viernes, 20 de enero de 2017

- TEMPESTAD MEDITERRÁNEA -



Charcos, megacharcos, lluvias torrenciales e inacabables, frío de Siberia, zozobra e inquietud, bajos comerciales inundados, calles vacías también inquietas, desapacibilidad y fogón en las casas calientes con gentes pertrechadas en el sofá ante la tele y ante las empresas de la luz que casi nos dejan secos.
Abrigos, ropa de invierno, supresión conveniente de los paseos, gorros y bufandas coquetas en las chicas eternas, nervios, prisa, ansiedad, atasco, capitalismo inundado y las fuerzas meteóricas de la Naturaleza santa haciendo la libertad absoluta de lo que le viene en gana. Inteligencias superiores.
Guantes y abrigos, negocio, y saca empolillados desde el fondo de los armarios aquellos abrigos sin fecha de caducidad cuya estética siempre fue la de tapar y calentar. Sin concesiones a la frivolidad de este consumismo. La boina, la gorra de lana o lo que haga falta. El chubasquero. La realidad aprieta y tiene otro color. Aquellos tiempos de antes en donde el tiempo era severo, resignado, y hasta plena y mudamente franquista y de rigor. Blanco y negro. Gris.
Nieve. Nieve hasta en la playa de La Malvarrosa o las calas de Denia, estampas de chicas en topless que siempre abren los telediarios dictando amor en un pacto turístico-informativo y amable con olor a typical sun. La naranja, la paella, el sol, y el turismo sorprendido creciente en los hoteles.
Días y más días de Enero con poca luz. Frío de cojones sin necesidad de una pizca de viento. Todo inestable. Porque el dios Eolo no quiere hacerse a un lado y tira palmeras, árboles de todo tipo, y banderas estandartes de cotidianeidad. Nunca sabremos a plena certeza qué demonios es eso de la gota fría. La gota gorda que rebasa paciencias verborréicas.
Tormentas en el corazón del turismo y del invierno. Quejas. Tormentas como de verano pero sin pizca de simpatía. Truenos puñeteros que son lo que colma el vaso del ambiente desfavorecedor. El petardazo del rayo y la ráfaga de luz acaban con la sonrisa y la serenidad hasta de los falleros que están más que acostumbrados a los avatares del ruído y del estrépito. ¿Qué diablos pasa ahora ahí arriba en las nubes?, ¿hay orgía de diablos enardecidos reivindicando abruptamente la calamidad humana?
El capitalismo del bienestar para cuatro, siempre es rechazado y sorprende. Cientos de personas andan atrapadas en las carreteras de nieve a lo bestia porque la vida es coche, y quien no tiene coche no es nadie. Y además los hombres y los bellezones del apartado televisivo del tiempo y su previsión se suelen equivocar a toda hora. Menos ahora.
Cambio climático, en donde los buenos son los malos. La Tierra se parte en los Polos de hielo recalentando por un espejismo de desierto moral. Como se calienta, aquí se hiela todo. Y el hombre es una anécdota en medio de la realidad; una hormiga egoísta vulnerable y con cara de triste y de agraviado que chirría la lágrima de cocodrilo del hipócrita que se carga el equilibrio del hábitat.
¡Que no nos corten la luz, granujas! La luz nos lleva al conocimiento de la supervivencia y de sus claves. Que tengan piedad con las endebles criaturas atrapadas en Lesbos, o con los mendigos de mi esquina en la barriada, y que les traigan un café caliente y un lar para lamentarse bajo un decente techo social.
La verdad de los dioses del temporal extraña en el Mediterráneo. El malísimo tiempo nos quita la vanidad, nos democratiza más y nos pone en el sitio que es. Los paraguas pierden sentido porque no son tan consistentes como siempre sospechamos, admiramos a los esquimales, a los indígenas de la Tierra del Fuego, y a los esforzados anónimos de la sal y de las palas que se enfangan hasta la extenuación fracasando sobre la gran y bellísima cagada blanca. Letal y hasta preocupantemente histórica y hermosa. Inolvidable.
Gusta la nieve en mi Valencia porque nunca hay, y para verla hay que irse al interior. Y de repente viene breve y hasta intensamente a nuestras manos, admiramos entre fotos la cosa blanca y fría, y esperamos como fieles obedientes y resignados a que vuelva de una puta vez el tiempo de aquí. El tiempo ese de sequía donde nunca llueve y en donde cada vez hay más turistas y bares de juerga.
- ¡EL BAR ANIMADO ANUAL! -

lunes, 16 de enero de 2017

- GABRIEL RUFIÁN -










Joven, sin pelos en la lengua, estrella de entre los odios, parlamentario, de izquierdas, republicano y catalán. Catalán independentista. No se siente de España.
Gabriel Rufián es calmo, y tiene fuego mediático en sus declaraciones convencidas. Dice lo que siente, es listo, inteligente, y apasionado y tranquilo a un tiempo. Un gran fichaje de Esquerra Republicana de Catalunya, un líder mucho más actual que el clásico Joan Tardà, y es el foco de todas las imprecaciones de los partidarios del anticatalanismo y del indivisibilismo de la unidad de la Patria España.
A Rufián no le gusta cómo está el país. Está decepcionado con el Partido Socialista que facilitó el actual Gobierno, y tiene bien claro que Rajoy y el PP son lo peor que le puede pasar a la gente que menos recursos atesora.
Rufián es extremadamente mediático y una metralleta de enemistades. Nació en la Investidura de Rajoy cuando dijo con audacia algo que hasta parte de los mismos socialistas estaban pensando. Les dijo si no les daba vergüenza lo que habían hecho, y si podrían dormir esa noche al haber decepcionado a toda la izquierda real.
Rufián, catalán, apuesta por la independencia de Cataluña. Va por ahí. En esa línea hacia el referéndum aclarador y democrático que también defiende la corriente Podemos. Pero lo que más destaca en Rufián es que es un delantero de área, de esos que meten y fallan los goles, y que a la vez tiene muchos reflejos cuando se topa con el ejército de la prensa.
Dribla, no elude, expone, sigue perseverante, se hace de respetar, y cuando le acorralan a empujones es capaz de sonreír. Saca su audacia de niño bonachón, y con un registro de fajador logra contener a quienes le demandan y acusan.
Escurridizo y valiente, cara de niño, casi suicida en tiempos de postureos y miedos, nadie podrá decirle a Rufián que se esconde y que es un cobarde.
El catalán Rufián se muestra irreconciliable con esa España que le dice que haga el favor de no moverse y que no diga esas cosas que dice, y que no se vaya de ahí, y que se calle, y que fuere merecedor de todos los insultos más furibundos y pasionales.
Hay algo extraño en el odio españolista a Gabriel Rufián. Porque ahora la España de 2017 odia mucho más. Odia a todo lo que se mueve porque el temor supera a la reflexión.
Rufián es la consecuencia de esas malas políticas del Partido Popular de esa contumacia y empecinamiento frente al fenómeno histórico de otras nacionalidades y regiones.
El pensamiento único ha radicalizado la zona geoestratégica y política, tirando por los aires y haciendo trizas las diplomacias comunes y los equilibrios suficientes y básicos para que España contenga con simpatía básica a la mayoría necesaria de sus habitantes. España no ha respetado a Cataluña, y ahora va de victimista, de agresiva y de intolerante ante hipotéticos fenómenos separatistas. Hay una potente distancia que solo las urnas y el referéndum puede acortar y clarificar.
Es necesaria una pedagogía nueva acerca de la necesidad mutua entre los diferentes pueblos que están dentro de la Nación. Es necesaria la generosidad y la abolición de cualquier tipo represivo. No son horas de judicializar o de moralizar a las personas de un lado o del otro. Sino el momento de ponerse en el lugar del otro. El futuro será el que los ciudadanos quieran. Y nunca el sentimiento tendrá necesariamente que ver con la lex. Rufián recoge y emerge desde ese sentimiento de rechazo. Es un síntoma.
-MODIFICABLE-

sábado, 14 de enero de 2017

- DEPORTES: MARCELO, MADURA. -



Marcelo Vieira da Silva, "Marcelo", vive seguramente su mejor momento deportivo en el Real Madrid. Parece confiado y tranquilo, y aquellas dudas que pudieron surgir a su llegada al acorazado blanco parece que quedaron en vanos recelos. Era suplente de menores, discontinuo, acelerado y hasta llorón. Ahora, ha crecido ya mucho.
En esa banda izquierda de Gordillo, Camacho, o su predecesor Roberto Carlos, Marcelo no puede negar igualmente que nació en Brazil. Es ganador, toca muy elegantemente el balón, y dispone de un bagaje técnico importante, imaginación, rapidez y gran disparo. El catón de un futbolista canarinho.
Europa y un grande, son siempre escollos para un deportista foráneo que llega aquí  y siempre exigido por urgencias y ansiedades de éxitos inmediatos e inaplazables. La pausa solo es un recurso literario, y la estética una mota de nada si no se ganan y bien ganados los partidos.
Marcelo ya es personalidad en el Real Madrid. Carismático. No renuncia nunca a su look estrafalario y pocas veces aceptará la corbata o el frac, y esa imagen que proyecta con sus ojos saltones y sus gestos expresivos, y un pelo afro, rasta o heterodoxo, no pueden darle la idea elegante que se presume en esa catedral alta que es el Real.
Marcelo necesita hacer de las suyas y vivir los partidos con pasión e intensidad. Si las cosas no le van bien, entonces se descentra y puede perder los papeles. Pero con el tiempo ha ganado el tesoro de la regularidad y de la consistencia.
Marcelo no renuncia a su sangre y a su emotividad, debe divertirse, su fútbol ha de tener magia y malabar, ha de hacer mucho más que meramente defender o taponar extremos, lo asume, y se lanza al ataque de modo valiente y abierto. Y entonces Marcelo brilla y hasta asombra.
Le falta algo para convencer. Pero si está como ahora en plenitud y madurez, entonces se puede reconocer al excelente futbolista que es y de qué escuela ha de venir.
Brazil. Hay que ganar, y atacar, y afanarse en el jogo bonito, y al estar en este Continente nuestro ha de saber sufrir. Y Marcelo va comprendiendo finalmente nuestra cultura futbolera y aterriza brillantemente en un club icono, emblema e internacional. El Real es como la selección de Brazil en objetivos aunque en estilos diferentes.
Marcelo es potente atleta, listo, audaz, duro, límite a veces, pero también extremadamente veloz y peculiar. Aporta muchísimo y la banda es suya. Es a menor escala el Alves diestro del Real, y su mejor personalidad es su fútbol entusiasta y victorioso. Salta bien, sabe cruzarse, elabora con rapidez sin dejar la paciencia, ya sabe asegurar mucho los pases, y su madurez le lleva a posicionarse mejor en el campo y a no fallar estrepitosamente los pases arriesgados. Está mucho más convencido de sus posibilidades que cuando llegó a este club caldera. Parece que la flor de lotto de Zidane ayuda con magia certera a que reposen los sabores y los vinos.
Marcelo es alegre, y le gusta destacar, y salir en los vídeos y twits, y no dejar a nadie indiferente, y se nota que viene de la necesidad, y aporta tatoo de modernidad y aroma carioca de showman a raudales.
Marcelo, se divierte. Lo necesita. Como llevar el pelo que lleva y salirse de ciertas normas de la tradición madridista. Pero ahora se lo puede permitir mucho más porque su fútbol es creíble y eficaz. Está ganando títulos y credibilidades. Crece como pelotero. Ya sabe jugar al equilibrio entre las dos escuelas futbolísticas mundiales y principales. Está siendo además de artista, un profesional de los pies a la cabeza. Y ello le ayuda a que sus detractores guarden mudez, y hace que sus admiradores se feliciten  al estar de nuevo y en arte admirando a un fenomenal futbolista.
-LLEVA ESCUELA-

martes, 10 de enero de 2017

- "GERMANI". -



Alto, fuerte, en la marginalidad, moreno, teatrero italiano, comediante, seductor, eficazmente gestual, superviviente nato, simpático, abierto, natural, listo, aparentemente indiferente, desengañado y más que abordable.
De Urbino, cerca de Florencia, cuarentañero, y apartado de los suyos y de casi todo por razones que no parecen saberse, agria actitud consigo mismo, duerme de sigilo consentido en uno de los bajos comerciales abandonados a la especulación, ayuda a almacenar productos de un bar próximo, y sobre todo, "Germani", como concede llamarse, se dedica a la chatarra, a remozar máquinas viejas y desechadas, y seguramente a no pensar demasiado si es que esto le es posible.
No es que yo le caiga bien a "Germani". No. Lo que sucede es que somos vecinos y el italo larguirucho de buenas espaldas no quiere ninguna tensión. Se lleva bien con todo el mundo porque lo que desea es sobrevivir. Su objetivo.
Pero, naturalmente, "Germani" quizás no sepa que huye de sí mismo. Y su discurso es lógico y variado. Habla más que decentemente el castellano, y desde ahí lanza su magia y su estrategia. Es sagaz, suele estar muy bien informado, no traga con las verdades oficiales, no cree en un Sistema que le olvida, y es discursivo y potente su oratoria cuya finalidad es que le cojas simpatía, aburrirte con su verborrea de sabihondo a la fuerza, y que te vayas de ahí y le dejes hacer.
"Germani", ha creado un personaje. Quien es, y quien parece. Su misterio personal, y su actividad cotidiana basada en la laboriosidad de labores menores y al margen de lo constituído. Tiene una risa familiar y acogedora, miente de modo astuto, te intenta hacer creer que los burros pueden volar y a tu favor, te entretiene, no puede negar que es de cerca de Florencia, y cuando le ves en acción y en simpatía puedes imaginar a comprender cómo Marco Polo hizo ruta comercial entre lejanas gheisas o temibles mandarines.
Sí. Alto y desgarbado. Casi como un base un tanto tosco del palacanestro. Pero con su pelo rizado y su físico bello y descuidado, podría seducir señoras a poco que se lo propusiera.
Tengo dos claves acerca de "Germani". Dos claves de pura hipótesis. Una de ellas tiene que ver con su reacción cuando le hablo acerca del atractivo y de la belleza de las mujeres. Y a pesar de que no parece homo, "Germani" se pone escéptico y distraído, no agradece la sugerencia, no avanza acerca de su opinión sobre estos temas de relax y atracción, confiesa que naturalmente que tiene no novia sino amigas, y en cuanto te das cuenta ya te ha llevado con su labia efectiva al precio del latón o a la diferencia de los metales en el valor de mercado. De su mercado menor.
Pero lo más riguroso,aparte de la laboriosidad de "Germani", es su silencio bien llevado y su repliegue hacia sí mismo. No solo es que se ponga a fumarse porros únicamente sentado en una silla recurrente y excesivamente pequeña para su constitución física, sino que necesita entrar en su catatonia y hasta perplejidad de sí mismo.
Le ves desde la calle de espaldas, y parece que esté orando. No es así porque es ateo, y solo podría parecer meditativo o reflexivo. "Germani" entra en su silencio tranquilo y apartado, y goza desconectando sin que apenas nadie se percate del hecho.
El italo necesita pasar mucho tiempo inmóvil, casi en un yoga heterodoxo, y es como si esa paz y calor que nota le dieran fuerzas para seguir subsistiendo. Y así cierra la persiana del bajo comercial abandonado, y se va, y vuelve, e iza nuevamente la persiana metálica, y va y viene, y hace itinerancia casi de personalidad sobre una barriada que necesita futuro y renovación. Yo, a veces, me pregunto si tuvo novia en Urbino y si no ha podido superarlo.
-VAYA USTED A SABERLO-

martes, 3 de enero de 2017

- EHLA -



Nunca mirará hacia atrás Ehla. No tiene ya sentido. Hace treinta años que le pasó lo inesperado. Se quedó de repente sin marido y sin ganas de nada. Y metida en el tsunami inesperado y letal, lloró todo lo que nunca puede mensurarse. Su familia le tiró una mano, y pudo sacar adelante a sus entonces niñitos.
Treinta años después, Ehla ya hace mucho tiempo y mucha vida que vive, que disfruta y que experiencia. Ya pasó todo. Sus niños, la parejita, ya vuelan solos y están casados. Y la familia ha compensado y ha crecido. Ehla ha vuelto a ser madre recientemente, porque ser abuela no deja de ser otra maternidad, y esta vez sin sobresaltos ni pesadumbres. Ahora fue felicidad.
Ehla ya no cumple sesenta años pero está guapa y se siente bien guapa y actual. Se lo dicen muchas personas porque es cierto. En cuanto el calor llega, abandona la Meseta y se va a la costa mediterránea. Allí está su lugar apacible y de sol, su vacación holgada porque se lo puede permitir y porque tiene todo el derecho.
¿El amor? Eso pertenece al pasado que se truncó. A la desgracia antaña de su viudez. Luego, ya no piensa en nada que no sea en amistad. Porque Ehla tiene muchas amigas, muchos amigos, y mucho entusiasmo, y mucha energía, y muchas ganas de revanchear a su tiempo perdido. El amor murió con su marido para no volver, pero eso no significa el retorno del llanto o de la ansiedad, sino sencillamente un nuevo tiempo de su vida.
Sabedora de su encanto, Ehla es cautelosa y precavida. Pero nunca rehúye los envites ni tolerará que la llamen cobardica. Es sencilla, auténtica, clara, nuevamente libre, señora, ilusionada, social, decidida, y hasta puede parecer sorprendente.
Y aunque raramente concede su teléfono personal a sus insistentes pretendientes,a veces, muy pocas veces, experiencia esta excepción. Es como si jugara de nuevo al placer de la ingenuidad.
Ehla juega con el ordenador, y el otro día un insistente le plantó el teléfono en su chat privado, seduciéndola con la idea de que no tendría bemoles de llamarle.
Pero, Ehla, se atrevió y marcó los números. Lo hizo. Lo hizo porque se siente tan segura que sabe que ya poco hay que temer. No tiene ni puñetera idea de la imagen física de su nuevo amigo, ni su mail por ahora, no sabe qué es exactamente lo que desea, se siente halagada cuando el desconocido la llama audazmente lindezas como bombón y cosas así, y sabe que la otra voz que tiene al lado de su teléfono es varonil y educada.
Ehla se vuelve audaz y atrevida con los años. Vive a gustar y ser gustada, siente curiosidad de conocer mucho más de su desconocido, y está cual reina halagada al ver que todavía con más de sesenta años se pueden levantar suspiros de expectación en otras personas.
Pero Ehla es vida. Mucha vida. Nunca pasa ahora nada excesivo o impensado en dicha propia vida. También tiene unas amigas y unos amigos más, poseedores de sus señas, físico, forma de ser y teléfono. Y de vez en cuando quedan y se ven por Alicante, por el Cantábrico, por la capital, o por donde se tercie o se quede.
Ehla tiene una ilusión merecida y unos nietos que adora y que son con sus hijos la prioridad. Ha sabido ser suficientemente egosísta consigo misma, y hacer de su tiempo libre un vademecum de pasatiempos y bienestares.
Pero si ha de ponerse ropa sugestiva, no habrá ningún gurú moralista que pueda ponerla tabúes o monsergas. Y si ha de ser melosa, será un caramelo de chocolate y fresa. Y si ha de amar fugaz y sin ataduras,será siempre una amante inolvidable y ellos tendrán toda la suerte de abrazar su piel.
-LA VIDA ES EHLA-

sábado, 31 de diciembre de 2016

- MI INOLVIDABLE 2016 -



Querid@s amig@s que me leéis. Este año que se va, ha sido para mí el año más intenso jamás vivido. Y me arreó pronto.Porque en los primeros días del primer mes se me fue a la otra dimensión mi madre tesoro.La ley de vida nunca te la esperas y siempre diplomatizas verbalmente con esa frase, pero luego los sentimientos reales te dan ese duelo tan inevitable como duramente hermoso. Yo cuidé a esa maravilla viejita durante sus últimos años. Es realmente duro su no estar.
Y pronto pues tuvo que cambiar el almanaque de mi vida. Mi madre absorbía por propia decisión mía tomada casi todo mi tiempo, y de repente ves que no está, que no respira, que su sillón está vacío, que ya nada, y que la vida sigue y que no se ha de estar todo el tiempo comiéndose el tarro sin hallar soluciones milagrosamente satisfactorias.
No esperé. Logré llenar mi tiempo. Me matriculé en cursos a los que acudo regularmente, me hice voluntario de "Amics de la Gent Matjor", y no dejé de ir a cantar a una Coral que hay cerca de mi valenciana Avenida del Puerto.
Pero, sí. Se notó un vacío descomunal. Mi vida tuvo que cambiar casi por completo. Y este 2016 me llevó a mí mismo y a mis responsabilidades, y sin atajos. Todo se precipitó sobre mi vida, y en este tiempo muchísimos esquemas de mi aprendizaje personal han tomado velocidad. La vida es velocidad y hacerse a las nuevas situaciones lo más rápido posible. Es mejor ahora hacer y no pensar demasiado. Quizás porque si pienso, saco esa misma conclusión. Mi terapia es vivir. Y moverme, e inventarme nuevos retos, seguir probando cosas aunque inicialmente puedan no agradarme; sencillamente continuar caminando sin parar en busca de mi crecer progresivo y que me fue vedado desafortunadamente en mi infancia o adolescencia inexistentes.
El duelo por la pérdida, lo llevo mejor de lo que me esperaba. Y eso me da y concede recursos para sostenerme bien y poder acometer con realidad mis cosas cotidianas. Mi soledad en una finca no aconsejable para un cincuentón con problemas de rodilla, es dura pero asumida. Sigo viendo y repasando con la mayor serenidad posible todos mis evidentes progresos. Y trato de que mis defectos no sean sino borrascas pasajeras nunca destinadas a la decepción potente o a un bajón anímico demasiado acusado.
Nunca olvidaré 2016. Por razones evidentes que ya antes relaté al principio. Es un año que me marcará siempre, pero que también me enseña mucho. Ahora todo soy yo y de mí dependerán del todo las cosas. No me he arrugado sino que por todo lo contrario he metido valor y he conocido nuevas personas cuyo conocer y tratar debo cuidar con esmero y con los menos yerros posibles por la cuenta que me trae.
A nivel político me siento pelín avergonzado de ser español. Porque las gentes de mi país han decidido votar mayoritariamente a un Partido además de asaetado por una insana corrupción, es poco considerado con la gente más vulnerable, y además la oposición tradicional se ha abstenido facilitándoles la gobernabilidad. Habrá todavía más que apretarse el cinturón y apretar los dientes. No corren buenos vientos sociales en mi país. Pero a fin de cuentas, tenemos lo que la mayoría deseó. Con miedo o sin él, pero es un  hecho la decisión y la deriva aética de mi país.
¿El 2017? Mi 2017 me lo seguirá marcando el rumbo del 2016. Un nuevo y progresivo rumbo, toda la paciencia y contención, aprovechar los pequeños momentos de placer valorándolos más de lo que hoy los valoro, dejarme de ambicionar imposibles, seguir escribiendo que es lo que me gusta hacer, cantar porque lo preciso, y hacer nuevas amigas y amigos porque yo no sé estar en casa y creo que cada vez menos.
El 17, será el primero tras el 16. Ese 2016 que no me esperaba. Pero la vida y la muerte son tan azarosas y libres que andan totalmente fuera de todas las agendas. Será bello y excitante vivir lo que venga, cuidar mis pasos y tenerme paciencia, y nunca esperar que vengan reyes, magos, meigas o demoños portentosos. Quiero que todo sea normal,-que no anodino-, en el bebé 2017 que ya entra y preside. Y en esa normalidad satisfactoria,hermosa y real, pondré mis pasos personales y seguiré mi camino personal como ahora os intimo y confío. ¡Mil gracias por leer mi modesto blog!
¡Y FELIZ AÑO 2017!

miércoles, 28 de diciembre de 2016

- CINE: IMPACTANTE, "PERROS DE PAJA" DE S. PECKPINPAH. -



Dura. Durísima película del año 1971 del gran Sam Peckinpah. El otro día la reviví de nuevo en un pase televisivo. Cerca de cincuenta años después, "Perros de Paja" sigue poniendo mal cuerpo y toda la tensión a flor de piel. Todavía te dan ganas de darle al botón y apagar la tele o cambiar de canal. A pesar de que sabes que estás viendo una película excepcional.
Es como si el cine actual se hubiese vuelto demasiado melocotón edulcorado y comodón. Como si el cine de ahora fuera incapaz de mostrarnos los sabores agrios e incómodos que la vida presenta.
"Perros de paja" es un film magistral porque sitúa la extrema violencia de los seres humanos en el primer plato y en el primer plano de un manjar digerible. Porque la violencia terrible y portentosa de esta película no procura un torticero deseo mórbido, sino una reacción tremendamente humana que siempre puede tener lugar por lamentable que podamos pensar.
Ahí hay sufrimiento brutal, y venganzas, y lugares profundos en donde campea la destrucción primaria y el abuso, el machismo, las vendettas, la ignorancia y también la tremenda libertad.
El hombre se puede sentir muy libre cuando se torna salvaje y convencido de unos contravalores que chocan con un sentido común ético y humanamente amable y pacífico.
Lo mejor de "Perros de paja" es cuando decides aguantar y aguantar a pesar de los peses, y quedarte a verla hasta los mismísimos títulos de crédito. Si lo logras libremente y sin que te sobrepase la potente experiencia fílmica, has sido coherente y has aceptado que esa violencia terrorífica que Peckinpah lanza, puede no ser solo de una panda de animales al límite, sino que también tú como espectador puedes verte en un tremendo lío de éstos.
Porque la vida tiene placer y sofisticación, pero también olvido y negatividad. Aunque no nos guste, la violencia está en el mundo de hoy y de nosotros apretando por todos los lados. La violencia escapa a veces fácil y escurridiza, y regatea las leyes, y su negra venganza produce dolor y tensión desagradables.
Cerca de cincuenta años después, (1971-2016), "Perros de paja" es una película que se vuelve histórica y malditamente inolvidable gracias a los puños de Sam Peckinpah, y nos damos cuenta de que los malditos también han sido colosos.
Antes hablaba del cine actual, mucho más considerado en imágenes y más educado en su exposición, pero esa educada domesticación nos arrebata libertad y nos torna flacos y desentrenados.
El cine de evasión trata de apagar los gemidos estremecedores o los golpes sangrientos como los de esta joya orgullosa del director de California. Pero este recuerdo reflexivo de lo "mal" entre comillas que puede pasarse viendo este peliculón, nos recuerda que el cine no nació solo para la risa, el debate o la carcajada.
Y que hay y debe haber cine de miedo, y thrillers psicológicos, y abarcar todos los espectros de la conducta humana, la buena, la heróica, la normal, la maravillosa, pero también la execrable y siempre reprobable.
El hombre se torna salvaje. A veces le pueden el odio y la destrucción. Por eso están ahí siempre las terribles guerras que refrendan el caos y la inquietud. "Perros de paja" nos sigue haciendo dudar cuando la vemos. Nos quedamos pensando en si somos unos masocas o unos excesivos. O si es pecado, o si no es adecuado, y hasta si debería prohibirse tanta violencia. Lo que pasa es que la majestuosa libertad real nos hace finalmente humildes y nos obliga a ser rigurosos. Las tragedias, suceden y tienen lugar.
- FILM A NO EVITAR-



jueves, 22 de diciembre de 2016

- ENTRE LA NAVIDAD -



Luces, bombillas nuevas, tradición que acapara todo el clima del contacto y de la actitud. Estación Navidad. Compras y cenas, comidas y presentes. Y una señora sugestiva alzando su copa y cristalizando en brindis su confesión de agrado a un amigo. Placer y libertad.
Comercios y mercadillos, belenes, abetos, tacones largos y el Niño Jesús. Cenefas, brillos, motivos, estrellas, alfombras rojas, gambones, turrones y todo el abecedario y la enciclopedia de la gastronomía que negocia agazapada entre el calor de las familias que van bien.
La nieve como icono sajón. Como la estrella de la esperanza. Y los protagonistas vistosos y vitales, son los niños que juegan con frenesí a que no tienen cole, a que esa sorpresa conocida que poseen entre las manos ya es solo propia, y todo es inocencia, presencia, ternura, libertad infante, maquillaje, colorido, circo, fiesta y atención. Los niños, los reyes magos ...
Corte Inglés, Armani, capricho, bombón, nueva cazadora, maratón televisivo solidario, Eau de Rochas, publicidad, consumismo magno, campañas masivas de negocio, buenismo, vista gorda, empleos JOB, marisco, reencuentros, gambas, cordero lechal, pavo, exceso calórico y desinhibición del vino, cava o champagne. Los médicos parecen menos severos y la salud frívola y en anarquía.
Vacaciones, desconectar, formalidad, obligaciones de afecto, elección de los detalles, la marcha del villancico español, Radetzky, Nuit de Noël, niños del África, las princesas, los dibujos de animación, el cine familiar, los gorros rojos y verdes, globos y peluquería, esteticiennes y belleza, cortes de pelo y afeitados varoniles, impecabilidad y uniformidad. Todo lo esperado en el poder de este tiempo.
El mundo conocido se paraliza en una actitud reverente y más amable de lo habitual. El mendigo excluído sabe que es su miniagosto, y quien lo pasa demasiado mal siente que le caen unas migajas de pena esperadas. Campeonato del mundo de cosas prevsibles y típicas que van a pasar.
La Navidad tiene Poder. La Navidad es un tránsito colectivo obligado que nos lleva a soñar en un mundo suave y acolchado, esperanzador, calentito y entretenido. La Misa del Gallo es la coartada para fingir el amor a un Niño acogedor que a salvarnos viene. No estamos solos entre nosotros aunque pueda parecerlo.
La actitud general es de escepticismo a lo novedoso o evasivo. Hay que ser Navidad y estar en Navidad, y descorchar un ruído de tapón a toda mecha de Freixenet como un dron sin control pero con risas abiertas. En realidad hay tantas navidades como seres humanos. Vivencias unipersonales.
Hay navidades tristísimas en las que lloramos rozando la depre a aquellos seres a los que tanto quisimos y que ya no estarán en esa puta silla vacía y nostálgica. Es como si la vida se parase a la queja en nuestro dolor, y diese paso a una tremenda catarsis de soledad individual. Sal al parque y camina aunque nieve.
La euforia en la mejilla roja de la cena opípara invita a la verborrea y a decir lo que se nos antoje. El ágape en progresión propicia sincerará encuentros arriesgados, insólitos y casi necesarios. 
En los hospitales no esperan al Año Nuevo y a los niveles etílicos porque son realistas y científicos. Tienen preparados todos los métodos antiempacho,y pioneros auxilios que eviten las últimas cenas sin esperanza.
Y placer en otra Navidad. Y lujo, y supervajillas, y exquisiteces, y alardes que los ricos se pueden permitir. Sexo a espuertas, libertad de husos horarios, y costumbres que huyen despavoridas del estrés de la no Navidad.
Lencería inevitable, guiris de ojos maravillosos, rímmel en la Gran Superficie, minifaldas a distribuír, rojo interior con ligas esotéricas y de carne, maduras y en extremo atrayentes.
Al otro lado de tu femineidad hay café, más café, pausa, infusiones, té rojo de las cinco y de las séis de la mañana, el apagado de relojes, suavidad de luces, y tus manos de porcelana eterna que producen todo el deseo bendecido. Porque la Estación Navidad es como es y como se desarrolla cada vez que el invierno coincide en la boca en beso del fin del Año Viejo.
- BON NADAL/ MERRY CHRISTMAS -

jueves, 15 de diciembre de 2016

- J.L. CEBRIÁN, UN COLOSO EN EL FOCO. -



El intrépido Jordi Évole decidió poner su particular y esperado termómetro a uno de los periodistas del grupo PRISA que más poder ha ostentado en España desde que tenía treinta años. Juan Luís Cebrián se llama y apellida el hombre del Poder y de El País.
Habla suave pero vivamente, arrrastra el sonido pero es contundente y peliagudo. Quiere Cebrián cerrar su credibilidad exitoso ante la más mínima sospecha, y su experiencia y veteranía le ayudan a defenderse de modo impecable.
Cebrián es del Pesoe, amigo de Felipe González, ha sugerido ministras y ministros, pero niega sentirse injustamente en las poderosas alturas, y mucho menos, que su País ya no sea referencia o que haya finalmente decepcionado a muchos de sus incondicionales.
El diario El País, ha sido y sigue siendo una referencia clara para los ciudadanos. El grupo PRISA no tanto, porque estas cosas de los grupos y de las reuniones económicas de ejecutivos, no es asunto que llegue al asfalto de las personas. Seguramente, como dice Cebrián, estas cosas pasan en todos los sitios y no se arman zascas. Todo es normal, y los ataques son fruto de envidias y de mucha verdez intelectual y situacional.
En verdad que El País ha sido el periódico español de la credibilidad, y más cuando desapareció su eterno rival "Diario 16", de Pedro J Ramírez y José Luís Gutiérrez.
El País como periódico,-valga la redundancia-, de periodistas, ha tenido una trayectoria muchísimo más que meritoria. Ha sido el rigor, la valentía y la democracia. La protección de los olvidados o de los que carecían de voz, el periódico de las mujeres, el periodismo impecable y puntiagudo, y poco amigo de sensacionalismos o efectos comerciales. Los directivos del grupo, ya ha podido ser otro cantar. Contra ellos iba dirigido el otro día el estilo de Évole. Contra esa pared impasable que parece no entender la mácula.
A El País le ha pasado parecido al Pesoe con sus bonsáis y su bodeguilla de aquella beautiful people de la Época de Felipe o Polanco. Que han cambiado las cosas con este tsunami de lo neoliberal, y ha sido sobrepasado por sus propias contradicciones.
Llevar una vida de líder y aupando la bandera del rigor y de la credibilidad frente al postfranquismo y el Mercado cabrón, implica méritos pero también riesgos.
Como la revolución sorpresa del 15-M que parió a Podemos y a todas las nuevas fuerzas lastimadas y emergentes. Algo fallaba en todo. La cosa que se nos contaba ya no era la de antes. Los periodistas podían seguir siendo excelentes, pero entre investigación e información se les había traspapelado una fuerza latente que nunca supieron esperar ni prever.
Cebrián, fue duro y contundente. Nunca simpático. Cerró filas y se hizo el sueco. Para él nada relevante ha sucedido que no estuviese en el guión de todos. Para mí que ahí se equivoca mucho.
Odia a Podemos. Me extrañó. Porque El País siempre fue la izquierda. Si uno ojea el diario, verá que siempre hay un palo para Pablo Iglesias, Errejón, Bescansa, un error de Podemos, o una estrategia en entredicho hacia el Partido morado del "coletas".
No es de extrañar tanto. Ahora ya se sabe. PRISA va tan a la deriva como el Pesoe. Es lo mismo. Y una lástima. Porque los periodistas son fenomenales, pero las direcciones respectivas ya no huelen a izquierda y ni siquiera a clases medias. El País ya es otra cosa. Y la férrea mano del Poder aparta a gente incómoda sin contemplaciones.
Cebrián sigue hablando quedo, agudo y confiado. La vida continúa, y los arreones de Évole desviados hacia otros agentes. Pero hay un foco en Cebrián que ya no huele a frescura sino a conveniencia. Y eso es malo y fundamentalmente para el periodismo.
-Y COMO LO PIENSO LO ESCRIBO-

viernes, 9 de diciembre de 2016

- LLUVIA PERTINAZ SOBRE MIS PLANTAS -



En un episodio histórico y más que inhabitual en mi Valencia del alma, se ha puesto a llover incesantemente durante días y más días, y sobre las plantas que tengo en mi abarrotado balcón.
Es buena época. Pero como ante el cambio climático no pasaba ésto, mis plantas andan como yo, desacostumbradas y perplejas. La temperatura es lo único que se va salvando. Durante todo el temporal no ha hecho frío.
Quien me ve, sabe de mi afición por las plantas de mi balcón. Representan la vida, una vida, una magia que cuido casi con obsesión, me dan paz y relajo, y me descubro en ellas a mí mismo. Yo soy también un poco las plantas de mi balcón.
El agua, a mares, ha estado a punto de encharcarlas. La tierra de las macetas está negra y blanda, ha bajado la densidad y dureza hacia muy abajo, y las raíces se han visto empujadas y hasta favorecidas.
Es otoño y he podado. Podé. Hoy por fin ha vuelto el sol a casa. Las plantas han aguantado bien la desfavorabilidad y además yo he podido ahorrar algunos litros de agua para el riego.
Las plantas están ahora limpias, verdes, pero ya van demandando sol y sequedad. Para ello he introducido un objeto punzante dentro de la tierra con la idea de que el aire penetre en dicha mojada tierra con cuidado de no herir ni desvirtuar el centro de las plantas, que es su motor y timón. Realmente les hacía falta el agua tras una Valencia desértica y turística. Esta sorpresa sin duda que  las habrá favorecido. Se ha higienizado toda la verdad de la tierra y ha salido sin ambages toda su realidad. Todo es ahora visibilidad, estructura básica y desnudez en mis plantas. Están, como son. Con su verdad y con su realidad.
Las margaritas han agradecido el constante jarreo de las nubes, y la begonia se ha aprovechado de la ausencia de frío para mantenerse exhuberante y hasta imperial.
El otoño,la estación quieta que deja paso al invierno sin los alardes de otras estaciones, ha estado aquí y ahora más que entretenido. Ha sido un final de otoño de vida y de amenidad, de empeño y riesgo, de mirar y no tocar, que que las palomas se abstuviesen de hacer nocivos viajes de picoteos sobre ellas, y la magia de ese balcón ha estado expectante y más que entretenida.
Me siguen apasionando las plantas de mi balcón. Hay algo ahí que me lleva a ellas, a observarlas, a ver en ellas una vida que sigue perenne y decidida a enfrentarse con los meteoros, los truenos y las centellas. Pero, sin barroquismos, las plantas me representan la fuerza y la esencia de la vitalidad. La presencia, el pasado, el presente, el llenar mi tiempo con un hobbie claro, y siento que mi balcón sin esas plantas sería una cosa funcional y sin riesgo, anodino y diferente.
Mantengo mi tradición de hijo de la huerta. De esa huerta feraz y fértil que parió a mis antepasados y que me hizo la apuesta y la condición de lo natural y de la naturalidad.
Hay un valor y una riqueza, a mi lado de los ladrillos o la tecnología de los móviles u ordenadores. Ahí hay una energía orientadora y clara que expone y me dice que hay que continuar y resistir.
En esas plantas he hecho mis fetiches, mis sueños, mis manías y hasta todas mis virtudes, y nada ahí tiene que ver con el dinero o los intereses espúreos. Mis plantas y yo tenemos un pacto sellado y tácito de mutuo respeto. Ellas me ven y yo las vivo y destaco. Son mis hijas y yo su hijo. Y me siento ser vivo como ellas, y ellas me dan oxígeno y paz. Hacemos trueque.
-EMPATADOS Y EPATADOS-

martes, 6 de diciembre de 2016

- POESÍA: "LLUEVE". -


Llueve, llueve, siempre llueve sobre tí,
llueven sobre mí tus sonrisas,
jarrean sobre mí tus besos,
aguacerean sobre mí tus abrazos.

Llueve, llueve, llueve,
a cántaros llueven tus lágrimas en mi regazo,
borrasquea sobre tí mi sonrisa enamorada,
llueve sobre nosotros ese cariño.

Porque va y siempre llueve,
llueve, llueve, y llueve la lluvia de la vida,
llueve sobre tus ojos mi mirada tierna,
cae en tus manos el líquido del afecto real.

¿Por qué no llover siempre?,
¿por qué no soñar eternamente nuestros besos?,
¿es que no llueve acaso sobre tus pechos?,
¿o no es verdad que llueve sobre mis labios? ...

-JOSÉ VICENTE ORTÍ-

sábado, 3 de diciembre de 2016

- BARÇA, REAL MADRID, Y LA SOLIDEZ DE LOS GOLES: 1-1. -



El mundo en su conjunto mirando a los dos mejores y más carismáticos equipos de fútbol que hay. La magia del Barça y la pegada del Real. Tablas al final. El fútbol siempre termina por ser equitativo.
La primera parte fue un bostezo de luxe. Tensión, temores y muy poca convicción. El Madrid que es músculo se sentía comodote y confiado, pero nunca clarividente. Deshacía y apenas dejaba hacer. Clos se tragó pronto un penalty a Lucas Vázquez. Son cosas insignificantes del juego en donde pronunciarse en el Camp Nou solo es marathón y esfuerzo prolongado de fondistas. Y al final de esos cuarenta y cinco minutos de bostezo contenido, sosería y menoridad. Cero a cero impropios a las expectativas.
El fallo defensivo que en seguida del descanso permitió a Suárez adelantar al Barça, junto a la salida del mago Iniesta, cambió por completo el panorama. El Barça, se relajó. Y como casi todos sus titulares son cracks, son capaces de hacer lo que los otros nunca pueden. Que es, deleitar, tener el balón, controlar magistralmente las cosas, hacer virguerías, y ser el Barcelona magno y reconocible que siempre marca un tiempo y un sello.
La segunda mitad de los catalanes fue sedación y recuperada sensación de hacer las cosas adecuadas siempre, con un Sergi Busquets majestuoso.
Solo al final, el orgullo del Madrid les echó para adelante al ver que no podían sellar la Liga temprano y largarse a nueve puntos. Y allá que se fueron a por el gol, con velocidad, oxígeno y hasta desesperación. Empezaron a lanzar córners y a buscar no salir de ahí de vacío. Y para ello los de Zidane se apoyaron en sus pegadores más evidentes y hasta históricos. De ahí surgió,-con fallo defensivo al igual que en el gol del Barça-, la nueva cabeza letal de Sergio Ramos que ya amargó la Final de la Champions al Atlético de Simeone e hizo pues el 1-1 final.
Y cuando ves que la literatura del buen juego se ve violada y huera ante el mamporrazo del gol, entonces comprendes mejor y valoras el mérito que ha tenido el equipo madrileño del "Cholo". Por eso Simeone tapa los espacios y entorpece sembrando de peros y minas las certezas rivales sacando petróleo de en donde solo parecen haber piedras de desierto.
¡El gol es tan importante! ... Es el sprint del fútbol. Es esa carrera que en cien metros te pone a todos de pie y que te lleva a la euforia o a la cara de circunstancias en función de simpatías o rivalidades.
Así vi yo este último gran partido del "siglo" y del 2016 que ya nos deja y que nos lleva a las Navidades y a lo comercial. El Barça sigue mirándose casi a la desesperada en el talento individual y en la pausa colectiva, y el Real mantiene su uniforme de boxeador dispuesto a ganar por k.o. y a su estilo personal.
El gol, los goles, nos sacaron del tedio. Y se abrió el deporte, y las armas de los unos y de los otros se cosieron con las respectivas emociones de sus seguidores. Y ya hubo discusión, y polémica, y pasión, y todo fue ya postdivertimento futbolero y apuesta por el calor descarnado, natural y entrañable.
El Barça-Madrid o viceversa, es el día grande de la Liga de España y de otros muchos países que llegan y se nos juntan en esa ilusión común que nos convoca este deporte tan cercano y universal. Por eso hoy ha sido fiesta del fútbol más allá de puntos, resultados, alegrías, agridulces o sonrisas de vanidad. Han pasado cosas bien potentes en el fútbol de aquí.
Y un elogio final para todos aquellos que meten goles. Porque llevan la espada de lo decisivo en su convicción de los remates. Afortunados ellos, pues logran hacer del tedio un recuerdo de olvido.
¡VIVA EL GOL!