en su huída! ...
Vacaciones. El final del verano. Amores fugaces. Tiempo que te vas, elegante, amable y lleno de guiños. Porque las vacaciones están preñadas de derechos y de oxígenos de libertad.   Es tiempo de excesos y de gangas, de encuentros aventureros y de hacer lo que uno quiera.
Huele a chancla reciente y a sombrilla de agua salada, de mozas demasiado bellas a la orilla del mar, de juegos con paletas de tenis que matan el ocio, y de rincones de cuchicheos de amor sobre las toallas semimojadas y pletóricas de exhibiciones de ternura.
Hay nostalgia de las piedras, cuando te metes en el vehículo camino de la gran ciudad. Echas de menos el silencio, y piensas que te ha servido para pensar sin tensiones un  hipotético y casi bisoño futuro venidero.
Yo siento que el silencio de la quietud que me da la gana, se queda metido en el interior de los senderos de los montes, y protegido por las tupidas y turgentes ramas de los árboles, siempre amenazadas por la mano negra del fuego del pirómano anónimo y traicionero.
Sí. Los pueblos se quedan allá. Al otro lado de la mirada, están. Tentado estoy de darle   la vuelta a toda mi vida, y volver a pisar esas calles angostas y entrañables, en las cuales la paz y la libertad le meten un corte de mangas a la ansiedad y al estrés.
Cambio de aires en el verano de la vacación. Sea el marco que sea, siempre han pasado muchas cosas, y pasarán. La vacación es como un silencio necesario en medio del calendario de las obligaciones que penden sobre tu responsabilidad del resto del año.
Las vacaciones, tienen morbo. Todo el mundo se va por ahí, aunque no se tenga un duro y no se consuma. La vacación es como una carrera de footing de diez mil metros, en donde no hay jueces, ni nadie te marca el tiempo de tu ritmo o de tu récord.
No puedo evitar la nostalgia del tiempo del sol en el que me escondí y no estuve. En el que por mucho que taladraran con los dedos mi teléfono móvil, tenía el blindaje privilegiado de que nadie me molestaría para quebrar mi tiempo o darme por saco.
La vacación es cuando yo meto un gol, cuando tengo un flirt con la chica más sexy y tierna del mundo, cuando cuestiono junto a los míos el vicio del gritar y del pegarse. Cuando nunca puedo entender ni entenderé una guerra ...
Pinos, chopos, tierra de arena, rincones a los que seguro volveré, aventura con guiños   y enigmas, colores para poder soñar, kilómetros de carretera y de paisaje inesperado, otras gentes, otros acentos, otro yo de mí, otra costumbre, otra siesta de vitalidad, nuevo camino que ni yo esperé, placer que siempre me espera, besos que nunca te dije, paraguas de color mariposa, hortera feliz, frivolidad oportuna, llovizna en calzoncillos, tu bikini   escondido pícaramente en mi maleta, tus ojos de sorpresa de amor; tu sonrisa traviesa y franca de mujer que despierta, bella tras una noche de vivac, en un lugar que nunca recordamos cómo se llama pero que siempre sabemos que está ahí.
-DONDE LOS DOS ESTAMOS-

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