jueves, 29 de enero de 2015

¿ MORAL ?



Yo tenía veinticinco años, buenas piernas y toda la disconformidad con el mundo. ¿Hombres? Buena cosa. Pero mi proyecto de mujer estaba capado por demasiados ausencias. ¿El amor sin dinero ni nada? Yo tenía demasiada prisa para esperar a mi alma gemela. El mundo  era un rémora fatal.
Me dijeron en aquella empresa enorme que ya me llamarían y que de momento, al paro. Hasta que vi su nombre en una tarjeta. Se llamaba Vilfred y estaba a punto de ser sesentón. Le caía el dinero de los bolsillos de tanto que tenía. Y decidí invertir en indecencia práctica y ubicativa. Me puse más barbie aún y le dije si podía ayudarme a encontrar algo en la parte de atrás de mi abrigo. Tras tal prenda invernal yo solo llevaba unos zapatos altos y unas mediazas con liguero.
El vejestorio se quedó de piedra y me invitó a un café. De sus labios con saliva salieron palabras oportunas. Me dijo que estaba a punto de divorciarse y que no lo hacía porque no quería quedar mal socialmente. Y en ese momento yo saqué mi vena sexy y le espeté: -  "¡Bobadas!" ...
Vilfred se me quedó mirando muy fíjamente entendiéndome a las primeras de cambio. Me dio su teléfono y quedamos para mil veces más.
Pasé de ser un protozoo a la estrella oculta de la empresa. Sentada con mi minifalda y mis escotes, me trajiné toda la economía de aquel lugar a través de la aquiescencia de mi superviejo. Ya éramos más que un secreto. Todo el mundo sabía que teníamos un gran rollo y que yo había alcanzado el olimpo económico por la acumulación de encuentros calientes con mi jefe. Y más que llenos de pasión.
El vejestorio era bravo. Y le iba cualquier mujer. Y me enseñó la vida del lujo y no de la no barrera. Tomé aviones y visité palacios y mansiones con jacuzzi, y superjuergas que siempre acababan con aditivos y estimulantes.
Huí de la droga y me centré en el sexo. Le di todo lo que quiso Vilfred y armé con mi osadía toda una metralleta que apartaba a todas mis rivales que también eran fundamentalmente jovencitas y con ideas similares a las mías. ¡Money! ...
Yo fue sincera con Vilfred todo lo que pude. Y me dije a mí misma que nunca mandaría currículums ni fregaría escaleras. Y nunca me quejé. No me dio la gana quejarme porque nadaba en un mundo que me llevaba a toda velocidad.
Diez años más tarde, mi Vilfred rompió en el catre mientras hacíamos maravillosos excesos de placer. No pudo más y le estalló el corazón. Yo, que le había visto flaquear anteriormente ya en varias ocasiones, había sido más que previsora. Vilfred había hecho testamento, y como estaba encabronado con toda su familia, me legó a mí lo mejor que pudo y me forré oficialmente. Yo, Sandra Smark, sería millonetis hasta mi mismo día de la incineración. ¡C´est finie! ...
Los hombres, no me daban tregua. Querían, todo. No solo sexo o ascender en la alta empresa financiera. No. Querían hasta amor y todo el dinero posible. Y yo empecé a estar aburrida de aquellos falsos pretendientes.
Alberto era un niño veinteañero y alto. Yo, casi le doblaba la edad. Le dije que sí porque le vi tierno y muy intenso. Me dijo que me quería y que era la persona más maravillosa del mundo. Que lo suyo era amor como de culebrón. Y yo decidí callarme mucho y sonreírle toda de la cabeza a los pies. Le reí. Se lo reí todo hasta que el muchacho me selló los labios con un beso lapa. Dos años de beso.
Falleció de accidente de tráfico hace tres semanas. Siempre le dije que no corriera tanto con el coche de lujo color negro que yo le puse en sus manos. Nos habíamos casado, y ahora no solo soy su viuda sino que piensan hacerme la gran jefa sioux de la empresa. Diré que sí.
-PERO ME FALTA ALGO-

martes, 27 de enero de 2015

- ETERNO ADIÓS PARA DEMIS ROUSSOS -



Carismático, original y creativo. Artista popularísimo en mi España de los 70 y de la Transición. Gordo, con sus enormes capas y vestidos exóticos que llamaban la atención por su inusualidad. Era egipcio, pero igualmente griego, y español, y de la música romántica, y de su tiempo, y tremendamente simpático y respetuoso, cordial y amable. Con una potente voz fina y penetrante de barítono suave y a la vez llegadora.
En mi España fue más que un cantante popular. Fue alguien que enganchó y conectó con una sociedad como la española que deseaba cosas nuevas y del extranjero, y extravagancias, y novedades, y color de amor, y unas nuevas esperanzas tras el franquismo oscuro y terrible.
Demis Roussos salió en la Televisión Española. En la única cadena que había por entonces. En los programas de José María Íñigo, y en toda la dimensión mediática-musical de aquel entonces.
Gustaba mucho la hermosa voz de Demis Roussos. No podía faltar en ningún espacio de la radio y de la tele. Cuando la música tenía un sabor menos comercialoide, y cuando todavía no era todo tan producto de consumo. Cuando el artista tenía cancha y luz para poder improvisar todo su talento en directo y sacar lo mejor de sí mismo.
Mi tía Maruja, mi tío Juanito, mi tío Enrique, mi madre bonita, familiar siempre el orondo Demis Roussos. Encandilaba con su diferencia a los míos, y a los tuyos, y a los que vivieron esa época tan dinámica y tan de los sueños. Humanidad a espuertas.
Demis Roussos. Los discos. Recuerdo los discos. Demis Roussos vendía sus discos y sus casettes como rosquillas. Era de los números uno de mi país, y saltaba rumbo a otros lugares hispanos de idéntica lengua. América.
La sonrisa de Roussos era amplia y romántica, y sus ojos nunca serían tristes ni desgarrados. Roussos era dejarse llevar por la música que le brotaba a él, y desde la que expresaba su arte. Feliz en su música, en el amor. Sí. El amor romántico de aquellas baladas inolvidables como "Mañanas de terciopelo", en las cuales hacía gorgoritos personales e izaba sus cuerdas hacia los agudos transmitiendo a su público toda su expresividad y su alma.
Demis Roussos llenaba el escenario de entusiasmo y de ternura, y cuando su voz espectacular y llamativa era condicionada por Cronos y por los avatares del paso del tiempo, entonces Roussos se erguía desafiante y nunca renunciaba a su idea alegre de la luz. Creaba más.
Mediterráneo hasta la médula, tierno y afectuoso. Cercano, arrollador, pero nunca excesivo, llegador, conocedor de los mundos de los sentimientos, y caballero constante pregonando música y más música a lomos de su deseo imperioso y completo.
Hacía mucho que no se oía al gran Demis Roussos y ahora veo que se ha muerto demasiado joven, y entre obesidades y nostalgias. Pero la fuerza de Demis supera a tales evocaciones lastimeras cuando se valora su tiempo ya pasado y entonces te pones su música y escudriñas y descubres nuevamente su voz y su ritmo. Su show y su personalidad.
El mejor homenaje a este músico tan querido y tan popular, pasa por reescuchar sus canciones y aquellos contextos personales y de todos que que ya nunca más podrán volver pero que siguen grabados y eternos, vividos y sentidos, escuchados y transferidos a través del sentimiento y del orgullo del arte del cantar y de la música que casi ya es historia.
Siempre habrán "Mañanas de terciopelo". Y deberemos reciclarlas, y renovarlas y actualizarlas, y tenerlas siempre presentes en el objetivo interior de nuestros anhelos. Porque nunca vamos a ser robots ni a escondernos en personajes enmascarados que oculten su verdad. Demis fue sentimiento abierto y delicadeza tierna y entrañable. Por eso te hemos admirado y querido tanto, amigo.
¡GRACIAS POR TU MÚSICA!

domingo, 25 de enero de 2015

- BÁRCENAS "SUPERSTAR" -



Un personaje. De novela. De mal género. Toda una explosión mediática con el morbo que da la televisión en directo. Una estrella. Un tío sin barreras aparentes ni temores de ningún tipo. Un ladrón triunfador y en el olimpo. Un canalla que anda suelto y que abre su educada boca y fino estilo para exhibir su poder entre los micrófonos y los periodistas.
España huele a Bárcenas. Por tierra, mar y aire, Bárcenas. Ahora, Bárcenas. Un ladrón de catón y de postín con más capacidad de atracción y convocatoria que "el pequeño Nicolás", Cristiano Ronaldo o Messi. Luís "el cabrón" es el rey del mambo. El puto amo. El dios que se siente intocable ante un aparato judicial desastrosamente decepcionante para todos los españoles.
Bárcenas es el hombre que sabía demasiado. Que sabe tanto que manda más que un Gobierno o un banco. Está en la omertá del PP y en sus pactos de truhanes de silencio. Bárcenas ya está fuera de la cárcel y mantiene el beso tácito con Rajoy y los suyos. No hablará para que el PP aguante bien el tirón de las dos Elecciones que se avecinan. Siempre, silencio. Ahora ha de reinar el silencio. Y Bárcenas es el gran comediante del silencio, quien puede largar, quien puede representar las mentiras oficiales, el "Mario Conde" de ahora mismito, ese tío con la gomina y la locuacidad que tiene demasiada pasta en Suiza pero que da igual.
La corrupción. Bárcenas es un síntoma. El síntoma de una democracia enferma y desmadrada, inexistente, de papel, y que solo tiene a Podemos y a Pablo Iglesias de verdaderos rivales para darle verdad y realidad a las grandes mentiras actuales que tapan toda la gran mierda.
El asombro es mediático, en vivo y en directo. Un sinvergüenza sin miedo que viene de la cárcel como si de un viaje al Caribe se tratara. "El cabrón", está muy relajado y hasta parece feliz. No se siente mal, ni arrepentido, ni con sensación de haber robado a nadie, ni de haber hecho mal a nadie, y dice que blablablá, y blablabá, y todo es un estruendoso silencio. El viento le va bien y le es favorable. Si tira de la manta, se acabó todo. Pero la manta también le alcanzaría a él. Sin mantas pues.
La democracia real es el más enconado y agresivo enemigo de la manta. La verdad y la realidad de la ciudadanía se refugia en los votos. Pronto podrán ejercitar su moralidad cuando despositen el voto en la urna. El PP es ahora un cementerio privado y blindado, que respira artificialmente con la máquina de la Troika y de el macroeconomismo de Draghi, Merkel o Bruselas. Todo es una coyuntura con final infeliz. El PP ya no va a ganar las elecciones. Y entonces, cuando cambien las tornas, es posible que pueda a empezar a saberse algo de todas las tramas de corrupción que se han gestado en ese partido desde hace décadas. Porque con el capitalismo actual neoliberal y de búnker, nunca se sabe. Es un Hércules.
A Bárcenas y a Rajoy solo podrá tumbarles Pablo Iglesias. Esperemos que así sea. Porque mientras tanto España es un lugar indecente, de nada fiar y lleno de chorizos y de corruptelas. Mientras siga el silencio perdemos credibilidad ante las miradas honradas y neutrales, y crece la desconfianza y hasta la sensación indiferente de que nunca tendremos remedio y de que estamos marcados por una extraña maldición antidemocrática y de ambición.
Mientras tanto, Bárcenas "Superstar" se pavonea por las teles y por su cinismo. Su afán de protagonismo nos sugiere una persona singular.
-BERLANGUIANO-

jueves, 22 de enero de 2015

- NO QUIERO -



No quiero acordarme de tí. No. Aquello que pasó entre nosotros ha de encerrarse como las cenizas en la nada. Ya no quiero hacerte caso. Porque no me interesa nada de aquel tiempo, y hasta casi maldigo aquellos días extraños y hasta desconcertantes.
Me has visto en la parada del autobús y has hecho lo mismo que yo. Hacer que no me conocías. Pero luego te ha podido el orgullo y la aparente extrañeza. Querías reinvindicarte ante mí y ser la educada y la ganadora. No te creo. No quiero creerte ni me da la gana.
Sigues teniendo en tus ojos aquel orgullo y aquella mirada mezcla entre distante y penetrante. Y te sorprende ahora que no quiera saber nada de tí, ni de aquel tiempo lejano y terrible del senderismo dominical, y nunca entenderás que todo ese atrás no me atrae lo más mínimo. Tú no me atraes. Nunca me atrajiste, y ahora ya soy capaz de hacértelo llegar con mi actitud nueva y de presente de indicativo. Ciao.
Borrar el otrora se puede. Pero tú no te enteras. Tú sigues yendo a la tuya con tu miopía aparentemente inimaginable. Tantos domingos juntos y tú nunca te enterabas de nada. ¿Qué puede sorprendente ahora de mí y en mí? Absolutamente, casi todo.
Ya casi ni me acuerdo de cómo te llamas, ni me importa el no acordarme, y rechazo la figura del antipático de tu marido, y de tanto impostor que nunca vio ni quiso darse cuenta.
Si te vuelvo a ver, si vuelvo a coincidir contigo en otra parada de autobús, si por lo que sea nos vemos, entonces seguiré siendo serio y severo con tu mirada y tus poses de señora de nivel. Pasaré de tí, y de tus formas destacadas, y de toda la puta evocación y nostalgia. Seré el de hoy y que ahora nada tiene que ver con aquel soldado potente de las montañas. O lo que fuera yo, que no importa ya.
Pero ni tan siquiera en eso repararás. Porque ni me conociste ni me vas a conocer ahora. Ni desear conocerme. No creo en tí. Nada. No creo, ni en el yo de aquel tiempo, ni en las montañas de las excursiones pasadas y anodinas, ni en las chirucas, ni en aquella manzana que te ofrecí en un día de potente calor, ni en el machacarme de sudor en los desniveles de las rutas, ni creo en los volantes ni en las ruedas de aquellos autos que me llevaban desde la piedad al mundo negro de la nada. De la no sonrisa.
No estás. No eres. Solo, la foto de unos momentos que ya me los quité de encima y que pasaron de largo. Todo aquello fue un no aprendizaje, una pérdida de tiempo, una desconexión, una triste anécdota, una inercia foránea y una ausencia definitiva y de abrazos de verdad.
En tu tiempo y en todo lo que me representas, está el vacío y la nada, la ausencia y la tristeza, mi incapacidad para contarte la lágrima que me salía de adentro, y tus orejas ciegas y extraviadas.
Tu tiempo es ese trozo que me sobra y que deseo desterrar. Y aún me duele porque toda muesca deja rastros, y uno es emocional y nunca de piedra. Y yo fui una anécdota en aquel tiempo de desencuentro y de idiomas trabados e ininteligibles. No, adiós. Yo fui el que pude ser, el que ya no es, el que nunca sabrás quién era y por qué estaba ahí físicamente tan cerca de vosotros.
Porque en el fondo todo fue una vicisitud y un enigma, un deseo rabioso y alocado, una sinrazón con nobleza, un hércules blandengue, un yo con sabor a otra cosa, una aventura sin pies ni cabeza, ni tú, ni ellos ni nadie. Sí. En esos tiempos de tu no estar estando, solo puedo recordar frío y soledad, debilidad y dependencias, desencanto y dolor.
De modo que aléjate de mí. No te acerques. Y si lo haces, entonces yo me defenderé y me marcharé. No me estaré justificando jamás. No lo mereces. Ni yo merezco perder mi tiempo.
-HASTA JAMÁS-


martes, 20 de enero de 2015

- MALOS TIEMPOS PARA EL HUMOR -



Escuchaba el otro día en la radio al maestro "Peridis" argumentar que él nunca haría una viñeta que causara dolor a alguien. Y me pareció un argumento sólido y humano. Pero siento no compartir del todo la esencia de dicho argumento. Porque lo del daño es comprensivo pero también muy relativo. El satírico y el humor auténtico nunca hacen daño. Lo que hacen, es pensar y salirse de la norma para conducirnos al camino de la plena libertad y realidad.
Mi propuesta va por otros vericuetos. Veréis. Yo opino que vivimos en un tiempo tremendamente solemne e inseguro, en el cual el humor aparece como una osadía. Hay miedo e intolerancia. Severidad. Queremos tenerlo todo aseguradito y en orden. Hay temor larvado y distancia extrema ante los otros. ¡Oh, los otros! ...
Es un mundo colosalmente religioso y a la poca broma. Humor, el justo. No nos hace pizca de gracia que alguien dé un paso más del que esperamos. Las tradiciones, los atavismos, las costumbres, las trascendencias, están a salvo. Hay un gran blindaje emocional. Muy poca personalidad y muchas ganas de salvar el pellejo. Aquello de, "virgencita, virgencita, que me quede como estoy..." Conformismo.
El humor está huérfano de grandes maestros. En Estados Unidos por ejemplo, es difícil ver a comentaristas abiertamente críticos a lo que el capitalismo y los sistemas proponen. Reírse es casi una irreverencia. Reírse aparece como una familia de consenso y sin sorpresas en el marco de temas menores y cotidianos. Banalidades y comedietas.
Y esto es exportable al resto del planeta. ¿Cuestionarse las cosas hoy en día con arrojo y decisión?, ¿hacer de las verdades oficiales una plastilina modificable?, ¿reírnos a mandíbula batiente de nosotros mismos? ... Absolutamente es una quimera. Desgraciadamente.
Y acerca del debate sobre la libertad de expresión, yo dejaría la frase capada y reducida a la libertad a secas. Ese es el debate. La libertad está ahora en mantillas y a merced de los potentes maniqueos e hipócritas. La libertad. Eso es lo que subyace tras los atentados vergonzosos y canallas del otro día en París. El triunfo del terror sobre la sonrisa. El fracaso de la provocación humorística frente a la aventurera idea y sexy del desenfado. El derrumbe de una solidez que nos dé cancha para decir inteligentemente todo aquello que nos dé la gana y siempre sin el menor deseo de zaherir. ¿Y por qué diablos teníamos que tener el afán de zaherir a nadie haciendo sátiras humorísticas o gracia abierta?, ¿por qué el humorista queda tan condicionado por los acémilas y los bárbaros? ...
Yo pienso en lo mucho que nos costó históricamente liquidar los corsés y desmarcarse. No fue nada fácil salir de otros tiempos y de otros contextos. Nada sencillo dejar el tabú. Nos costó mucho alcanzar las nuevas y necesarias libertades. Recibimos palos por todos los sitios, incomprensiones, inquisiciones, castigos, reproches, acusaciones y amenazas. Nos castigaron y zarandearon. Pero logramos salir. Se consiguió un paso o muchos hacia adelante. Podía ser posible cuestionar y cuestionarse. Era alcanzable el respeto saliéndose de lo normativo y afirmando que bajo el adoquín estaba la playa.
Hoy me pregunto si está prohibido prohibir. O si realmente se puede prohibir y si ya no nos dejan pasar. Siento que entre ejércitos y dioses intocables, nuestra libertad se ha ido al carajo y a la nada. Me da la impresión de que la inteligencia hiverna en el interior de la osera del miedo y de la supervivencia.
-PARECEMOS OTRO MUNDO-

domingo, 18 de enero de 2015

- MI BESO, TU BESO -



Poco que hablar. Nada de magia ni de preguntas. Poco de comerse la cabeza. Cero de elucubrar acerca de los porqués. La única verdad es que te he conocido y me he puesto contento. Y hacía mucho tiempo que se me resbalaba de las manos esa misma palabra feliz.
Sí. Te he conocido. Y un día quedamos para pasear por Valencia. Por mi ciudad, que tú casi ya no recuerdas a pesar de que estuviste un tiempo por aquí. Y no le veas más. Solo sé que me cogiste del brazo y nos pusimos a caminar. Y yo estaba envarado, caminando a tu lado achulado, nervioso, y como descreído de mí en unos primeros momentos. Pero tú me ayudaste con tu firmeza y tu confianza. Y me vine arriba, ¿sabes? Porque yo siempre he de venirme arriba.
Sí. Caminamos. Y en un momento dado me diste la mano y yo casi que no supe hacer con ella. Si cogértela con mi manaza, que si cómo se pone para no avasallar, y que si mil tontadas e inseguridades más. Vicisitudes y cosas mías.
Eres alta y de pelo claro, de una edad parecida, y que todavía no sabes muy bien de la tierra que quieres ser. Te gusta el arte y la cultura y huyes de lo banal. Pero nunca de mí. Eres dulce como una sorpresa y yo sé respetar tus tiempos. Eres rara como yo, y mujer. Eres mujer. Y a mí me gusta ser mucho más el hombre que soy cuando a mi lado caminas.
Me puse a respirar tranquilo. Aquello era paz, podía ser paz, e iba a ser paz. Siempre, paz. Y estos paseos contigo me dicen que estoy en un camino masculino, espectacular, y a la vez natural como el agua que bulle desde un acogedor y cálido niño manantial.
Te besé en la mejilla. Me besaste en la mejilla tú también y me miraste a los ojos. Me reprochaste mi leve ósculo y yo te dije que tenía miedo a hacerte daño o marca. Tú, me sonreías. Sí. Qué marca ni qué leches. La vida está para la libertad y para los buenos momentos. Más fuerte el beso.
Oye, ¿y yo qué he hecho para que tú estés a mi lado? Tú, me sigues mirando curiosa y divertida. Como si yo tuviera que haber hecho algo especial. La vida es especial y una máquina caja de sorpresas y de crecer, y una aventura absolutamente imprescindible.
De modo, que me atreví con los dedos de tus manos en el interior de mi bolsillo de invierno. Jugueteé con ellos y tú notaste el jugueteo y no me dijiste nada. Te gustaba el jugueteo.... ¿y por qué no te iba a gustar mi masculina picardía? ...
Te enseño cual cicerone mi ciudad. Te fijas en las calles y las vas conociendo, y hay paz y complicidad entre nosotros dos. Nada de locuras que ya somos adultos, pero bien poca concesión a los solemnes y al tabú. Somos personas y nos gusta estar a gusto y paseando. Un hombre y una mujer que se lo pasan bien juntos. ¡No problem! ...
Al despedirme el otro día de tí, te di un beso en los labios, y tú me diste otro. No se acabó el mundo, ni las campanas de las uvas del juicio final. Fue un acto cómplice y deseado. Lógico.
Y yo caminé ahora hacia mi casa. Y cené muy a gusto. Y he dormido mejor, aunque es superable y tú lo sabes. Pero ahora me acompaña un gozo interior e irrepetible que apenas conoce la vergüenza, y en donde la convicción acorrala a la timidez.
-MI BESO, TU BESO-

martes, 13 de enero de 2015

- ANNE SE ESCONDE EN LOS GRUPOS -



Siempre ríe. Anne siempre ríe. Nunca para. Su dinamismo impresiona. Antes muerta que quedarse quieta. Es un torbellino. Y cuando llega su tiempo de ocio, se desata en ella la pasión.
Necesita andar, reír, hacer sus chistes, y ser el foco de atención. Sí. Ella necesita nunca pasar desapercibida. Porque muchas veces su dolor íntimo transcurre inadvertido y Anne no se alegra de que no la comprendan.
Anne, busca. Tras el fallecimiento de su esposo, la mujer se siente vacía y quiere llenar. Y hacer, y dibujar, y hacer spinning, y pavonearse ante hombres más jóvenes, y sobre todo nunca estar quieta, seria o callada.
Anne detesta la quietud. Se duerme si decide tal práctica. Es puro nervio y purasangre, no quiere ni le da la gana pensar, y posturea una y otra vez  construyendo un personaje juerguista y despreocupado que nunca es ella misma. Y como se te ocurra echarle en cara que va de frívola y de escurridiza, de banal y voluble, entonces Anne mostrará unas garras especiales en las que se apreciará que alrededor de dichas uñas hay como unos sarpullidos de autodefensa y unas heridas abiertas en extremo.
Anne es ahora la cerveza y la tapa, la paella y sus nietos, y la fiesta, y el coche, y el taxi, y el tren de vida, y el no parar, y su independencia, y vivir al día sin preocuparse en exceso acerca de lo que pasará dentro de una jornada o unas horas. Y su futuro y su presente hacen una cópula de blindaje necesario.
¿Es Anne una manipuladora y una comerenciera? Es más que posible. Pero no lo hace por joder. Lo hace porque necesita en realidad más oxígeno que otras y que otros. Más atención.
Tiene ojos vivarachos y sabe ser sexy y gustar. Utiliza su experiencia de la vida para seguir caminando, y sabe refugiarse bien desde su aparente espontaneidad. Porque los grupos de amigos que busca Anne no existen. Solo son su discurso recurrente y engatusador. Lo que quiere ella es la gran masa y perderse en ella. Cada día unos hombres y unas mujeres diferentes, y probar, y seguir siguiendo, y buscar en inercia hacia adelante un chupito de anís del Caribe.
Si el grupo se reduce y se hace auténtico, Anne se siente mal y hasta protesta. Necesita la queja y cagarse en su yerno, y no va a consentir que le digas que no, y ella siempre va a tener toda la razón, y ten cuidado porque tiene la lengua erizada y te puede arrear si no le gustas bien. Es clara en su impulsividad. No existen los colores intermedios. Blanco, negro, y se acabó. Los matices no están.
El día que Anne aterrice y baje de su nube podrá ser traumático y a la vez, feliz. Cuando Anne encuentre un amor real, entonces llorará a mares y se echará a sí misma toda la culpa de haber osado dar el paso. Y toda su pose de artificio y el personaje que ha construído, deberá caerse como los ídolos y sus añicos en estrépito.
A Anne parece dolerle demasiado amar. Pero, amará. Es lo que ella teme cada vez que deja un grupo de amigos para pasarse a otro. Que en ese otro se encuentre a sí misma y no necesite reír a carcajadotas para poder amar. El día que Anne se reconcilie consigo misma tendrá a su disposición a todos los hombres que le dé la gana. Y entonces deberá tomar decisiones.
-COSA QUE LE ATERRA-

sábado, 10 de enero de 2015

- LA TENSIÓN DE PARÍS -



París parece un lugar atrapado por unas cámaras fijas de televisión que auguran un tiempo fatal. La tele hace un seguimiento y una transmisión como si fuera una serie policial en donde se busca el tiempo del héroe bueno. Los hombres de "Harrelson" de todas las Francias hacen su trabajo a la vista de la globalización.
De Canadá a Japón. Por todos los lugares se ven los sucesos en directo. El bosque, la imprenta, el público atrapado en el sobresalto, los rehenes y las sirenas que saben a peligro.
Horas y más horas. Parece como si los medios triunfaran a la viva audiencia y al vivo morbo. La descarnada realidad metida dentro de las casas de todos buscando un santo final y hasta esperanzador. Los fanáticos van a ser plenamente famosos antes de su final derrotado. Tendremos muchos datos encima de la mesa e iremos dándonos cuenta de lo fácil que es para un fanático descerebrado matar y causar malestar y destrucción.
Los medios de comunicación visual y el terrorismo. No sabemos apenas nada de lo que es el yihadismo, o la célula de Al-Qaeda, o no se nos dice la etiología y primeros pasos de la inquina de los radicalismos, y se nos ve raquíticos de reacción intelectual y hasta de voluntad política. Todo acabará en manifestaciones masivas y en recaudación de votos oportunistas para las formaciones fascistas y reaccionarias. ¡Ah, de los moros locos! ...
La tarde y la noche caen sobre París. Los periodistas siguen al pie del cañón. Las negociaciones y condiciones son interminables. Pero el morbo sigue ahí. Se quiere saber el final de las películas. La audiencia siente verdadera curiosidad y siempre le agradaron y estimularon las películas de acción y la sangre fresca.
Los majaderos han matado a los humoristas del Charlie Hebdo como si fueran unos paramilitares de la nada. Son jóvenes y dicen ser seguidores acérrimos del Profeta. Han estado en otras guerras y se han entrenado en la guerra de su vida. Son extraños niños de la guerra metidos a héroes vengadores de sus egos y futuros de desesperanza fútil. Están muy enfadados para lograr a ser máquinas sin escrúpulos. Psicópatas en acción.
En Arabia Saudí hay mucho petróleo y mal distribuído. Los Presidentes del mundo mundial deciden no tocar demasiado las narices a dictaduras crueles en engordadas de prestigio por el vil metal. Bin Ladden llegó a ser amigo de los Bush.
Marie Le Pen, quiere aprovechar. Quiere decir que todos los islamistas son unos locos peligrosos que quieren dominar el mundo y a su estilo. A algunos les convence tal discurso porque se está mejor en casa viendo la cámara fija de la televisión.
No queremos sobresaltos ni saber demasiado. Queremos matar moscas a cañonazos espectaculares que seden nuestras conciencias. Pero el mundo no debería ser tan maniqueo sino más tranquilo y reflexivo. El terrible y fueguino odio no nace de la nada ni se gesta en unas horas. Los salvajes pasan por procesos de adoctrinamientos interesados. Lo saben los mandatarios saudíes y los poderosos de todas las naciones del mundo.
Pero pocos quieren ponerle el cascabel al gato y deciden dividir el mundo a sus respectivas conveniencias económicas. Sin más. Sin arabistas. Sin saber árabe, sin entender los mensajes ni los choques, con parcheos recurrentes y defensivos, haciendo la vista boba; intentando pensar que esto se soluciona de un plumazo y tal. Y la tele sigue ahí.
-Y TODOS MIRANDO-

miércoles, 7 de enero de 2015

- EL BARÇA ES UNA JAULA DE GRILLOS -



En esa transición siempre con prisas,-tras la gloriosa e irrepetible era Guardiola-, el FC Barcelona se choca terriblemente contra el dios de la inmediatez y del presente. La gente quiere nuevos éxitos y nuevos triunfos, y todo lo demás ha de ser una hermosa nostalgia.
Se ha hecho casi todo mal en Can Barça. Se ha estado estático y viviendo del glamour durante demasiado tiempo. Ha faltado decisión y energía, empezando por el presidente Bartomeu y acabando por el último de los jugadores. Y de aquellos polvos vienen estos lodos actuales que huelen a enrevesado mal rollo y a un laberinto.
El gran problema del Barça actual es que el equipo se ha parado y no va. Ya falló el año pasado el recurso del calmo y anodino "Tata" Martino. No era el del Barcelona un mero problema de ansiedad sino de dinámicas y de nuevas sonrisas.
El Barça no podrá fichar jugadores en todo este 2015. Y eso es un problema porque se han cometido tan grandes errores que no se sabe siquiera el nombre de algunos jugadores, por inadvertidos y menores. No se ha fichado bien.
Acaban de echar al director técnico Zubizarreta y a Puyol. El actual entrenador Luís Enrique está demostrando su incapacidad para dirigir convincentemente la nave azulgrana, y su nulidad para la diplomacia parece flagrante. No es tema de látigo sino de psicología y habilidad. El Barça tiene catorce buenos jugadores y hay que aprovechar lo que hay. Sacar de ellos todo el mejor rendimiento es una gran asignatura pendiente. Y hacer del banquillo una suave ausencia que logre sedar. Falta orden y confianza.
Los dineros de Neymar y de Messi están en la polémica y casi en la irregularidad. Pero eso puede tener solución fiscal. El que más y el que menos se ha pasado económicamente de la rosca. No es un mal estrictamente azulgrana, sino general. No hay manos negras sino demasiados listos. Y eso se extiende al presidente Bartomeu y al ex, Rosell. Quizás vendría bien el revulsivo de una nueva Junta Directiva fruto de unas elecciones. Falta un traje nuevo.
La cara de Messi es la cara del Barça. No está a gusto Messi, y el Barcelona no está a gusto sobre el terreno de juego. No ha hecho el equipo de Luís Enrique un gran partido completo desde que comenzó la temporada. Tremenda decepción.
La cuestión son los consensos y los acuerdos. El Barça está tan mal y mareado que le irán fatal las ausencias. Necesita retener y mantener, reflexionar y meditar sin tomar gordas decisiones. Tal y como está ahora el patio de revuelto y de negativo, se trata de recuperar al mejor Messi y con la mejor actitud. Messi es ahora vital para mantener en todo lo alto la ilusión culé, Si se quieren cosas ya.
Suárez no marca goles, el juego no tiene patrón ni solidez, y la tristeza de funeral es contraria a la ilusión de cada domingo en el que el seguidor va al Camp Nou en busca de sonrisas positivas. Por eso ahora más que nunca, Messi. El Barça necesita hacer un armazón sólido pero sin olvidar que en sus filas tiene la suerte de tener al mejor jugador del planeta. Poca veleidad pues.
Hay que hacerse a Messi, calzar a la medida del argentino y consentirle bastantes cosas. Messi es demasiado importante en este desierto de la transición del Barça. No se pueden permitir el lujo de no contar con él. Nunca hay recambios para el 10. Y menos tal y como está ahora el Barcelona.
¡ÁNIMOS!

lunes, 5 de enero de 2015

- NOCHE MÁGICA E INFANTE -



De niños y de reyes. Magos por supuesto. Los regalos. Melchor, Gaspar y Baltasar. La tierna e inocente infancia. Noche de esperar y de ética. Noche de padres ilusionados y de nenes alegres. Algo ha de pasar. Y bueno.
Noche de esperanza. Como si todo lo anhelado estuviera en disposición de cumplirse. Noche tranquila y amable. Noche de unos ojos enormes que aguardan el bien. Noche de Disneylandia y relajación. Noche compartida, carnaval de deseos, caramelos electrónicos con mil posibilidades, y toda la buena magia.
Sí. Magia. Plastilina. Los malos se harán traviesos y los cortesanos esclavos. Los paquetes de jabón se harán luces de colores y de ellos emergerá ese último regalo que tanto deseas desde que empezaron las vacaciones de Navidad. El árbol que se vuelve pájaro, y las camisetas que se hacen calcetines, y los zapatos con olor a colonia que vuelan como si fueran nubes, y la mujer barbuda, y los leones unos gatitos, y el mundo al revés, y los niños unos abuelazos de ciento diez años, y los calvos melenudos, y los gigantes bajitos, y los triángulos cuadrados, y las lágrimas de bohemia que se hacen cristal.
Brillo libre en la noche de los deseos. Vasos que se tornan lápices, sabios acémilas, vademecum de amor, lazos de trenzas, récord mundial de ser felices, televisión de papel, periódico de mármol, medias de mariposa, adornos arcoiris, ternura ciclópea, cuerno de algodón, caracol supersónico, burro genial, guapo de infierno, mayorote ful, joven experto, vida que se reproduce por huevos, invierno con la luz de la primavera de la playa de La Malvarrosa. Valencia, España, Mundo, Universo, Infinito en expansión, sin medida y sin represión. Creciendo y creciendo, aproximándose el bien a la verdad, y el pie humano posándose en todos los rincones habidos y por haber.
Astronautas subiendo las cumbres himalayas, carrozas y cabalgatas en el centro de África, regalos y más regalos para todos, la posibilidad concretada de la felicidad, un mundo sin barreras ni vallas, sin dioses entre los hombres, genialidades inesperadas, tormentas de azúcar y sal, chucherías en el Estadio Bernabéu, la gran película del niño héroe que siempre acaba saliéndose con la suya, los milagros, el balón, los prodigios, el todo puede ser, el por qué no, todo abierto y en solfa, el sonido imposible, el silbido de hierro, el árbitro intocable e idolatrado, el profe que no sabía leer, Harry Potter y tú, tú puedes ser el reino y el centro de todas las miradas y de todos los focos.
Se puede triunfar, y ser el mejor, y destacar, y especial, y algo tierno y atractivo, y social, y beso y mil caricias, y una canción de Sinatra, y Justin Bieber, y Beyoncé, y Rianna, y Mireia de las piscinas, y una cosa benéfica, y un rayo de amor.
Noche de estar ahí contigo, de nada de soledad, de olor a camello soñado y a regalo en el zapato del corazón. Y de ser creativo e imaginar el acierto y la puntería, y a Messi y a Cristiano Ronaldo, y a jugar a todo lo que se puede jugar, y a descubrir ese enigma de práctica de descubrimiento y relación de compartir que es dicho juego.
Niño, parchís, bolsa de globos, color a ternura, maquillaje de parada mora, noche confiada en donde siempre habrá un lugar para mamá y para papá, y en donde sabes que mañana al despertar se cumplirá una profecía y una tradición. Tu derecho, niño, a ser muy feliz.
-BESOS-

sábado, 3 de enero de 2015

- SUSTO SÍSMICO EN MI VALENCIA -



Sobre las once y media de la noche del lunes 1. Algo raro, extraño, un ruído, alucinante, inesperado, casi imposible o de la ciencia ficción de los tebeos, como un no puede ser, algo enigmático y a la vez sentido, como un aviso o alerta en el espíritu. Como algo sin respuestas iniciales. ¿Qué coño pasa? ...
Salí afuera. Nada. Algunos encendieron las luces, pero nadie decía nada. Era el imperio del silencio. Nada se había roto, todo estaba en el sitio, nadie herido, el edificio en perfectas condiciones, pero por adentro iba la procesión. ¡Hostia! ...
Yo estaba en una habitación al lado del ordenador casi escacharrado, y tuve seguramente la fantasía de que el edificio se bamboleaba y saltaba algo hacia abajo. Lo único cierto fue un demoníaco estruendo de escasísimos segundos. Yo vi bailar parte de la finca. O mi miedo lo vio y todo fue el acojono y el no saber muy bien. No sé qué pasó.
Nunca había sentido algo así. Recuerdo hace algunos años otro terremoto raro de esos en forma de un ruído fuerte en la zona de la puerta. Como un maleducado que suelta un portalazo sin delicadeza. Desde entonces no viví lo de los escasos segundos de ayer. ¡Uff! ...
Y al otro lado del sobresalto, me di cuenta de que somos tontos y erramos nuestro modo de vivir. Me sentí un pelele vanidoso y aburguesado. Una frivolidad eran mis enfados o mis contratiempos. Me sentí plenamente social y familiar. Como un niño. Integrado. Buscando referencias. Miré al digital en la prensa a ver si algún periódico decía algo. Y no vi nada y me tranquilicé extrañamente. Era tarde. Era cuestión de no alarmar a nadie y de ponerse a dormir. Pero insisto en que todo me pareció más social por compartido. Sé que muchísimos, los que nos llevamos bien y los que nos llevamos mal estábamos igual de acojonados o inquietos. Éramos un dolor atomizado y muy poco expresado. Pero nuestra voz o nuestro whatsap era nuestro semblante y nuestra extraña sorpresa compartida. ¿Qué ha pasado? ...
Todas y todos tenemos nuestra particular película e historieta acerca del terremoto de Valencia, cuando el día 1 ya se iba a descansar tras haber hecho su entrada triunfal a golpe de uva y confetti con champagne. Todo banal, ordenado, previsible, lo que tocaba, y al final un extraño intruso. ¡Algo! ...
Una mierda. Así me sentí. Y relativicé mi vanidad y todo es ahora más común. El terremoto fue como un aldabonazo social en las conciencias. El susto es social y compartido. Nos reímos porque no pasó nada. Pero, joder, si llega a pasar nos la cargamos ...
El aviso social. La pijada de los tres segundos tontos esos, me puso en guardia. Era y es cuestión de reunirse y de ser más serio y coherente. Nos complicamos los seres humanos las cosas y nos da por ser distantes y pertenecer a un club selecto. Pero tenemos el mismo miedo común que cuando nuestra madre nos parió. El miedo a morirnos nos hace ir al mogollón del afecto y del calor, a los otros, a la melée protectora y a la comunicación sincera. A la verdad. ¡Joder! ...
Es mi lección de mi terremoto de Valencia que no quiero que nadie comparta. Pero nos conviene mucho compartir y no aislarnos. Nos conviene charlar y darle a la singüeso. Tema hay. Estamos aquí, somos, sentimos, nos necesitamos y debemos aceptarnos entre nosotros muchísimo más. Esto no es solo de los japoneses ...
La Naturaleza manda más que los banqueros o que la gente corrupta y sin escrúpulos. Más que los Dioses o los Papas. La Naturaleza es un avión mágico y gigante que hace lo que le sale de los calcetines. Y todos como hormiguitas a mirar.
¡COLLONS!

jueves, 1 de enero de 2015

- A PROPÓSITO DE "EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS". -



Regalo de película de Peter Weir. La poesía no es ninguna estética menor para bohemios elitistas. Sino una reflexión brillante acerca de la necesaria libertad que dará paso al tiempo de la sonrisa feliz e inteligente.
Como la irónica del profesor de literatura que encarnó el actor Robin Wiliams. La poesía y la heterodoxia. Nunca dejar de explorarse todos los posibles recovecos personales y de la vida. La poesía como un camino diferente para llegar a donde has de atreverte y en donde debes arriesgar para no estar siempre en el mismo sitio donde otros puedan querer y tú no. Quizás lo hayas de lograr.
El bisturí de la verdad. El poner en solfa absolutamente todo el sí y lo establecido. Otro camino que sí se puede y debe transitarse. Porque el camino es impepinable.
Los jóvenes alummos del instituto recelan a priori del profesor de literatura al verle tan diferente. ¿El extraño estará loco? Pero, poco a poco, va cayendo el hielo inicial dejando paso a un mágico y sugestivo calor. Todo va encajando y sorprendiendo. Diversión.
Los muchachos son jovencitos que necesitan mucho más de lo que creen. Están en el tubo de lo establecido y de lo rígido, en donde falta una sal necesaria y una renovación deseosa y loable. Por eso los chicos acaban jugando a poetas sin saberlo del todo, y confunden la poesía con el show.
Todo es poesía. Hasta el aprendizaje es poesía, y la nieve es poesía, y el deseo, y las chicas, y la disciplina, y la osadía, y la vida que nace y la que siempre sigue, y la sorpresa es el alimento de la vertiginosa y fascinante verdad de la libertad. Lo diferente es amigo.
Creatividad. Los chicos descubren facetas inéditas en sí mismos y para lo que les rodea. La adolescencia y la juventud son la misma poesía que la vejez o la madurez. Y entonces los muchachos se lanzan a experienciar y a experimentar un tiempo nuevo para meterse en cuevas y abrazar las praderas de la hierba verde exterior.
Lo establecido no parece muy poético. Sino estático y mordaza opresora. Es cuestión de tirarle valor. Llega el amor como un impulso y la chica acepta ese impulso. Llega el momento de saber qué quieren ser de mayores, y de elegir carreras y retos de horizonte. Y las ganas de concretar dichos deseos.
El profesor ya lo había anunciado al comienzo de las clases. Se había subido a la mesa e invitado a sus alumnos a hacer lo mismo. Porque desde el poder las cosas se podían ver bien diferentes. Desde arriba se ve todo de otra manera. Hay que izarse pues.
Cuando uno de los alumnos decide desobedecer a sus padres para ser feliz, sus progenitores son implacables. Eso del teatro y de la poesía no podrán ser su camino: "Hijo, ¡deja de joder con la pelota y obedece..!" Y el muchacho se ve sin su deseo y sin libertad, y acaba decidiendo su peor destino que es la muerte fatal que tanto inspira a los poetas. Pero los poetas nunca están muertos porque son una fuente imparable de transmisión.
Tras el suicidio del muchacho, el director del instituto reúne severo y tajante a los miembros del "club de los poetas muertos". Les exige obediencia a la tradición debida. Y en ese momento terrible y mágico a un tiempo, aparece azarosamente el poeta profesor de literatura y de vida. Aparentemente, se va ...
Y entonces los muchachos se rebelan poéticamente y a su manera contra el método y el director. Y poco a poco se van subiendo encima de las mesas ante la impotencia del citado director de tradiciones. El muchacho no había sido más que la víctima de un sistema de las cosas donde la felicidad y la libertad se contemplan como algo baladí y hasta inadecuado y subjetivo. Lo que pasa es que los chicos habían logrado soltarse y desembarazarse del gran corsé.
-PODÍAN PENSAR-