jueves, 14 de diciembre de 2017

- ABUSO -



Era un juego. Una costumbre. Algo nuevo y frío, pero a mí me pasaba desapercibido. Era una niña y no había exteriores. Hasta que lo normal dejó de serlo. Porque mi padre entraba a jugar a mi habitación, pero no a juegos de niños sino de adultos. Mis hermanos no se libraron.
¿Mi madre? Mi madre era demasiado cobarde y miedosa para denunciar lo que ya sabía. Mi madre era gandula, vivía del cuento; del dinero que mi padre le daba todas las semanas para llevar la casa adelante. Y sabía que si se iba de la lengua, podría morir. Mi padre era capaz de todo.
Con ese panorama, ya podéis imaginar. Yo era una nebulosa, de sexo femenino, encarcelada en aquellas situaciones insuperables, indefensa, e incluso cuando me llegó la adolescencia y cercana la juventud yo misma me sentía desconcertada, decepcionada, sucia, dependiente de los llamados padres, no iba al colegio porque a ellos les daba igual, y nunca podría saber nada. Yo pienso que lo sospechaba mucha más gente de lo que yo creo.
Sí. De todo. Violaciones, felaciones; todo lo sexual que puede imaginarse tenía lugar en el cuarto. Y luego mi padre se metía en su habitación matrimonial, y seguía con mi madre su locura extraña de placer y desenfreno. Se escuchaban bofetadas, amenazas, y a todos nos sacaba el cuchillo.
No pude crecer. Lo único que decidí como una suicida, fue intentar largarme de aquel infierno de dolor e indignidad. Lo intenté varias veces. En una de las intentonas mi padre me pilló y me dio tal paliza que tengo desde entonces algunas vértebras que no van. Y cuando cambia el tiempo, me entran unos dolores tremendos. Son peores los otros.
En otra ocasión, me enfrenté al monstruo de mi progenitor. Él sacó el cuchillo y yo le lancé una silla. Hubo forcejeo, él se cayó y se hizo daño, y entonces más que huír lo que pensé fue en llegarme a la comisaría de policía más cercana.
Estaba temblando. Los polis me decían que me calmase. Y en mi tiritona de desesperación no lograba decirles que ni nombre es Verónika. Llamaron a un médico, me quedé dormida, y al día siguiente me desperté de nuevo aterrorizada en mi casa.
Mi padre entro en mi habitación cuando me percibió despierto. Mi madre sollozaba la cabrona como siempre. Mi señor padre me dijo sin pestañear que había vuelto a vivir. Pero que si repetía lo que había hecho, yo no saldría viva de la casa aunque él tuviera que pasar el resto de su vida en la cárcel. Su mirada y contundencia parecían sinceras. Necesitaba meterme más miedo aún.
Pero yo interiormente resistí, e impuse mi no. ¡Ni hablar! Había que intentarlo muchas más veces. Y más, cuando mi padre un día nos abandonó a todos, y mi madre se puso a puta para llevar el dinero para mantenernos.
Sin estudios y sin recursos económicos, me sentí una mierda y nunca nadie me ayudó. Mendigué, me ayudaron personas en las parroquias, abandoné mi ciudad, y me volqué con los chicos. Me enamoré como una loca de una docena de ellos. Pero sobre todo, de Víctor. Nunca le olvidaré a pesar de que un día descubrí al traidor embustero con una chica espectacular haciendo sexo con todo el ahínco de un modo poseído y cabrón,
La violencia fue desde entonces mi amor y mi sombra armada. Me pegué con todas y con todos, me hice a la droga y al robo, hasta que el señor juez con el dedo me dijo que a la cárcel y se acabó.
Me es igual. Dentro de la cárcel yo iba a ser la jefa. Y tuve muchas rivales que querían lo mismo que yo. Peleas, cuartos oscuros, calabozos, más hostias, heridas, pinchos, y toda la violencia hasta que llegaban los carceleros a separarnos. Pero ganaba yo, y me sentía bien. Recibía respeto por temor. ¡Logré que me tuviesen miedo!
Los psicólogos fallaban una y otra vez. Nada. Masificación y escasez correctiva de mi conducta. Logré apartarme unos centímetros de la droga, pero nunca me alejé del todo. Y quiero fugarme de los penales porque me impiden mis locos sueños. Si me escapara de aquí tendría ya una experiencia potente de la vida, y por eso es que no me dejan salir.
No me dan una oportunidad, y eso que he intentado dejar esta vida perra ya en dos ocasiones. A la tercera, no fallaré. Estoy perfeccionando la técnica. Ya he perdido toda esperanza de recuperación y de inserción. No puedo más. Solo escribo esto para que otras niñas y niños como yo, vean en mi relato todo lo contrario. Para que se recuperen.
¡CAGO EN LA HOSTIA!

sábado, 9 de diciembre de 2017

- CINE= "PERFECTOS DESCONOCIDOS", DE ALEX DE LA IGLESIA. -




Lo primero que me encontré al visionar la última película del director Alex de la Iglesia, fue conexión y complicidad con su público fiel y dispuesto a sus cosas.
Ahora, los demonios de Alex no son tan enigmáticos pero buscan ese su eterno misterio. Porque en "Perfectos desconocidos" hay lunas rojas que lanzan vahos interruptus de hojas que llevan un desgarro, pero aquí hay interiores y familias, cenas y charlas, y sobre todo, el mundo de hoy que el director vasco desea desde su prisma mostrar.
El ovni y el diablo de esta peli, es ahora el teléfono móvil. Y la sociedad de gente más o menos como todos nosotros. Y nuestras contradicciones y la hipocresía, las poses, las conversaciones y el modo de llevarse, y las chicas guapas, y los granujas frescos, y el raro, todos, pero siempre en clave de humor voy a decir que doméstico.
El teléfono móvil es la proyección de muchos sueños y deseos. El humor es ácido, mordaz, sorpresivo y cambiante. Y llega el mal rollo, y la sorpresa, y el eclipse cabroncete y maya, y la naturalidad de buenos actores en las eternas imposturas.
El misterio irónico fascina al director norteño. La sorpresa es su dardo, y la violencia y el desgarro se tuercen cómicos para lograr la carcajada. Alex avanza sobre los estereotipos y sobre los mitos, y sobre las bragas no puestas, y las tetas que se pondrán, y los seguros tendrán quiebras y necesitarán apoyos emocionales, y el raro la liará siempre pero acabará dando la lección de nobleza y de lógico respeto.
En algún momento me vino a la cabeza su "La Comunidad", pero esta vez sin sangre exterior. En esta ocasión eran todo puyas y líneas rojas que no deberían ajarse del todo.
Los diálogos, las conversaciones, los sucederes en la eterna estancia y cena que propone el director con sus juegos de mensajes peligrosos y desmontadores procedentes de los móviles, logran tejer el guión de una película más tierna que interesante, y amable, muy campechana y normal, con buen ritmo y excelente reparto.
Siempre parece haber algo detrás de la apariencia. Y es que la apuesta de De la Iglesia siempre favorece al imperio de lo inesperado y de los seres diferentes. Alex es distinto, y tiene en su cine los locos melenudos de camisetas punk y poco escrúpulo y mucha libertad.
En "Perfectos desconocidos", socializa nuestros contactos y nuestro mundo. Es y siempre ha sido tecnologista, y eso va siempre en su escudo de cineasta. El móvil no deja de ser una estática ouija imaginada, y cuando se juntan los diferentes móviles se necesita que lo maléfico dé vitalidad y buen recorrido.
Asustan las llamadas y los mensajes de los móviles porque hay libertad para errar. Las debilidades al desnudo en torno a un encuentro recogido y familiar. Matrimonios que acaban vencidos por la idea del director en el sentido de que todo tenderá a desquebrajarse y a dar demasiados sobresaltos.
El homosexual, la chica que da sus primeros pasos hacia el sexo y la juventud, el pijo insoportable, el marido suelto y embustero, la psicóloga anfitriona contradictoria, el erotismo innegable y negado, y esa idea de que los bien no son demasiado sinceros.
Por eso el raro es un salvador. El distinto y heterodoxo es el motor del equipo. De su equipo. Solo del susto y de lo inesperado saldrá la sorpresa que parirá una nueva creación atractiva y cinematográfica. No se puede negar que Alex dirige y toma las riendas de su nueva irónica aventura que lo cuestiona todo en el fondo, pero que al final lo que hace es mostrar la posibilidad de que lo diverso y hasta enfrentado no es otra cosa que el magma del mundo y del vivir. Película para ir en familia, prenavideando, reírse mucho, ser cómplices de este dire especial, y para distraerse y pasar un buen rato.
-QUE ES UNA OPCIÓN-

jueves, 7 de diciembre de 2017

- PRESENTE -



Voy a juntarme con esa tradición consumista por unas horas. He decidido sumarme y sucumbir con la costumbre. Esto ya viene siendo Navidad a pesar de la sombra alargada de la incertidumbre catalana, y el pistoletazo del tópico está ya servido e imparable.
Y, valoro. Valoro lo que tengo y lo que no tengo. Y miro a mi alrededor. No tengo apenas dinero pero me entra el deseo y la presión interior de materializar en algo el afecto.
Es menuda, poca cosa, como si de la familia fuera, -que lo es-, me ayuda y me aprecia. Es una de las mejores cosas que rigen en mi vida. La aceptación y el cariño. Y me nace comprarle algo. Y chocar contradictoriamente contra mis reticencias ideológicas e inmediatas. Solo debería marcar un teléfono y su voz estaría presente, atenta y positiva.
Lo que no sé es qué comprarle. Lo de menos. Lo que sé es que voy a meterme por los surcos de los sentimientos y a dejarme bombardear por toda la parafernalia comercial que vomitan en las radios, las teles y todos los publicistas en el mundo unidos.
Sí. Ni idea de lo que le compraré. Pero la barriga me está inquieta y quiero acertar. Y agradecer. Yo quiero agradecer su atención de todo el año estando ahí. De modo que un dia de estos voy y busco. Me armaré de paciencia porque Valencia parece Fallas en cuanto te llegas a algún mercado o superficie comercial estas jornadas. Son tiempos de hacer el agosto los señores del dinero. Los del mercado. Por lo tanto no pensaré en ellos demasiado. No lo merecen. Voy a ser un rey mago, o un papá nöel, o sencillamente alguien que valora a los otros y decide que vale la pena que la otra persona saque una sonrisa de agradecimiento y hasta de sorpresa.
Todo esto de la Navidad me semeja a un gran cuento de consumo y de cenas y bebidas. Una gran e hipócrita costumbre. Un tiempo o estación que tiene mucho que ver con la presión social.
Por eso he dicho y sostengo que no pensaré. Miraré naturalmente el precio de las cosas. Pero lo que anhelo es el apuntalamiento de un afecto y de modo natural.
Quiero decirla que nunca la olvido, que soy feliz buscando entre muchas cosas y dudas que tengo en la cabeza. Que debo éticamente acercarme a cumplir el sueño, y a intentar acertar con el presente.
Me gustan todas esas dudas porque implican sociabilidad y posibilidades. Pensar en los demás. Hacer ver que me encanta gastarme el dinero porque también tengo sentimientos, y he sido capaz de dar y de recibir el cariño todo este año.
Rosa ya es de mi familia. Se lo ha ganado a pulso. Poco a poco. Como las hormiguitas laboriosas y necesariamente eficaces. Rosa es presente y me ayuda, y no me deja hablar pero dice que es al revés, pero me da consejos y soluciones a su manera, y levanta la voz sin darse cuenta y la tengo que decir que por favor la baje, y le meto un potente abrazo de oso, y me cambia todas las semanas las cosas de sitio y luego no las encuentro, y mira y en un segundo sabe de una casa todas las virtudes y las deficiencias.
Tiene un perrito muy pequeño que se llama "Golfo", y una hija, y una nieta que adora, y supera el cáncer, y casi tiene SIDA, y sus huesos se quiebran por el efecto tremendo de los  medicamentos que puede tomar y que a veces sortea con el comer, y no sé cómo puede hacernos la escalera a pesar de todos sus peses,  y por qué es resistentemente hercúlea,y últimamente está mucho más animada y aunque ya nunca será el torbellino que fue su espíritu de acción y de laboriosidad habilidosa y experienciada sigue eterno e impoluto.
Sí. Yo seré mago. Porque nos tenemos mucho cariño y nos empatamos las debilidades y defectos con astucia. Por eso voy a ir a las superficies esas abarrotadas y casi intransitables de agobios y muchedumbre. Y le compraré a Rosa la primera caprichosa jaimitada o impulso tierno que me venga. Yo lo perfilaré e improvisaré como siempre sobre la marcha.
-PERO POR MI CORAZÓN QUE HABRÁ REGALO-

martes, 5 de diciembre de 2017

- ABRIR EL PASADO -




Al ir extrayendo paulatinamente de los armarios y baúles antiguos de mi casa, elementos para ganar espacio, me encuentro con verdaderos retos emocionales que me llenan de tensión e impacto.
Se trata de documentos del pasado procedentes de mi familia más inmediata, desestructurada, varada en el tiempo y en la indiferencia, y que yo tengo el placer de tomar en mis manos y ver su contenido para desechar con especial sentimiento.
Ahí hay de todo y todo revuelto. Cosas de los que ya no están, e incluso las de una persona que aunque sigue aquí, ha olvidado su memoria y recuerdos. A veces me pasa a mí igualmente ...
Cuesta. Cuesta toparse como si nada, con unas cartas que le llegaban  a mi madre de unas amigas desde París a las que supongo en plena España de la inmigración del postfranquismo y remitidas por una señora francesa desde una casa que las acogía y que seguramente redactaba en español dado el analfabetismo de dichas amigas de mi progenitora.
Sí. El pasado se abre clara, descarnadamente. Y en seguida me dice que no tire de repente del todo ese tesoro, sino que tenga la bondad y la compasión de rescatar esa magia cercana.
Las cartas y las fotos. En esos armarios y arcones está todo de los míos porque ellas y ellos vivieron exactamente en esta misma casa. Y les pasó el tiempo de la vida, y todos han muerto o han sido olvidados.
El pasado parece endeble aunque se llame también vitalidad. Es una energía petrificada y llena de polvo inopinado. Abrir esos cajones es toda una cirugía personal y casi un sacrilegio o un allanamiento de moradas. Es como coger a los míos y observar su desnudez sentimental. Lleno una bolsa o dos de esos documentos, respiro hondo, lloro, me quedo afectado, y sin mayores comentarios interiores trato de no pensar en nada cuando el ruído de las bolsas golpea el interior y exterior de dicho contenedor.
No hay más remedio de que sea así,o te atrapas. Te atrapas y te puedes, y entonces no logras avanzar porque un pasado de drama y de ternura cercana no se digiere al princicpio con toda la convicción y el orgullo.
Revuelvo en la memoria histórica de mi familia y de mí los documentos personales que llegan del atrás con unas fechas impepinables y evidentes. Hay cartas maravillosas, besos y saludos entre gentes que ya no repetirán nunca más dichos afectos, rupturas, distancias, otros tiempos, toda la ternura, objetos de cuando yo era un niño chico, cosas del colegio, la escritura de la casa cuando papá era el dueño, los documentos del matrimonio, de la boda, de los bautizos, cartas a mi abuela procedentes de lares para mí de asombro por lo inesperado, un premio municipal de taquigrafía mío, cartas de los antiguos alumnos del Instituto Luis Vives al y a los que siempre quise y querré, el marathón, el senderismo, y mil millones de cosas que hago añicos porque ya no han de estar ahí. Pura magia y una gran afección emocional. Tiendo a temer que proteste el pasado y que aparezca el vacío acusándome con el dedo y censurando toda mi renovación.
A mi hermano, pobre, no le interesan épocas vitales en su vida. Ahí le veo sus fotos a lugares bien lejanos procedentes de vacaciones con amigos y de cuando aún tenía sueños y no la planicie asombrada e irreal que llena su vida impostada.
De todo eso que palpo y me pringo las manos por el polvo de décadas varadas, me siento orgulloso y definitivamente enérgico a un tiempo. Porque ese oro, esas fotos, esas vidas que ya no están; todas las interacciones y entrañabilidades son rémoras y piedras en el caminar mío del espacio de futuro.
Vale la pena llorar por todo ese muestrario de ternura de una familia que siempre fue a la deriva. Insisto en que más que higiene, es pura cirugía inevitable. Y por eso corto con mi bisturí el tiempo que no ha de volver, sacrifico aunque no olvido el valor de los testimonios, y de esa dulce manera les hago a los míos un duelo de objetos concretos. Y cuando tiro al contenedor dichos objetos, sigo conservando en mi corazón toda esa magia del atrás.
-EL PRESENTE ES QUIEN DECIDE-

viernes, 1 de diciembre de 2017

- LAS ENTREVISTAS DEL MAGO: "SERENA". -


1. EL MAGO= Lo primero es agradecerte, "Serena", que hayas aceptado la entrevista. Allá voy. ¿Juras o prometes decir en tus respuestas lo que te venga en gana? ... Sucintamente, claro ...
1. "SERENA"= Hola, mago ... Para mi será un placer responder a tus preguntas.

2. EL MAGO= Estamos a las puertas de las Navidades. Cuéntanos qué piensas de esta tradición o cómo la vives, ¿quieres, "Serena"?
2. "SERENA"= Para mí la Navidad de hoy dista mucho de la que viví de jovencita ... una época del año entrañable donde lo importante era la familia; no las compras compulsivas. ¿Por qué esperar al día 23 de diciembre para reunir a la familia, para dar un abrazo, para compartir cuando hay 365 días para hacerlo?... Pienso que el espíritu navideño debemos llevarlo en el corazón todo el año aunque en estas fechas vivamos y sintamos rodeados de luces de colores y adornos navideños. Pero ciertamente, mago, me gustan estas fechas y sobre todo recordar la Navidad de antaño.

3. EL MAGO= ¿Por qué crees que a las mujeres no os gusta en general el fútbol?, ¿es acaso un misterio, amiga?
3. "SERENA"= No es un misterio que a la mayoría de las mujeres no les guste el fútbol, piensa que en nuestros años mozos (je,je,je) los niños jugaban al fútbol, las niñas a las muñecas, y nos educaban para diferenciar las cosas y gustos que debíamos tener separando las cosas de chicos y las cosas de chicas. Por suerte eso ha cambiado y ambos sexos podemos hacer todo. ¿Sabes, Mago? ... A mí me encanta el fútbol sobre todo cuando juega la Selección Española.

4. EL MAGO= ¿Cuál es para ti el personaje más importante de la Historia?, ¿es acaso un misterio, "Serena"? ...
4. "SERENA"= Bueno, en esta pregunta aunque me pides algún nombre, sería injusto nombrar a una persona como la más importante; para mí cualquier persona que gracias a sus investigaciones han ayudado a que hoy la medicina sea es lo que es.

5. EL MAGO= ¿Por qué  crees que Denzell Washington gusta a todas las mujeres del planeta?
5. "SERENA"= ¿De verdad este hombre gusta a todas las mujeres del planeta? Pues, yo debo ser de otro planeta, jejejeje. Pues, mago, francamente no lo sé, mis gustos no coinciden con estas mujeres.

6. EL MAGO= "Serena", ahora no pienses y haz. ¿Cuánto dinero llevas ahora en los bolsillos? Mera curiosidad.
6. "SERENA"= Uy, Mago, ahora mismo no llevo naíta de dinero encima.

7. EL MAGO= Dicen que soy mago y poeta, "Serena". Y, ¿qué es para ti la libertad? Cuéntanos tu secreto ...
7. "SERENA"= Para mi la libertad es poder encontrar esa puerta que en algunos momentos de nuestra vida buscamos para sentir al mismo tiempo que la abrimos ... sentir esa luz que tantos lastres del presente impiden la mayoría de las veces llegar hasta ella, pero que cuando consigues llegar hasta ella, sientes que eres tú.

8. EL MAGO= Si lees, que no lo sé, ¿cuál es tu libro o novela favoritos? Valen tres como máximo. ¡ A elegir tocan, "Serena"!
8. "SERENA"= La verdad, mago, hace mucho que no leo ninguna novela... lo que sí suelo hacer es leer mucho sobre lo que concierne a mi profesión... buscar información sobre ello.

9. EL MAGO= Mis lectores, algunos muy curiosos y siempre simpáticos, me preguntan sobre cuáles son tus colores de vestir preferidos. Miento. El curioso soy yo. ¿Me complaces? ...
9. "SERENA"= Jajajajaja, no es malo ser curioso ... mis colores favoritos para vestir son el negro, rojo y malva.

10. EL MAGO= Pide un deseo confesable cual carta a los Reyes Magos. Seguro que se te cumple, "Serena". ¡Lánzate! ...
10. "SERENA"= Querido Reyes Magos: mi mayor deseo es poder viajar al otro lado del charco para poder conocer físicamente y abrazar a una persona que más que una amiga es mi hermana, poder abrazarnos, y sobre todo hacerla sentir que siempre estaré a su lado y poder ayudarla en estos malos momentos que rodean su vida. 

EL MAGO= Mil gracias, "Serena" por haber aceptado esta entrevista. Y muchos virtuales pero cálidos besos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

¡ DE COMPRAS !



La semana es estresante, ¿sabes? Y más que se me hace porque ya no estás, porque no termino de aceptar que te pillara in franganti con mi ex mejor amiga, porque el pensar me tensa, y porque mi jovencito y cabronazo jefe se cree que soy su señora de los recados.
No sé. Ni quiero ser. Ni pensar un solo momento cuando llega el viernes. No sé lo que es el impulso ni me lo cuestiono, Santiago. Ni puñetera idea de lo que es el Black Friday ni del libro de Alberto Moncada sobre nuestra americanización,
Lo único que tengo claro es que he de soltar y suelto. Me suelto, tomo un autobús, o mi coche aunque luego no tenga sitio para estacionarlo,y llamo a mis amigas.
Mis amigas me dicen cosas inconcretas porque quieren competir conmigo y fastidiarme. Pero sé que también van a ir a comprar porque las veo en las tiendas, y entonces nuestras sonrisas mutuas se tornan volubles e irónicamente cómplices.
Soy mujer, ex. Y tengo derecho a afirmarme que cuando voy al Gym los tíos me babean aunque los cincuenta años ya me sean un recuerdo. Y como tengo derecho a ser libre y a ser sociedad, saco la tarjeta y me pongo a malgastarme con placer todo el dinero que me viene en gana.
Me importa todo un pimiento y me abro ante las gangas, las ofertas, y me pongo a buscar mis quimeras y mi renovada femineidad como lo haría un contumaz arqueólogo. Lo busco todo. Quiero comprar, ¿vale? Quiero adorar mi becerro de oro particular que me permite ser contradictoria e inesperada. Muto cual mujer lobo en adolescente caprichosa e insegura, y escondo el reloj y el miedo. No me interesa la hora que es. Ahora me gusta y complace poner en mis ojos los regalos que de niña tenían que pasarme los Reyes Magos o Papá Nöel y encima esperar a las navidades.
Yo ya no me espero, Santiago. Podrás quedarte con otras mujeres, pero nunca más conmigo. Y mientras esperas sentado, yo estoy cansada y muy a gusto buscando y probándome ropa.
Me gusta chinchar a las dependientas, y de repente cambiar de clase social y ponerme pija y de alto nivel. Fingir. Como haría contigo en la cama, Santiago. Porque estoy triunfando rodeado de miradas masculinas que me importa un comino que me admiren, y de ojos femeninos que están ahí para competirme la felicidad de mi tiempo ocioso y maravilloso.
Ahora esto no lo quiero. Y te confieso más. Esto me lo llevo a sabiendas de que tengo curvas y de que no me va a caber, para tener las excusa de volver mañana o pasado, o cuando me dé la gana a la tienda. Volveré, vuelvo, estoy, y hasta puede que dé la espantada. Libertad.
Ahí están las prendas de lencería, pasado. Quiero ver lo más atrevido y hasta desaconsejado para una mujer de mi edad. Quiero que me desaconsejen. Sí. Y voy a acaparar todo lo desaconsejado, todo lo impropio, todo lo "ruizpradesco", todo lo maravillosamente loco y audaz.
Es mi tiempo y mi yo. Mis segundos son mi oro. Mi amor es el presente y lo que nunca sabrás, Santiago. Ni yo mismo sé lo que haré cuando llene mi maletero del coche de dulces adquisiciones y cuando después en la cafetería de enfrente me tome ese café humeante y deslice mi telefóno privado en el bolsillo y hasta en la mano del camarero más cañón. No lo voy a descartar. Descartar es rendirse y abandonar el juego de vivir. Y yo estoy viva. Garantizado.
Comprar, adquirir, tener, volver hasta a la adolescencia y a Disneylandia de ahora, desembarcar en un tiempo en el que el machismo como tú no me dejó ser plenamente libre. Aprovecho los resquicios u oquedades de mi tiempo de ocio para dejarme ir, para seducirme yo a mí misma sin ayuda de nadie, para regustarme, para hacer las travesuras que me corresponden y para romper los paquetes que me salga del deseo. Y para no abrir otros jamás, y así dejarlos en el fondo de armario.
¡ SÍ !

martes, 21 de noviembre de 2017

- CINE: "LA LIBRERÍA", DE ISABEL COIXET. -



El mar, el cielo, las gaviotas, la libertad, la naturaleza agreste pero siempre amiga, y todas nuestras imposturas y sentimientos humanos, que nos muestra Isabel Coixet acompañada de un cuento tierno de Penélope Fitzgerald y de unos extraordinarios actores.
Inglaterra. La contención emocional. El inconformismo y la vida. El convencimiento por timón de todas las audacias frente al Poder. Una librería puede ser subversiva frente a la costumbre inadvertida y ausente.
Elegancia y belleza. Estas dos palabras podrían sintetizar lo que he visto en la pantalla grande y eterna de ese cine que siempre es anhelo de cambio y de menear las cosas aparentemente atrapadas en la perennidad incambiable e imposible. Discrepancia desde la idea de que no hay que quedarse ahí esperando que nuestros deseos queden machacados en el sofá de la conformidad.
Una mujer humilde llega a un pueblo costero de Inglaterra y decide abrir su soñada librería. La cultura debe llegar como sea y a donde sea. El libro es la historia que pasa de generación en generación, el que comunica los relevos y los sucederes humanos. Un libro es una magia social que se mete en el alma para ser profetizada y propagada, sugiriendo nuevas lecturas, gustos, diferencias, calidades, aceptaciones o diversidades.
Coixet habla de pluralidad. Y se mete en el ritmo inglés, y acompaña con su cámara y diálogos al modo anglo de un pueblo chico que tiene sus propias verdades y que defiende sus posiciones sin miramientos. El Poder va a acechar siempre. La falta de escrúpulos y la concreción de la ley.
Frente a esa legalidad, el talento y la cultura. El abrirse a otros pensamientos más profundos y sesudos. Como la propia ternura que encarna la decidida niña ayudante de la librera. Más que graciosa la ñiña actriz, Honor Kneafsey.
La librera, encarnada por la actriz Emily Mortimer, muestra encanto y talento británico. Todo aquí es muy británico. Y más aún que los gestos, son las miradas y las palabras calibradas al milímetro.
"La librería" es el hoy, la resolución, la mujer que sorprende moldes y que se va saliendo con la suya hasta que la poderosa fáctica y real de las cosas del lugar,- que interpreta espléndidamente la actriz Patricia Clarkson-, decide que se acabó y que hasta ahí llegamos porque manda ella y porque le da la gana.
Un hombre triste, aislado, pero inteligente,-maravillosa actuación de Bill Nighy-, admira el arrojo casi impensable de la librera y la ayuda y muestra brazo firme, apartando paulatinamente todas sus iniciales reticencias. Ese coraje admirado hace que vuelva a ponerse en pie y le plante cara y sin tapujos a la perversa poderosa del lugar. Lo da todo por esa causa, y su tensión le lleva a la muerte que es la otra cara dolorosa de la vida.
Nunca pasará nada porque siempre estará el relevo y el futuro. La niña que ayuda a la librera y que descubre otro mundo y otra verdad, decide purificar con fuego finalmente lo imposible, y creará nuevamente una librería nueva y libre, concretada, actual, y como de revancha culta y de convicción.
El mar. Isabel Coixet no nos hace llorar ahora narrándonos hechos aparentemente desgarradores o límites. También es límite su peli que os comento y valoro, pero es un final no feliz cargado de esperanza y de una lógica positiva.
Hermosa película. Hasta para volverla de nuevo a ver. Convence y enamora. Es bella, sugerente, tiene charme, diálogos espléndidos de humor british, y parece plenamente inglesa y cuidada. Eso es. Cuidados todos los detalles. Los detalles de la vida y de todas las personas que en la película aparecen. Hay que ser delicado y agudo a un tiempo para poder ser riguroso. Hay loza china, vestidos y fiestas tradicionales inglesas, y laboriosidad con lluvia eterna de la Albion.
-VALE MÁS QUE LA PENA-

viernes, 17 de noviembre de 2017

- CATÁSTROFE AZURRA: ¡FUERA DEL MUNDIAL TRAS 60 AÑOS! -



Un Mundial de fútbol sin Italia es una cosa diferente. La cuatro veces Campeona del Mundo no estará en Rusia 2018, tras sesenta años sin dejar de participar en la gran competición mundial de selecciones nacionales. Una verdadera catástrofe para el fútbol transalpino y una verdadera pena. Italia es una institución potentísima en esta cosa del balón redondo, y su ausencia le quitará sabor al Mundial.
Los italos están desolados y no es para menos. Dominan y han dominado el fútbol europeo junto a los alemanes. Hasta España ocupa un lugar históricamente menor tras las dos escuadras citadas.
Italia es el gran equipo puñetero y estratega de cada evento mundialista. El que empieza dudoso y dubitativo, y crece rutilante a medida que avanza la competición. Italia es sello y hasta carisma, y una marca imprescindible para conocer y sopesar el fútbol europeo. Con su catenaccio mítico, y con su personalidad que les hace diferentes y siempre orgullosos en la cancha. Y de temer.
Su prestigio no llega solo desde la Juve o los equipos de Milán. No. Yo creo que su gran sexy y presencia activa y de grandeza, la ha dado la Scuadra Azurra. El eco de su nivel y envergadura, llega desde infinidad de mitos que se pierden entre diferentes generaciones. Porque se puede recordar a Zoff,-sosias de nuestro Iríbar, a Baressi, Mazzola, Boninsegna, Fachetti, Rossi, Maldini, Rivera, Riva, Totti, Del Piero, Donadoni, Cannavaro, Gentile, Scirea, Pirlo, Buffon, y añadan todos los grandes ases que se recuerdan y que han hecho de su calcio nationale un escaparate de indudable e incuestionable tronío.
Italia ha tenido recursos y desparpajos para todo. San Siro es una catedral que huele a Wembley, Tasotti eliminó con astucia a Luis Enrique y a la Roja con un golpe que fue penalty en el Mundial de EEUU. Tienen experiencia a sacos. Se la saben todas. A pícaros con ellos no se puede. Saben hacer el antifútbol pudiendo hacer creación y como nadie.
Su himno es en parte conocido gracias a su Selección, sus colores de los tifossi exactamente igual por el sucederse de las presencias y de los éxitos de las grandes citas de cada cuatro años. Italia fue Capello, y Conti, y toda la estrategia que se necesita para llevarse el gato al agua.
Por eso ahora Rusia pierde a un formidable y necesario aspirante a las glorias, dada su eliminación reciente en la fase de calificación.
Todos lloran este estruendoso fracaso en Italia. Muy pocos lo esperaban aunque a veces se temiera. Hay cosas que hasta que no las vives no terminas de asimilarlas. Hay estupor e indignada sorpresa. Hacía sesenta años que lo de ahora no pasaba ni tenía por qué pasar ...
La desolación futbolística itala invade al país del latín. Han probado de todo. Mantuvieron siempre sus a veces toscas señas de identidad, y hasta llegaron a apostar por el jogo bonito y creativo. Todos los recursos han poseído en boxes mientras se cocían proyectos e ilusiones nuevas y modernas. Italia siempre se ha reinventado desde el orgullo y convicción. Su lex les ha dado muchísimos éxitos y sonoros fracasos, pero pocas veces como el de ahora.
Europa y Alemania, y también España y Rusia, necesitan a los azurros. Ellos son un gran cacho de competidores de mundiales y con futbolistas imprescindibles. Son el gran tocahuevos de los partidos aparentemente previstos o guionizados. Son los guerreros irreductibles heterodoxos y con calidad, tras la inexistencia histórica del fútbol inglés a dicho nivel de Selección. Y Argentina y Brazil también les añorarán.
Sí. En todas las direcciones geográficas de la Italia futbolística, hay pesar, llanto y ausencia. Serán cuatro años duros, con el único propósito de volver a normalizar su prestigio mundial y poder saltar al césped y al éxito habituales. Pero ahora solo deben hacer autocrítica y practicar la restauración y la paciencia laboriosas.
¡UNA PENA!

domingo, 12 de noviembre de 2017

- NUESTRO INOLVIDABLE "CHIQUITO". -



Andaluz de música y supervivencia. El flamenco y las palmas. El cante. La laboriosidad y media vida casi en el anonimato.
Hasta que de repente alguien llama a Gregorio Sánchez a la tele. Y crea su personaje, "Chiquito de la Calzada". Giro corpenicano y fistro. Pecadora simpatía. Sorpresa y cachondeo. Risas populares. Todo el escenario para el de los ojos pícaros y educados y con sus movimientos rápidos y heterodoxos.
Chiquito fue España. Se la metió en el bolsillo como Torrente o La Macarena de los Del Río. Innovó improvisando casi sin darse cuenta. Entre olivas y fino, nos lanzó a su complicidad y a su risa. Tenía ingenio, y un gracejo andaluz y de gen al que añadió tics y recursos cercanos y a la vez contagiósamente cómicos.
Fistro, jarllll, pecadorrrr, comorrr, y todo un alarde de nuevo dialecto, que nos hacía reír y por la gloria de mi madre. España necesita reír mucho en la barra del bar o en donde sea.
Japón fue uno de los campos de su Andalucía en donde trabajó a destajo. Como el pueblo mayoritario que jornalea al paso de los señoritos y de los caciques de los olivares.
Chiquito fue normal y fistro, y quiso a su mujer, y cuando su señora se fue, la vida fue otra cosa.
Eso fue nuestro pecador de la pradera. Pueblo en el estrellato. Vida. Pura vitalidad que nos deja con la risa puesta a pesar de la pena que nos da que haya palmado. Ya era mayor.
Todo chistes, y cuentos de risa, y ruídos casi extraños pero eficaces, y sexo casi sin hablar de él, por la gloria de mi madre. Todos pecadores y fans del singular artista de Málaga. De tanto salir y repetir, se nos hizo conocido y simpaticote.
Diferencia de sociedad. De esconder la vianda en el sobaco, a ganar pasta y toda la popularidad ya en sus últimos años de carrera fistra. La paradoja de esa vida que es una ruleta en la que no sabes nunca lo que el destino puede llegar a depararte.
Calvo y con pelillo por atrás. Bailarín y gamberro, fiel y excesivo, popular hasta la médula como el carnaval de Cádiz. Chiquito de la Calzada, nuestro Condemorr que ahí llegó, nuestro Cantinflas, nuestro Jerry Lewis cañí, un tiempo inolvidable, como la serie eterna Verano Azul de nuestras vidas y milagros. ¿Te das cuén? ...
Un huracán obediente y laborioso fue Chiquito. Chiquito de España, y de Viriato,y de Portugal, y de la selección de Iniesta, y de nuestros nietos, y de nuestros padres y abuelos, y la comidilla de nuestras santas mujeres, madres y abuelas.
¡Cómo nos reímos con Chiquito! ¡Coño! Y ahora vamos a esperar a que salga otro monologuista como este inesperado genio de los platós. Será complicado, porque Gregorio el malagueño bordó su estilo y no es comparable.
España es risa y sorpresa. Mi país es así. No podemos estar demasiado tiempo serios y sin reírnos. Necesitamos la nota, que alguien se mueva para aquí o para allá, romper diccionarios y vocabularios, y gesticular los músculos faciales hasta cansarlos.
Chiquito de la pradera y la llanura, Chiquito del Quijote y Sancho Panza, Chiquito, Cruyff, Maradona o Messi. Chiquito de la tele y el "internés". Chiquito tierno e inolvidable. Chiquito, que, ¡ahí queda éso, torero! ...
Chiquito del optimismo y de la humildad, Chiquito popular y un grande, Chiquito un hombre y un señor de los pies a la cabeza. Chiquito de aquí y solo de aquí. Chiquito fue carpetovetónico, surrealista e interplanetario de nuestro país. Nuestro recurso necesario y nuestra excusa para demostrar vida abierta.
¡HASTA LUEGO, MAESTRO LUCAS!

sábado, 11 de noviembre de 2017

- LA MEDITACIÓN -



Estaba aburrido como un pingüino, ojeé el diario, y vi que aquella misma tarde hacían una conferencia rápida, la cual daría lugar a una meditación grupal.
Yo tenía estrés, y además sabía que a esas cosas acude gente con ganas de paz y de conocer gente. Esta última razón fue para mí la más importante.
Había mayoría de chicas, porque a los hombres estas cosas de las energías espirituales y del relax, suelen atraernos menos. Como así sucedió en el evento.
Olía a incienso,-no es mi olor preferido-, pero también a femeninos cuerpos gym, paz a raudales, desenfado, y tentaciones imaginadas y hasta reales en torno a ese lugar de sosiego,ocio y hasta anonimato, y a toda la soledad.
Me miraste y me sonreíste. Esa tarde yo ponía cara de bueno y de concentrado, pero iba a lo que iba. Y cuando me miraste vi tus ojos y tu silueta, tu exhuberancia, y como una especie de inocente femineidad que me atrapaba.
Hicimos la rueda de meditación. Tú estabas a mi vera porque yo hice un movimiento estratégico con las sillas, y porque tú como que lo agradeciste y todo.
Nos cogimos de la mano en Om, y la directora espiritual del centro nos vio tan concentrados que debió interrumpir casi bruscamente nuestro enlace manual. Llevábamos paz y libertad en nosotros, Nuria. Sí. Pronto supe que te llamabas Nuria, porque yo pregunté a unos y a otros hasta que me hice con tu nombre de pila.
Pocas sesiones de meditación más tarde tú ya sabías de sobras mi nombre, mi número de teléfono, y todo lo que te interesaba de mí. Y viceversa.
Nos gustaba coincidir en aquel modesto y coqueto lugar, y fingir que nos molaba aquel ambiente intimista, y nos decíamos que debía de haber algo que se escapaba del raciocinio y que explicaba todas las dudas de nuestro ser. 
Lo que pasa es que un día me confesaste que no creías en nada de estas cosas yóguicas y meditativas, y yo aproveché entonces para decirte que en mi caso exactamente lo mismo, y que lo que realmente me reconfortaba del mito Om, es que nos habíamos hecho amigos, simpatizado, y lo que los dos quisimos que fue bastante.
Meditamos mucho hacernos pareja porque a ciertas edades la convivencia parece un marrón insalvable y que todo el romanticismo y el sexy cae derribado por la cotidianeidad.
Tú y yo, Nuria, empezamos progresivamente a meditar entre nosotros con toda frecuencia y a todas horas. Y tu primer beso meditado nunca podré olvidarlo porque estaba lleno de paz y decisión, y porque no sé que habías comido que te olía el aliento a sabor alimenticio que no me importó.
Éramos muy distintos y ya meditábamos sin tapujos y con toda la pasión. A veces meditábamos a cama y a bronca, y a mis celos, y a no respetar tus tiempos ni tú los míos, pero íbamos disimulando.
Mas quisieron las energías que un día te sorprendiese en la cama con un alguien más joven, pero el problema surgió porque tras perdonarte yo te devolví la infidelidad y no me importa decirlo, con la mismísima directora del centro de yoga al que ya hacía muchos meses que no acudíamos o eso debías creer tú. Sus gritos de placer hicieron que me lanzaras tus agudos tacones de aguja sobre mi piel permeable mientras me llamabas de todo menos Budha enamorado.
Se acabó. Lo dejamos. Ahora medito con Merche que así se llama la citada nueva mujer de mi vida. Aún no se sabe que no creo en nada que no sea en sus curvas y en su seducción de mujer energetizada. El Om nos sale muy bien, y las posturas del yoga y de lo que no es espiritual, son técnicamente más que suculosas y aceptables.
Seguro que Merche tiene poderes y sabe que solo estoy con ella por sexo o por si suena la kundalini. Es follamiga, lo acepta, y no puedo engañarla. Lo importante es el aquí y ahora. El momento a momento. Aunque Merche nunca podrá tener tus ojos ni tu charme, Nuria.
¿A QUE NO?

martes, 7 de noviembre de 2017

- A. GARCÍA FERRERAS, PERIODISMO POLÍTICO Y OPORTUNO. -



La política como convicción y pasión hacia su real dimensión. Y desde esta posición, el periodista Antonio García Ferreras se lanza con oportunidad y acierto y desde su medio televisivo "La Sexta TV", a priorizar y situar la substancia política en el lugar que debe ocupar.
Ahora, está muy de moda a causa del conflicto en Cataluña, pero Ferreras siempre ha mantenido su línea similar de actuación. Antonio representa la honestidad y la pluralidad, la crítica democrática y el compromiso del periodista ante el acierto de la realidad.
La política no solo no es un rollo, sino que es el único instrumento capaz de alterar las reglas del juego. Aunque parezca que el timón del Poder ya corresponde indefectiblemente al Mercado y a su money como valor ganador y definitivo, el periodista leonés nos indica que nada de eso es así. Y que solo la fuerza política y de los ciudadanos y de sus representantes podrá ser el verdadero oxígeno de libertad y de autenticidad, y justicia que todos vamos a precisar más pronto o más tarde.
Plural y valiente. Las tertulias de Ferreras son serias y entregadas. No habrá en ellas ni gritones, ni charlatanes enviados a la consigna. No. El periodista abre generosa y justamente el espectro a las mayorías y a las minorías a sabiendas de sus posiciones irreconciliables. Apuesta por el respeto en la opinión diversa. Les de la la mano a unos y a otros, les cede el micrófono; se torna maravillosamente democrático y de admirar su facilidad para lanzarse al ruedo de las pasiones políticas emocionales con unas líneas rojas que nunca se sobrepasarán.
Su mirada que parece vizquear tiene el estilo clásico y atemporal del buen periodista humilde, el cual puede inflexionar la voz en el momento preciso en donde va a hervir la noticia. Ahí, y ante las cosas que están a punto de parirse y de tener lugar, A. García Ferreras nos da las claves de la atención y de la importancia de las hechos. En efecto, la política es el motor más sexy y relevante de nuestras acciones en democracia.
Ferreras es respetado. Salvo por algún oportunista que diga llamarse periodista, siendo mero vocero de intereses espúreos. Ferreras es rigor, y actualidad, y televisión viva y trabajadora, constante, y en donde sus programas merecen la pena por su nivel y porque en ellos se arriesga con audacia sobre la siempre temible pluralidad polémica.
Da igual. Dan igual los horarios. Antonio convierte la tele anquilosada al uso en una cosa similar a la radio ágil, flexibe y actualizada al instante. Con Ferreras no hay que mirar hacia atrás solo sobre lo que pasó, sino seguirle el vértigo de lo  inmediato que se sucede a la velocidad real de los movimientos de esa vida política que somos todos.
Está tenso cuando ha de estarlo, baja su voz cuando ve llegar la decepción o el mazazo, pero rápidamente reaccciona y se sitúa. Recompone y avanza sobre más hechos, realidades y opiniones.
Es el mejor periodista de la tele actual. El más plural en cuanto al vivo y al directo. (Évole es reflexión puntual anunciada). Antonio es el que parece sentirse mejor en el cuerpo a cuerpo de la oratoria sobre las mesas pobladas por ágiles tertulianos rivales. Incansable, laborioso, siempre político, abrazando el justo orden de las cosas, huyendo de los aplausos del público recurrente, y desechando para siempre la mediocridad y los efectos especiales fugaces e inanes.
Antonio merece un reconocimiento y no solo porque ahora sea la gran voz veraz de la actualidad política real. Lo merece porque lo demuestra, porque a todos les convoca y les da la oportunidad de expresarse y a nadie le lanzará cara de vinagre. Su periodismo brillante parece descender del gran y postergado Iñaki Gabilondo,y es pura democracia de rigor.
-Y DE RESPETO Y MÉRITO-

jueves, 2 de noviembre de 2017

- EN EL ASIENTO CONTIGUO -



Nada más subir a aquel tren que llevaba a Barcelona, tuve que discutir contigo el asiento. Aquello no encajaba. Tú me decías que ahí a tu lado no era, hasta que finalmente las cosas se aclararon y me dejaste sentarme a tu lado.
No era un tren cómodo y la distancia era larga. Se imponían elementos defensivos para que el trayecto no resultase monótonamente agotador. Pero, no la palabra. Contigo no había que hablar. De modo que coloqué mis maletas arriba, jugueteé chateador con el watsaap y el móvil, y lo simultaneé todo con el sonido de mi transistor que me entraba por los auriculares.
Pero la película que ponían en el tren, no valía nada. No me gustan nada las películas de entretenimiento y relleno mero. Tú habías sido lista y estratega. Te habías puesto las gafas de sol, y movido la palanca para que el asiento se transformara en un efectivo sofá. Pero tu posición en el sofá la pusiste de cara a mí. Cerraste tus ojos, te quitaste furtivamente las gafas a esconder, y me permitiste que mirarse que mirase a hurtadillas tu modo de hacer la siesta.
Quizá fuese tu primera concesión. No llevabas anillo alguno en tus dedos y ni siquiera maquillaje realzador. Pero tus ojos eran serenos y femeninos, tranquilos, imperturbables, rubios y hasta bien atractivos. Tu cuerpo parecía delgado de gimnasio y llevaba alguna bella sorpresa. ¡Vaya senos! ...
Te empezó a aburrir dormir la siesta en el improvisado sofá, y de pronto me miraste sin esbozar ni una sola sonrisa. Cauta, distante, fría, propia, y tú sabrás qué más.
Yo, no decía nada y pasaban los minutos. Hasta que volviste a convertir tu sofá en asiento, y miraste para muchos lados. Y temías que si te alejabas del asiento, alguien incluído yo, te pudiera sustraer algún objeto de valor. Hasta que por fin te la jugaste, y te marchaste al aseo a aliviarte, no sin antes detenerte en la cafetería del tren.
Tardabas mucho en volver. Pero, lo hiciste. A pesar de que ya no cumplirías los cuarenta años, te movías con la soltura de una jovencita. Y quiso el destino que me dirigieras tu primera sonrisa. Esa sonrisa abrió todo un espectro y un caudal cómplice y comunicativo.
Nos contamos casi todo de nuestras vidas, me dijiste que habías sido muy feliz, y que llevabas demasiado tiempo sufriendo. Pero yo te paré y logré llevarte primero a la suavidad, y más tarde incluso a la carcajada sonora. Ahora se estaba demasiado bien en aquel tren.
Yo me quedé en Tarragona y tú te bajaste en tu Barcelona y final estación de Sants. Ambos teníamos los teléfonos respectivos y una cita pactada desde la ilusión y el mutuo deseo de saber qué le pasa al futuro de la vida cuando se hace una apuesta arriesgada.
Dos meses después de vernos todos los findes y de saborear tu cuerpo y tu cariño, decidimos dejarlo. Empezamos a observarnos diferencias insalvables, incompatibilidades insuperables, y todos los defectos que llevan al enfado y al desencuentro. Pactamos el no vernos más.
Hace una semana, tomé otro tren destino tu ciudad. También tuve que discutir con una jovencita exhuberante mi asiento, porque ocupando dos de ellos se vive más placenteramente el individualismo. Cedió de malos modos y en presencia del personal del tren, y estuvimos juntos casi exactamente el mismo tiempo invertido en aquel primer viaje en el que pude conocerte, ex ilusión.
La moza era potente, más que joven, nerviosota, desinhibida, ruidosa, inmadura y peleona. Nunca se giró hacia mí para bien, nunca quiso el destino que a su precocidad le atrayera mi madurez, se aligeró de ropa y casi todo el tren celebró en silencio su corporal demostración. Debía tener calor de hormonas. Pero nunca nada que ver contigo aunque ya no estés en mi vida. Ni por asomo. Nada que ver.
-NI QUE EVOCAR-