martes, 21 de noviembre de 2017

- CINE: "LA LIBRERÍA", DE ISABEL COIXET. -



El mar, el cielo, las gaviotas, la libertad, la naturaleza agreste pero siempre amiga, y todas nuestras imposturas y sentimientos humanos, que nos muestra Isabel Coixet acompañada de un cuento tierno de Penélope Fitzgerald y de unos extraordinarios actores.
Inglaterra. La contención emocional. El inconformismo y la vida. El convencimiento por timón de todas las audacias frente al Poder. Una librería puede ser subversiva frente a la costumbre inadvertida y ausente.
Elegancia y belleza. Estas dos palabras podrían sintetizar lo que he visto en la pantalla grande y eterna de ese cine que siempre es anhelo de cambio y de menear las cosas aparentemente atrapadas en la perennidad incambiable e imposible. Discrepancia desde la idea de que no hay que quedarse ahí esperando que nuestros deseos queden machacados en el sofá de la conformidad.
Una mujer humilde llega a un pueblo costero de Inglaterra y decide abrir su soñada librería. La cultura debe llegar como sea y a donde sea. El libro es la historia que pasa de generación en generación, el que comunica los relevos y los sucederes humanos. Un libro es una magia social que se mete en el alma para ser profetizada y propagada, sugiriendo nuevas lecturas, gustos, diferencias, calidades, aceptaciones o diversidades.
Coixet habla de pluralidad. Y se mete en el ritmo inglés, y acompaña con su cámara y diálogos al modo anglo de un pueblo chico que tiene sus propias verdades y que defiende sus posiciones sin miramientos. El Poder va a acechar siempre. La falta de escrúpulos y la concreción de la ley.
Frente a esa legalidad, el talento y la cultura. El abrirse a otros pensamientos más profundos y sesudos. Como la propia ternura que encarna la decidida niña ayudante de la librera. Más que graciosa la ñiña actriz, Honor Kneafsey.
La librera, encarnada por la actriz Emily Mortimer, muestra encanto y talento británico. Todo aquí es muy británico. Y más aún que los gestos, son las miradas y las palabras calibradas al milímetro.
"La librería" es el hoy, la resolución, la mujer que sorprende moldes y que se va saliendo con la suya hasta que la poderosa fáctica y real de las cosas del lugar,- que interpreta espléndidamente la actriz Patricia Clarkson-, decide que se acabó y que hasta ahí llegamos porque manda ella y porque le da la gana.
Un hombre triste, aislado, pero inteligente,-maravillosa actuación de Bill Nighy-, admira el arrojo casi impensable de la librera y la ayuda y muestra brazo firme, apartando paulatinamente todas sus iniciales reticencias. Ese coraje admirado hace que vuelva a ponerse en pie y le plante cara y sin tapujos a la perversa poderosa del lugar. Lo da todo por esa causa, y su tensión le lleva a la muerte que es la otra cara dolorosa de la vida.
Nunca pasará nada porque siempre estará el relevo y el futuro. La niña que ayuda a la librera y que descubre otro mundo y otra verdad, decide purificar con fuego finalmente lo imposible, y creará nuevamente una librería nueva y libre, concretada, actual, y como de revancha culta y de convicción.
El mar. Isabel Coixet no nos hace llorar ahora narrándonos hechos aparentemente desgarradores o límites. También es límite su peli que os comento y valoro, pero es un final no feliz cargado de esperanza y de una lógica positiva.
Hermosa película. Hasta para volverla de nuevo a ver. Convence y enamora. Es bella, sugerente, tiene charme, diálogos espléndidos de humor british, y parece plenamente inglesa y cuidada. Eso es. Cuidados todos los detalles. Los detalles de la vida y de todas las personas que en la película aparecen. Hay que ser delicado y agudo a un tiempo para poder ser riguroso. Hay loza china, vestidos y fiestas tradicionales inglesas, y laboriosidad con lluvia eterna de la Albion.
-VALE MÁS QUE LA PENA-

viernes, 17 de noviembre de 2017

- CATÁSTROFE AZURRA: ¡FUERA DEL MUNDIAL TRAS 60 AÑOS! -



Un Mundial de fútbol sin Italia es una cosa diferente. La cuatro veces Campeona del Mundo no estará en Rusia 2018, tras sesenta años sin dejar de participar en la gran competición mundial de selecciones nacionales. Una verdadera catástrofe para el fútbol transalpino y una verdadera pena. Italia es una institución potentísima en esta cosa del balón redondo, y su ausencia le quitará sabor al Mundial.
Los italos están desolados y no es para menos. Dominan y han dominado el fútbol europeo junto a los alemanes. Hasta España ocupa un lugar históricamente menor tras las dos escuadras citadas.
Italia es el gran equipo puñetero y estratega de cada evento mundialista. El que empieza dudoso y dubitativo, y crece rutilante a medida que avanza la competición. Italia es sello y hasta carisma, y una marca imprescindible para conocer y sopesar el fútbol europeo. Con su catenaccio mítico, y con su personalidad que les hace diferentes y siempre orgullosos en la cancha. Y de temer.
Su prestigio no llega solo desde la Juve o los equipos de Milán. No. Yo creo que su gran sexy y presencia activa y de grandeza, la ha dado la Scuadra Azurra. El eco de su nivel y envergadura, llega desde infinidad de mitos que se pierden entre diferentes generaciones. Porque se puede recordar a Zoff,-sosias de nuestro Iríbar, a Baressi, Mazzola, Boninsegna, Fachetti, Rossi, Maldini, Rivera, Riva, Totti, Del Piero, Donadoni, Cannavaro, Gentile, Scirea, Pirlo, Buffon, y añadan todos los grandes ases que se recuerdan y que han hecho de su calcio nationale un escaparate de indudable e incuestionable tronío.
Italia ha tenido recursos y desparpajos para todo. San Siro es una catedral que huele a Wembley, Tasotti eliminó con astucia a Luis Enrique y a la Roja con un golpe que fue penalty en el Mundial de EEUU. Tienen experiencia a sacos. Se la saben todas. A pícaros con ellos no se puede. Saben hacer el antifútbol pudiendo hacer creación y como nadie.
Su himno es en parte conocido gracias a su Selección, sus colores de los tifossi exactamente igual por el sucederse de las presencias y de los éxitos de las grandes citas de cada cuatro años. Italia fue Capello, y Conti, y toda la estrategia que se necesita para llevarse el gato al agua.
Por eso ahora Rusia pierde a un formidable y necesario aspirante a las glorias, dada su eliminación reciente en la fase de calificación.
Todos lloran este estruendoso fracaso en Italia. Muy pocos lo esperaban aunque a veces se temiera. Hay cosas que hasta que no las vives no terminas de asimilarlas. Hay estupor e indignada sorpresa. Hacía sesenta años que lo de ahora no pasaba ni tenía por qué pasar ...
La desolación futbolística itala invade al país del latín. Han probado de todo. Mantuvieron siempre sus a veces toscas señas de identidad, y hasta llegaron a apostar por el jogo bonito y creativo. Todos los recursos han poseído en boxes mientras se cocían proyectos e ilusiones nuevas y modernas. Italia siempre se ha reinventado desde el orgullo y convicción. Su lex les ha dado muchísimos éxitos y sonoros fracasos, pero pocas veces como el de ahora.
Europa y Alemania, y también España y Rusia, necesitan a los azurros. Ellos son un gran cacho de competidores de mundiales y con futbolistas imprescindibles. Son el gran tocahuevos de los partidos aparentemente previstos o guionizados. Son los guerreros irreductibles heterodoxos y con calidad, tras la inexistencia histórica del fútbol inglés a dicho nivel de Selección. Y Argentina y Brazil también les añorarán.
Sí. En todas las direcciones geográficas de la Italia futbolística, hay pesar, llanto y ausencia. Serán cuatro años duros, con el único propósito de volver a normalizar su prestigio mundial y poder saltar al césped y al éxito habituales. Pero ahora solo deben hacer autocrítica y practicar la restauración y la paciencia laboriosas.
¡UNA PENA!

domingo, 12 de noviembre de 2017

- NUESTRO INOLVIDABLE "CHIQUITO". -



Andaluz de música y supervivencia. El flamenco y las palmas. El cante. La laboriosidad y media vida casi en el anonimato.
Hasta que de repente alguien llama a Gregorio Sánchez a la tele. Y crea su personaje, "Chiquito de la Calzada". Giro corpenicano y fistro. Pecadora simpatía. Sorpresa y cachondeo. Risas populares. Todo el escenario para el de los ojos pícaros y educados y con sus movimientos rápidos y heterodoxos.
Chiquito fue España. Se la metió en el bolsillo como Torrente o La Macarena de los Del Río. Innovó improvisando casi sin darse cuenta. Entre olivas y fino, nos lanzó a su complicidad y a su risa. Tenía ingenio, y un gracejo andaluz y de gen al que añadió tics y recursos cercanos y a la vez contagiósamente cómicos.
Fistro, jarllll, pecadorrrr, comorrr, y todo un alarde de nuevo dialecto, que nos hacía reír y por la gloria de mi madre. España necesita reír mucho en la barra del bar o en donde sea.
Japón fue uno de los campos de su Andalucía en donde trabajó a destajo. Como el pueblo mayoritario que jornalea al paso de los señoritos y de los caciques de los olivares.
Chiquito fue normal y fistro, y quiso a su mujer, y cuando su señora se fue, la vida fue otra cosa.
Eso fue nuestro pecador de la pradera. Pueblo en el estrellato. Vida. Pura vitalidad que nos deja con la risa puesta a pesar de la pena que nos da que haya palmado. Ya era mayor.
Todo chistes, y cuentos de risa, y ruídos casi extraños pero eficaces, y sexo casi sin hablar de él, por la gloria de mi madre. Todos pecadores y fans del singular artista de Málaga. De tanto salir y repetir, se nos hizo conocido y simpaticote.
Diferencia de sociedad. De esconder la vianda en el sobaco, a ganar pasta y toda la popularidad ya en sus últimos años de carrera fistra. La paradoja de esa vida que es una ruleta en la que no sabes nunca lo que el destino puede llegar a depararte.
Calvo y con pelillo por atrás. Bailarín y gamberro, fiel y excesivo, popular hasta la médula como el carnaval de Cádiz. Chiquito de la Calzada, nuestro Condemorr que ahí llegó, nuestro Cantinflas, nuestro Jerry Lewis cañí, un tiempo inolvidable, como la serie eterna Verano Azul de nuestras vidas y milagros. ¿Te das cuén? ...
Un huracán obediente y laborioso fue Chiquito. Chiquito de España, y de Viriato,y de Portugal, y de la selección de Iniesta, y de nuestros nietos, y de nuestros padres y abuelos, y la comidilla de nuestras santas mujeres, madres y abuelas.
¡Cómo nos reímos con Chiquito! ¡Coño! Y ahora vamos a esperar a que salga otro monologuista como este inesperado genio de los platós. Será complicado, porque Gregorio el malagueño bordó su estilo y no es comparable.
España es risa y sorpresa. Mi país es así. No podemos estar demasiado tiempo serios y sin reírnos. Necesitamos la nota, que alguien se mueva para aquí o para allá, romper diccionarios y vocabularios, y gesticular los músculos faciales hasta cansarlos.
Chiquito de la pradera y la llanura, Chiquito del Quijote y Sancho Panza, Chiquito, Cruyff, Maradona o Messi. Chiquito de la tele y el "internés". Chiquito tierno e inolvidable. Chiquito, que, ¡ahí queda éso, torero! ...
Chiquito del optimismo y de la humildad, Chiquito popular y un grande, Chiquito un hombre y un señor de los pies a la cabeza. Chiquito de aquí y solo de aquí. Chiquito fue carpetovetónico, surrealista e interplanetario de nuestro país. Nuestro recurso necesario y nuestra excusa para demostrar vida abierta.
¡HASTA LUEGO, MAESTRO LUCAS!

sábado, 11 de noviembre de 2017

- LA MEDITACIÓN -



Estaba aburrido como un pingüino, ojeé el diario, y vi que aquella misma tarde hacían una conferencia rápida, la cual daría lugar a una meditación grupal.
Yo tenía estrés, y además sabía que a esas cosas acude gente con ganas de paz y de conocer gente. Esta última razón fue para mí la más importante.
Había mayoría de chicas, porque a los hombres estas cosas de las energías espirituales y del relax, suelen atraernos menos. Como así sucedió en el evento.
Olía a incienso,-no es mi olor preferido-, pero también a femeninos cuerpos gym, paz a raudales, desenfado, y tentaciones imaginadas y hasta reales en torno a ese lugar de sosiego,ocio y hasta anonimato, y a toda la soledad.
Me miraste y me sonreíste. Esa tarde yo ponía cara de bueno y de concentrado, pero iba a lo que iba. Y cuando me miraste vi tus ojos y tu silueta, tu exhuberancia, y como una especie de inocente femineidad que me atrapaba.
Hicimos la rueda de meditación. Tú estabas a mi vera porque yo hice un movimiento estratégico con las sillas, y porque tú como que lo agradeciste y todo.
Nos cogimos de la mano en Om, y la directora espiritual del centro nos vio tan concentrados que debió interrumpir casi bruscamente nuestro enlace manual. Llevábamos paz y libertad en nosotros, Nuria. Sí. Pronto supe que te llamabas Nuria, porque yo pregunté a unos y a otros hasta que me hice con tu nombre de pila.
Pocas sesiones de meditación más tarde tú ya sabías de sobras mi nombre, mi número de teléfono, y todo lo que te interesaba de mí. Y viceversa.
Nos gustaba coincidir en aquel modesto y coqueto lugar, y fingir que nos molaba aquel ambiente intimista, y nos decíamos que debía de haber algo que se escapaba del raciocinio y que explicaba todas las dudas de nuestro ser. 
Lo que pasa es que un día me confesaste que no creías en nada de estas cosas yóguicas y meditativas, y yo aproveché entonces para decirte que en mi caso exactamente lo mismo, y que lo que realmente me reconfortaba del mito Om, es que nos habíamos hecho amigos, simpatizado, y lo que los dos quisimos que fue bastante.
Meditamos mucho hacernos pareja porque a ciertas edades la convivencia parece un marrón insalvable y que todo el romanticismo y el sexy cae derribado por la cotidianeidad.
Tú y yo, Nuria, empezamos progresivamente a meditar entre nosotros con toda frecuencia y a todas horas. Y tu primer beso meditado nunca podré olvidarlo porque estaba lleno de paz y decisión, y porque no sé que habías comido que te olía el aliento a sabor alimenticio que no me importó.
Éramos muy distintos y ya meditábamos sin tapujos y con toda la pasión. A veces meditábamos a cama y a bronca, y a mis celos, y a no respetar tus tiempos ni tú los míos, pero íbamos disimulando.
Mas quisieron las energías que un día te sorprendiese en la cama con un alguien más joven, pero el problema surgió porque tras perdonarte yo te devolví la infidelidad y no me importa decirlo, con la mismísima directora del centro de yoga al que ya hacía muchos meses que no acudíamos o eso debías creer tú. Sus gritos de placer hicieron que me lanzaras tus agudos tacones de aguja sobre mi piel permeable mientras me llamabas de todo menos Budha enamorado.
Se acabó. Lo dejamos. Ahora medito con Merche que así se llama la citada nueva mujer de mi vida. Aún no se sabe que no creo en nada que no sea en sus curvas y en su seducción de mujer energetizada. El Om nos sale muy bien, y las posturas del yoga y de lo que no es espiritual, son técnicamente más que suculosas y aceptables.
Seguro que Merche tiene poderes y sabe que solo estoy con ella por sexo o por si suena la kundalini. Es follamiga, lo acepta, y no puedo engañarla. Lo importante es el aquí y ahora. El momento a momento. Aunque Merche nunca podrá tener tus ojos ni tu charme, Nuria.
¿A QUE NO?

martes, 7 de noviembre de 2017

- A. GARCÍA FERRERAS, PERIODISMO POLÍTICO Y OPORTUNO. -



La política como convicción y pasión hacia su real dimensión. Y desde esta posición, el periodista Antonio García Ferreras se lanza con oportunidad y acierto y desde su medio televisivo "La Sexta TV", a priorizar y situar la substancia política en el lugar que debe ocupar.
Ahora, está muy de moda a causa del conflicto en Cataluña, pero Ferreras siempre ha mantenido su línea similar de actuación. Antonio representa la honestidad y la pluralidad, la crítica democrática y el compromiso del periodista ante el acierto de la realidad.
La política no solo no es un rollo, sino que es el único instrumento capaz de alterar las reglas del juego. Aunque parezca que el timón del Poder ya corresponde indefectiblemente al Mercado y a su money como valor ganador y definitivo, el periodista leonés nos indica que nada de eso es así. Y que solo la fuerza política y de los ciudadanos y de sus representantes podrá ser el verdadero oxígeno de libertad y de autenticidad, y justicia que todos vamos a precisar más pronto o más tarde.
Plural y valiente. Las tertulias de Ferreras son serias y entregadas. No habrá en ellas ni gritones, ni charlatanes enviados a la consigna. No. El periodista abre generosa y justamente el espectro a las mayorías y a las minorías a sabiendas de sus posiciones irreconciliables. Apuesta por el respeto en la opinión diversa. Les de la la mano a unos y a otros, les cede el micrófono; se torna maravillosamente democrático y de admirar su facilidad para lanzarse al ruedo de las pasiones políticas emocionales con unas líneas rojas que nunca se sobrepasarán.
Su mirada que parece vizquear tiene el estilo clásico y atemporal del buen periodista humilde, el cual puede inflexionar la voz en el momento preciso en donde va a hervir la noticia. Ahí, y ante las cosas que están a punto de parirse y de tener lugar, A. García Ferreras nos da las claves de la atención y de la importancia de las hechos. En efecto, la política es el motor más sexy y relevante de nuestras acciones en democracia.
Ferreras es respetado. Salvo por algún oportunista que diga llamarse periodista, siendo mero vocero de intereses espúreos. Ferreras es rigor, y actualidad, y televisión viva y trabajadora, constante, y en donde sus programas merecen la pena por su nivel y porque en ellos se arriesga con audacia sobre la siempre temible pluralidad polémica.
Da igual. Dan igual los horarios. Antonio convierte la tele anquilosada al uso en una cosa similar a la radio ágil, flexibe y actualizada al instante. Con Ferreras no hay que mirar hacia atrás solo sobre lo que pasó, sino seguirle el vértigo de lo  inmediato que se sucede a la velocidad real de los movimientos de esa vida política que somos todos.
Está tenso cuando ha de estarlo, baja su voz cuando ve llegar la decepción o el mazazo, pero rápidamente reaccciona y se sitúa. Recompone y avanza sobre más hechos, realidades y opiniones.
Es el mejor periodista de la tele actual. El más plural en cuanto al vivo y al directo. (Évole es reflexión puntual anunciada). Antonio es el que parece sentirse mejor en el cuerpo a cuerpo de la oratoria sobre las mesas pobladas por ágiles tertulianos rivales. Incansable, laborioso, siempre político, abrazando el justo orden de las cosas, huyendo de los aplausos del público recurrente, y desechando para siempre la mediocridad y los efectos especiales fugaces e inanes.
Antonio merece un reconocimiento y no solo porque ahora sea la gran voz veraz de la actualidad política real. Lo merece porque lo demuestra, porque a todos les convoca y les da la oportunidad de expresarse y a nadie le lanzará cara de vinagre. Su periodismo brillante parece descender del gran y postergado Iñaki Gabilondo,y es pura democracia de rigor.
-Y DE RESPETO Y MÉRITO-

jueves, 2 de noviembre de 2017

- EN EL ASIENTO CONTIGUO -



Nada más subir a aquel tren que llevaba a Barcelona, tuve que discutir contigo el asiento. Aquello no encajaba. Tú me decías que ahí a tu lado no era, hasta que finalmente las cosas se aclararon y me dejaste sentarme a tu lado.
No era un tren cómodo y la distancia era larga. Se imponían elementos defensivos para que el trayecto no resultase monótonamente agotador. Pero, no la palabra. Contigo no había que hablar. De modo que coloqué mis maletas arriba, jugueteé chateador con el watsaap y el móvil, y lo simultaneé todo con el sonido de mi transistor que me entraba por los auriculares.
Pero la película que ponían en el tren, no valía nada. No me gustan nada las películas de entretenimiento y relleno mero. Tú habías sido lista y estratega. Te habías puesto las gafas de sol, y movido la palanca para que el asiento se transformara en un efectivo sofá. Pero tu posición en el sofá la pusiste de cara a mí. Cerraste tus ojos, te quitaste furtivamente las gafas a esconder, y me permitiste que mirarse que mirase a hurtadillas tu modo de hacer la siesta.
Quizá fuese tu primera concesión. No llevabas anillo alguno en tus dedos y ni siquiera maquillaje realzador. Pero tus ojos eran serenos y femeninos, tranquilos, imperturbables, rubios y hasta bien atractivos. Tu cuerpo parecía delgado de gimnasio y llevaba alguna bella sorpresa. ¡Vaya senos! ...
Te empezó a aburrir dormir la siesta en el improvisado sofá, y de pronto me miraste sin esbozar ni una sola sonrisa. Cauta, distante, fría, propia, y tú sabrás qué más.
Yo, no decía nada y pasaban los minutos. Hasta que volviste a convertir tu sofá en asiento, y miraste para muchos lados. Y temías que si te alejabas del asiento, alguien incluído yo, te pudiera sustraer algún objeto de valor. Hasta que por fin te la jugaste, y te marchaste al aseo a aliviarte, no sin antes detenerte en la cafetería del tren.
Tardabas mucho en volver. Pero, lo hiciste. A pesar de que ya no cumplirías los cuarenta años, te movías con la soltura de una jovencita. Y quiso el destino que me dirigieras tu primera sonrisa. Esa sonrisa abrió todo un espectro y un caudal cómplice y comunicativo.
Nos contamos casi todo de nuestras vidas, me dijiste que habías sido muy feliz, y que llevabas demasiado tiempo sufriendo. Pero yo te paré y logré llevarte primero a la suavidad, y más tarde incluso a la carcajada sonora. Ahora se estaba demasiado bien en aquel tren.
Yo me quedé en Tarragona y tú te bajaste en tu Barcelona y final estación de Sants. Ambos teníamos los teléfonos respectivos y una cita pactada desde la ilusión y el mutuo deseo de saber qué le pasa al futuro de la vida cuando se hace una apuesta arriesgada.
Dos meses después de vernos todos los findes y de saborear tu cuerpo y tu cariño, decidimos dejarlo. Empezamos a observarnos diferencias insalvables, incompatibilidades insuperables, y todos los defectos que llevan al enfado y al desencuentro. Pactamos el no vernos más.
Hace una semana, tomé otro tren destino tu ciudad. También tuve que discutir con una jovencita exhuberante mi asiento, porque ocupando dos de ellos se vive más placenteramente el individualismo. Cedió de malos modos y en presencia del personal del tren, y estuvimos juntos casi exactamente el mismo tiempo invertido en aquel primer viaje en el que pude conocerte, ex ilusión.
La moza era potente, más que joven, nerviosota, desinhibida, ruidosa, inmadura y peleona. Nunca se giró hacia mí para bien, nunca quiso el destino que a su precocidad le atrayera mi madurez, se aligeró de ropa y casi todo el tren celebró en silencio su corporal demostración. Debía tener calor de hormonas. Pero nunca nada que ver contigo aunque ya no estés en mi vida. Ni por asomo. Nada que ver.
-NI QUE EVOCAR-

lunes, 30 de octubre de 2017

- DISFRAZ -



Jugaré al cambio y al Halloween. Carnavalizaré mi yo y lo mutaré en otras cosas que nunca seré. Me pintaré los cabellos y me haré nariz de clown. Y saldré a la calle a lucir mi nuevo look. Y todos mis sueños y fantasías reinarán tranquilas en una tarde de otoño con cambio climático que camina hacia la oscuridad invernal.
Seré un rey y tendré mil barcos y mil puertos con princesas, poseeré un paraíso de placer y de money. Me sumergeré en mi búnker de pasión.
Y ahí meteré al arca de Noé, y a Monica Bellucci, y a Papá Nöel, y a docenas de parejas animales y sapiens, y bucearé a lomos de un submarino enigmático e ilocalizable y sacaré el periscopio a todas horas para cotillear toda la vida de los demás.
Seré tu zombie enamorado, y abrazaré el capitalismo de gángsters, y gritaré con horror los efectos devastadores de tu distancia y de tu olvido.
Optaré por sedar y juguetear un balón como hace Iniesta, machacaré el aro como Lebron James, tendré la furia de Nadal y el glamour de Federer, bajaré de las dos horas en el marathón de Boston, te compraré la lencería más cara de la tienda más prestigiosa y pija, y tú me la aceptarás con un movimiento pícaro de lengua Jagger y con la magia de tus encantadoras sonrisas de mujer eterna.
Y seré cuento, y villano, y cabrón, y marginalizado, y boxeador de acero en Las Vegas junto a cientos de chicas que me acosarán la vanidad. Destrozaré en el ring mandíbulas y sueños, y nunca habrá nadie como yo.
Se pegarán los medios por ofrecerme entrevistas, todo el mundo tendrá mi apellido en su boca, y seré presidente de los gobiernos más poderosos y super jeff de las multinacionales más colosales e influyentes. Y mi reino no tendrá fin.
Nunca seré mayor; siempre un eterno corderillo con ojos chispeantes, y me mediré en retos aparentemente imposibles e inalcanzables. Les diré a los dioses que yo soy más esencial que todos ellos, y luego me iré a tomar unas birras y a hacer unas fiestas prohibidas en el monte de un planeta con docenas de diablos. Y habrá sexo tabú y cañero, y no habrán reglas, y el desnudo será el rey. Mi rey.
El mundo será otro. Y no habrá nadie que pueda detenerme. Solo podré parar cuando mis ojos topen con unas kilométricas piernas de una señora de cualquier edad. Seré tu pelele y tu tirano, tu machista y tu mantenido, tu yin y tu yang, y haremos el amor en el mar y en los montes himalayos sin pasar ni frío ni calor.
Durante unas horas, toda mi locura será franca y posible. Y seré más feliz que una perdiz, y más dictador que el del bigotillo vienés, y demostraré que dos más dos son séis, y haré magia y milagros, y convertiré a los niños en una sonrisa tierna y con chuches rellenos.
Calabacearé el terror como el miembro de una secta de fiesta, y haré un guiño de thriller al mito Jackson, y la sal sabrá a azúcar, y la prohibición se volverá alfombra roja, y la hipocresía en una verdad científica y filosófica.
Las jirafas seran liliputienses como las hormigas, y las mariposas competirán en tamaño y belleza con los flamencos y las gaviotas. Y levitaremos todos sin darnos cuenta camino de un mundo mejor. Y los sustos uhhh de la noche serán estímulos para reírnos y enamorarnos. Sencillamente, para vivir ...
¡UHHHHH!

martes, 24 de octubre de 2017

- PILAR DE LAS MONTAÑAS -



A Pilar nunca pretendí conocerla bien, y eso fue un gran acierto. Por eso me tiene en estima. Delgada, fuerte como el acero, diferente, rebelde con todas las causas del mundo, feminista, de familia bien, de izquierdas, de la Universidad, valenciana, y con una pasión hercúlea casi enigmática llamada montaña. Y la bici, y lo que hiciese falta. Pero, siempre la montaña ...
Recuerdo su coche azul y alegre de los domingos, y su amor por el can Perdido, chucho que bautizó de esa manera al encontrarle y adoptarle por esa zona del citado monte. ¡Cuánto cariño le tenía Pilar a Perdido! Y qué fuerte y arriesgado era el pequeño perrito. Recuerdo cuando un día,-con todo nevado-, se caía en los hoyos allá por La Puebla de San Miguel en una excursión preciosa, inolvidable, durísima y hasta significativa. Todo temerario y hermoso.
Inconformista,profesora de Literatura, inteligente, y con una sonrisa de independencia y de autoafirmación en Pilar. La decían que si no era femenina, que si le iban las mujeres, que porqué hacía aquellas marchas y carreras de ultrafondo por la montaña, y que eso era una burrada sin sentido. Pilar, ni caso ...
Cuando terminaba su docencia en el Politécnico, entonces cambiaba el chip. Tiraba el internet al olvido, se unía a su hermano el montañero, o se juntaba con amigas inquietas con ganas de huír de la odiosa ciudad en finde, tomaba su coche azul, ponía el pie en el acelerador, y a la deseada Montaña. A correr, a andar, a hacer lo que le diese la gana, a importarle un pepino si llovía o hacía frío, y a seguir buscándose a ella misma y a sus derechos.
Coincidimos en un momento determinado de mi vida, y no sé por qué logramos simpatizar. Y teníamos a un amigo común vasco, entrañable y también torbellino natural. Una tierna fiera.
Nos aceptábamos con la mirada, pero sobre todo con el subir y bajar los exigentes desniveles de los senderos. Pilar no se juntaba así como así con los demás. Era tímida como yo, y también la aburrían las conversaciones convencionales. Siempre gustaba salirse de la norma sin ánimo de alarde. Pero también siempre abría a su paso caminos pioneros y hasta audaces. La criticaban porque era muy poderosa de energías, y porque eso del placer en la incomodidad del exterior no se lo entendían muy bien. Yo, la entendía más que bien. Pero solo sus actos. Dije antes que yo con Pilar solo era verla marchar, verla su potencia y su resistencia. Eso es lo que yo entendía de ella. Y su posición contestataria. Su genio indómito, pero siempre argumentador.
Pilar siempre me respetó y me quiso en la montaña. Me aceptó a pesar de que yo no era fácil o quizás por eso. Harta de los tipos impecables y previsibles, debía de encantarla compartir experiencias esporádicas con personas no convencionales, extrañas, fuertes y hasta indefinidas. Sus gustos raros, me incluían.
Tuvo varios novios y yo me quedé fuera. Pero no sé si me hubiese gustado ser novio o pareja de Pilar. La hubiese echado demasiado de menos. Su vitalidad y puesta en acción era muy superior a mis modestos planes meditados, y seguramente nada hubiese prosperado a pesar de todos los peses del amor que nunca se sabe ni se tiene certezas.
Fui amigo en la distancia cercana. Hace años que no la veo. La tengo entre mis contactos, los años no pasan en balde, pero el respeto y la consideración nunca son rasgados por Cronos el rey del tiempo. Hay un pacto tácito e insondable entre nosotros de mi timidez y de su respeto. Siempre sé que Pilar me seguirá la peripecia vital, y quizás se extrañe de que no vaya a la montaña a pesar de mis piernas ya caducas para esas experiencias. Pero a ella le gusta la extrañeza para sonreír.
Sí. Pilar y aquel tiempo especial siguen en mi smartphone. Está en el watsaap y no me borra, ni yo a ella. Y miro a veces el horario de cuándo me vino al privado y sigue cerca y presente. Y por si me está leyendo y retiene el nombre de mi blog, ahí tienes un beso para tí, Pilar.
-Y MUCHAS GRACIAS-

viernes, 20 de octubre de 2017

- TIERRA Y AGUA -



Otoño desnudo del verano. La tierra está densa y envolviéndose en costra en torno a sí misma. Demasiado dura la tierra, demasiado pétrea y abrupta. Reseca y deficiente. Desequilibrada, sola y decepcionada. Necesita, a la par que trata de rechazar el agua. Para la tierra, el agua es su vigía y su masaje, su barco de navegación y su modelado dúctil necesario. Demasiado desierto reseco. Demasiada distancia.
Casi o totalmente de repente, inopinada y hasta clamorosamente, la luz del sol se eclipsa y se reduce. La borrasca cuaja desde el horizonte a la bella y a la vez traicionera velocidad de la sorpresa. La tormenta se prepara y se adoba desde los olores de la humedad, humo del agua.
Relámpagos y truenos. Se acota el desenlace final que orlan la percusión del ruido y de la chispa. La gran tormenta va cerniéndose y descendiendo sobre la ciudad y sobre el campo. Sobre el todo de la tierra.
Baja. Muy baja y explosivamente exhuberante la gran nube negra. Horizonte obscuro. Hasta que estalla y se define la tensión. Hay momentos reacios por las dos partes. Porque el agua parece refugiarse en la casi ausencia de luz, y la tierra demasiado profunda y escasa teme la decepción y que su deseo nunca verbalizado quede ajado tras un hipotético vendaval oportunista que aleje lo previsto.
Hay deseo mutuo. Atracción. El agua y la tierra, viceversa, se precisan aunque son dos elementos bien distintos. Como una polaridad. Como la eterna atracción entre un macho y una hembra. Como algo finalmente inevitable.
Primer aviso. Primeras dudosas gotas. Amagos suaves que rocían con la gran timidez una realidad que va a llegar. Como un juego paulatino de seducción. Como algo tan deseado y a la vez temido y pudoroso. Como un rubor mutuo. Como una prueba y cortejo.
Hasta que la lluvia alcanza potente intensidad. Y la tierra, responde y recibe. Besa ese contacto y se hace unidad con quien la llega y afecta.
Agua a mares. Agua a exceso. Agua a orgía que casi ruboriza y sorprende. Agua inevitable que ahora golpea con fiereza a una tierra que ya no se defiende sino que se abre y acepta. La tierra toma al agua, le da orificio y destensa su fantasiosa musculatura. Ya hay cópula y necesidad.
Y la tierra es otra, y es río, y es removida y revoloteada, terremotizada y manejada como un pelele que se antoja inevitable. El agua acoge en todo su seno la avalancha de agua y la transporta a lomos de sus líneas de desniveles, mientras la acerca a todo y al mar que es donde está la continuidad acuosa.
La tierra cumple su función receptiva, y se torna fértil, y acogedora, y amorosa, y excesiva, y tolerante, y permeable y hasta oportuna. La tierra se pone verde y hace más raíces con sus árboles vegetados. La tierra fructifica debajo de esa masa de agua kilométrica que inunda y purifica. La tierra se adapta al chubasco, le hace charco y se sumerge tras ella vencida aparentemente en inundación siempre sumisa.
El polvo y el resecor pierden sentido y presencia, y el barro muestra el otro extremo de lo denso, y nosotros los humanos solo podemos ver y participar en el gran fenómeno supremo que es la Naturaleza poderosa y abierta.
La tormenta,-explosión de exceso y vida-, descarga todo su azar sobre un espacio de zona receptiva que espera ese torrente líquido que bien conoce y conocerá. Agua y tierra, tierra y agua, son dos elementos distintos, sí, pero que se complementan con la sabiduría y la evidencia de un gigante filósofo y meteoro de la Jonia clásica. Y esa junta de vida es hermosa y especial.
-MÁS QUE SEDUCTORA-


sábado, 14 de octubre de 2017

- CAMINO -




Camino del calor eterno, camino complicado, camino de decisiones, camino extenso, camino de dudas y de concreciones, camino de nebulosas y de sueños.
Camino personal. Camino de driblings habilidosos, camino del viento y del fresco, camino del cambio y de la duda, camino de la tensión, y de lo que hay, y de la paz y de la esperanza,
Camino ya con los calcetines dentro de los zapatos, camino las piedras de la tierra,y los llanos, y los extraños, y los desniveles exigentes,y las bajadas contenidas a golpe de sonrisa interior y de conciencia.
Camino de un azar inexcrutable, camino casi como un funambulista decidido, camino trampero, camino poco atractivo, camino dual y traicionero. Camino seguro de lo que yo quiero. Camino de belleza femenina. Camino de curvas e inteligencia, camino de aceptación  y de prudencia. Y de ese amor que duele cuando se aja.
Camino de mañana, camino cotidiano y aceptador, paulatino, camino de recursos técnicos y propios. Camino de paciencia y humildad. Camino de salud y cuidados. Camino de crecer siempre hacia arriba, hacia adelante, hacia el impuso directo.
Camino de abrirse. Camino de elegir aunque yerre. Camino de atreverse a gozar y a tocar. Camino de admirar unos ojos o un porte. Camino de no quedarse como una estatua de sal mientras los demás la gozan. Camino del tren de la vida, de la estación que bulle, del paso franco y claro hacia todas las partes.
Camino localista y universal, camino de expresión libre, camino de pensar lo que me dé la gana y afrontar ufano y responsable todas las consecuencias.
Camino de sorpresa eterna, camino de escuchar, camino de cantar, camino de actuar como sujeto activo de un vivir más pleno. Camino de cometer muchos más errores pero con el firme afán de levantarme potente y leso nuevamente.
Camino de futuro, camino de otra óptica, de otro tiempo, de otro gol, de otro juego, de otra socialización, de un nuevo coito, de un nuevo puente de ocio, de sacralizar la alegría del placer de vivir, y si pierdo este tren que hay ahí sé que habrán muchos más que me darán confort de destino decisivo y certero.
Camino inevitable de transición. Camino de proyectos, camino de sudar y levantar el culo, camino de medir los límites y huír de los alardes, camino del yantar y del llegar a fin de mes, camino de la coherencia, camino del planificarse aquel que soy y seré, camino de tu magia de señora, de tu fragancia de embrujo, de tu catre silencioso pero archidinámico, camino del deporte y de la naturalidad, camino que le da un corte de mangas a la impostura y a la hipocresía, camino de la tentación y de la bisoñez, camino del cartabón, de la regla, del lápiz y la goma de borrar. Camino de la escuela de la vida.
Camino de esfuerzo y de balance positivo y animoso, camino vigilante contra los canallas, camino presto frente a la incomprensión y la ignorancia, camino hacia el descanso y la risa, camino hacia lo que parece imposible barrera irrompible, camino a que nadie ni yo mismo se interponga entre todo mi derecho y mi aspiración, camino de paciencia y de recuperación, camino de la tarde verde y tranquila. Camino tú de mi y camino yo de ti y exactamente de todo y de tod@s.
-Y SIGO CAMINANDO-

martes, 10 de octubre de 2017

- LOS TIEMPOS DE PACO -




Su mirada es lenta y amable a un tiempo. Paco está sentado en la silla de la habitación de un hospital para crónicos. Sabe que soy yo, que le cuido a ratos, que le acompaño en ese su otoño personal que no huele a optimismo, está como medio atontado y hábilmente paciente mientras apenas me habla y tengo que ser yo el que tire una y otra vez de su mutismo, sabe lo que le espera porque ya depende plenamente de los otros; Paco sabe mucho más de la cuenta de lo que se cree o puede creer.
Es suave, dulce, guapo, mayor, rubicundo, educado, sabe estar, no cree en el mundo de hoy, y sencillamente nunca esperaba tan pronto su decrepitud. Paco es ahora otoño de la hoja amarillenta que cae, ya no se tiene en pie, y me hace cara somnolienta mientras yo le doy la tabarra con mis cosas de amateur acompañante.
Sí. Paco es la viva estampa del otoño y del ocaso de quien fue. Pero no ha dicho su última palabra. Ahora, está estratega, porque valora su situación y no ve nada claros sus próximos meses o sus próximos tiempos.
Yo prefiero a Paco dando hiriente e irónica batalla dialéctica con su mujer. Me gustaba más cuando sacaba toda su real mala baba de siempre y apuntillaba sus asertos. Cuando era tiernamente cabroncete y poco amante de la vana impostura.
Yo creo que Paco finge entre sedantes. Ha decidido ahora que sea la inercia de los otros quien le sitúe en su futuro indeseado. Paco hace tiempo que me dijo que no quería seguir viviendo, y yo le comprendo perfectamente. Por eso me esfuerzo para quitarle de la cabeza la idea negra y fatal. Aunque tenga argumentos, mi misión como voluntario es regateárselos y distraerlo con mis ocurrencias. Y que cuando quiera darse cuenta, ya sea la hora de la comida, de la cena o del dormir nocturno.
No debo llevarme sus penas a mi casa, sino estar apto en el escenario de su realidad. Paco tiene mucha energía emocional, lo fue todo para su familia, el motor del equipo familiar, sigue teniendo mucha fuerza de cintura para arriba, y una cabeza que le lagunea sus ideas pero que no las seca.
Me gustaría que Paco se siguiera cagando en todo. Porque le aprecio. Y supongo que su actual aspecto envejecido y estupefacto, se romperá positivamente cuando llegue a su casa. Paco nunca será un obediente sino un valiente activo y hasta acelerado. Me gustaría que golpeara con contundencia su mesa,-como de habitual-, y que pusiera inquieto a su derredor más cercano.
Porque Paco finge un tiempo. Es cauteloso hasta la saciedad, se sabe ahora incapaz de plantar batalla, y cuando me ve, mira hacia abajo porque sabe que le conozco y que a mí no me la va a dar con queso. Nos conocemos los dos más que bien. Un año y medio no pasa en balde. Ha habido mucho tiempo para entrar en su mundo y él en el mío.
Si en casa puede estar,-lo van a intentar nuevamente a pesar de que sus piernas le han dicho adiós-, estoy seguro de que a Paco se le irán las sedaciones y volverá a mostrar su potente parcela de poder. Es un padrazo, e intuyo que a mí me ve más como a un sobrino que como a un acompañante desinteresado.
Le soy voluntario porque me acepta y valora. Y porque si hubiesen dudas, hay anécdotas que certifican la cercanía. Acerco mi mano a la suya, y entonces Paco me la aprieta con fuerza y con otra de sus manos me cierra los huesos para quitarme la capacidad de pulso y reacción. Jugamos a esa complicidad.
Eso no estaba cuando le vi por vez primera. Ni pienso cambiarle, sino compartir unas horas de su otoño pactado. Cada vez hablaremos menos, seguramente. Cada vez, será otro. Pero yo espero que no pierda su esencia contestataria. Si lo hace, ya no será Paco sino un mero recuerdo de su verdad.
-ASPIRO A ESA COMBATIVIDAD-

jueves, 5 de octubre de 2017

- EL TENSO MOMENTO LLAMADO CATALUÑA -




Me pongo a escribir sobre este triste monográfico en la actualidad. Me siento triste. No quiero que mis hermanos catalanes se independicen de mi país. Siento angustia y una zozobrante sorpresa. Desde que nací, Cataluña había sido también España, y aún lo es, y solo el conflicto vasco con la terrible ETA, me insinuaba la posibilidad de una separación territorial.
España es un país muy difícil de gobernar. Lo componen diferentes pueblos, algunos de ellos con lenguas diferenciadas y señas de identidad distintas. Las llamadas nacionalidades históricas: Cataluña, País Vasco y Galicia.
Las porras. Aunque ya había lío larvado, a consecuencia de una política de Mariano Rajoy faltando el respeto a Cataluña de modo progresivo y a través de sus enmiendas "manos tijeras" en el Tribunal Constitucional, las cosas y las rivalidades se iban manteniendo estables.
El primero de Octubre de 2017, marcó una tremenda herida fraccionadora, que tensó las cosas de un modo tremendo. El separatista President Puigdemont convocó un referéndum ilegal, Rajoy erró en la estrategia y optó por la represión sin miramientos.
Juegos al gato y al ratón. Sangre de porrazo. El caos. Unos intentando votar ilegalmente, y la Policía y la Guardia Civil entrando a saco a parar dichas votaciones. Los Mossos de Escuadra, decidieron prudentemente dejar hacer y se apartaron.
Muchas heridas. Actuaciones policiales contundentes. Con toda dureza. Aunque yo creo que no fueron las heridas físicas lo que más rabia causó en una ciudadanía catalana y general, asombrada. Lo que mas jodió fue ver la soltura de la Guardia Civil y de la Policía, actuando allí en sus calles, plazas, lugares históricos, su desparpajo y su desconsideración. Esa sensación de ser capada su libertad e invadidos sus movimientos, se constituyó en la potenciación de un odio brutal que espoleó siempre hacia adelante en busca de la protesta contundente y del grito. Las calles no se tocan.
Fue un impacto mucho más emocional que físico, aunque hubiesen centenares de heridos por los porrazos y el caos. Esa sensación de límite y de odio desconcertante, precipitó las cosas. Y la gente, herida de corazón sorprendido, se enfrentó a los Cuerpos de Seguridad, y nunca dejó el ágora gritando: ¡Independencia! ...
La estrategia de Rajoy fue una gran cagada histórica. No era conveniente lo que se hizo. Se debía haberles dejado votar, declarar nulas las votaciones, y no dar ni un solo porrazo. Si así hubiese sido, los independentistas hubiesen tenido las cosas mucho más difíciles de lo que ahora las tienen. El odio ha crecido como un hongo gigantesco, legitimándose a sí mismo desde el victimismo, la desazón y la idea de marchar hacia adelante sin importar los porqués o las inoportunas y fallidas porras.
Jamás. Nunca. Nunca una cuestión política se resuelve a golpe de mandoble. No. Los conflictos delicados y en general solo se pueden resolver con toda la paciencia, con comprensión y respeto mutuo de las partes afectadas, y con frialdad. Con toda la mayor frialdad posible.
Porque los nacionalismos siempre son emoción. El español, el catalán, el chino, el ruso o el yankee. Y frente a esos movimientos de hormona política, solo cabe el hacer codos y el mostrar afecto y buena disposición.
No se acabará el mundo si Cataluña se separa. Pero a mí, me dolería. No creo en las fronteras, ni en las banderas, ni en las patrias, ni en las separaciones. Solo creo en el bienestar y en la fraternidad. Por eso quiero que mis amigos y hermanos catalanes no se alejen. Deseo que sigan junto a mí, conmigo, sin malas caras y queriendo seguir en la Unión Española.
Les admiro, les envidio su practicidad y vanguardia, son laboriosos y productivos, aportan mucho humanismo y cultura, su riqueza suma y añade mucho a ellos mismos y al conjunto de España. Si se van, me afligiré mucho. Y echaré de menos el tiempo que han estado y están con nosotros. Es un pueblo tan admirable como todos los demás pueblos de aquí.
-AHORA NO ME SIENTO BIEN-