viernes, 15 de septiembre de 2017

- R. NADAL ABRE SUS BRAZOS HACIA TODO LO ALTO. -




Abarcando el esplendor. Empoderándose de los cielos de la gloria y el éxito. Caminando por la regia senda del mejor. Del elegido. Del king del tenis.
El destino le dribló a Federer en el Us Open. Su única duda celestial y longeva. Rafa Nadal se merece con creces su excelso reinado de Flushing Meadows y de todas las grandes pistas de los Slams. Aporta mucho. Destruye a pesimistas y euforiza a las ánimas resignadas.
Le habíamos,-yo el primero-, mandado al averno, muerto, sepultado, y condenado al adiós del placer del ganar. Pero Rafa tiene algo que sorprende y que engrandece y mitifica a su deporte y al deporte en general. Es un soldado insaciable.
Rafael Nadal voló muy bajo. Reiteradamente, bajo un Djokovic que ahora se ha ido al tao a distraerse. Nadal estaba como avejentado, sin ánimo, como resignado a papeles segundones, lento, fallón, y casi una caricatura de quien fue y es.
Me imagino aquellos días de dudas y puñetas. ¿Entrenar para perder una y otra vez? ... Esa idea fue machacada. Había que entrenar para volver a ser él y a dar miedo a todos. Y para ello, Rafa cogió su fusil mental.
Competir, luchar, la tenacidad, no dar por perdido ningún punto, entrenar como un espartano, no perder la fe, ganar velocidad y confianza, y afirmarse a sí mismo que su espada podría tumbar cíclopes.
La seguridad. Poco a poco, la seguridad. Nadal volvió a muscular con rotundidad su velocidad y ese talento frío que te hace perder los partidos contra él desde bastante antes de que empiece el partido.
Se fue a por "Nole". No le importaron las estadísticas, sino la ilusión de futuro. Le vio bajo de forma y no esperó. Rafa se atrincheró atrás, pero también se movió como un fondista ágil y más que poderoso. Se centró en el saque. Una de las claves de ésto. No es el saque más potente, pero uno de los más temidos. No hace falta sacar como un salvaje si se es estratega. De lo que se trata es de confiar en que ese juego que le corresponde por saque va a ser para él. Y, lo es. Rafa raramente saca mal. Y resuelve. Y cuando toca restar, entonces sus rivales se ven demasiado desarbolados. Porque nunca jamás dará una bola por perdida. Y como te la pille, vas a sudar ...
No es exagerar el afirmar que Nadal está en el momento más brillante de toda su colosal carrera deportiva. Porque aquel niño melenudo y profundamente precoz y certero de la arcilla, ha dado paso a un tipo orgulloso y competo, pegador y cerebral, pletórico de facultades, y psicoanalista del juego de todos sus rivales. Una máquina casi cibernética.
A veces no ataca porque lo que quiere es desesperar. Juega al ajedrez de la paciencia en acción. La sangre fría. Prepara sus golpes con celo. Les prueba a ver por dónde van. Y si se da que sus rivales responden a su juego, entonces saca otra infalible caja o plan B. Otro nuevo registro.
La furia. Rafa se pone a correr y a arriesgar, y avanza sin miedo hacia la red. Y cuando la bola le entra, le estalla el éxtasis y su alegría de ganador le lleva al éxito. Da leña, no te deja respirar; bolas anguladas imposibles de devolver. Y cuando te das cuenta, te mete el 6 del set y adiós. Se ha paseado por Estados Unidos.
Toda la prensa internacional se hace consenso y alaba y explota sus éxitos. Ganador sin fronteras ni miramientos. Consenso general. Es brillante, espectacular, sabio, rápido, competidor, constante, y con una concentración que acojona a sus rivales. En todos los idiomas.
Y Rafa culmina una especie de éxtasis tranquilo, abriendo los brazos hacia todo lo alto y como una cópula con las alturas y los olimpos del elegido. Nadal se gana a sí mismo y a sus dudas. Rafa no solo ha vuelto, sino que seguramente,-como el bello Federer-, para quedarse aún muchos años en las estrellas. Su sello genial me hace intuírlo.
¡BRAVO, RAFA!

lunes, 11 de septiembre de 2017

- ALBERTO CONTADOR NOS EMOCIONÓ A TODOS EN LA VUELTA DE SU RETIRADA. -



¡Gracias, Contador! Este deporte por etapas es una summa locura. Para lanzarse a entrenar jugándote la vida contra la supremacía amenazante de los coches, hay que estar un poco ido, tener mucha necesidad, ser un inconsciente del riesgo, querer ganar dinero y hacerse famoso, o tener una pasión sin límites por esta durísima disciplina deportiva.
Alberto Contador, lo acaba de dejar. Pero hay muchas cosas que quedarán y permanecerán en la memoria colectiva de los aficionados y por mucho tiempo.
Larguirucho y flaco, Alberto ha sido un escalador sensacional y un contrarrelojista muy completo. Ganó dos Tours, dos Giros, tres Vueltas, y quedó en el aire si lo del dóping del clembuterol fue una trampa intencionada de algún cabrón, o si un despiste paleto y confiado de un pinteño inexperto. Con esa sombra, le quitaron un Tour y un Giro. Pero aún así, ganar siete colosales Vueltas sitúan a Alberto como a uno de los mejores ciclistas españoles de la historia española, y uno de los más laureados a nivel mundial de siempre.
El ciclismo es locura. Un deporte televisivo, durísimo, bestial y cruel, en donde te tienes que hacer durante tres semanas cerca o más de 200 kms todos los días, y donde han de pasar desapercibidos los durísimos entrenos pretemporada.
El primer ciclista español fou y mediático, fue Bahamontes. El impulsivo toledano ganó un Tour y puso en el blanco y negro a España en el éxito y el privilegio individual. En los setenta, llegó el conquense Luis Ocaña, y también el escalador astur "Tarangu" Fuente, y en los noventa apareció el ciclón Miguel Induráin. Pero antes había pasado Perico Delgado y su carisma, sonrisa y simpatía. Había ganado un Tour y varias Vueltas, y ponía en pie a toda la afición cuando atacaba en los puertos.
Llegó el desierto. Casi, la nada. Y casi de ella surgió un jovencísimo muchacho nacido en Pinto,-que se había recuperado de un ictus-, y que de modo precoz se puso a asombrar.
Alberto ha sido distinto. Un culo inquieto que bailaba sobre la bici y les ganaba a todos cuando la carretera se ponía pared. Lo ganó todo y se llevó la admiración general. Hasta nos olvidamos un poco de Miguelón o de Perico y más nostalgias, y nos centramos en Alberto.
Hasta que le llegó el palo de la carne del clembuterol. Debió ser un mazazo brutal, pero Alberto es genio rebelde. Lo superó. Las pasó canutas, le zarandearon el prestigio, pero Contador se volvió a la bici y siempre negó haberse dopado.
Se cayó mil veces bajando las montañas, y sus porrazos le privaron de muchos más éxitos. Seguramente tenía miedo bajando, y las dudas le llevaban a la desgracia.
Pero jamás perdió la sonrisa. Y aunque los años le pasaron factura y ya no ganó nada destacable, él siguió entrenándose y bailando a su aire sobre su bici de carisma. Contador ha sido la prolongación de Perico en la tele.
Alberto y la épica fueron una misma cosa que nos dejaron a todos realmente con la sonrisa marcada de la sorpresa. Atacaba desde los primeros puertos y no esperaba a esos últimos puertacos de la ansiedad. Su valentía y heterodoxia,-al estilo Hinault-, le llevaron al ciclismo guerrillero y de ataque, al de la ausencia de pinganillos encorsetadores, y a ser rebelde y feliz sobre su grandeza que siempre conservó. Lo que ha hecho en esta edición de la Vuelta 2018 y última para él ha sido alucinante. ¡Atacó en casi todas las etapas! Y, nos ganó. Y lloramos con él, y gritamos como con Perico, y le vimos capaz de todo, y las gestas podían ser posibles, y toda la fantasía de nuestro cariño se desbordó y alcanzo clímax cuando descansó en su último Paseo de la Castellana de Madrid.
Froome ganó su primera Vuelta y le felicitó. ¡Todos le felicitamos! Porque parece fácil hacer lo que hizo, ¡mentiras!, pero Alberto lo ha logrado. Como su firma victoriosa en el Angliru.
Alberto ha sido el ciclismo sexy que no nos deja indiferente. Ha sido campeón y racial, se ha retirado haciendo mágicos alardes, y nunca perdió su contagiosa sonrisa de ganador.
-EL CICLISMO ES AHORA UN POCO MENOS-

sábado, 9 de septiembre de 2017

- TENTADORAS ADELFAS -




Mi pasión por las plantas de balcón es bien conocida por aquellas personas que siguen este blog. Las prefiero de luz, de exterior, de lucir; de presencia vital. Es decir, que para mí simbolizan la vida expuesta que sigue, continúa, se ralentiza, se acelera, y prosigue así el indicado ciclo ad eternum.
Me gusta ser pesado con las plantas, y acariciarlas, y nunca descuidar el riego ni los cuidados. Esa obsesión con las plantas es mi obsesión por la vida y su continuar. Me relajan y me dan paz, y hay como un intercambio de sensaciones y energías entre ellas y yo. Mi manía es su manía ...
El otro día caminaba por un larguísimo boulevard de mi ciudad, y me llamaron la atención las flores de unas plantas que ajardinan y decoran dicho lugar, y lo que al principio eran ganas de fotografiar la belleza de sus flores, se ha ido convirtiendo en ganas de llevarme algunos tallos a mi casa, para reproducir aquí tanta belleza de admirar.
Fue algo impulsivo al principio. Con la sola fuerza torpe y avariciosa de mis manos y con grandes dificultades para cortar, logré arrancar unos tallitos y me los metí en el bolsillo. Craso error. Demasiado pequeños e ineficaces. Los planté y se me murieron en seguida. Y también recuerdo que noté picor en los brazos y en las piernas, pero le di a todo esto una importancia relativa.
Hasta que alguien comentó que las adelfas eran malditas, y que poseen un índice de veneno y toxicidad potentísimos. Ya entendía yo el porqué de mi picor en los brazos, piernas o manos.
Pero el gusanillo de la curiosidad ya lo llevaba en el cuerpo. Las flores de las adelfas son más que bellas. Son sexys y aparatosas. De modo que decidí tomar precauciones y monté una estrategia. Me metí en el bolsillo del pantalón unas tijeritas y una pequeña bolsa. Me dirigí al boulevard, miré que nadie me observara, y con toda la mala conciencia del mundo agarré las tijeras y corté los tallos que escupían veneno y los introduje nerviosamente en el interior de mi tupida bolsita.
Sí. Todo volvió a picarme a pesar de las pequeñas precauciones. Y creo que hasta unas traicioneras y confiadas hormigas también lo hicieron.
Y como alguien me dijo que las adelfas eran resistentes y hasta devastadoras con sus compañeras las otras plantas, decidí ubicarlas en la parte de atrás de la casa, en donde hay menos luz pero la suficiente para ellas. Sus raíces han hurgado bien en la tierra de las dos macetas en donde he situado los tallos. Por ahora, todo va correctamente y pronto se definirán y mostrarán que ya son de las macetas.
Pero una vez que se me fue mi afán estético y acaparador, reparé en algo que me pareció decisivo. A mí me gusta tocar las plantas, aproximarme a ellas, moverlas, juguetear con ellas durante los cuidados, cortar, regar, esperar,y relajarme junto a ellas. Mis plantas de mi balcón de luz ...
Con las adelfas, no podré jugar. Si las toco me llegará su potente veneno y me lamentaré sin argumentos. Con las adelfas lo único que podré hacer es verlas evolucionar y regarlas cuando me parezca oportuno. Demasiada monotonía y traba. Ahí atrás de mi casa mandan las adelfas y yo no puedo actuar sobre ellas.
Experimento con mi fantasía de botánico amateur en espera de los brotes espectaculares que puedan traer rojas y más que bellas flores blancas. Me llevó el deseo de la belleza que predominó sobre la fría sensatez. Y a la vez, me da apuro y negación actual tirarlas a la basura. Cruel, y hasta injusto. No todo lo que reluce es bello, y yo debo adaptar las plantas a mí y ver mis límites y mi oportunidad.
No sabía de las adelfas ni de su veneno. Ahora las miraré de lejos, como a las divas imposibles y hasta traicioneras. Su mundo sensual y exhuberante no es el mío. Las adelfas me atraen y deslumbran por su sensualidad, pero yo no busco eso. Busco conversación con las plantas, tocarnos, naturalidad y buen olor. Como todas las demás plantas de mi balcón.
-QUE TAMBIÉN SOY YO-

domingo, 3 de septiembre de 2017

- SEPTIEMBRE -




Una nueva estación del tren de la vida. El vernos de nuevo las caras. El ocre en las hojas de los árboles que marcan la nueva tendencia que lleva al otoño de los días cortos.
Tránsito, tráfico; la gran urbe vuelve a bullir frente a la abisal estampida de las vacaciones. Septiembre son pocos versos lentos. Septiembre es concreción, y nuevos logros e iconos, y renovación y marca que presenta un tiempo nuevo que es el continuar vital.
Septiembre es responsabilidad, y libros del colegio con ternura, y el fútbol renovado de cosas,y el cambio de hábitos y de vestidos, y lo social, y las nuevas poses y el seguir creciendo en busca o huyendo de uno mism@.
Llega el fresco matinal y el no se qué ponerme, y ya no huele a azul playa ni a desnuda chancla. Septiembre ya es asfalto, y más tensión en las costumbres, y un detenerse fugaz para tomar el impulso camino de los trabajos basura que son mayoritarios y hacia esa esperanza que es la necesaria creencia en un futuro mejor.
Septiembre es el despertar desde la necesaria holganza o tontería, es el fin de la sandía frente al verde de la uva tradicional que lleva agua pero en diversos y pequeños granos. Septiembre es la alfombra tupida que desemboca al otoño. Es su estuario, su desembocadura, y hasta su inevitabilidad.
Desentrenados y nostálgicos, marcados por el moreno playero del sol picudo, atrás quedan el chiringuito y la tumbona, y adelante se halla el gran polígono industrial de la poliactividad. Septiembre es literario y para suicidas que se cansaron en la decepción. Es un mes tramposo e indefinido que pone a prueba nuestra resistencia y nuestro sentido vital.
Septiembre es el silencio del finde, y el estrés atronador de los coches que rompen e invaden la paz de la gran ciudad dejando por el suelo la rueda sucia de tierra del pisado del campo del veraneo.
El pie se libera de la arena del mar, y los armarios son repasados, y la ropa se ha metido presta en la lavadora en el preestreno. Han aparecido los calcetines y las mangas largas. Ha comenzado el septiembre de toda la programación de nuestras decisiones de supervivencia.
Septiembre es el río saudade pero frío que no nos hace dudar. Y si dudas, te aguantas. Hay que seguir caminando hacia el lugar que sea. Da igual que sepa a salado o a dulce, o que las tormentas les den un corte de mangas al sol fijo y potentísimo del estío en franca retirada. Nos vengaremos con el senderismo y los cines.
Siempre es así porque siempre es la vida. Por eso ahora estoy oyendo el canto imperturbable de los pájaros en la mañana, o el estruendo de los chicos con sus tubos de escape dando por saco volviendo a casa de los padres desde la discoteca social, sexual y actual.
El paso del tiempo no se juzga. Y se hace autenticidad. Papá Septiembre no es ya la caída de la hoja o la dimisión de los bikinis. El tiempo es sacro y aprovechable. Nosotros somos el tiempo. Nuestras actitudes. De nosotros va a depender el próximo horizonte.
Somos hijos de la vida itinerante e impepinable. Hay lo que hay y lo que haremos. Y seremos sujetos activos de nuestros errores y aciertos. Y seguirá habiendo hideputas, y almas de buen corazón, y clase media ética, y profunda diversidad, y juguetes rotos y ausencias que no lograron superar el parón veraniego. Septiembre ha llegado para irse también. Por esa fugacidad que es todo, pero desde la cual debemos siempre alzarnos y reivindicarnos.
¡ADELANTE!

miércoles, 30 de agosto de 2017

- EL "BAR GRECIA" COMO SÍMBOLO PERSONAL. -



Como preámbulo de este escrito diré que el bar Grecia de mi valenciana Gran Vía de Fernando el Católico, ya no existe. Pero exisitió mucho para mi. Porque recuerdo que el bar Grecia delimitaba un tanto mi radio de acción en mi azarosa infancia, y siempre lo recuerdo con cariño de acción y concreción. A ese bar iba yo con mi padre y familia a adquirir las botellas de vino y refrescos todos los domingos de Julio de camino al autobús de El Vedat de Torrent, el cual estacionaba muy cerca del citado bar. Fue un punto de partida infantil en mi vida. Una aventura entrañable y nostálgica. Y cuando lo evocaba, el chico de la peli de esa evocación era el fortachón de mi padre.

Pasaron muchos años. Demasiados, por supuesto. Mi padre se fue al lado de donde ya no se vuelve, y mi madre empezó a mostrar la ilógica casi habitual desde que se casó con él. Yo, también seguí mi inercia. Afortunadamente, otra inercia ...
Algo se abrió en mí, paulatinamente. Algo cambiaba en mí. Yo, tomaba conciencia de cosas simples que me atañían. Pasaban los segundos, los años, los meses, y hasta las décadas, y en la casa no había orden alimenticio. Mi madre había presentado demasiadas dimisiones. Nunca estuvo para responsabilidades. Y además, la cocina no era lo suyo ni le gustaba. La paella. La paella de Valencia. Pasaban los años y yo no podía comer paella valenciana siendo de aquí. Mi hermano mostraba ante estas irregularidades alimenticias, una extraña y más que preocupante indiferencia.
Pero yo, pensaba en lo buena que tenía que estar una ración de paella. Y seguí pensando. Y pasé varias veces por delante del bar Grecia, pero me daba unos tremendos apuros entrar. Yo nunca había ido a ningún sitio a comprar comida hecha, y me daba una potente vergüenza.
Finalmente, mi deseo rompió al apuro. Entré en el bar, y respiré. Alguien estaba pidiendo una ración de paella, pero sucede que era para comérsela allí mismo en mi simbólico bar Grecia.
Regentaba el bar un matrimonio ya mayor. Y la señora era la cocinera. Me debió preguntar qué deseaba, y yo me justifiqué. Al final le dije si hacían raciones para llevar, y aunque creo que no las hacían, la mujer me dijo que no me preocupara y que me apartaría una para mí. ¡Oh, gracias! ...
¿Estaría buena aquella ración de paella valenciana? Los primeros días, las primeras raciones, yo noté la falta de confianza en la preparación de un plato procedente del exterior. Porque aquello estaba buenísimo, pero, ¿y qué diría mi madre y hasta mi hermano, los cuales me miraban negativos, celosos y hasta censuradores? ... Mi madre, crítica total ...
Yo estaba asustado por mi audacia acertada. Costaría críticas, pero yo todos los jueves y con paulatina seguridad y confianza, me zampaba unas raciones de mi paella que no veas tú ... Había salido rebelde de aquel mal comer cotidiano, en donde no había orden y todo valía. Mis ganas de alimentarme de sabor y acierto, me hicieron romperme muchos tabúes personales. Comer paella no era otra cosa que lo más natural del mundo en Valencia. ¿Debía yo renunciar a éllo? ...

Un día llegué al bar, y los dueños estaban tristes. Se les juntaba todo. Pero sobre todo se les juntaba la vejez, y que ya tenían derecho a descansar y a pasar los últimos años de su vida con un poco de holgura y de reposo tras tantos años de trabajo casi diario. O, sin casi ...
La señora me dijo que volvían al pueblo y que dejaban el bar. Me dio y la di un par de besos, y el dueño me sonrió. Nos deseamos lo mejor, pero yo salí muy insatisfecho y apenado del lugar de mi conquista alimentaria. Y ahora, ¿qué? ...
Pasó mucho tiempo. En ese mismo bar que ya no se llamaba bar Grecia, habían obras. Y muy pronto aquellas obras, dieron paso a una casa de comidas que con el tiempo se llamó Pizzería Rafa, y en donde se servían pizzas y todo tipo de comida para llevar. Comidas caseras...
El nuevo dueño del ex bar Grecia y ahora Pizzería Rafa, era un tipo alegre y desenfadado, laborioso y castizo, creo que homosexual, listo como el hambre, el cual tenía como su mano derecha y gran ayudante de cocina a un chico obeso y aparentemente menor, el cual debía escuchar de contínuo las bromas de su jefe a él destinadas. Siempre estaba el jefe metiéndose en broma con el citado obeso Rafa.
Desconozco si se enfadaron, o si el dueño se jubiló y se dedicó a viajar confesando que era uno de sus placeres favoritos, o qué demonio sucedió. Pero la realidad fue que en los últimos tiempos, el orondo Rafa se convirtió en el dueño y jefe de todas las operaciones, asumió la ausencia de su jefe y mentor, y se afanó laboriosamente preparando pizzas de todos los tipos, y utilizando aquel potentísimo horno de leña con troncos llamativos a la vista, y que era su particular joya de la corona de su establecimiento.
Al principio con apuros, yo volví al ex bar Grecia de mi corazón ahora llamado Pizzería Rafa. Los primeros años solía atenderme el jefe del grueso Rafa. Pero cuando se lo dejó, entonces Rafa me atendió directa y personalmente, y sinceramente me sorprendió.
Porque yo creía que Rafa era un poco bobo y todas esas cosas. Pero el paso del tiempo, colocó las cosas en su sitio. Rafa era y es un hombre entrañable. Una gran persona.
Por cierto, que los recelos de mi hermano pasaron a convertirse en oportunismo. Y como sabía que yo iba a comprar a la ahora pizzería, se aprovechaba de mi inocencia y me decía que le comprase a él también una ración. Pero, solo paella, ¿eh? ... Ni fideuà, ni arroz al horno, ni arroz a banda, ni nada. Únicamente, paella. Las cosas peligrosamente enigmáticas de mi hermano ...
Aparcaba yo la silla de ruedas de mi madre demente en la puerta de la pizzería, y enganchaba las bolsas de comida en dicha silla, las cuales ya le había encargado por el teléfono que Rafa me facilitó.
Mi madre se fue, Rafa fue testigo de mis apuros ante la demencia previa, veía cómo la mujer gritaba fuera de sí, y a veces yo le contaba a Rafa temores míos como el no poder con ella o cosas así ...
Lo primero que hacía el gordo de Rafa, era dejar lo que estaba haciendo y escucharme. Me miraba con una gran paz y fijeza. Y siempre tenía la palabra oportuna para definir mis momentos y mis situaciones. Acertaba plenamente en sus veredictos y en sus consejos. Era un placer y una sedación inteligente poder apreciar su tremenda humanidad y bonhomía. Madrileño, trabajador, intuitivo, allí con su gordita mujer y gorditos hijos, y sereno y cordial, campechano y nada impostor. Era llano y real. Y, es ...
Hace unos meses escasos que me sorprendió. No es que se quejara. Él no era de esos. Simplemente se limitaba a describirme la realidad de lo que estaba sucediendo. Cerraban las tiendas, el horno de al lado, no se veía una mosca en la Gran Vía de Fernando el Católico especialmente en el verano, y ... En otras palabras, Rafa estaba muy preocupado. Pero lo más destacado es que raramente hablaba de estas cosas vitales. Ya lo había dicho, y no era cuestión de repetir ...
Raro. Yo le notaba raro. No era él. No hacía vacaciones porque no se lo podía permitir, y allí se asfixiaba bajo el horno que ha sido Valencia estos meses. Su hijo ya no estaba atendiendo. Allí se palpaba el no futuro.
El día 15 de Agosto, me extrañó que el establecimiento estuviese cerrado. No lo estaba. Sencillamente, Rafa ha dejado su entrañable tienda. ¡Adiós! ...
Os confieso que lloré. Porque yo lo viví como algo más que un cierre. Rafa no era un tipo que vendía y ya está. No. Yo podía hablar con él, comprarle la comida a un precio más que barato, y mi pensar era mucho más denso pues se iba a la infancia del bar Grecia y a mis primeros tiempos de emancipación y dudas.
Pero también de logros personales inopinados, y de un crecer personal tan vital y necesario como evidente. Ahora se han revuelto muchos sentires por adentro. Pero en el homenaje a Rafa se incluye el nunca detenerse y, ¡a por nuevos proyectos! ...
¡GRACIAS, AMIGO RAFA!

viernes, 25 de agosto de 2017

- LAS CARASAS DE JERRY LEWIS -




Mi abuela nos bajaba a mi hermano y a mi todos los miércoles al cine del barrio para ver tres películas de sesión continua a un precio económico. Sí. Mi infancia tenía tics de sorpresa y de algún atisbo familiar. Bendita abuela.
Allí, en el cine "Español" de mi Valencia, al lado de casa, yo descubrí siendo un nene esa cosa de las pantallas enormes llamada cine, A mi ídolo, Tarzán, por poner un ejemplo ...
Y en las películas de humor, había alguien que me fascinaba. Porque hacía unas cosas rarísimas y destornillantes. Como un niño grande. Un tal Jerry Lewis, era capaz de hacerme reír a carcajadas y de regalarme momentos divertidísimos. Aparte de "El profesor chiflado" y toda esa fama, yo os recomiendo la genial y divertida ternura de "Tú, Kimi y yo". Una auténtica magia.
El personaje de Jerry Lewis era el de un tipo educado pero siempre excéntrico y con iniciativa propia. Sus cosas geniales. Sus muecas, sus carasas, sus gestos histriónicos; todo eso era el maestro simpático del humor. Su imagen valía cien escritos.
Tremendamente humano. De películas de guión endeble o aparentemente menor, Lewis era capaz de trasformar esa menoridad y darle una grandeza inolvidable. ¡Magistral! ...
Yo, me quedo con un aspecto acerca de las carasas o muecas del maestro que recientemente nos ha dejado. Su libertad. Aparentemente no era crítico con los modos de sus películas y de su tiempo, pero él inventaba una forma de ser demoledor con las tendencias de sus adultos que consistía en hacerse niño y además vulnerable y con apuros.
Lewis, desde esa fantasía de retorno a la infancia, desdramatizaba los corsés y las imposiciones, y se tornaba alguien crítico y personal.
Desde su mundo aparente y comediadamente disparatado y loquetón, Jerry se defendía con esa energía revolucionaria y potente como es el humor desenfadado. Jerry Lewis se volvía inesperado, ridículo, propio, vergonzoso, apurado y tal, pero respondía y nunca le perdía la cara a la realidad. Sus personajes eran aniñados pero no gilipollas, o su profesor chiflado era rarísimo pero jamás cabrón.
Recuerdo algunas escenas casi inauditas, como cuando en su papel de encargado de almacén se le caían todos los botes a los que desesperadamente trataba de apilar sin éxito, pero al final aunque se le caía todo y era un desastre, siempre había algo relativo de lo que siempre salía airoso y ganador. Reforzado.
Los personajes de Jerry Lewis eran aparentemente vulnerables que escondían una idea optimista y contagiosamente eterna. El mundo es y era fundamentalmente para reírse y para soltarse. Para encararlo aunque se cometieran errores; para no eludirlo aunque fuese bueno previamente comediarlo.
Las carasas o caras raras, tenían la virtud del despiste. Jugaba con su heterodoxia para dar pausa y duda a la adversidad. Y estiraba sus músculos faciales y abría su faz, y su expresividad le concedía gestos extraños y de un aparente y potente estupor maravillosamente calculado.
El humor de Jerry Lewis, familiar, conectó con la gente porque era todo tan cercano,obvio y natural, que los espectadores apartaban finalmente las reticencias, se metían dentro de sus muecas de libertad, se desinhibían, y al final niños y mayores acababan todos riéndose a la vez.
La risa. Lo que hoy se llama, el humor. Antes se decía, risa. Y si alguien abanderaba la risa y sincera, ese era el tierno y maravilloso Jerry Lewis. Yankee y universal, bohemio y formal, elegante cuando se ponía oficial, dual, simpático y sensacional payaso querido por tanta gente. Y es que cuando nos tocan la infancia grata bien tocada, todo se pone risa y posible.
Como los caramelos y las sorpresas.
-COMO LA MAGIA-

miércoles, 23 de agosto de 2017

- COMENZÓ LA LIGA DE ESPAÑA DE FÚTBOL, 2017/2018. -




El transistor ya es un hervidero que huele a deporte rey. El fútbol español. La radio sigue con su labor socializando y no entiende de clases. Seas rico o pobre, la radio te dará fútbol marathoniano de varios días a la semana y a muchas horas de la tarde y noche.
La televisión y las imágenes ya son otra cosa. Este nuevo e injusto elitismo tolerado, queda para las raquíticas teles de medio pelo con partidos menores, y quien decide es el abono comodón y asocial de la televisión de pago en donde todo lo ves cada dos horas y sin mover el culo del sillón de casa.
Los Estadios tienen de nuevo actividad cada dos semanas, y aún en pleno calorazo insoportable de Agosto habrá vida en los aledaños y tenderetes. El fútbol es la gran pasión de escape de este país, como el sexo o las cervecitas con los amigos. Nada nuevo.
Antes aún que el fin de las vacaciones o del inicio de las clases de los colegios, la máquina del euro y de la gran tradición se ha puesto a rodar en España. Agosto enlazará y atrapará Abril, en todo un Torneo ancho y regular, que tendrá mucho más mérito del que queramos darle. Serán muchos meses, y eso requiere de atletas contumaces.
Es, la radio. El transistor y los auriculares. Los móviles que discursan información. La vida de los directores de los programas en directo ha vuelto para quedarse. Ya está Paquito González, Lama, Pepe Domingo, Carreño, Castaño o De La Morena. En cada rincón de la casa se oye la voz potente e impostada de la emoción que no parece detener el tiempo y que todo lo penetra.
La voz de los corresponsales y locutores se mete en el cuarto de baño, en la Plaza del Ayuntamiento y en las calles menos transitadas. El fútbol se come los findes, los perfila y los saca de nuevo a la prioridad de los gustos y tendencias. La tradición es una máquina de devorar.
Neymar se fue, y el Barça parece más pequeño y desvalido, mientras clama urgentemente renovación y fichajes. En el universo de las lonjas de los futbolistas se sigue negociando hasta el amanecer. Nadie da su brazo a torcer ni nada por perdido. El Barça será cantera o será millonetis, pero habrá de ser.
El Real Madrid se encuentra con una inmensa alfombra roja por delante en busca de su segundo título consecutivo. Tiene tal equipazo que a veces se piensa que los suplentes aún son mejores que los titulares. Y el culebrón judicial de Cristiano parece sedado.
El Atlético de Madrid deberá esperar a Diego Costa hasta navidades. La sanción que pesa sobre los héroes de Simeone parece descartarles desde la salida. Pero fijo que seguirán sorprendiendo junto al equipo revelación habitual y de turno.
Nada se puede hacer. Todo por evitar. Los bares se animan y las barriadas van recuperando la costumbre popular. El fútbol es una religión y una actitud que asola a los demás deportes aspirantes al mundo de su reino.
La Liga más carismática del mundo aunque se haya emancipado Neymar Jr, ha tomado ya el mando de su vitalidad y de su ritmo. Si eres futbolista puedes ser feliz y olvidarte de la crisis del dinero. Si eres aficionado al balón redondo serás uno entre millones de españoles al que este deporte entretiene y transporta.
Se hablará de los árbitros, del defenestrado Villar, de la emoción de la reunión social, de las rivalidades, de los deseos y de las ilusiones mayoritarias. Porque el fútbol español se rige por esa magia desordenada en horarios pero firme en fidelidad y seguimiento. Y además, que nadie olvide que aquí está Messi, y el Levante que ha vuelto en seguida a primera, o que el Girona debuta junto a los grandes. Y lo mejor serán esos niños y esas familias con la camiseta calzada de su equipo favorito, porque ellos si verán ese pequeño dios de la ilusión de las cosas pequeñas.
-ELLOS SON EL FÚTBOL-

viernes, 18 de agosto de 2017

-EL POTENTE CAOS QUE GENERA EL ODIO-




De repente. Como un descabellado rayo del infierno. Como una aparición de terror. Como algo letal que ataca y causa muerte y dolor. Como una psicopatía de fanatismo tan perturbadora como caótica.
De repente todo por los aires. El descontrol. Cede la paz turística y masificada en las Ramblas barcelonesas para dejar paso franco a una estancia de insatisfacción y de locura. Porque una furgoneta está embistiendo a la multitud.
En medio del verano y caluroso, vacacional y desestresante, el mundo se vuelve cruel, extraño, desesperado y opuesto. Al revés. El mundo al revés se apodera de esa tarde atractiva y de ocio. El yihadismo cabrón vuelve a cubrirse de vergüenza. Ya la han liado de nuevo ...
Sociedad mediática. Demanda de información. No es fácil saber por dónde hay que empezar. Los móviles son armas de varios filos. El caos es poderoso e imperial si va lleno de mierda de odio. Todos a sobrevivir en unos segundos y a olvidarse de lo que es la desinhibición y la sonrisa y el placer. La situación se ha tambaleado como en un seísmo, y el paradigma ha sido demasiado brusco para poder ser asumido. El caos lleva la muerte, y eso no se aguantará jamás. Y se luchará valientemente desde la vida hacia el caos.
Muy poco sabemos de la génesis y de la estructuración yihadista rápida de una acción de guerrillas cuyos sujetos ni siquiera están fichados, o sobre los que apenas recaen escasos indicios. Es como si el caos tuviera pernada; como si apareciese un reto nuevo, o como si unos descerebrados cachorros adiestrados en el odio fanático de la sinrazón se hubiesen adueñado de las reglas del juego. Se perdió el juicio.
Ante los fracasos diplomáticos de las partes del conflicto larvado pero real, sin mesas de negociación ni referentes claros de quienes representan a los ejecutores del odio, el dribling del caos y la muerte se convierte en sencillo de hacer y hasta barato. Solo sabemos que todo viene del odio, y que tienen dinero para la guerrilla que proviene del petróleo o de la venta de droga. O, de muchas dudas inaclaradas ...
En el suelo yacen los cuerpos sin vida, y los heridos y familiares solo pueden estar en pánico. El terror y el caos dan juego y espacio a los villanos. En Cambrils preparaban más locura. Interceptados afortunadamente.
La tele se vuelve loca audiencia y las fuentes fallan una y otra vez. El fracaso es absoluto. Nos muestran imágenes de morbo de la barbarie para no tener que decirnos que no tienen ni puta idea de la estrategia mortal que estos desalmados habían decidido perpetrar en Barcelona. El periodismo se tambalea entre el caos general, y pierde rigor y credibilidad. Nadie parece enterarse de nada. Y la gente no sabe qué dirección de esperanza tomar.
Controlado el terrible hecho puntual, y definido el ataque desde el atropello fou de una furgoneta, aparece la policía, y comienzan las formalidades. Todos los políticos que se llevan mal, se unen y hacen frente Fuenteovejuna como humana prioridad. Rajoy es recibido con normalidad en Cataluña, y ahora no es cosa de enemistades. Lo importante es el control, el formalismo y la supervivencia.
Al día siguiente, escépticos y reales, los catalanes se lanzan tímida pero decididamente a sus Ramblas, a su Raval o a su entrañable mercado de la Boquería. Hacen bien. La vida sigue a pesar de esos canallas del odio. Y la inercia de la supervivencia ayuda mucho.
Lo malo es que esta película yo ya la he visto, y de no haber fallado los explosivos todo podía haber sido mayor aún. Sí. Esta película vomitiva y terrible ya la he visto. Y a mí no me convence que los chicos de la peli sean los policías. El odio cabrón no lo para una bala sino que la multiplica. Hay que trabajar y exponer. Explorar las causas de esa contienda y tener verdadera voluntad política de afrontar los temas.
-POR DIFÍCILES QUE SEAN-

jueves, 17 de agosto de 2017

- FINALIZÓ EL MÁGICO SHOW DEL GRAN USAIN BOLT -




No se veía algo así en el siempre severo y académico señor atletismo. Todo era rigor de universidad y una suerte de deporte elitista y apasionado que glosaban estudiosos de la fisiología y de la aventura increíble y en acción del cuerpo humano en un pista.
Solo los mitos perduran, y menos en este rey de los deportes en donde el gol o el triple son el récord mundial y a veces ni siquiera la medalla de oro de unos Juegos Olímpicos.
Solo nos acordamos de la magia de Bubka sin fronteras, del dóping de escándalo de Ben Jhonson, de los últimos metros de Carl Lewis en donde todos sus rivales se quedaban aparentemente parados, de aquel cuento amarillo de Beamon en Méjico o de los casi nueve metros de esta disciplina realizados por Mike Powell, del aplauso contagioso e incitador de Willie Banks, de las batallas de la mili en blanco y negro de los soviéticos, o del party del 1.500 en donde retozaban majestuosos Sebastian Coe, Steve Ovett, Cram, González, Abascal, Aouita o El Gerrouj. Y si me apuráis, del marchador Robert Korzeniowski, o de Gebraselasie el fondista de la eterna sonrisa ganadora ...
Todo lo anterior parece magno e increíble. Todo estrellas. Pero la magia estaba por llegar. Venía de la exótica Jamaica de Bob Marley, y pocos le daban carisma de seriedad o crédito. Parecía faltarle un tornillo a aquel chaval. Y en atletismo hay catedráticos que escriben tratados, y guettos cerrados de sabios, y ortodoxia, y la sala de estar que es el básico y oscuro por no divulgado tiempo de entrenamiento durísimo y constante. Metódico.
Lo del show en la seria élite de la credibilidad del atletismo estaba por verse y por pasar las oposiciones de un deporte severo y hasta cruel, y a la vez y con la natación seguramente la disciplina más lógica y básica de practicar, como es el lanzar, el correr o el saltar.
Usain Bolt hizo trizas todos los estigmas y estereotipos. Batió todos los récords mundiales de la velocidad, pero no se contentó con eso que es meramente deportivo.
Bolt fue el Muhammad Alí del Atletismo, y habrá un antes y un después de uno de los iconos más colosales y actuales de todos los tiempos. La gente que no le gustaba el atletismo, ponía la tele, y tras verle ganar asistía a toda la improvisación del show y de la magia de su contagiosa, pícara y potente alegría.
Usain Bolt, el "relámpago", el "hijo del viento", o como mejor se le apode, ha sido el único deportista del planeta capaz de paralizarlo todo por unos segundos y construír un personaje que se te pegaba a la sonrisa y al corazón. Y no solo porque batía unos récords siderales,-que alguno de ellos pasarán décadas para ser abatido-, sino porque era el jefe, el arquero, el chico jamaicano que divertía, que levantaba al público con sus cosas, que tras ganar siempre y bien se iba hacia las gradas y hacía sonreír a todos los Estados y a todos los espectadores del planeta. El icono inolvidable nunca defraudaba. Era un regalo y lo es. Algo inexplicable que Jamaica ofrecía al dios Atletismo y que le daba al circunspecto entendido un anexo de la fértil imaginación y desenfado del más grande atleta de la Historia como ha sido Bolt.
Un genio. Un genio como velocista, un genio como mediático, capaz de leer las preguntas y las certezas de los periodistas, abordable, con un corifeo leal casi brasileiro y universal que le acogía tras sus exitosas carreras como una familia de cariño bestial hacia él, y sobre todo, algo nuevo, sorprendente, relampagueante, inesperado, caribeño, actual, bailarín a su estilo, desenfadado, admirable, inolvidable, vividor y especial.
Ver una carrera de Bolt valía dinero y glamour. En Londres nos acaba de dejar. Se ha retirado. No ha sido el final feliz porque Bolt hacía tiempo que no entrenaba lo suficiente. Pero como mito, se ha convertido en la más grande referencia de este deporte.
- THANK YOU USAIN BOLT -

domingo, 13 de agosto de 2017

- DON MARIANO Y YO -




Como hoy en día no se suele informar de nada y en el barrio en donde nací, he vivido y vivo están teniendo lugar nada menos que tres actuaciones urbanísticas a la vez, mi lar aparece como rodeado por obreros y preparándose para una nueva cara de futuro. Además y todo ésto, en mi Valencia, en donde ha hecho el verano más caluroso seguramente de toda mi vida. Ha sido y está siendo la gran nota destacada. Y he de abrir en lo posible las puertas y las ventanas, y el estrépito es constante en esta mi barriada abandonada hace décadas a la especulación y en donde los señores del ladrillo han dejado de hacer fincas nuevas para dedicarse ahora a obras de menor entidad en los barrios degradados. Le llegó el turno al mío.
Decidí informarme. Vale la pena y es conveniente. En la zona de las galerías hay belleza y tranquilidad a pesar de los chicos de las terrazas y de sus perros sin adiestrar con las inevitables consecuencias. Por las mañanas puede oírse el canto mágico de los pájaros acallado por un loro o cotorra adquirido por algún vecino insensato.
Es hermosa la iglesia de mi barrio. Tejas azules del siglo XVII y un gran encanto. Y de repente, unos extraños andamios que ...
En la iglesia grande y hermosa de mi barriada, me recibió el coadjutor don Mariano. No le conocía. Ni le conozco. Es un hombre menudo, ya mayor, cortés, educado, sereno, de nervios por adentro, con don de gentes y gentil.
Muy dulce. D. Mariano fue muy dulce y hasta entrañable. Al principio me dijo que conocía la barriada y luego se contradijo y me confesó que él era de Sagunto y que le habían destinado a esta iglesia. Apenas conoce la zona.
Sí. D. Mariano me recuerda a aquellos curas de cuando a mí me bautizaron ahí, la primera comunión, la confirmación, las bodas de mis padres y tíos, o la misa por el fallecimiento de mi madre creyente ...
Yo, fui al grano con el abordable D.Mariano. Hice antes una pequeña cola, porque había gente de Latinoamérica que requerían de sus servicios. A todos cumplimentó con exquisitez, atención y cortesía. Todos se iban muy contentos del lugar.
- "Y, ¿a qué se debe esta ampliación de la iglesia cuando el barrio ha quedado desértico, D. Mariano?" ...
- "¿Cómo te llamas?" ...
- "José Vicente" ...
"No creas. Aquí siempre viene mucha gente, sabes? No diré que el templo se llena siempre, pero aquí esto está afortunadamente muy bien y con mucha más actividad de lo que crees ...", me lanzó bien y directamente el cura.
En el tablón de anuncios podía leerse, "licencia de ampliación" ... Y ante mi tesón dialéctico y mi afán de conocer, y tras decirle al sacerdote que yo había nacido ahí, me contó que era cosa neocatecumenal. En otras palabras, de los seguidores de Kiko Argüello, conocidos popularmente como los "kikos". Y, me advirtió D. Mariano, que esta corriente dentro de la iglesia está teniendo mucho desarrollo y predicamento en la ciudad, así como otras corrientes. Será anexo y con varias alturas el oratorio que se ha decidido proyectar.
Sí. Oído cocina. La Iglesia necesita fieles latinos, o de donde sea. Pero esa bella iglesia no puede estar vacía con lo grande que es, y no les gusta hacer los oratorios en el seno propiamente parroquial o en la espaciosa Sacristía, como yo le sugerí al dulce D. Mariano.
Lo malo es que las actuaciones urbanísticas atraparán al sonido de los pájaros y a la magia matinal, afearán la visión, y todo lo demográfico y de ampliaciones propone nuevas perspectivas. Pero ya está todo decidido.
D. Mariano siguió dulce, se nota que es de pueblo, se puso práctico, y me dijo que saliéramos por favor al templo desde la Sacristía por si la tentación del Maligno hiciese a algún descarriado de Dios entrar a robar o a hacer maldad.
Yo, traté de seguir inquiriendo ya en vano. D. Mariano estuvo poeta y seductor, y llevando las riendas del partido suave y dialéctico. Y, sabiéndose ganador de mi curiosidad, comenzó a mezclar historia y dogma, la riqueza y sabiduría del Altísimo con su estrategia, para no dejarme hablar y para que no le pudiera cortar.
En vano. Yo corto mucho. Pero me di cuenta de que D. Mariano a su edad ya no va a cambiar ni yo tampoco. Me habló un poco mal de los que no profesan su fe religiosa, y yo sonreí por adentro desde mi confeso ateísmo.
-EMPATE TÉCNICO-

miércoles, 9 de agosto de 2017

- EL P.S.G. QUIERE LA CUMBRE AL LADO DE NEYMAR. -



EL PSG parece el eterno Poulidor de los grandes éxitos y de las grandes citas internacionales. Pero París ha entrado sin rubores en la globalización económica de los dineros y no se resigna a los fracasos. El eterno dos galo, quiere intentarlo de nuevo y esta vez a través de la cada vez más estrella brasileira Neymar Jr. Desde su adinerado director económico, se lo ha birlado al gran FC Barcelona de Messi y Luis Suárez.
Francia y París siguen teniendo ganas de intentarlo y de codearse con los colosos del fútbol. Quieren ganar la Champions League, ya tienen al crack brasileiro y disponen de un valiente y fenomenal entrenador.
Los aficionados galos debieron conformarse con éxitos a nivel mundial pero a través de su equipo nacional. Aquellos formidables bleus bajitos cuyo centrocampismo era el arte de los Giresse, Tigana o Gengini, y la mestría de su líder y ahora preboste, Michel Platini.
Pero la Champions es muy golosa y no debería ser un caprichito del Bayern, Real, Chelsea o Barça. La France futbolística sabe que debe abrir las expectativas. Los aficionados también tienen derecho a concretar sus sueños como en su día su equipo bandera de La Marsellesa.
Los franceses juegan bien al fútbol, les gusta tocar y tener el balón, siempre han tenido jugadores de talento, pero les ha faltado un escalón de bloque y de competitividad para afrontar con éxito sus loables aspiraciones.
Se les ha acusado de blandos, de demasiado estéticos, y hasta de radicales frente a sus éxitos o fracasos. Al fútbol de club francés, le ha faltado creer en sus posibilidades y equilibrar el músculo adquirido por sus perlas de las Colonias con la contundencia de sus blancos natos.
Por eso han fichado a Neymar. Porque desean deshacerse de todo complejo. Porque Neymar,-y en año de Mundial-, lo que quiere es seguir divirtiéndose y esta vez sin jugadores amigos rivales de entidad.
Neymar  ha emergido tras el dios Messi como el mejor jugador de Brazil. Y es brasileiro puro, de ataque, de virguería y filigrana, de jogo bonito, de querer ganar y cabrearse cuando pierde, de uno contra uno, de dribling inverosímil y de una creatividad bien difícil de encontrar que no sea en el país de la samba.
Neymar es un virtuoso que quiere su aventura solitaria y que no le mezclen con nadie ni vivir a la sombra de un as. Neymar es más que individualista, excelente vividor como su amigo Alves que tiró de él, juguetón, y su edad le acompaña y fortalece. Neymar lo tiene ahora todo para soñar. Otra cosa será si se adapta a Francia, al París Saint Germain, al tacticismo de Unai, y todas esas cosas que se antojan retos quizá salvables.
Neymar quiere darle al PSG su primera Copa de Europa e igualmente al fútbol francés de clubes. Abrir el melón de los sueños, abstraerse del rugby del ancestro, y marcar muchos goles que quiebren el campo de dudas que constituye el mirar escéptico. Hay muchas dudas acerca del éxito del París, y todas ellas de excelente argumentación.
Neymar Junior se la ha jugado. Ha dejado a un club con solera como es el ex Barça de Guardiola, ha renunciado a mucho terreno conquistado y de prestigio, ha tomado otros rumbos, y se ha embarcado en una riesgosa aventura que puede tener final feliz u oler a castañazo espectacular.
Ha sido valiente el menino. Ambicioso y hasta inteligente. Su edad y proyección le permiten prescindir de los sofás de Camp Barça y llegar a una cultura futbolística que aún desconoce. Ahora Neymar deberá compaginar la Liga de Francia con los grandes combates de la Champions imperial. Lo va a intentar. Y para ello se abstrae, divierte y sonríe. Porque para empezar, esto se llama fútbol y es un juego. No habrá que ponerse dramáticos antes de hora.
¡SUERTE, NEYMAR!

sábado, 5 de agosto de 2017

- ÁNGEL NIETO, PADRE DE LAS MOTOS, Y UN CACHO DE HISTORIA DE NUESTRO DEPORTE. -



Recuerdo a un tipo de mi barriada que yo no tragaba porque tenía la manía de hacer todo el ruído del mundo con su vieja moto de buena mañana para irse a trabajar. Me costaba entender aquella pionera idea del triunfo por el ruído. Hasta que lo entendí.
El mundo empezaba a ser otro. Había sed de libertad y de cambios, de ingenio, de innovación y de buscar otras formas para ser feliz. Es una de las claves de la aceptación progresiva del ruído y de la sofisticación utilitaria y comercial de las motos hasta hoy.
Ese tramo lo impulsó y lo hizo épico y mediático el mito Ángel Nieto, que nos acaba de dejar ante la consternación general.
Ángel Nieto no arrancó y normalizó solo las motos, sino que les dio velocidad y prestigio de ganador. Querer ser motorista en los setenta y antes, era ser un poco majara, que diría el gran escritor canario Juan Cruz que transcribió una literalidad del genio de Zamora.
Los tiempos estaban por otras sendas, hasta que Ángel Nieto se metió y se movió entre talleres mecánicos, irreductible y convencido. Soñaba con ser motociclista, con hacer ruído rápido y ganador, no le importaba el sacrificio ni la dificultad, era un echado precoz para delante; una especie de montañero del asfalto y de los circuitos.
No era nadie y apenas tenía nada. Su familia, unos trabajadores. Su futuro, una incógnita, pero su pasión loca y maravillosa era montar una moto y ser protagonista de una vida diferente y plena. Fue, es y será especial.
La velocidad del ruído de la Derbi del zamorano y madrileño Nieto, significaba una brillante victoria que le harían inmortal para esa loable actividad de culo inquieto que es ser motero.
Ángel hacía ruído y despertaba a una España aburrida y en blanco y negro. Santana, Ballesteros, y un tipo bajito y decidido apellidado Nieto. Él.
Y España sacó rendimiento de la traca del tubo de escape de la mítica aventura del 12+1 veces campeón mundial, y se volcó con él como se hizo con el morrosko Urtáin y hoy con Márquez, que parece su sucesor.
Ángel Nieto fue una lagartija imparable de vitalidad. Un maravilloso chuleta, exhuberantemente popular, con un extraordinario fondo humano que se fue desvelando cuando finalmente se hizo cuarenteañero y dejó sus motos de leyenda.
La segunda parte de la vida de Nieto, fue tan espectacular como la primera. Porque su carácter audaz, arrollador, campechano y siempre insatisfecho, le llevó por todos los caminos de su gran pasión. La moto ganadora fue el símbolo de su vivir. Nieto fue al final un bon vivant. Un tipo que lo saboreó todo de la vida.
Que,fue locutor de la tele, que viajó, que disfrutó de su familia e hijos, que tenía cariño y amigos por todos los sitios,y que a pesar de su fama de duro y de individualista con esa melena ahora ya cana, fue capaz de ser diplomático y de no traspasar líneas imposibles e innecesarias.
Ángel fue un hombre tremendamente laborioso y se adelantó a un tiempo casposo y cerrado. Siendo épico y de leyenda lo que hizo sobre la moto, todo lo demás de su vida fue igualmente espectacular y exitoso.
Era su filosofía. La filosofía de este genio imparable que asombró internacionalmente al mundo del motor fue simple y al tiempo, compleja. Curraba como un salvaje, y por lo tanto lo ganaba todo.
Y a la vez se caía, los huesos,se hacía mucho daño en una pierna, le cosían en caliente y se subía al micrófono del circuito para advertir al público que no se fuera porque la carrera que le quedaba la iba a correr, la corrió y fue de nuevo campeón mundial ...
Esa hazaña no está al alcance de tipos normales y precisa para su concreción de genios apasionados y heterodoxos. Esa es y ha sido siempre la gran magia de Ángel Nieto. Saber compaginar lo fácil que hacía lo difícil,y a la vez tratar de no darle demasiada importancia o demasiada vanidad. Porque la vida siempre vuelve a hacer ruído y sale directa hacia el futuro. Porque Ángel también supo ser futuro.
-UNA PENA SUS 70 AÑOS-