viernes, 22 de junio de 2012

- ESTRELLAS DE LA EUROCOPA: CRISTIANO RONALDO -



El gran divo del Real Madrid y de la selección de Portugal, Cristiano Ronaldo, ha llegado al Europeo de Ukrania y Polonia, fresco, radiante y con ambición. Quiere más éxitos.
Si añadimos a la lista de los superstars a los centrocampistas españoles Xavi Hernández, Silva e Iniesta, y al sueco Ibrahimovic, seguramente el mejor jugador y delantero europeo, tenga el nombre y apellido de Cristiano Ronaldo.
Tiene muchas cosas para ser el mejor en ataque. Posee un ferrari de cuerpo, es un atleta con una velocidad eléctrica, y obtiene una confianza en sí mismo      fuera      de     toda    duda. Seguramente anda en el momento más dulce de su carrera deportiva, y tras sus alardes y exhibiciones personales en el gran Madrid de Mourinho parece que desea consagrarse a nivel de selección.
A Cristiano se le puede discutir lo que sea como persona. O, al menos, como a la persona que los medios transmiten. Le vemos en el campo poseído igualmente por una quasi patológica rebeldía, no esconde sus simpatías ni antipatías, no conoce de la diplomacia, y se muestra muchas veces como un perfecto niño grande inmaduro y malcriado.
Pero su aliado, es el balón. Cristiano Ronaldo es lo más cercano a Messi en Europa. Cuando coge el balón, ya pueden temblar todas las defensas y porteros de Europa y del resto   del mundo. Porque no se anda con pausas, comienza a correr, y sobre la marcha se le van ocurriendo fintas, bicicletas, alardes impropios de un delantero, autopases, mil virtuosismos, y toda la magia de un jugador excepcional.
Es capaz de superarte por velocidad y por condición técnica, y tiene una magna obsesión en su cabeza cuando se encara hacia el área rival. Cristiano sabe que el Olimpo es el gol. Y que sin el gol se siente uno más desnudo y desprotegido. Como más discutido.
Cristiano, es valiente y líder. Se pelea hasta con sus propios compañeros. No tolera la derrota. Ve las cosas fáciles, y se enfada mucho. Hasta con él mismo.
En este Europeo de 2012, está llevando a su Portugal por los caminos del éxito. No lucha como los demás. Solo espera el balón, para así hacer de las suyas. Sigue metiendo goles a granel a todos los porteros. Busca el gol desde cualquier ángulo, falta directa, u otra cualquiera circunstancia. Y, la mete. Hasta que no marca el gol, no es feliz.
Es el amo de la selección portuguesa, y sin él, el cuadro luso pierde mucho más de la mitad de su potencial. Es demasiado bueno para que la gente no le eche de menos. Cuando Cristiano está en el campo, Portugal sabe que están las opciones, y cuando no está, es necesario que crezca la resignación negativa.
Blanco, bello, atleta alto y rapidísimo, y goleador contumaz, anda enamorando con su talento excepcional a Europa entera y al resto del mundo. Es extremadamente     completo     y   ambicioso. Y, ahora, está jugando el Europeo con la paciencia de la madurez, y sabiendo esperar los nervios de su momento.
Cuando el mejor delantero y con creces de Europa coge la pelota y te viene al área, es como si sonaran las trompetas americanas del séptimo de caballería. Y Cristiano Ronaldo saca todo su poderío físico y talentoso, y ya te puedes preparar. Casi es medio gol. Sus rivales le miran de reojo cuando corren junto a él o le persiguen. Puede hacértela en cualquier momento. Puede ajusticiarte. Lo hace.
En los momentos actuales que vive el fútbol en general, en los cuales un gran delantero goleador y virtuoso es una perla a disfrutar, se agradece poder ver a jugadores como Cristiano o como el antes citado Ibrahimovic sueco. Éllos, le dan al fútbol el pistoletazo y la puntilla que es el gol. Y nos dicen que su raza y estilo son un privilegio.
-ASÍ VEO YO A CRISTIANO-

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