jueves, 21 de mayo de 2015

- VÓTAME -



A mí. Vótame a mí porque soy el único ser de la política capaz de hacerte feliz y de lograr hacer verdad todos tus sueños. Sí. No votes a esos otros que sabes que no solo nunca cumplirán sus huecas promesas, sino que por todo lo contrario sus decisiones te llevarán a una vida peor todavía.
Por exactamente eso debes votarme. Porque yo te lo voy a dar todo y demostrable. Te mimaré como si fueras mi hijo, me sacrificaré por tí y siempre te tendré en cuenta. Y sabes que yo lo que hago son hechos y no inconcreciones en forma de palabras baldías y embusteras.
Si me votas, ninguna queja hacia tí podrá llegarte. Al revés. Si me votas, allanaré el camino de tu felicidad y te convertiré en una persona con esperanzas reales. Te daré un puesto de trabajo, crearé todo el empleo que nadie imagina, tendrás un contrato fijo y nunca basura, tu sueldo será lo suficientemente digno para que no mires nunca más de soslayo la fecha de final de mes, e incluso te sobrará dinero para tus viajes, tus adquisiciones, y para la cristalización de todos tus anhelos como ciudadan@ de pleno derecho. 
No te arrepentirás. Si me votas a mí habrás hecho la mejor inversión de tu vida. Volverás a sonreír, y a salir del pesimismo y de la decepción, y a creer en los otros, y en los vecinos, y en los políticos, y en que otro mundo es posible.
Claro que es posible otro mundo, porque yo también soy posible. Yo pararé las artimañas de los bancos y de los financieros, y erradicaré por completo la corrupción. Pondré e impondré una ética de higiene y de moral. De regeneración y de verdad.
A quien me venga con sucio dinero a intentar untarme y corromperme, le va a caer el pelo y todo el peso de la justicia. No me conocen a mí los corruptos. Van a tener que hacer más cárceles para poder substanciarse mis demandas. Porque los ladrones de mi país caerán desnudos entre las rejas justas de sus fechorías intolerables. Os lo aseguro.
A mí que no me vengan con cuentos, ni me valen las amnistías fiscales ni las argucias, y demostrar que uno es realmente patriota no se logra sacando los dineros camino de Suiza u otros mil sitios piratescos y pícaros.
Atacaré las leyes que amparan a los grandes ladrones, y les meteré plomo penal para que cambien de ética y estilo. Les llevaré de nuevo a la escuela.
Depende de vosotros que el mundo sea otro. Y entre todos podemos hacerlo. Entre todos y con vuestro voto vamos a hacer un hábitat más saludable y vivible, un lugar más grato y de color, y en donde puedan volver a brillar y a brotar los poetas y las mariposas, y en donde lo positivo solo se llame real.
Votadme y lo haremos. Haremos un placer, un lugar humano, una cuna protegida y valiente, una desaparición del paro, una sociedad del bienestar, unos niños que no pasarán hambre, y podréis igualmente participar y hacer vosotras y vosotros mismos la política y no solo mirarla por la tele y ver cómo otros dicen hacerla por vosotros.
Vótame y verás. Porque yo sí que te represento. Puedes confiar en mí. Soy tu amigo cercano, el que te oye y te hace caso, el que se deja la piel por tí, el que te ama y suda, el que no se mete nunca en tu libertad, el que te propone un respirar mejor para tí y para los tuyos, el que nunca te falla, el que estudia y trabaja tus necesidades de futuro y las pone en práctica.
Y muchísimas sorpresas más que nunca puedes imaginar. Por eso debes votarme. Porque por fin será una forma de votarte a tí mism@ y no de hacerle el culo a otros.
-SOY QUIEN PRECISAS-

lunes, 18 de mayo de 2015

- EL BARÇA DE LEO MESSI, CAMPEÓN DE LIGA 2014/2015. -



El barcelonismo se expande en ansiosa alegría. El Barça le ha ganado la Liga a ese Real Madrid eterno y siempre temible. Es alegría más que justificada en Can Barça. Puede ser el primero de tres títulos. Todo es ok. Está bien. Perfecto.
Nadie se fiaba al comenzar la temporada regular. Ni buen juego ni nada de convencer. Líos de Luis Enrique con Messi, tensiones, problemas económicos afectando a medio cristo, y Luis Suárez sin descerrajar sus goles.
El Madrid iba potente y convencido. La idea del "Tata" hacía una sensación de pocas expectativas de éxito. Cristiano, Bale, Benzema, Modric, etc. Los azulgrana estaban preocupados por cosas diversas y reales.
Pero Neymar empezó tímidamente a cuajar en efectividad, y atrás Gerard Piqué se ponía finalmente el mono de faena y a trabajar, Rakitic le daba músculo y seriedad al esfuerzo azulgrana, y los resultados salían y salían.
Luis Suárez no se rajó. Siguió el uruguayo porfiando como un profesional, mientras todos seguían progresando. Había equilibrio atrás, no se hundía el equipo ante el gol inesperado, y la convicción empezaba a ir sorprendiendo a muchos.
Se llegó a la primavera libre de contracturas y con un excelente trabajo físico grupal. Y en ese acierto total azulgrana, Suárez comenzó a explotar a goles e Iniesta a soltar recital tras recital. La poesía y el ingenio tiraban sin descuidarse de la seriedad. El bloque, iba. Se plantaban en la Final de Copa, y más tarde eliminarían al mítico Bayern del pater Guardiola. Y embalados, alguien por encima de todos iba poniendo las cosas y los balones en el interior de las porterías contrarias. ¡Oh, Leo! ...
Messi, maduro y sin soltar nerviosos escupitajos, salía al recreo a disfrutar como hacen los niños y a destrozar a todos sus rivales. Más de cuarenta goles y decenas de asistencias. Jugadas electrizantes y mágicas, de caños, de fintas, de rabonas, de continuidad y de más magia. El mejor jugador del planeta se lo pasaba pipa haciendo de sus rivales puros juguetes derrotados y menores.
Y, el fútbol. Desde la tenencia del cuero y el buen fútbol, el Barça fue aplaudido y aceptado una y otra vez. Nunca sería la orfebrería del Pep, pero tampoco nada aburrido o ramplón. Al revés. Partidos bonitos y más que consistentes.
Antes de que el Athletic de Bilbao en Copa o la Juventus en la Champions traten de condicionar posibles futuros éxitos, ahora ya está en el zurrón de la justicia y de la verdad azulgrana uno de los títulos más marathonianos y valiosos. Ya es historia la hazaña de Simeone en la pasada edición. Ha vuelto el Barça a lo más alto del fútbol de aquí.
Luis Enrique Martínez. Que nadie busque en él demasiadas concesiones. Ya era especial cuando jugaba al fútbol de primer nivel. Se mueve por entre los micrófonos de los medios con astucia, cierta cortedad y todo el sigilo. Es así y hay que aceptarle como es. Al menos parece más desnudo para todo que el plano "Tata". Se les notan mucho las cosas aunque el asturiano pueda ir de pasota experienciado.
Lo más importante es que se ha ganado el respeto hasta de Messi. Ambos han hecho las treguas y se han puesto a lo concreto y a currar. A ser profesionales y a dejarse de gaitas y polémicas bobas.
Como todo el cuerpo del FC Barcelona. Excelente y admirable equipo plagado de estrellas y de Messi, que han consensuado finalmente que el bloque sería lo más interesante y decisivo. Y a fe que con sus puntos en la tabla han dado en toda la diana del acierto.
¡ENHORABUENA, CAMPEONES!

domingo, 17 de mayo de 2015

- AGRADECER -



A veces me cae una lágrima procedente de mi ojo izquierdo. Y cuando eso sucede, me acompaña una emoción sincera y especial. Natural y auténtica. Os cuento. Veréis.
Ayer tuve un concierto coral en una barriada muy popular de Valencia como es la de Nazareth. Zona ya portuaria, marítima, castiza y con muchos problemas estructurales. Allí aconteció el concierto homenaje y solidario, "África Grita".
Fue todo muy bonito y cada uno puso modestamente lo mejor de su parte. Como yo mismo en el interior de la Iglesia mientras cantaba con mi coro las canciones anunciadas y correspondientes.
Tuve de todo. Momentos de mayor concentración, momentos de menoridad musical y emocional, e instantes en los que disfruté con una sonrisa interior que logra salir al exterior cuando me sentí uno con la música y con las melodías. Especialmente al cantar el "Thula Swize" de los zulúes.
Pero de lo que me siento hoy realmente satisfecho es de algo doble y nuevo que me sucedió. Y me sucedió y sucede las ganas de sentir la potencia del agradecimiento. Yo, con los otros. Yo, devolviendo a través de la verdad de mi corazón la alegría de quienes bien me quieren a través de sus hechos incuestionables.
Antes, ni lo hubiera podido imaginar. Os lo confieso. Antes no hubiera sido capaz de valorar lo que ahora he logrado descubrir y que forma parte de mi proceso real de crecer como persona y de ubicarme mucho más mejor en el mundo que me rodea.
El afecto. El afecto de los demás. Sí. Lo he logrado aún casi sin darme cuenta. Hay gente que me ha tenido en su mente, hay gente que yo he sabido agradar y respetar, y dar ese cariño que ahora me viene a mi recompensado.
¿Cómo iba yo a imaginar que hubiese gente que me quisiera y que tuviera el detalle y la molestia de venir a verme y de seguirme? Todo tiene su explicación y su lógica. Me alegro, a pesar de los años transcurridos, que la vida social haya llegado a mí y con todo su calor y su potencial. Es un amor que envuelve.
Podría dar los nombres de las personas que vinieron al concierto y de las que no pudieron aunque lo desearan fervientemente. A todos ellos les doy las gracias y modestamente. Solo soy un tenorcillo de una coral amateur que tiene su sede social cerca del mar y al final de la Avenida del Puerto. No aspiro a mucho más aunque la música es un hobbie que me apasiona. Todo tipo de música o casi toda. Siempre me gustó cantar y me siento bien por ello. Eso es seguramente alegría natural interior.
Pero, me estoy yendo por las ramas. Porque el verbo de este escrito no solo es agradecer, sino darme cuenta de mis progresos como persona. Ahora ya tengo en mi vida a gente que me quiere, y que se acuerda de mí, y que me tiene en cuenta, y que se alegran de verme. Y yo de verles a todos ell@s.
Y lo que me veo es en ese agradecimiento y en esa satisfacción. Ahora veo mucho más claro que antes que he de esmerarme por mantener y cultivar ese tesoro que es la amistad. Quererles todo lo más auténtico de mí, escucharles más, tenerles más en consideración, ser más real y coherente conmigo mismo, y avanzar igualmente en medio del camino de mi libertad y de mi responsabilidad. 
Tengo amig@s porque voy empezando a ser realmente amigo de mí mismo. Y ese tesoro es lo más bonito que nunca jamás podrá sucederme.
-NO TENGO DUDAS-

jueves, 14 de mayo de 2015

- EL EX ETARRA EXPRESÓ SUS EMOCIONES .



Iñaki Rekarte, ex etarra, se mostraba defensivo en el último programa de la temporada del excelente comunicador Jordi Évole: "Salvados".
Emocionado, tenso, como haciendo un sobreesfuerzo, incómodo y sintiéndose mal en sus particulares confesiones, hablaba el ex violento sobre su vicisitud y su sentir.
Parecía un chico de pueblo, de escasa cultura y mucha vivencia, quemado, y con infinitas ganas de rehacerse hacia su tiempo real.
Iñaki Rekarte iba de víctima de las circunstancias y de un tiempo determinado. Decía que era demasiado joven cuando se hizo comando y a matar, y que lo suyo normal de entonces lo sentía ahora como una selva de intereses vacíos.
Afirmó que fue utilizado, que los sus jefes se aprovecharon de su inexperiencia y poca edad para jugar con él y marearle. Y se refirió a su primera acción armada como si pasase algo nebuloso e impactante, extraterrestre y atropellado, irracional y obediente. Cumplía unas órdenes y habías, oye, que obedecer. Dice que cuando todo estalló por los aires se podía haber muerto hasta él. Que aquello era parecido a una guerra o a un campo de batalla; a una supervivencia desesperada. Que había que salir con el pellejo vivo de allí y huír como fuera y a donde fuera. Sus palabras parecían confusión asumida.
Dijo una y otra vez la palabra, oveja. Que fue marioneta de sus jefes de ETA, y que la había fastidiado, y que no recordaría a sus víctimas, y que seguramente sus víctimas y familiares no harían bien conociéndole sino que se hundirían y afligirían todavía más si lo hicieran.
Todo un sinsentido y un caos en el pensar, decía Rekarte. Incomodísimo, más que tenso, bastante atormentado, y como quitándose de alguna manera bastantes reponsabilidades de en medio.
Parece que le jodió la cárcel. Rekarte era muy joven para éso de la cárcel. Allí pudo, dice, pensar. Y mandó a la mierda a sus jefes, a su oscura realidad, al tiempo negro, y a la posibilidad de pasarse toda su puta vida entre rejas y sin entender demasiado nada.
En la cárcel se sintió una oveja, y entonces dice que comenzó de verdad a pensar en sí mismo y en su verdad fuera de demasiadas presiones.
Fue una entrevista tremenda, con unos silencios de estremecer, en donde no sabías bien dónde mirar o cómo mirar y con amargura y sabor agrio, y a la vez de acuerdo con los tiempos que son y se mueven. Fue una angustia en directo, con muchos tics de cinismo y otros de hipocresía. Pero Iñaki Rekarte parecía no querer comediar a pesar de todo. No quería odiar a nadie porque dice que el odio corroe y destruye. Que el odio es el espanto y la derrota. A su manera, con aspecto de joven de pueblo, con cara angulada, y nunca resignado a no dejar pasar las hostias ni los momentos.
Dice que se ha enamorado de una chica de Cádiz. Y que el único camino que sintió y que le hace esperanzado es que tiene un hijo. Y que un hijo es un amor y nunca una guerra absurda.
Que todo lo demás le importa un pito, y que una destrucción no vale ni un trozo de tierra, ni una lucha o guerra territorial, ni las leches putas. Solo su hijo, su gaditana, sus corregidos racismos y su nueva verdad.
Ahora me imagino el sentir de sus víctimas. Sentirían asco y desprecio, ahí el hombre que mató a los nuestros y haciéndose la víctima, y el caradura en la tele sin complejos, y ojalá se pudriera en la cárcel y todas esas cosas así ...
El proceso de paz en Euzkadi será muy parecido a la entrevista de Évole a Rekarte. Habrá mucha tensión y angustia, y quizás tras alguna generación un hijo que ponga sonrisa.
-SILENCIO-

lunes, 11 de mayo de 2015

- MALABARA ME SEDUJO -



Me derrotó una tarde de calor. Malabara. Enigmática y con unas piernas kilométricas y soñadoras. Todo bonito por afuera por y seguramente por adentro. Me sentí seducido y hasta expectante.
Porque Malabara aceptó que la invitara casi sin venir a cuento a una cerveza fría. Y me habló dulcemente mientras no escondía su pose intimista y su homenaje a un perfecto desconocido como yo.
- "Mañana te espero en mi barco. Este es mi teléfono. No te arrepentirás ..."
- "Gracias".
El Mediterráneo solo era color calor azul mar, y toda la libertad de los sueños de los poetas eternamente sorprendidos. El pequeño barco de Malabara era la seña cómplice. Antes de subir a su aventura náutica, me presentó a dos amigas más que nos acompañarían junto al patrón en la más que tranquila travesía. No eran tan hermosas como Malabara, pero desde luego que la fealdad nunca sería su aliada igualmente.
Todo suave, todo sonrisas de mujer, todo brisa ligera del Mare Nostrum, y todo lujo y libertad. Malabara caminaba ligera por la superficie del barco y cada uno iba a la suya. Como hacen los privilegiados en su atmósfera intocable de aura y money.
Yo, tartamudeaba enfrente de los ojos clarísimos de Malabara mientras ella me seguía sonriendo suavemente  como hacen las sirenas con los marineros de los mitos. Mientras yo estaba muy nervioso de vértigo, ella se ponía unas gafas de sol de rompe y rasga y se me quedaba mirando fija y penetrantemente. Sin piedad, Malabara me ponía a prueba una y otra vez con su silencio considerado y generoso.
- "Suéltate, hombre! Ya ves que estás conmigo y con mis amigas y que no pasa nada. Disfruta y vive como en tu casa todos estos momentos " ...
- "Sí, Malabara "...
Sol, calor, libertad y pieles. Crema de protección sobre toda su belleza. Un caballero gustoso de proporcionar a Malabara protección. Todo natural, como sus manos amigas sobre mi espalda y donde yo quisiera.
El calor comenzó a apretar. La ropa fue desapareciendo y toda la belleza brotó como un femenino manantial. Fui feliz admirando las curvas estilizadas y al viento de Malabara y de sus modelos amigas. La belleza de mi ilusión cabía en aquel barquito mágico y real. Malabara seguía absolutamente relajada y mostrándome la vía desde donde uno se desprende del estrés y de los problemas y se lanza a la aventura total que casi contamina.
No había una moral definida a bordo. Solo se mascaba respeto y libertad. Al llegar a una pequeña cala, las amigas de Malabara bajaron del barco para ser todavía más libres e íntimas.
Y entonces Malabara me siguió mirando a los ojos y esta vez se quitó sus gafas de sol. Disfrutó mirándome y yo me reflejé en su iris. Y pasaron millones de cosas antes de que sus amigas volvieran a subir.
Pero solo pueden contarlo los peces amigos y dueños de las aguas cálidas del Nostrum amigo y romano. Malabara y yo pactamos que nunca nadie podría saber nada de nuestra cómplice libertad y de nuestra empatía. Ni sospechar que cuando una mujer y un hombre están a gusto, no hay ni clases sociales, ni cuenta el dinero, ni valen los prejuicios ni los tabúes del tipo que se quiera.
Malabara y yo fuimos un mismo mar, una misma estrella, un mismo nadabikini, una misma cópula de beso vivo, un lío de piernas y palabras, de brazos, de senos de mojito y caipirinha, de sol inocuo y feliz. Sencillamente, de vida posible.
¡OH,MALABARA!

viernes, 8 de mayo de 2015

- MESSI, LA ALEGRÍA, LOS GOLES ... -



El genio siempre se rebela. Leonel Messi no podía estar contento. Faltaban pocos minutos para que el primer partido de semis concluyera, y la gestualidad era de impotencia y de preocupación. No había goles, y el Bayern del mago Guardiola iba a salirse con la suya. Ese terrible 0-0 ...
¡No! Messi lo intentaría. Caracoleó desde las proximidades del área alemana y soltó un disparo que selló las redes del inconsolable y gran portero Neuer. ¡Todo por el aire! El primer esbozo de alegría. La llegada de la esperanza. Leo la había hecho otra vez. Había sacado su petróleo inconformista de oro. Había justificado lo que vale. Había salido de su ostracismo en el resultado. Había comenzado a ponerle sal a los sueños. Se hacía presente.
La afición azulgrana podía estar de enhorabuena. Con la Liga cerca del bolsillo, ahora la final de Berlín podía aparecer en el inconsciente colectivo hasta de los patológicos pesimistas. Una ventolera de esperanza se volvió azulgrana. El gran rey se había enfadado, y levantado, y no tenía piedad, y quería mandar y marcar, y sacar a todos de las dudas acerca de su declive o de que ya no sería quien fue.
Sí. Messi sigue siendo el que fue. El número 1. El mejor jugador del mundo al que nadie puede parar. El chaval que te sorprende y enamora, el que hace que apuestes por él cuando más le necesitas, el que logra que sus grandes rivales parezcan hormigas en retirada, el que todo lo desestabiliza y desordena a su favor, el que hace de las tácticas una charleta, y el que en vez de pensar que hay mucha tensión en el campo de juego opina que esto es para él algo parecido a salir como un chico al recreo y divertirse y pasarlo bomba. Su simplicidad aparente es un cañón imparable. Su juego es un zecme, y su poesía con el balón el efecto triturador de una picadora bestial de carne emocional.
Que se lo digan a hercúleo Boateng. No se enteró de lo que pasó en el segundo de los goles del as argentino. Messi encaró al moreno alemán, le fintó, jugueteó con su regate, le dribló dejándole absolutamente tirado en el suelo como un guiñapo, y remató el arte elevando el balón con la precisión de un tirador de la NBA. ¡Perfecto es poco! ...
Y mediático, y colosal, e histórico, y espectacular, y levantador de todas las sonrisas, y desnudador de todas las emociones futbolísticas que tienen que ver con su alegría de jugador especial y único.
La obra de arte de Messi se recordará casi siempre. Porque el fútbol no es tan fugaz como parece. Aún le dio tiempo a darle el tercer gol de pase eléctrico al joven Neymar. ¡A disfrutar! ...
En veinte, quince minutos, la zozobra y la preocupación dejaron paso al camino franco de la seguridad y de la confianza en resistir sin mayores sustos la visita a München.
Ahí queda esa alegría. Ese prestigio y ese olimpo particular. Leo demuestra que los grandes han de salir en los momentos más decisivos y oportunos. A los dioses como él les encanta patinar por la cumbre de los himalayas y de los retos del gran riesgo. Para Messi era demasiado vital sacar la alegría de los goles en los tiempos de las borrascas y de las ansiedades. Él, como nadie, sabe voltear las emociones negativas y revertirlas en unos tiempos de placer y de bienestar, de gratitud y de exceso, de alegría y de pasión de fútbol.
¡SÚPER LEO MESSI!

martes, 5 de mayo de 2015

- ADIÓS AL GRAN PADRE DE LA TELE ESPAÑOLA -



Jesús Hermida. Ayamonte, Huelva. Andaluz, elegante y español. Persona y personaje pionero y hasta enigmático. Como distante y hasta divo. Genio y figura. Innovador, puente entre los tiempos, televisión y radio que avivó y capitaneó, especial, casi una sorpresa.
Cogió aquella televisión gris y de blanco y negro del franquismo, y poco a poco la fue perfilando hacia su nueva y progresiva creatividad.
La corresponsalía en Nueva York le abrió los ojos y le marcó todo. Allí en América recibió y mamó una libertad y un estilo que en cuanto pudo ser en España la puso en práctica. Pero no de cualquier manera. Hizo su pregón a ritmo de elegancia y creación rigurosa. Entretuvo y tuvo en sus manos el mundo comunicativo. Nos subió a todos a la Luna con la gran heroicidad del Apolo XII, y nos asombró con su personalidad sin duda irrepetible.
Hablaba raro adrede, como estirando las palabras a su antojo, excesivo y definitivo, y abierto, y escalaba y escalaba liderazgos, y comenzaba a aterrizar en el Fresnedillas o el Cabo Cañaveral de la Televisión Española a la que dio libertad, europeidad, modernidad, prestigio, orgullo, quitó complejos y enganchó con unos furibundos deseos de cambio social en los que coincidió con los nuevos tiempos de todos y de las nuevas chicas periodistas.
Hay un antes y un después del gran Jesús Hermida. El maestro inventó la tele actual con sus virtudes y defectos. Le cambió la ropa y le inventó su Carrefour o Corte Inglés. Le puso etiqueta y coche nuevo a su afán y clase como comunicador, y tiró de talento y de magia personal.
Finalmente, se sentó en el trono del poder mediático en mi país. Los nuevos tiempos. Coronó. Hermida ya fue una referencia decisiva y necesaria, un Google al que buscar para encontrar nuestros cambios sociológicos y para abrir nuestro horizonte de ahora mismo. Todo lo que pasa hoy en la tele española es Jesús Hermida y su sucesión.
A través del gran Hermida, la televisión cogía forma y color y pasaba a ser lo que es. El periodismo de corte americano, listo, al que nada se le pasaba y desde el que se podía ser pizpireto y estratégico.
Jesús Hermida lo hizo todo en la televisión. Lo ha hecho todo. Con su estilo, con su legión de imitadores, con su prestigio de ojeador de jóvenes talentos, con su altura, con su inglés rápido y masticado, con su libertad individual como bandera, y con un cierto tufillo ideológico que nada o poco tendría que ver con las izquierdas. Pero sí con las ansiadas aperturas casi definitivas y formalmente impecables.
Un maestro y una autoridad. Un loco de la colina de las ondas y de las pantallas. Un gigante entre entusiastas. Un tipo que era la estrella de sus programas por encima incluso de sus prestigiosos y potentes invitados.
Jesús Hermida se ha parado y se ha ido a las estrellas a los setenta y siete años, y nos muestra que la vida es así y que nada es del todo para siempre, y ahí queda su legado. Hermida es más que historia de la tele española. Es la televisión, y el jefe, y el superior del convento, y una institución, y un crack, y un líder sin rivales, y la despedida emocionada.
Ya no será junto con Cirilo Rodríguez, el apuesto y hasta raro corresponsal en Nueva York. Pero ahora otros muchos jóvenes periodistas de hoy hacen su estilo y su impronta. Reeditan sus tics y sus tambores, sus ritmos y sus baterías, su verdad y su tiempo.
-DESCANSE EN PAZ-

domingo, 3 de mayo de 2015

. J.C. MONEDERO SE REPLIEGA EN "PODEMOS". -



Me reía con él. Delicado, en la tele casi todos los martes en las mañanas de "Quatro Televisión", con sus gafitas de profesor universitario y su expresividad en sus ojillos. Decía lo que pensaba, casi todo lo obvio y que responde a mi verdad de gente de extracción obrera y con muchas ganas de más auténtico futuro democrático más allá de las meras palabras huecas e instituidas como verdades indiscutidas o irrefutables. Oxígeno libertario y potente.
Juan Carlos Monedero era una voz combativa y estratégica dentro de su meteórico y casi sorprendente partido "Podemos", el cual llegaba a dejar casi en pelotas a prácticamente todos sus rivales y de todo pelaje político. Especialmente a los del bipartidismo. Le arreaba al PP y al PSOE.
Carisma. Es lo de Monedero. Carisma y gracia. Porque el mago Pablo Iglesias significaba el líder que va a contener las emociones y que institucionalizará la idea de gran jefe e impulsor de la indignación de los españoles y en especial de los de la protesta necesaria del 15-M. Monedero era el necesario tocahuevos mediático. Y éso, para algunos, debía ser absolutamente intolerable. Le veían realmente peligroso y molesto. Y le comenzaron la cacería. El Poder empezó a soltarle castañazos.
Que si no sé qué de Venezuela. Que si se había embolsado un dinero sin declararlo bien, que si el ministro Montoro deslenguándose y poniéndole ilegalmente el dedo en el ojo, que si se escondía en el Metro, que si ya no era nadie para representar pureza y moralidad. Y todas las artimañas destinadas a sacárselo de en medio. El juego de la política no suele tener miramientos ni concesiones.
Monedero debió sopesar las cosas. Ser político parece implicar unas estratégicas contenciones. Y el politólogo, que hace un año no sabíamos ni quién era, pero que ahora aparecía como el nuevo Alfonso Guerra del 82, era un hombre libre y de lengua liberal. Decía y seguiría diciendo absolutamente todo lo que le viniese en gana. Pesaba cada vez más, y sus rivales no aguantaban al nuevo ciclón que acompañara a final de año a Iglesias al Palacio de la Moncloa entre encendidos y sentidos gritos de gente esperanzada y admirada, la cual volvía a pensar que la política podía no ser el mismo rollo de siempre e incluso una oportunidad para la esperanza y la mejora.
La política es implacable. Íñigo Errejón le dijo a Pablo que lo que representaba Monedero podía ser una fuente de rivales interminables encarnizados en número y hasta en canallismo. Era mejor una tranquilidad hasta abúlica para las estrategias. El pueblo no querría tanto sobresalto diario y mediático. El ruído y la movilidad de Monedero podía serles perjudicial.
Pablo Iglesias se lo pensó muchísimo. Sabedor de la fuerza mediática de su amigo, dudó hasta la saciedad. Los últimos meses fueron muy raros en "Podemos". ¿Qué estaría pasando con el carismático Monedero y su gracia de atracción?, ¿qué sucedería con su futuro? ...
A Monedero, hombre de rapidez, no le gustaron las demoras. Yo ya no me reía con él porque ya no salía en la tele, le seguían dando por saco en todos los medios, y el hombre se cansó de no tener dentro de su Partido el respaldo necesario. ¡A descansar y a la Universidad de nuevo! ...
J.C. Monedero sigue en su "Podemos". Pero ya no será figura política. Dice Pablo Iglesias que esto no influirá en los votos. Que lo importante es que la gente esté con ellos, que no se marquen distancias, y que la fuerza de su grupo político es la fuerza de la implicación de todo un conjunto social y no de unas personas individuales.
Lo que pasa es que suplir a un peso pesado como Monedero no será ni puede ser nada fácil, porque Monedero solo hay uno. Puede ser peligroso un substituto correcto pero aburridote y sin chispa. Un fuerte riesgo.
¡GRACIAS, MONEDERO!

jueves, 30 de abril de 2015

- TERREMOTO EN MI CONCIENCIA -



Soy montañero. Siempre lo seré. Y alpinista, y de los ochomiles, y hay una magia extraña que me lleva a la dureza de las alturas imposibles.
O, por lo menos, era lo que sentía hasta ayer mismo. Porque yo también estuve en ese Nepal terrible en donde ha estallado todo y han muerto miles de personas. He coronado ahora y dentro del shock, la cima de mi conciencia. Soy casi un afortunado europeo y blanco. He sobrevivido. Pero no deseo irme de aquí. No tengo demasiado derecho.
Esto es un lugar terrible. He visto cosas colosales y de espanto. Han volado todas las rocas y ha estallado todo entre mil fuegos y desastres. Se ha modificado en breves horas mi percepción de lo que es el sufrimiento en las duras y heladas alturas. Esto no es el paraíso ni el infierno, sino la realidad. Una, mi nueva realidad.
He ayudado mucho aquí. He sacado heridos de las oquedades rocosas, y niños troceados, y gente viva, y he vivido en mi propio pellejo el dolor y hasta la sorpresa de la heroicidad. He pasado por muchas situaciones tan aparentemente sorprendentes como inexplicables. Me ha sucedido y en breves horas todo un universo cronológico y en expansión que me ha tenido tenso y activo. Mi rostro es otro. No parezco yo. Pero tengo absolutamente claro que soy un mejor yo. Un absoluto yo.
La cima del mundo también podía ser una gran mierda y engañifa además de sus paisajes únicos y del espíritu especial que me hace montañero y de otra pasta. Porque hay y había otra galaxia paralela que me quedaba ciega y muda, anodina y desapercibida. Mi fuerza física y mi arrojo en el apogeo de mi vitalidad, escapaba hacia la aventura heróica del deporte límite con una dimensión irreal y hasta adocenada. No sabía del todo hacia donde iba. Todo podía ser traicioneramente una fantasía y una autotrampa. El cielo era también la Tierra. Lo acabo de probar con el inédito regusto del novato en estos impactos tan mediáticos como reales.
Quiero quedarme en el Nepal. Sufrir con ellos, ayudar, aprender otras cumbres y otros pasos, solidarizarme con los excluídos, abrir el pastel y el paquete de una realidad y de un paradigma más de verdad.
He de ayudar a cerrar heridas, y he de dejarme barba solidaria, y comer menos, y orientar a la gente de aquí, y hacer todo lo que me esté en mi mano para que esos niños huérfanos nepalíes vuelvan a sonreir, y yo quiero ser un montañero de lo cotidiano, y convertirme a la religión del compromiso y del voluntariado sin que me den un dinero a cambio y sin que me embriague la vanidad ni la vanagloria.
Nadie puede de mi familia imaginar las decisiones que voy a tomar. Se quedarán de piedra cuando vean que ya no soy un pijo que se compra piolets y que marca el calzado sobre la roca de hielo para no caerme a los abismos. Sé que me dirán que no, y que vuelva, y que  olvide lo del Nepal y lo del horror. Me rogarán que vuelva ya, y que no haga más el loco y el kamikaze.
Lo que pasa es que ahora estos chinitos me parecen más razonables y suaves, me identifico con ellos y con sus naturalidad, les he cogido un cariño especial, les he visto llorar a mares y me he visto llorar a mí con todos ellos. He hecho amigos aquí  y ya chapurreo su idioma mientras les ayudo y protejo con mis cerca de dos metros de estatura y con mis músculos veteranos y exacerbados. Me siento más siendo de aquí, y el montañismo me parece más una moda y una costumbre. He graduado la calidad de los esfuerzos. Este país no ha de estar cerrado de nuevo cuando pase la avalancha mediática. Porque entonces será bastante mentira cuando unos y otros escalemos el Everest. ¡No! Todo es mucho más social y de andar por casa por aquí.
¡OS LO ASEGURO!

martes, 28 de abril de 2015

- ALBERTO Y SUS FRAGILIDADES -



Me ha llamado esta tarde Alberto, el cual nos releva a mi hermano y a mí en los cuidados necesarios de mi senecta madre. Y su voz era aranera y preocupante a un tiempo. Porque Alberto estaba aupado en la euforia, como reinvindicando su injusto lugar en el mundo, y crecido ante una situación que le perturbaba.
Maldito dinero. Acababa de recibir una mensualidad de miseria,-supongo que coincidiendo azarosamente con las próximas Elecciones-, y desde su particular perspectiva tomaba muy a la ligera algunas decisiones. Porque para él, este fin de semana tenía que ser muy pero que muy diferente a otros tiempos similares y anodinos. Incambiables y resignados.
Tenía un problema acuciante el bueno de Alberto. Que no se fía de sí mismo ni de las consecuencias de algunos de sus actos. Alberto me dice que él no quiere saber nada del número pin ese que dan los bancos para así sacar el dinero que necesita. Quiere que se lo dé el hombre o mujer de la ventanilla, pero como hoy no estaban entonces nos pedía a mi hermano y a mí un anticipo. Y el lunes nos lo devolvería todo. Yo, le he tenido que decir: -"Pero, Alberto, si el dinero puedes sacarlo tú y tal..."
- "¡No! No me fío. Me conozco y no quiero tal número pin ..."
- "Alberto, jejeje, ¡por Dios!..."
- "Me conozco y de verdad que yo no saco nada así. Y como me gustaría comprarme un poco de ropa y bajar al bar a ver al Real Madrid y eso, pues os lo pido por favor y tal..."
He sonreído. Alberto es un hombre bueno con un pasado potentemente adverso. En efecto, como le dé la vena, coge el número pin ese, y cuando llegue a fin de mes no le queda ni un céntimo. Tiene razón. Ha estado demasiados meses sin un euro en el bolsillo salvo el imprescindible para pagar el alquiler de la habitación del piso que comparte con más personas, y comiendo gracias a la misericordia del Banco de alimentos y a lo que le damos por cuidar a mamá. Que es bien escaso.
Alberto y el dinero. Y tantos y tantos Albertos de la necesidad y de la supervivencia. En medio de su merecida alegría, no sospecha que el lunes el personal del Banco o Caja correspondiente, le dirá que saque el dinero por el cajero y que le adjudicarán un número secreto para extraer el money. Hoy estaba Alberto demasiado contento. Sé que nunca se está demasiado contento, y me preocupa ni mezcla de sentimientos y de sensaciones.
Que vaya al mercado y se compre ropa, y que se ilusione un poquito. Es humano como todos y tiene el derecho pleno a soñar y a gozar. Pero no frecuenta Alberto las buenas compañías y eso me preocupa esencialmente porque cuida afanosamente a mi madre.
Sus amigos son un par de alcohólicos que piden limosna en la Iglesia de San Nicolás todos los lunes y en donde les da. Son pareja. Ella es una dejada, y él un hombre muy alto con una enorme cojera que no desea admitir que ha de crecer. Y en medio de esa dejadez que conoce y que les quiere, Alberto corre bastante peligro.
Alberto sigue teniendo vértigo vital. Ha decidido ha tiempo que no aspirará a tener una compañera que le haga sentirse más maduro. Alberto sigue la deriva del derrotado conformón, y se niega una y otra vez a sí mismo la capacidad de pensar con más agudeza en su derecho de prosperar más allá del comodín defensivo inmediato y de oxígeno de supervivencia.
Alberto tiene razón pero ni mucho menos, toda. No tiene derecho solo a aspirar a dicha supervivencia y a no pegarse el gran castañazo. ¡No! Alberto tiene derecho a la dignidad, a buscar unos amigos sanos, a ponerse activo y reivindicativo, a no poner excusas de lesitud para no mirarse el corazón; a demasiadas cosas que le hacen ser casi un viejo prematuro e imposible.
Me duele mi afecto hacia Alberto. Ha hecho y hace una labor abnegada y satisfactoria hacia mi madre. Admirable. Pero me gustaría que se siguiera levantando y reivindicando una mejora personal en su vida.Que se abriera y exteriorizara su verdadero dolor. Pero anda distraído el pobre con otro orden de prioridades. Solo desea quedarse como está.
-Y NO ESTOY DE ACUERDO-

jueves, 23 de abril de 2015

- RODRIGO RATO, ¿DE HÉROE A VILLANO EN UNAS HORAS?. -



El gran gurú de la economía, por los suelos. El sabio y reconocido santo varón de los números parece ahora una estupefacta marioneta a merced de los focos mediáticos. Rodrigo Rato ha sido señalado por el gran dedo del no prestigio. Ya es malo, y sospechoso, y perdedor de las partidas, y cazado, y venado, y los suyos le llaman menos al teléfono, y le esquivan, y hasta se piensan el retirarle un cuadro cuando en la Universidad le proclamaron Doctor Honoris Causa.
Lo que pasa es la velocidad y el estrépito. Pero no un batacazo cualquiera. Ha sido un ruído extraño y como de estrategias electorales. Parece que el Partido que huele a fiambre de Mariano Rajoy hubiese decidido desmarcarse toscamente del que fue su amiguísimo ministro y hasta el gran amigo de sus amigos. Ellos mismos un amigo.
Es lo que tiene el Poder. Cuando estás en la cumbre, entonces va y resulta que que los otros montañeros también pueden llevar en el zurrón y en sus mochilas muchas armas y activos financieros, amnistías fiscales renegadas, y toda la traición. Rivalidad a flor de dientes.
El olor a mugre y a muerto se contagia y propaga en busca de resucitaciones desesperadas o de salidas airosas dentro de la irreversibilidad electoral. Huele a elecciones y todo vale para salvar el pellejo.
Y por encima de todo, la distancia. Rato, bamboleado por los acontecimientos, es un tipo terrible pero no vulnerable. Los estafados de Bankia le tiran todos los insultos que empiezan por la ele de ladrón. Los policías le ponen profesionalmente la mano en la cabeza y le meten en un coche para llevárselo a declarar. Entran y salen de la casa del mito, hay registros una y otra vez, y Rato les dice a los periodistas el absolutamente nada de los buenos días y buenas tardes. Es el gigante pasmado que llegó a ser Gerente del Fondo Monetario Internacional en donde los ricos cuecen nuestro futuro imposible.
Sí. La velocidad preocupa en ese cenagal del descrédito que es España. Menos credibilidad que nunca. Pocos de fiar. Solo buscan el ventilador de la suciedad. Se habla de las leyes, de la amnistía fiscal y del perdón legal a quienes a centenares hacen igualmente el chorizo presunto. Todos se defienden como gato pasta arriba, palmo a palmo, encerrados en su área en busca de que un balón no se meta definitivamente en su portería. Juegan al empate a cero, a que nunca pase nada, y a que jamás les metan por la escuadra el gran golazo de la derrota definitiva.
En el PP se masca la desesperación y el desconcierto. Huele a urnas y a frustración, a tirar hacia adelante y a hacer la aventura de la jungla de la impostura. España está más triste e indignada que nunca. El desequilibrio es el denominador común. Esto no se llama sosiego.
Rodrigo Rato. Ha sido rico, joven y escasamente democrático. Pijo de postín. Peligrosa cuna adinerada que parece que lleva al ocultamiento y a la avaricia. Y en medio de un gris que evoca al franquismo y a la ausencia de asertos claros y convincentes, se arrastra la pena de la lágrima del gran caimán taimado que siempre es el poder omnímodo y fou.
Rodrigo Rato es el síntoma de un gran desconcierto sucio y fatal. Rato es un astronauta de aguas esquivas y procelosas. Un privilegiado que ha logrado hacer un personaje impasable y desconcertante. Alguien, que una vez más, hace que recelemos de las doctrinas económicas al uso y que tan desapercibidas pasan para el honrado ciudadano español de a pie.
¡QUÉ GENTE MÁS EXTRAÑA!

martes, 21 de abril de 2015

- EL PLACER DE MI VISITA -



Mientras el otro día hablaba por teléfono con mi amiga Sidinya, me vino algo novedoso y puro al corazón. Me entró un deseo que tenía que poner en práctica por encima de todos los impedimentos. Y de repente le dije que no  es que iba a ir a visitarla a su casa de Tarragona, sino que le puse fecha y día a esa visita. Asumía mi responsabilidad como amigo, y allá que me lanzaba decidido, asustado y coherente. Ahora ella no podía desplazarse por motivos de salud. No. Ahora me tocaba mover pieza a mí.
Seguí sin pensar demasiado. A veces hay que soltar manotazos sutiles y tomar decisiones necesarias. Tenía ganas de ver a una buena mujer, la cual ha tiempo me otorgó su afecto y confianza. Tenía ganas de disfrutar cara a cara del placer de la amistad. Tenía la responsabilidad decidida de mis cosas bien hechas, de mi detalle del viaje y de mi generosidad concretada.
Fui. Llegué. La vi. La abracé. Me sentí feliz, ella fue feliz, comí con ella y con su hijo en su casa una suculenta paella, y fue un día precioso y realmente grato y sentido.
No. No había sido para mí un acto frecuente ni mucho menos, cotidiano. Era el resultado de un enorme trabajo personal. También yo comenzaba a ser muy amigo de mí mismo. Mucho más que otrora. Me sentía centrado, por el camino que es, liberado de otros tiempos confusos e inexpertos, y sencillamente muchísimo más adulto. El verbo crecer era la constatación de mí mismo. Estaba haciendo cosas que antes no hubiese podido realizar ni vivenciar.
Me sentí pleno en Tarragona, y en Castellón, y en Valencia, y en aquella esquina, y al lado de aquel yate enorme de los árabes en el puerto catalán del barrio de pescadores de El Serrallo donde mora la rubia Sidinya, y en la Estación de los trenes, y asumidor de aquellas reglas del juego lógicas y adultas.
Comí con ella y con su educado y bonancible hijo, y no pasó nada especial de efectos especiales o enormes alharacas. Comimos y charlamos, pero también esta vez practiqué el silencio de la compañía, y escuché con más precisión y atención a mi amiga  y lo que me confiaba y expresaba.
Qué bonita palabra la de la amistad. Y sobre todo, cuando se disfruta auténticamente, cuando se confía y se comparte, cuando Sidi me muestra su casa coqueta llena de originalidad y aprovechando hábilmente los pequeños espacios de dicha vivienda.
Realmente, disfruté. No se puede decir de otra manera. Y me emocioné al compararme con otros momentos. Yo, he crecido. Ya voy siendo yo otra vez. Ya puedo saber posicionarme ante las situaciones y desechando los errores. Fui concreto y claro, alegré el día de la lesa Sidinya, y me alegré por dentro a mí mismo de su buen calor.
Ella es mi amiga. Y yo soy también su amigo. Yo, también. Y cuando Sidi se recupere de las pruebas que la vida de su cuerpo le pondrá por delante, naturalmente que volveremos a vernos. Porque sentiré y sentiremos esa necesidad amical del compartir.
Ya de vuelta en el Talgo para mi casa, todo encajaba. Estaba bien. Mi aturdimiento y mis dudas en la Estación del ferrocarril se debían a mi falta de entrenamiento y a mis primeros pasos en los largos desplazamientos. Y nada más que eso. Yo ya no busco ni necesito muletas o apoyos recargados. Yo lo que me necesito es a mí mismo y a no darle más vueltas a mis generosos y buenos deseos.
Llego al tiempo concreto de la amistad, valoro el fuerte abrazo que di y que recibí de Sidinya, me sentí perfecto ahí, y más grande, y más yo, y en 2015, y en Abril, y en un domingo que nunca podré olvidar. Y que también habrán muchísimos más días de visita.
-Y DESDE MÍ MISMO-