jueves, 17 de abril de 2014

- EL REAL CUMPLE EL GUIÓN Y LE GANA AL BARÇA LA COPA DEL REY -



Nada de sorpresas ni de cosas extrañas. Ganó el mejor. La solidaridad se impuso a la imaginación. La frescura, a la creatividad.
El Real Madrid puso cara de atleta valiente. En cambio, el Barcelona jugó a lomos de su seriedad y de su ausencia. Anodino, previsible y finalmente perdedor. Justo perdedor.
En Mestalla se puso todo lo que hay. En el tapete se vio la auténtica realidad. El Real sabe dominar las ausencias. Y el Barcelona se deprime en los vacíos. Se pone gris y extraño.
Ha sido un choque animoso y emocionante, pero bastante desigual. Lo que hace grande al fútbol y a las finales es la incertidumbre de la emoción y de la pasión acerca del qué podrá pasar. Por eso se llenó hasta la bandera el añejo Mestalla de mi Valencia. Porque al principio nunca sabes, y sin sueños estás perdido.
Los púgiles salieron a la lona con sus realidades entre las mochilas. La mirada de los blancos es la del guerrero audaz que se da a la batalla y que porfía entre el devenir y el anhelo.
Los de Martino salieron con defensa de mendigo y portero exótico. Cosa que aprovechó bien el zanquilargo Di María para estrenar el marcador previsible.
Ahí empezó la tontería y la impotencia azulgrana. Cositas inacabadas de Neymar, y estrategia consistente en los de Carlo Ancelotti, que fue otro ganador ayer.
En el bosque necesario que plantó el técnico madridista, el Barça solo debería encomendarse a las nostalgias.
Cristiano Ronaldo no podía jugar. Pero, Messi, no se sabe muy bien qué diantres estaba haciendo en el campo. Leo es una sombra negativa y hasta gandula del eléctrico as y número 1 que ya conocemos. No es él, no se puede confiar en él ahora, no mueve el trasero, no tiene ilusión, y es difícil saber en qué piensa. No compite ...
El joven Bartra distrajo algunas potentes realidades con el cabezazo inesperado del empate a uno. Todo un espejismo y una gran mentira. El galés y velocísimo Gareth Bale hizo un sprint atlético y sentenció la gran final española de la Copa del Rey de fútbol. Se acabó todo, a pesar del postrero tiro de Neymar al palo con toda la portería para él. Lamentos y habladurías de bar.
Fue un partido tenso y temeroso. Como lo es toda gran final. Pero el Barça siempre pareció en el suelo y sin capaz de levantarse en exceso. Depende tanto de Iniesta y de Messi, que cuando ambos cracks se capan, entonces todo lo demás se vuelve demasiado cómodo para su eterno y magno rival.
Paraguazos metafóricos le lloverán al "Tata". Parece amortizado y el gran chivo expiatorio. También Leo Messi se merece un broncazo a pesar de que la luz de la Liga sigue por ahí.
No tiene más el Barça y hay que asumir. El Real Madrid se limitó a hacer los deberes. Lo que le mandan. Lo que tiene que hacer para cerrar los partidos y para llevarse el orgullo del trofeo a sus centenarias vitrinas. ¡Alea jacta est! ...
Felicitar a la regularidad del Real de Carlo Ancelotti, que ya merecía un éxito tras una gran temporada. Han sido los mejores de la Copa de España, y su ejemplo se ha llamado en este torneo éxito total.
¡ENHORABUENA, CAMPEONES!

martes, 15 de abril de 2014

- EL PENALTY -



No lo esperaba. Pensaba que todo era más fácil y más seguro. Yo, solo era un jugador más del equipo. Prácticamente, un juvenil que se había hecho con la titularidad en el puesto de centrocampista defensivo. No me sentía un líder. No puede ser. No tengo esas características. Por eso a veces no comprendo que sucedan algunas cosas.
Aquella final era muy importante. Miles de seguidores habían puesto mucha ilusión en élla. Teníamos bastantes posibilidades, ciertamente, pero debían ser seguramente mis consagrados compañeros quienes marcaran las diferencias y no yo. Parece lógico.
Me quedé estupefacto cuando el capitán del equipo me miró y me convocó. Nuestro delantero centro acababa de ser derribado dentro del área contraria, y el árbitro había señalado el correspondiente penalty. Y mi capitán decidió llamarme. Quedaban solo unos minutos para que se acabara el tiempo reglamentario. Se me dijo que era mi oportunidad. Que, si me animaba a lanzar tal pena máxima, podía entrar en la leyenda y en el éxito rotundo. Cambiar mi vida, y proyectarse toda ella hacia los éxitos y el dinero facilón y evidente. Todo dependía de mí ...
Yo, devolví la mirada al capitán. Mis mirares eran de estupor y dudas. Nada de resuelto convencimiento. Pero el capitán no se inmutaba y buscaba mis respuestas esperadas. ¿Qué iba a hacer? Le dije que sí, que yo, que yo tiraría el penalty, que bien, que perfecto, que sí, que vale, que voy, que déjame la pelota ...
Siempre sorprendido. ¿Yo iba a decidir una final? Pero, si yo no estaba mentalmente preparado para disponerme una cosa así. ¿Por qué es que los especialistas en penaltyes de mi equipo podían consentirlo? Nunca he creído en los relevos espontáneos ni en las innovaciones apresuradas e inesperadas. En, los arrebatos ...
Mas la realidad, se imponía. El silencio era un clamor de expectación y nervios. El gran Estadio había enmudecido dejando paso a todos los diversos y posibles pensamientos. Cerré la mollera ...
Tomé el balón y lo deposité en el punto fatídico. Casi no quería mirar hacia adelante. Estaba tan aterrado que decidí bajar la cabeza y clavarla en el cuero. Escasísimos segundos después, el árbitro hizo sonar su silbato. Había llegado el gran momento. Mi gran y angustioso momento.
Alzé la cabeza. Decidí que aquello no podía ser una portería de fútbol. El portero, era enorme y tenía una envergadura de brazos propia de un atleta de la NBA. Todo era demasiado pequeño. Como su fuese una minúscula portería de hockey sobre hielo. O, algo así ...
Tomé la atolondrada y definitiva decisión. Jamás tiraría a colocar. Cañonazo, y se acabó ...
Me acerqué el balón y solté un grito de furia. El disparo se me fue a las nubes. Y todos se enfadaron aunque lo disimularan. Mis enemigos contrarios bramaban de alegría. Momentos brutales e inolvidables ...
Llegó la prórroga y sin goles, y en la tanda final y preceptiva de la lotería de los penaltyes,-en la que por supuesto se me dijo que yo nada-, nos ganaron y perdimos cruelmente dicha final. Yo, me sentí un culpable y un ser despreciable. El verdadero artífice de la catástrofe era yo. Sin la menor de las dudas. El gran fútbol solo es responsabilidad en los duros momentos, de los elegidos. Ganadores, son otros ...
Cuando llegué al vestuario, me esperaba el Presidente del club. Pero no para consolarme. Se limitó a decirme con seriedad: "¡Chaval, búscate equipo porque aquí no vas a seguir!" ...
Asentí con la cabeza. No seguí y me dejé el fútbol. No se acaba el mundo ahí.
¡QUÉ CARAMBA!

lunes, 14 de abril de 2014

- JESÚS, ESE SER MEDIÁTICO -



Es la semana de Jesús. La semana de la tradición religiosa católica. Y en medio de toda élla, Jesús de Nazareth. El hijo del Dios. Ahí. En la cruz. Subiendo el Gólgota de las calaveras en la injusticia romana de la que se libró Barrabás. ¡Oh, Pilatos! ...
Todo el imaginario teológico-religioso se desborda y llena las pantallas y los momentos. Jesús es Superstar. Jesús está en las películas de Mel Gibson, y en Ben Hur, y en todo el clasicismo de Cecille B. DeMille o Zefirelli. Jesús está sufriendo clavado en unos maderos con cara de agonía summa.
Jesús, el enviado. En medio de creyentes y ateos, el revival del nazareno es como una necesidad de golpe de conciencia en un mundo desesperado, cruel y lleno de guerras. Jesús y su imagen abundante y presentada, significa nuestro lado bueno. Nuestro buen yo. Nuestro niño puro que sabe que está haciendo daño al otro o que puede hacerlo.
Vivimos la semana en la que se comercializa la idea de Jesús. Es el momento más alto de su recuerdo. La víctima y el que resucitará. El que dará sopas con honda a los mercaderes del templo, o el que pondrá en solfa muchos asertos del impecable Sanedrín judío. Revolución y paz.
Es el traicionado y el animador. El que será imitado y sacado en procesión en los Pasos de España. Andalucía, Castilla, y en casi todos los lugares de mi país sacarán a los Cristos, y atraerán a gentes de todos los países. Nuestro clima especial propicia la avenida de foráneos en busca de exotismo, sol y luz. Y hasta en Filipinas son literalmente bíblicos y se crucifican en penitencia y todo. Se hacen daño tratando de recordar y de reconocer los pecados. Es el momento social de confesarse y de decirse la verdad. Mejor que en otras situaciones y circunstancias. Látigos y contricciones, sufrimiento y deseos de placer y de recompensa. Eterna protección y también hipocresías.
Jesús es el personaje trending topic de la actualidad. Y en torno a él ahora la gente se mueve y aprovecha sus laborales tiempos de ocio. Los coches a millones invaden las carreteras en busca de relax y de desconexión. Y el viernes en la turolense Calanda, una tremenda tamborrada estremecerá en terremoto los tímpanos de los bisoños y sorprendidos. Solemnidad entre los viajeros.
Jesús. Todos los abriles sale Jesús de las sacristías y se hace presencia activa  en el escenario de las inercias y de los atavismos. Jesús da el banderazo de salida del recuerdo de lo que somos nosotros mismos y de lo que podemos ser. Es un referente ético según las Escrituras. Idea que está ...
En realidad no sabemos apenas nada de Jesús. Pero está por ahi. Por los sitios más inimaginables. Por los recovecos de nuestra vulnerabilidad. Es una especie de guerrero ganador que sufre, pero que nos hace confiar en nuestro rehacernos.
Jesús es actualmente una gran utopía incluso para la izquierda ideológica. Nadie pone hoy en día la otra mejilla cuando recibe un impacto. Porque la supervivencia exige leyes y autoprotección, coach y trainers, psicólogos y orientadores, profesionales y retos, abrazos y cordialidad, realismo y 2014, actualidad y acierto, coche nuevo y novedosos enigmas para descubrir, hermosas playas y señoras de bandera, niños correteando por los senderos, y toda la paciencia del mundo. Porque Jesús siempre ha de resucitar.
-DE ENTRE LOS MUERTOS-

domingo, 13 de abril de 2014

- TODOS CONTRA EL "TATA" MARTINO -



Dentro de la gran frustración y el mal rollo que hay en los seguidores y simpatizantes, un foco común apunta a lo inmediato. Al entrenador de las desilusiones. Al más fácil. Al "Tata" Martino.
Hay mucha nostalgia. Siempre la hay cuando te mal acostumbras a ganar. Y no digamos cuando además de estar casado al triunfo y al resultado, ves que ni juegas bien y que no está la ilusión. Que alguien se ha llevado la alegría al error de la frialdad.
Y entonces, en lo primero que piensas es en la grandeur. En la época mágica del Pep Guardiola. Y empiezas a impacientarte y a comparar. Y sabes que eres el FC Barcelona y no nadie menor. Que el Real Madrid aguarda en la final de la Copa del Rey en Valencia este próximo miércoles, y que hay que hacer algo inmediato. Y te sale el dedo y el grito. Ésto, es pasión.
Han sido algunos años de transición y de inercia, y ves que parece que todo se va diluyendo. Todo. Todo parece abúlico y sin brillo. Cuesta mucho incorporarse en medio de esta chamusquina a funeral. Un cementerio nunca puede ser una bufanda o una fiesta. Además, el fútbol es un tren AVE que no puede detenerse en el año sabático, y las pausas son antitéticas y vanas. Hay que inventarse algo y levantarse. No seguir así, porque no es bueno para nadie.
El equipo sin defensa, encaja un gol en seguida y ya no levanta la cabeza. Está roto y desmadejado, vulgarote, raro y sin moral. Sus rivales eternos como el Real o el Atlético le esperan desde el cielo buscando una orgullosa e histórica carroña. Le saben vulnerable.
Esto de la vulnerabilidad es lo más preocupante. Un Barça sin oxígeno y a jirones, no puede competir ni aspirar a lo mejor. A lo que siempre ha sido.
Al "Tata" le llueven las hostias hasta en el carnet de identidad. Camina hacia su Gólgota particular entre estaciones de frustración y de desconfianza. La depresión general le lanza el rayo endemoniado. Quieren sangre e ira. Le descalifican y ya no le perdonan. Le dicen que quitó a Iniesta y malogró a Pedrito. Que es muy mal entrenador y que carece de la sal necesaria para ganarse a un vestuario que sabe a rayos equis negativos. Que jamás se le debió fichar porque es malo, y que por favor que se vaya y que fichen a otro. Pero, que este señor abandone Can Barça de una puñetera vez antes de que nos inocule un morfeo insoportable de tedio y de sensaciones vanas e inanes. ¡Ya! ...
Yo considero que el "Tata" tiene culpa de lo que pasa. Pero que la verdad del fondo ha sido una directiva que no ha sabido renovar al equipo con buenos jugadores ya hace años, y que ahora y de forma repentina se desmorona una gran mentira.
Ha sido la directiva de Rosell y los suyos. Su incapacidad para planificar los relevos y los despidos, y para prever los futuros que ya son un presente descomunal y feo.
No se ha hecho nada en Can Barça en muchos años. Demasiados. Se ha estado gandul y oportunista, y ha hecho falta látigo y decisión. Mover en los despachos concreciones, y asumir que todo se modifica hasta en las cosas del Olimpo futbolístico. En otras palabras: renovarse, o morir. Y mientras se está vivo, toca arremangarse y dar todo lo que se tiene. Como por ejemplo este miércoles en Mestalla y en un partido del siglo más.
-SACAR EL ORGULLO-

viernes, 11 de abril de 2014

- LA "PELOS" Y LOS RECUERDOS -



El otro día vi a la "Pelos". Una mujer bajita y problemática, una niña grande y cargada de problemas de desesperación e inmediatez.
Y al verla me hizo pensar en unos tristes momentos que estaban teniendo lugar en mi barriada, y que yo asistía a tales hechos con una distancia que parecía marcar mi triste y nostálgica resistencia.
Porque que en el patio de al lado hubiese ya gente como la "Pelos", significaba que la degradación general de mi barrio comenzaba a ser un hecho. Ya era un hecho. Pero yo prefería pensar que los problemas de esta gente solo serían puntuales y anecdóticos.
¿Cómo iba yo a pensar que mi barrio se perdía? ... Aquello no podía estar pasando ni pasar nunca. En mi barriada no sucedían cosas desagradables de violencia. Nunca. Raramente alguien se salía de madre. Nos conocíamos todos. Padres, abuelos, nietos, etcétera, constituíamos una especie de pequeño pueblito enclavado en medio del Centro Histórico de mi ciudad.
En todo caso, alguien se enfadaba. Pero no se pasaba de algunos gritos o de algunas malsonantes palabras. Había respeto, miramientos y educación. Había consideración, tolerancia y delicadeza por lo nuestro. Estábamos aún encima de nuestras raíces, de nuestra cuna, de nuestros lugares entrañables y propios. Con nuestra propia idiosincrasia, y con un mayoritario dominio de mi habla valenciana.
Pero, ese mundo, evolucionaba hacia otras cosas y lugares. Los hijos de los ancianos buscaban cosas nuevas y abandonaban el barrio a su suerte. Y cuando los abuelitos fallecían, entonces todo lo anterior acababa pareciéndose a un mero recuerdo histórico. Y en ese momento llegaban al barrio personas simplonas e impertinentes como la "Pelos". Y comenzaban las grescas abiertas y los desencuentros imposibles, el lumpen y la menoridad.
Mas lo más gracioso es que yo no vivía con una gran preocupación lo que sucedía. Yo no aceptaba la muerte de mi barriada, su especulación, su ancianidad, ni sus malas formas. Para mí, gente como la "Pelos" era como personas que estaban por allí y que llenaban mi barrio. Yo me conformaba con que mi barrio se llenara, y no me podía plantear el gran abandono y el final de un tiempo que se producía. Necesitaba vidilla y sucederes, ruído y vitalidad, movimiento, y atisbos de relación en común.
Era muy duro aceptar que mi barrio se quedara triste y solo. Ignorado y vendido a las inmobiliarias, como una isla preciosa y a la vez inopinada y finiquitada.
Ahora, os confieso que no sé qué hacer con los nuevos vecinos que van viniendo a repoblar mis calles y que proceden de familias bien, en busca de alquileres llevaderos o de apuestas personales de nuevos rumbos vitales y actuales. Aún no les quiero del todo. Solo les voy aceptando, y sanseacabó. Todo para mí es nuevo en éllas y en éllos. He de tenerme paciencia y renovarme yo también.
Por éso todavía y temerariamente, me siguen fascinando un tanto positivamente gente como la problemática "Pelos" con su marido y sus hijos. Porque a los malos conocidos ya les conozco y nunca ya me van a sorprender demasiado.
Pero reconozco que de mi barriada solo quedan las fincas remozadas y bien poco más. Ahora son otras vidas, y otros tiempos, y otros modos de pensar, y hasta clasismos y otros estractos sociales en el mío. Ya no somos una barriada obrera, sino en transición hacia otra cosa.
-ES LO QUE HAY-

jueves, 10 de abril de 2014

- EL ATLÉTICO AMARGA AL BARÇA= ¡ A SEMIFINALES ! -



Me alegro por el Atlético de Madrid. Más que justo triunfador. Porque para ganar, se ha de ser serio y consistente. Peleón, ambicioso y tenaz. Hambre de éxitos, y convicción en sus realidades.
Estos son los grandes activos de este rutilante y poderoso Atlético de Madrid del "zorro" Simeone. Perfecto y combativo. Preparado para toda lid. Saboreador del éxito.
En cambio, el Barça ... Algunas ruinas de Pompeya. Demasiada dependencia y nostalgia. Una sombra y un vano deseo. Poco más. Los de Martino decepcionaron de principio a fin. Con pocas ideas y sin desborde, con lentitud, y sin la chispa de su as Leonel.
¡Oh, el fútbol! Nervio total en el Vicente Calderón. Nervios y sudores, gol de Koke, cañonazos a los palos, y defensa azulgrana de papel y cartón. Todos los nervios en todos los aficionados. Y una gran partida de ajedrez sin genialidades la gana un té fuerte y eficaz. Los nervios templados y serenos, de quien se siente más capaz y con libretto.
Ese fue el Atlético de Madrid. Potente y coriáceo. Capaz de hacer olvidar incluso hasta a Diego Costa o Arda Turan. Una máquina de obedecer y de dejarse la piel en cada balón, en cada momento vertiginoso y apurado. Un bloque y con mayúsculas. Un valladar en toda la extensión del campo que nace desde Courtois y pasa por todos los demás jugadores. Villa parecía un juvenil. Europa es una competición sexy y prestigiosa, histórica y de repercusión. De sufrir y ganar. Y también de perder y joderse. Son las duras reglas.
El Atlético y su afición saben disfrutar de estas pruebas de competición. Se crecen como unos muchachos con ganas de lid. No temen demasiado y son audaces. Maduros. Agonizan como los africanos y logran posiciones de privilegio. Sus sorpresas preparadas, son de catón. Pero acaban saliendo. Porque puede el conjunto, el bloque, el todo, el coro y la gran unidad. Porque saben que deben hacerlo, y nunca lamentar el balón o el fallo que se escapó.
Y los del Cholo siguieron caminando como la magia del poeta, y los de Martino comenzaron a no creerse nada. Y además, el "Tata" obsequió a los rojiblancos mandando insólitamente al mago Iniesta al vestuario. ¡Un asombro!
Demasiado previsible todo. El seguidor azulgrana no solo se quedó con la idea de la derrota, sino también de la actitud. Era triste y hasta injusto ver aquello. Mejor, aceptar una realidad. Que el Atlético mereció con creces pasar a las semifinales de la Champions, y que otra vez será.
En la olla del Estadio, clamor y más clamor. La gesta fue posible. El fútbol está alegre y satisfecho. Le pone una alfombra nueva y roja a un bloque aplicado y de quilates. Una suerte de aquel Valencia CF de Rafa Benítez que obtuvo dos finales y ganó prestigio.
Los pobres también ríen y gozan. Y ganan, y se ponen hasta eufóricos, y lanzan la carcajada a los vientos. Su derecho sigue vivo. El Atlético reta a los grandes y les reclama sin titubeos su presencia. No teme a ningún sorteo ni a ningún rival. Más bien hay que temerles a éllos. Son la sensación del año en España y uno de los los mejores y actuales equipos europeos.
Sí. Me alegro que gane esta gente simpática, aunque Neymar o Messi cabizbajeen su tristeza. Hoy por hoy el Barça no tiene musas. Tendrá que apurarse. Y darlo todo en sus partidos que le restan. ¡Seguro! ...
¡¡ ATLEEETI !!

martes, 8 de abril de 2014

- MI ESCAPADÍSIMA -



Huír. No sé si para desconectar o para reconectar, o recolectar, o cuál es el término de más rigor que defina mis deseos más acuciantes e imperiosos. Me presento. Soy María, estoy separada, cuarenta años, trabajo en el despacho más esclavizador y estresante del mundo, tengo agua y frío aquí por el norte casi siempre, y ¡me gusta el sol! ...
El calendario laboral me propone una ilusión. Sí. Casi libidinosa y totalmente libertina. Y en esta semanísima santa y de vacación, te aconsejo que no se te ocurra buscarme. Porque ya procuraré no estar. Todo me va a importar un pepinísimo, voy a tomar mi auto, voy a plantarme en el aeropuerto que tenga más a mano, y no quiero saber ni mi nombre ni mis apellidos. ¡Nada! ...
Lo que decía al principio. Huír. Desaparecerme como el avión de Malasia, no van a haber sensores para detectarme ni rastros de mi olor en el trayecto. Ya estaba bien. Ahora toca mi venganza. Mi sueldo en el trabajo es suficiente para que me suelte el pelo y llene mis alforjas de bikinis más que breves.
Necesito la playa, la suavidad, y la belleza de los señores que me gustan. Ya huelo la libertad a días vista, y siento ese calor tan cercano. Voy a ser una perfecta y voluble chiquilla adolescente maleducada y gamberrona. Lo necesito. Quiero descalzarme el chip y desnudar mi piel de preocupaciones. Y sobre todo, desabrocharme los horarios y la rutina, y que cuando regrese me entre si quiere la depre o el bajón, pero ahora toca subir y gozar.
No pienso pensar. Ni planificar. Solo quiero sol y buena temperatura. O, un buen hotel por si en la calle no se puede estar, poder tener mi campamento base y mi anonimato tranquilo.
¿Planificar mis vacaciones? No me interesa planificarme nada. Solo quiero desorden y caos de bienestar. La tumbona y la piel en el sol. Y por supuesto que no soy de piedra. Y si veo que un mozo se me acerca y me dice lindezas, le voy a regalar toda mi sonrisa de mujer para que haga con ella la fantasía que a él le dé la gana. Soy mundana y no iré nunca para beata. Soy real y muy positiva cuando quiero. Se sabrá.
Ni noticias, ni crisis, ni enfermedades, ni problemas, ni agobios, ni incomodidades, ni dificultades, ni apremios, ni colas, ni sometimientos. ¡Nada de éso! ...
Mi semana santísima va a ser un helado fresco en un lugar cálido y abierto, y no hacer absolutamente nada de lo que se puede predecir en mí. Lo que voy a hacer será mi carnaval de holganza, levantarme cuando ya no pueda estar más horas en la cama haciendo la supervaga, y comiendo entre horas, y me temo que el cocinar lo va a hacer aquella que camina por allá abajo ...
Adiós al hogar y a lo cotidiano durante toda una semana. ¿Alguien da más? Y vendré más guapa y delgada, y nadie sabrá mis aventuras en el espacio mío exterior. ¡Tiembla, Sandra Bullock! Porque mi galaxia estará llena de sucederes y de enigmas, pero serán cosas que dosificaré y exageraré a la vuelta y cuando esté de café con las amigas. Presumir o morir.
Estaré atómica y satisfecha, extraña e intrigante, sexy y espectacular, con las pilas cargadas, y dispuesta a arrasar con el calor y con todo lo que se mueva.
¡ADIÓOOOS! ...

lunes, 7 de abril de 2014

- 22 AÑOS SIN EL GRAN JUANITO -



Futbolista, de la malagueña Fuengirola, racial. Rapidísimo, eléctrico y orgulloso. Difícil. Bajito y con mala leche. Ganador y ambicioso. Se sentía extremadamente mal cuando perdía. Juan Gómez, "Juanito", se mató hace 22 años en un accidente de tráfico.
Juanito "Maravilla", español y hasta torero, andaluz y madridista, polémico y símbolo de otros tiempos y contextos. Aquellos nostálgicos años setenta y ochenta. Un enorme futbolista autodidacta, desobediente hasta las trancas. Con el fútbol en el gen y la bravura en el alma.
Triunfó en el Burgos, y de ahí pasó a la Gran Maestranza del Santiago Bernabéu para dar cátedra. Muchos años en el Real Madrid. El explosivo sorpresa del Real y de la Selección Española de Kubala o Miguel Muñoz. Aquella final de la Copa de Europa perdida contra el Liverpool de Allan Kennedy, y muchísimos triunfos más. Tras dejar Madrid, Juan Gómez fichó por su Málaga de cuna y siguió impartiendo mágicas tardes de fútbol. Como siempre.
Fibroso y delgado, extremo y goleador. Atacante y con bien poca diplomacia. Más carismático que Pirri o Santillana, uno de los primeros futbolistas mediáticos y mitos modernos en España. En el Bernabéu y cuando llega el minuto 7, se oye una ovación. Es para su recuerdo dedicada. Juanito marcó tradiciones y dejó los olvidos. Excesivo y genial siempre, desafortunado en las formas, macho, y claro en sus convicciones. Polémico a mil. Adorado en Madrid y odiado en otros lares.
La Copa de Europa era a una sola pasión. Los duelos del Real Madrid contra el Bayern de Münich eran unos clásicos especiales y cruelmente decisivos. O les eliminabas, o te ensuciaban la temporada brillante si te ganaban. Había muchos egos y tensión. Muy parecidos a los de ahora. Y un día va Juanito y le da un pisotón tremendo al orgulloso Lothar Matthäus. Bronca y violencia, puyazos, expulsión definitiva del bravo español, nervios al aire, y pocas simpatías para el español en Alemania.
En Barcelona le decían de todo. Su presidente, Núñez, llegó a ir un día de lengua suelta afirmando que Juanito "iba dejando preñadas a las mujeres por las esquinas". Juanito, bramaba cuando un micrófono cabrón le buscaba los bajos. Era valiente y suyo. Muy suyo.
A mí me enamoraba cuando le veía jugar. Aquellos centros que le calzaba a la cabeza del resorte ariete Carlos Santillana, eran mágicos. Tenía un toque de balón especial, y acompañaba dicho esférico como un juguete, levantaba la cabeza y maduraba partido a partido. Era un rebelde irreductible, un jugador nunca domado y un creador. Televisivamente, fue "trending topic" cuando en la antigua Yugoslavia y tras lanzarle una peineta al público, le soltaron un botellazo que le impactó en la cabeza. Tremendo. Fueron mil anécdotas. Dio substancia y se habló ríos de él y de su trayectoria como personaje.
Ni tácticas, ni gaitas. Juanito sabía que había dos clases de futbolistas. Los que juegan al fútbol y de lujo, y los mediocres. Y en medio de una España de Transición y saliendo de la asfixia del franquismo, abría horizontes y atizaba pasiones y ganas.
Jugar al fútbol era una salida de la crisis, una oportunidad de olvidar y de triunfar y olvidarte del dinero para toda la vida, y la mujer solo es un sueño de primavera, los toros la cosa nuestra, y el fútbol un acontecimiento social voraz e irrenunciable.
Juanito fue un filón para la prensa. Una estrella bien grande. Un toro bravo y un niño ambicioso que se llegó a la gran capital y salió por la puerta del éxito merecido.
-MALDITO SU ACCIDENTE-

domingo, 6 de abril de 2014

¡ DEPARDIEU !



Excesivo y arrollador, comediant, la comedie française, la bohemia, la heterodoxia y la libertad. Francés hasta las trancas. Internacional e indiscutible. El mejor actor francés de las últimas décadas, que deja olvidada la belleza del mito Alain Delon.
Actual y atemporal, Astérix, Obélix o lo que haga falta. Rubio y de piel clara, pómulos salientes y grasa del desorden envolviendo su enorme y fortachón cuerpo de oso.
Todo un personaje el de Gérard Depardieu. Único y grande como todo él. Orgullo y desdeñoso, nuevamente vitalista y libre como los apasionados que nunca saben relajarse en exceso. Amante del poder de sí mismo y de su respeto. La mala leche de Depardieu. Enfrentándose a quien haga falta, contra quien desee y quiera, contra quien considere que no es poseedor de la razón o de la verdad. Ahí está el irremediable Depardieu. El irreductible y maravilloso bufón, payaso y rey. Emperador, atleta, héroe, jugador de rugby, y amante de muchísimas mujeres. Actor de raza y de admiración. Homenaje a alguien que se desmarca, que aturde y desconcierta, que se dice ruso si quiere serlo, o de donde haga falta, o de donde el destino le dé a entender. ¡Por las causas! ...
Mamporro, comida y melena, grito y espada, villano y tierno, icono y referencia, sin el aparente glamour y elegancia que se espera en un fils de todas las Frances. Mas no es del todo así. Porque el glamour y el sexy de Depardieu, su tremenda fuerza, es ser un iconoclasta y un rebelde fou. En su tremenda humanidad de león al ataque, se agazapa la magia de su ternura realista. Porque el francés es complejo y vivo, listo y de plaisire, de playa y montaña, de dame, madame y mademoiselle, de estrellas y árboles, de impactos eternos en acción, de historias sentidas límites y cotidianas, y nada en él puede transcurrir por el río manso de la obediencia debida. ¿Pour quoi? ...
Gérard es puño sobre la mesa, nuevos zapatos y nuevos papeles, más madera y más abundancia. Francia le quiere y le ignora a un tiempo.
Como a la contenida y hierática Deneuve, su musa final. Gérard Depardieu recupera el espíritu secreto del barrio latino y del desorden ordenado, y la lía, y se compromete, y tira fuego por la boca y ternuras airadas por su ojos claros.
Y a lo mejor no se le entiende demasiado, pero se le sabe ahí. Y le père Molière sabe que su hijo vive se mueve, y que la tradición del actor galo no se para en medias tintas o en americanadas suculentas y alimenticias.
¡Depardieu! Gerard Depardieu. Genio y figura. Fénix y enemigo, disfrutando en la melée de la confrontación creativa, vivo y potente, padre y amante, actual y hasta futurista. Difícil seguirle.
Ya no es joven pero nunca será un grand père al uso. Jamás un anciano seboso o de residencia displicente. ¡Non! Depardieu dará siempre la nota, y seguirá inquietando con sus cosas a todo bicho viviente y confiado. La provocación al poder.
Gérard demuestra la fuerza de los actores, el olimpo, un lugar arriba en donde se está bien, el mundo que se proyecta y resuena, el can can que se pone rock y libertino, y la Tour Eiffel en globo hasta Pekín.
Embajador de sueños, monsieur de plateâu, personaje que no se repetirá, grande entre los grandes, uno de los más carismáticos actores del planeta, y todas las medallas que otros le pondrán y que él mismo desee abrigarse.
¡CHAPEÂU!

sábado, 5 de abril de 2014

- LAS COSAS DE CARLOS: "ESPERANSA, ¿Y ESAS PRISAS?" ... -



Brava es sin duda la señora Esperansa. De las que casi ya no van quedando. Se parese a mi Lourdes y a su genio de ancestro. En la sangre de España rompedora e imposible. En esas damas de tronío que no ven las barreras ni las mandangas. Porque son golpes hasta volubles de amor y libertinaje. Una neoliberal del catón. De manual.
Lo que pasa es que la señora Esperansa representa a las gentes y es pública y notoria por muchas ideas que se tengan de antemano y de liberalización. Y lo que no puede hacer, es pararse ahí para sacar el dinero del cajero. Y si la gachí arriesga a pararse, pueden llegar los agentes de la Movilidad o como se llamen, y llamarte claramente la atensión. Es una posibilidad.
Y si además hay moto por el suelo a causa de unas demasiadas prisas bien poco justificables, entonces lo que tiene que hacer doña Esperansa es parar su troncomóvil y comprobar si le ha hecho daño a dicha moto y tal, como mandarían los cánones.
Es ahí mismito cuando no debes detenerte y lanzarte a la carrera a ver si te quitas a las personitas de en medio, la persecución, y todas las cosas que sobrevienen cuando te crees que nunca ha de pasarte nada.
Mi Lourdes también es indisciplinada y potente como un bólido libre, pero sé que si a mi gordi se le cae la moto o le dicen que se pare, élla se detiene y no se mete en audacias aunque lo discuta de boquita todo que buena es. Porque me quiere, y piensa en mí, y sabe que podía haber provocado un disgusto en carretera, y porque me tiene muchísimo sentido común.
Para mí, que soy el Carlos, lo que veía venir era lo de la guasa y lo de las incomodidades posteriores. Como doña Esperansa dice que no ha pasado nada y que todo es injusto, entonces las redes sociales han estallado de humor y fuego, de creatividad, de talento y de eco. No se han guardado nada nadita.
Y le han dicho a doña Esperansa que no tenga ese pulso social. La han censurado, criticado, estirado, y carnavalizado. Han hecho su justicia con toda idea y oportunidad. Y el humor se ha hecho inevitable y se ha competido mucho. Era más fácil que una evidencia lo que iba a suceder.
Porque el ciberespacio y las globosferas, ganan siempre te guste o no. Es el rey y el paraíso de la libertad, de los libertinajes, y de la cosa caliente que te sale pronto y que necesitas hacer y opinar.
Que si doña Esperansa ha de fichar por Ferrari, que si un mundo sin barreras, que si es la heroína al volante capaz de derrotar a todos, que si Esperansa en los circuitos, y hasta Esperansa en toda la sopa de ajo nacional. La "trending topic" ésa, vamos. La más mirada y vista. La one. Como la modelo deseada o la dama del hierro. Como la mujer excesiva en un mundo dominado por lo previsible. Como el partido de fútbol del Atlético de Madrid, o el propio sorteo de la lotería. Todos ahí a verla.
Mi Lourdes, me dice que eso de ser la mejor no la gusta a élla. Y que más modestitamente se pasa mejor, y con menos agobios. Que, a veces, siempre es mejor pagar los malos ratos, agachar la cabellera y escuchar y obedecer a lo que te digan. Sales ganando.
No seré yo quien defienda a la Aguirre. Porque eso me temo que poco ha de hacerse en este caso. Está la imagen que das y el ingenio cibernauta. Y a nosotros nos mola jugar con los árboles caídos y nos reímos mucho con los resbalones del poder. Se llamen Esperansa, o Paquita o Eduvigis. Da exactamente igual. Ya lo sabe para otra vez, señora.
¡OSÚ!

viernes, 4 de abril de 2014

- ABRIL, MI ABRIL -



Abril es mi mes preferido. Siempre lo fue. Porque yo no soy de primaveras maduras de calores excesivos o exhuberantes. No. Yo soy de sorpresas suaves y frescas. Por eso me gusta Abril. Porque me saca del tedio y me sorprende. Porque es un mes adolescente y aparentemente tímido, y porque solo hay amagos y atisbos aparentes.
El otro día vi cómo se movía la vida. Y hasta en los árboles casi ignorados había mutación. Unos pequeños y potentes rebrotes, advertían que comenzaba la veda de la renovación y de la regeneración. Volvía la vida desde la clorofila y la savia, y aparecían paulatinamente hojas nuevas que certificaban las semillas cíclicas y vitales. Todo lo nuevo.
Ese ha sido y es siempre mi Abril. El pequeño detalle pionero. La anticipación. Ese primer movimiento casi inesperado. Esa primma manifestación que pasa a menudo tan inadvertida. Esos primeros pasos del niño que se mueve. Ese primer caminar del nene que ya no necesita a sus padres. Ese chico que ya es adolescente y que crece larguirucho, y al que ya no le quedan bien los pantalones. Esa muchacha que ve cómo sus senos incipientes del tránsito de niña a mujer son su sorpresa personal y más que inteligente y positiva. Ese parto de animal en la pradera tras ese sufrimiento y ese costar en dar a luz la nueva vida. Mágico parir.
Ese cambio de horizonte y de perspectiva, esa policromía tenue pero evidente, esa luz mediterránea que ya te dice que te toca ponerte otra ropa y respirar el aroma de una nueva flor. Esa vida que empieza a despertarte y hasta a gritarte imperándote a que te despiertes y mandes a tu ropa antigua al saco del olvido. Esa nueva visión del mundo y de las cosas, esa nueva realidad cotidiana y peleona, activa y punzante, necesaria y vivible.
Ese es el golpe de timón de mi Abril. Mi abril de mí mismo es un sendero que me dice que es por ahí, y que hay una bifurcación arriesgada para la orientación pero imprescindible para dejar el surco del invierno y del atrás. Como las plantas de mi balcón, las cuales ya despiertan y hacen su gimnasia cíclica, y su color a verde se revive y apunta a los brotes de las flores primerizas que están por llegar.
Mi abril es mi futuro y mi apuesta por mi porvenir. La prueba de mí mismo. Mis nuevos retos y caminares. Las nuevas cosas que me van a ir pasando, la movilidad y las nuevas magias.
Y los nuevos poemas, los nuevos charcos que hará la primavera juguetona de las nubes, y el viento meneón y bailongo que pondrá música inesperada a la imposible y nefanda quietud.
La primavera de mí, de mi abril, de mi crecer, de los nuevos zapatos y de la nueva visión de las cosas. Abril para aprender, para soñar, para hacerse río, y para llevar las iniciativas en mi mismidad. Abril eterno para ser yo. Abril de Carlos Cano, la bohemia y París. ¡Vivre!, ¡vibrar y vivir! ...
Cuando ya ves que puedes, cuando es el momento, cuando ya llegas y todo ya está ahí, cuando vas a inventar muchas más cosas, cuando te va a dar la gana hacer todo lo contrario a lo que se espera, cuando eres azul en vez de verde, o cuadrado en vez de triangular, cuando los locos sean sabios, cuando los miembros de las cátedras vuelvan a los colegios de párvulos, cuando la transgresión se imponga a lo previsto y cuando el mundo sea otra cosa.
Cuando los deseos le den un palo a la realidad, cuando dentro del llanto te parta la risa, cuando no haya cementerios, ni guerras, ni enfermedad, ni nostalgias, ni olvidos, ni pesares ni oscuridades.
Ese es mi Abril ganador y favorito. Mi mes más esperado. El mes que propone fiesta y juegos, y alegrías, y deportes al aire libre, y el olor de tu colonia de brava mujer, y el talento de un olvidado pastor, y las canciones de Perales, o el embrujo de Bisbal, o la explosión estética de Beyoncé, o la pelvis de Shakira, o la sonrisa de una expectación, o ese viaje con olor a tomillo en chiruca pegado que sabe a aventura, o ese ruído de teléfono que te busca y te habla, y toda la continuidad siempre inaplazable.
-COMO LA VIDA MÁS QUE NUNCA-

miércoles, 2 de abril de 2014

- EL NEGRO SOBRE LA GRAN FAROLA -



Subir los límites. La verdadera frontera. La pobreza y la obscena riqueza. De África viene el negro que desafía todas las vallas indignas y excluyentes. Necesita izarse como un vencedor en la casi imposible Okinawa de su esperanza. Quiere ganar.
Su cuerpo y la farola, constituyen una forma arquitectónica que semeja la bandera del deseo y de la libertad. Y el negro subsahariano que lo pasa definitivamente mal, hace la gran audacia. Encaramarse a un alto, a un lugar en donde puede ver que las vallas y las fronteras con soldados solo son una anécdota bien salvable.
El moreno africano le hace un pulso a las reglas del juego. Desobedece porque tiene que ser su obligación. Y esgrime toda su energía atlética, y mitifica de nuevo a su sacrificada raza. ¡Oh, slave! ...
Corte de mangas tiene en la cabeza el moreno. No hay nada más que un combate y una lucha en su necesidad de deseo. Y entonces decide que va a dar su nota y su do de pecho. Trepa y llega. Alcanza su sacrificio y se monta en él. Y reza por su suerte a todos sus dioses.
Combate y lid. Hacer la metamorfosis de su suerte requiere ser resuelto y atacar todos los condicionantes. Si no le dejan pasar las vallas llenas de cuchillas y de competición, siempre le queda una inmensa y mediática farola. Su olimpo previo. El lugar de su exposición y de su identidad. Si no le dejan pasar, dará guerra. Y cuando está geográficamente arriba, puedes gozar de adversidades pero también de muchas ventajas.
Le hemos visto. El mundo no miope ni cínico ha podido contemplar el golpe de resistencia del moreno esclavo de las reglas del juego. Se ha soltado el pelo y ha soñado, y no ha habido nadie que pudiera acercarse a él. Se ha sentido peleón y retador, dios y derrotado, pluriforme y sencillísimo. Ha experimentado todas las sensaciones y ha podido jugar además de con el dolor, con la idea del placer y de la conquista. Ha representado y muy bien a su Continente cuna. Ha sido gente y poderoso, desafiante, y luchador entre sí mismo y todos los demás. ¡Contra todo! ...
Han sido muchísimos asaltos, y muchísimas prórrogas de fútbol, y todos los puertos de la alta montaña incluyendo el terrible y la vez esperanzador Gurugú. Se ha dejado toda la energía en el Everest soñado de su necesidad. Ha intentado por todos los medios hacer añicos a sus esposas de atrapado. Le ha dicho al mundo que es fuerte y que existe. Ha hecho geometría y presencia, Gólgota y sima, pasión y goce, sueños increíbles y sudores extremos. Éxtasis y extenuación.
Todo lo demás, es menor. Y cuando las potentes fuerzas de sus deseos y de sus pulsiones ha menguado, entonces el valiente negro se ha ido venciendo desde la altura y ha pensado únicamente en la desastrosa idea de no caerse al suelo y perderlo todo.
Extenuado, ha colocado su humanidad a media asta, y ha decidido no cavilar. Ya no era posible hacerlo. Ahora tocaba jugar a la lotería de un epílogo previsible y contado.
Es el momento en que han subido los policías a prenderle y a demostrarle que había perdido los asaltos y los sueños. Pero el negro de la farola está demasiado cansado y no dirá nada. Sabe estar atrás.
Y en cuanto coma algo, mirará hacia arriba y si tiene suerte volverá a escuchar los cánticos de los pájaros y se dará cuenta de que la libertad siempre acabará siendo posible e intentable.
De momento, ahí ha quedado su proeza y su protesta. Ha subido, ha izado su verdad y su grito desgarrado, ha abierto su alta ventana y su privilegiado prismático. Ha experienciado algo que podrá contar a sus nietos y sucesores, igual que a sí mismo.
Desde lo más alto de la farola, se puede soñar. Hay espacio y paraíso, opciones y aviones, y metros, y autobuses, y tránsitos, y energías y hasta fortuna. Desde su potencia y anhelo, África se mueve con él hacia un lugar nuevo y necesario que se llama dignidad. Y ha podido volar sobre las conciencias de los hombres blancos y les ha dicho que no.
-Y QUE VA A SEGUIR-