miércoles, 23 de abril de 2014

- EL AUTOBÚS -



Subí a aquel autobús. Tuve suerte. Habían muchos asientos vacíos. Lo que pasa es que no me sentí cansado y pensé en los demás. En que, seguramente, subirían ancianos y niños en paradas posteriores, a los cuales les serían mucho más necesarios que a mí. Por lo que me cogí a una barandilla y permanecí de pie.
Poco a poco y en efecto, el autobús se fue llenando de gente de todas las edades. La verdad es que apenas me fijé en sus rostros. Me limitaba a mirar por entre los ventanales el paisaje urbano de mi ciudad. Conocido y amable.
Sí. El autobús, se llenaba. Y el conductor abría una y otra vez la puerta del auto, indiferente al agobio que en el interior comenzaba a producirse.
Me extrañaron dos cosas sobremanera. Una, es que no se apeaba nadie en las sucesivas paradas. Y otra era que nadie hablaba. Había una especie de extraño silencio cómplice. Todo parecía dar igual.
Estupefacto y tímido, yo tampoco decía nada. No protestaba y me dejaba llevar. Hacía calor. Mucho calor. Pero nadie hacía por abrir las ventanas para que corriese el aire. Seguía subiendo la gente. El agobio, empezaba a dar paso franco a lo inadmisible y a la agresión de los espacios. Nadie tocaba la señal de parada para apearse. Aquello comenzaba a semejar una trampa.
No había apenas miradas cruzadas entre nadie de los viajeros. No parecían siquiera tener alma, y defendían ordenadamente sus más que reducidos espacios personales. Y aunque no hacían amagos o ademanes de tocamientos o actos soeces, cada vez se iban apretando con más y más fuerza los unos contra los otros. Me empezaban a hacer daño con su actitud.
Hice lo posible por contenerme, hasta que por fin rompí a vida y le grité como pude al conductor. Le pedí por favor que hiciera algo, que se percatara de lo que estaba sucediendo, y que decidiera de una vez soluciones inmediatas.
El conductor no hacía el más mínimo caso. Solo volvió tímidamente hacia mí su cabeza, esbozando una terrible y suave sonrisa. Se disponía a abrir de nuevo la puerta, para que entrara todavía más gente.
Entonces, me dirigí a los viajeros que me acompañaban en el autobús y me di cuenta y me di cuenta de que parecían robots hechizados. No se movían sino egoístamente, para acaparar todavía más los ya nulos espacios. En otras palabras, todo cuanto sucedía les daba igual ...
No parecían humanos a pesar de tener facciones de gente normal y de aquí. Semejaban una suerte de proyección de la sonrisa perversa y tímida del conductor. Lo único que deseaban era aplastarme. Matarme. Y sin decir ni una sola palabra, ni un gesto, ni un comentario; ni siquiera una amenaza ...
El dolor que sentía era tan enorme al estar siendo aplastado, que mis gritos comenzaron a apagarse dejando paso a los gemidos por falta de oxígeno. Perdí el conocimiento. Y cuando tiempo después lo recuperé, me quedé boquiabierto. En el interior de aquel autobús, solo estaba yo. El conductor había bajado a tomarse un café, y los viajeros asesinos que abarrotaban tiempo atrás el vehículo ya no estaban.
Pensé si todo habría sido un mal sueño. Pero lo que hice fue dar un salto, bajándome del auto. Y decidí marchar a casa caminando y preguntándome cosas asombrosas. Cuando llegué a mi lar, me desnudé y me miré al espejo. Mi cuerpo estaba lleno de moratones y escoriaciones.
-NO HABÍA SIDO UNA PESADILLA-

lunes, 21 de abril de 2014

- NOCHE -



Noche entre tú y yo, noche cercana. Noche apasionante y de comunicación en donde se van abriendo los sentimientos y la habitualidad. Noche real, deseada, apasionante, realizada, de presente, de elección y también de futuro.
Noche de nosotros, de experiencia y de repasarnos. Noche de dos seres adultos que hacen el afecto y la aceptación. Noche que surge como una magia en la vida. Noche de futuro y de proyectos, noche de deseos y de gratitudes. Noche blanca, y clara, y de piel suave de sirena, y enigmática y siempre luchadora.
Noche natural, noche imparable y nuestra, noche mediterránea y al alcance, noche en tren camino de unas flores, noche de expectación y recibimiento. Noche de nuevas y de saludos, y de preguntarnos por nosotros mismos, y de nuestro ocio, y de nuestra salud y de buena parte de nuestro todo.
Noche cómplice, única y compartida, noche de plantas y de consejos, noche de escuchar, noche de contención con nuestros nombres y apellidos, noche unisex, y de morfeo amenazador pero compaciente, y de la mesa de una cartomante que todavía no puede saber nada de nada.
Noche de enigma en la mirada de tus ojos, noche de tu carácter especial y práctico, noche de tu ternura femenina y de tu fijarte en todos los pequeños detalles, noche coqueta e ilusionante. Noche entre nosotros, apertura de un manantial de buen corazón que ríe y que también algunas veces se emociona.
Noche que tú sabes y que yo admiro, noche de no cansarse nunca de estar juntos, noche soñada y verdadera, noche con los efectos especiales que tú quieras, noche de verme y de sentirte, noche serena y exclusiva, noche que le puedes contar a tod@s los que quieras.
Noche necesaria, noche de cena, nuit de maison, noche de cerrar las ventanas y de no hacer ruído, noche de vientos calmados y de precauciones encontradas, noche de vientos calmados y de precauciones encontradas, noche que nunca pudimos sospechar, noche que habrá y seguirá habiendo. Noche de seguridad.
Noche de madrugón y familia, de despertarse al día siguiente dispuestos a gustar y a complacer, noche de mí, y de mi imagen proyectada en tu corazón, y de tus besos en cariño, y de mis gracias por estar ahí, y de una imaginación que nunca deberá desbocarse.
Noche mejor, noche de playa y pies descalzos, noche de faro y padres, noche de sol y claridad, noche de palabras pensadas, noche de darme tu mano y tu abrazo, noche de cerca, noche de estrellas, y de luz, y de luna llena, de marea alta y de agua más viva.
Noche de creación y consenso. Noche esperada y aguardada, noche de archivo y cookie, noche B, noche de internet y antivirus, noche de las historias que me cuentas, noche de mis sonrisas elevadas en mi crear, noche mía de orgullo.
Noche de tí, mujer. Noche de tu libertad y de mi halago. Noche de letras para los dos, y para las semanas, y para las horas, y para los meses, y para cuando tú quieras, y para cuando todo sea bonito entre nosotros.
-NOCHE EN EL DÍA-

sábado, 19 de abril de 2014

- TERNURA COMPRANDO -



Asumo mis cosas. Mis responsabilidades. Es sábado. Sábado Santo. Pero en realidad solo es un sábado asumible e inaplazable. La nevera se me ha vaciado. No me gusta ir a comprar. Pero tengo que sobrevivir. Y, qué mejor modo de sobrevivir que siendo coherente. No se puede vivir del aire ...
Mis rodillas cansadas. Es igual. Vienen dos días festivos consecutivos. Me atrevo a rehacerme a muchas de mis quejas. Me ha costado subir mis tres pisos sin ascensor cuando llego leso tras los cuidados de mi madre senil. Pero decido ser rebelde. Me visto nuevamente, cojo dinero, y vuelvo a bajar a pie dichos tres pisos.
Mucha responsabilidad ser uno mismo. Estoy feliz y nervioso a un tiempo. El Mercadona. Y los alimentos que voy a necesitar para unos días y alguna semana. De modo que decido tomar un papel para que no se me olvide nada. Y, a comprar ...
Sí. Porque cuando más pronto lo tenga cerrado, mejor y más tiempo de ocio y de descanso lograré tener. Me gusta mucho pasar miedo de dinero. Soy pobre y me gusta sentir esa responsabilidad. Lo necesario. Solo voy a comprar lo necesario que más barato haya. Ni hablar de un euro de más. Me gusta asustarme por una buena idea.
En el Mercadona hay poca gente a esas horas, y hay que tener cultura de retentiva para saber dónde están las cosas. Han recortado personal, y si le preguntas a alguien que anda cansado y que no tiene por qué comprender tus bisoñeces, mal asunto. Fruncirá el ceño, y me liará aún más.
Lo que pasa es que esta tarde he tenido suerte. Porque la gente del súper es cordial y simpática. Me lanzo sobre la pescadería y la encargada del pescado me persigue. Me pregunta rápido qué es lo que quiero, y yo acierto a decirla con sonrisa creíble que solo estoy mirando y tal ...
Los precios. Eso es lo que me interesa. No llevarme el gran disgusto del dinero imprevisto y casi siempre intrusivo y sorprendente. Llamo a la pescadera, y hay buena comunicación. Todo perfecto. Gracias.
Ahora hay que buscar en dónde están los diferentes alimentos y productos que necesito. Nada fácil cuando no te hace maldita la gracia estar allí.
Una clave. No mirar demasiado los tiempos y el reloj. Pensar que ando exhuberante de holguras y meditaciones. Imposto lo menos posible. Y, así, cuando menos me lo espero, recuerdo cosas. ¡Hostia, los macarrones, los huevos, la sal, está todo ahí! ...
Si me meto en la sección de perfumería y hogar, se me olvidarán las botellas de agua. Todo se acabará convirtiendo en un totum revolutum. ¿O no, hombre? ...
Sale todo bien, salvo cuando el cajero me dice que son treinta euros y muchos céntimos. ¡Cago en diez! Todo está carísimo. Absolutamente, un timo. El gran timo del mercado y de la realidad. Porque mi realidad me sabe a veces a timo y a broma macabra. Mas solo es una impresión desde la adversidad. A todo el mundo le pasa lo mismo. Sin duda que el afrontar los pagos, es el fatídico momento. Todo el mundo se derrumba un tanto ahí. Fijo.
Salgo del supermercado cargado con dos bolsas que pesan más que el dolor en mis rodillas. Y una vez en casa cojo papel hilo y hago mis raciones y las meto en el congelador. ¡Conseguido! Ahora ya puedo con propiedad tumbarme a la bartola y en el ocio. He sufrido, pero he sido audaz.
-NO ES POCO-

viernes, 18 de abril de 2014

- GABO PEGADO A LA GRANDEZA DE SU MACONDO -



Gabriel García Márquez. Me da todos los apuros escribir acerca del mito de las letras. Mi escribir se ruboriza ante la magia de un coloso. Ha sido el último más grande que honró a Miguel de Cervantes Saavedra. El mejor. El maestro y la gran referencia.
Pero yo no soy crítico literario ni nada de éso. Solo soy un eterno aspirante a escribidor. Y soy feliz escribiendo y creando mis romancerías y mis características. Dejo pues a los que saben, que glosen sus "Cien años de soledad" y toda su magia creativa. Yo, hablaré solo de cómo le percibí. Con permiso y respetos, Maestro ...
Veréis. Sinceramente, yo lo que destaco a través de Gabo, es la ruptura de todos los estereotipos entre nosotros los blancos, y los españoles, y los europeos. La desaparición de las razas en literatura.
Sí. Los indios ya no podían ser seres menores. Porque de repente un colombiano bajito e irónico desafiaba a todo y a todos. Sí. Un desconocido, uno de otra raza, un pobre, un estigmatizado por unos esquemas brutales decidía ser valiente. Y enorme podía ser. Y se sacó de la magia y de la manga una cosa llamada Macondo, y un lenguaje nuevo y lleno de dinero de talento. Macondo, otra realidad dentro de nosotros todos, un nuevo río de fertilidad y de inteligencia que parecía convivir o cohabitar con una realidad frustrante y hasta lejana.
La magistral provocación de García Márquez sonaba a primavera suave y potentísima. Creaba como un dios. Imaginaba y contaba con la energía y la suavidad de los inimitables y de los elegidos. ¡Insólito! ... ¿En la América Latina de su Colombia, de sus Méjicos, de su Cuba de Fidel, y en todos los sitios donde le entendíamos, podían pasar cosas tan destacadas?, ¿podía jugar en la NBA y en el Olimpo de otros pueblos insolentemente calificados de superiores? ...
Sí. Esa afirmación jodió mucho. El bajito y elegido Gabo, demostró la sangre expresiva, y que las letras podían ser una excelente aventura de reivindicación. Y salió el boom de la literatura latinoamericana, el cual ya nadie en su sano juicio puede llegar a discutir.
Gabo subió a la montaña, y una vez coronado el pico y la cumbre les dijo y nos dijo a todos desde la libertad que hiciéramos el gran favor de acceder también a la gran atalaya. Y desde ahí, nos mostró con sabiduría y como un Moisés especial, toda la dignidad hurtada y secuestrada. Y, posible ...
García Márquez reconquistó América, y Europa, y a todas las almas talentosas y sensibles. Con la facilidad de su ingenio nos mostró que nuestros activos pueden ser imparables en su magnificencia. Y que la vida es bonita, y que hay que inventar Macondos, y realismos mágicos, y compromisos combativos, y políticos reales, y nunca perder la retranca y su ironía serena de la gran sonrisa de la paz.
Ahí queda su traje regional en Suecia con los blancos cuando el Nobel, reivindicando todas las potencias mayúsculas latinoamericanas de la lengua castellana. Su raíz personal y enorme.
Se va un gran padre. Un Mandela del escribir, un combativo irónico que abrió mundos y ciudades. Y que despreció las guerras, las injusticias, y que se rió a su estilo de todos los grandes canallas.
-MI EMOCIÓN-

jueves, 17 de abril de 2014

- EL REAL CUMPLE EL GUIÓN Y LE GANA AL BARÇA LA COPA DEL REY -



Nada de sorpresas ni de cosas extrañas. Ganó el mejor. La solidaridad se impuso a la imaginación. La frescura, a la creatividad.
El Real Madrid puso cara de atleta valiente. En cambio, el Barcelona jugó a lomos de su seriedad y de su ausencia. Anodino, previsible y finalmente perdedor. Justo perdedor.
En Mestalla se puso todo lo que hay. En el tapete se vio la auténtica realidad. El Real sabe dominar las ausencias. Y el Barcelona se deprime en los vacíos. Se pone gris y extraño.
Ha sido un choque animoso y emocionante, pero bastante desigual. Lo que hace grande al fútbol y a las finales es la incertidumbre de la emoción y de la pasión acerca del qué podrá pasar. Por eso se llenó hasta la bandera el añejo Mestalla de mi Valencia. Porque al principio nunca sabes, y sin sueños estás perdido.
Los púgiles salieron a la lona con sus realidades entre las mochilas. La mirada de los blancos es la del guerrero audaz que se da a la batalla y que porfía entre el devenir y el anhelo.
Los de Martino salieron con defensa de mendigo y portero exótico. Cosa que aprovechó bien el zanquilargo Di María para estrenar el marcador previsible.
Ahí empezó la tontería y la impotencia azulgrana. Cositas inacabadas de Neymar, y estrategia consistente en los de Carlo Ancelotti, que fue otro ganador ayer.
En el bosque necesario que plantó el técnico madridista, el Barça solo debería encomendarse a las nostalgias.
Cristiano Ronaldo no podía jugar. Pero, Messi, no se sabe muy bien qué diantres estaba haciendo en el campo. Leo es una sombra negativa y hasta gandula del eléctrico as y número 1 que ya conocemos. No es él, no se puede confiar en él ahora, no mueve el trasero, no tiene ilusión, y es difícil saber en qué piensa. No compite ...
El joven Bartra distrajo algunas potentes realidades con el cabezazo inesperado del empate a uno. Todo un espejismo y una gran mentira. El galés y velocísimo Gareth Bale hizo un sprint atlético y sentenció la gran final española de la Copa del Rey de fútbol. Se acabó todo, a pesar del postrero tiro de Neymar al palo con toda la portería para él. Lamentos y habladurías de bar.
Fue un partido tenso y temeroso. Como lo es toda gran final. Pero el Barça siempre pareció en el suelo y sin capaz de levantarse en exceso. Depende tanto de Iniesta y de Messi, que cuando ambos cracks se capan, entonces todo lo demás se vuelve demasiado cómodo para su eterno y magno rival.
Paraguazos metafóricos le lloverán al "Tata". Parece amortizado y el gran chivo expiatorio. También Leo Messi se merece un broncazo a pesar de que la luz de la Liga sigue por ahí.
No tiene más el Barça y hay que asumir. El Real Madrid se limitó a hacer los deberes. Lo que le mandan. Lo que tiene que hacer para cerrar los partidos y para llevarse el orgullo del trofeo a sus centenarias vitrinas. ¡Alea jacta est! ...
Felicitar a la regularidad del Real de Carlo Ancelotti, que ya merecía un éxito tras una gran temporada. Han sido los mejores de la Copa de España, y su ejemplo se ha llamado en este torneo éxito total.
¡ENHORABUENA, CAMPEONES!

martes, 15 de abril de 2014

- EL PENALTY -



No lo esperaba. Pensaba que todo era más fácil y más seguro. Yo, solo era un jugador más del equipo. Prácticamente, un juvenil que se había hecho con la titularidad en el puesto de centrocampista defensivo. No me sentía un líder. No puede ser. No tengo esas características. Por eso a veces no comprendo que sucedan algunas cosas.
Aquella final era muy importante. Miles de seguidores habían puesto mucha ilusión en élla. Teníamos bastantes posibilidades, ciertamente, pero debían ser seguramente mis consagrados compañeros quienes marcaran las diferencias y no yo. Parece lógico.
Me quedé estupefacto cuando el capitán del equipo me miró y me convocó. Nuestro delantero centro acababa de ser derribado dentro del área contraria, y el árbitro había señalado el correspondiente penalty. Y mi capitán decidió llamarme. Quedaban solo unos minutos para que se acabara el tiempo reglamentario. Se me dijo que era mi oportunidad. Que, si me animaba a lanzar tal pena máxima, podía entrar en la leyenda y en el éxito rotundo. Cambiar mi vida, y proyectarse toda ella hacia los éxitos y el dinero facilón y evidente. Todo dependía de mí ...
Yo, devolví la mirada al capitán. Mis mirares eran de estupor y dudas. Nada de resuelto convencimiento. Pero el capitán no se inmutaba y buscaba mis respuestas esperadas. ¿Qué iba a hacer? Le dije que sí, que yo, que yo tiraría el penalty, que bien, que perfecto, que sí, que vale, que voy, que déjame la pelota ...
Siempre sorprendido. ¿Yo iba a decidir una final? Pero, si yo no estaba mentalmente preparado para disponerme una cosa así. ¿Por qué es que los especialistas en penaltyes de mi equipo podían consentirlo? Nunca he creído en los relevos espontáneos ni en las innovaciones apresuradas e inesperadas. En, los arrebatos ...
Mas la realidad, se imponía. El silencio era un clamor de expectación y nervios. El gran Estadio había enmudecido dejando paso a todos los diversos y posibles pensamientos. Cerré la mollera ...
Tomé el balón y lo deposité en el punto fatídico. Casi no quería mirar hacia adelante. Estaba tan aterrado que decidí bajar la cabeza y clavarla en el cuero. Escasísimos segundos después, el árbitro hizo sonar su silbato. Había llegado el gran momento. Mi gran y angustioso momento.
Alzé la cabeza. Decidí que aquello no podía ser una portería de fútbol. El portero, era enorme y tenía una envergadura de brazos propia de un atleta de la NBA. Todo era demasiado pequeño. Como su fuese una minúscula portería de hockey sobre hielo. O, algo así ...
Tomé la atolondrada y definitiva decisión. Jamás tiraría a colocar. Cañonazo, y se acabó ...
Me acerqué el balón y solté un grito de furia. El disparo se me fue a las nubes. Y todos se enfadaron aunque lo disimularan. Mis enemigos contrarios bramaban de alegría. Momentos brutales e inolvidables ...
Llegó la prórroga y sin goles, y en la tanda final y preceptiva de la lotería de los penaltyes,-en la que por supuesto se me dijo que yo nada-, nos ganaron y perdimos cruelmente dicha final. Yo, me sentí un culpable y un ser despreciable. El verdadero artífice de la catástrofe era yo. Sin la menor de las dudas. El gran fútbol solo es responsabilidad en los duros momentos, de los elegidos. Ganadores, son otros ...
Cuando llegué al vestuario, me esperaba el Presidente del club. Pero no para consolarme. Se limitó a decirme con seriedad: "¡Chaval, búscate equipo porque aquí no vas a seguir!" ...
Asentí con la cabeza. No seguí y me dejé el fútbol. No se acaba el mundo ahí.
¡QUÉ CARAMBA!

lunes, 14 de abril de 2014

- JESÚS, ESE SER MEDIÁTICO -



Es la semana de Jesús. La semana de la tradición religiosa católica. Y en medio de toda élla, Jesús de Nazareth. El hijo del Dios. Ahí. En la cruz. Subiendo el Gólgota de las calaveras en la injusticia romana de la que se libró Barrabás. ¡Oh, Pilatos! ...
Todo el imaginario teológico-religioso se desborda y llena las pantallas y los momentos. Jesús es Superstar. Jesús está en las películas de Mel Gibson, y en Ben Hur, y en todo el clasicismo de Cecille B. DeMille o Zefirelli. Jesús está sufriendo clavado en unos maderos con cara de agonía summa.
Jesús, el enviado. En medio de creyentes y ateos, el revival del nazareno es como una necesidad de golpe de conciencia en un mundo desesperado, cruel y lleno de guerras. Jesús y su imagen abundante y presentada, significa nuestro lado bueno. Nuestro buen yo. Nuestro niño puro que sabe que está haciendo daño al otro o que puede hacerlo.
Vivimos la semana en la que se comercializa la idea de Jesús. Es el momento más alto de su recuerdo. La víctima y el que resucitará. El que dará sopas con honda a los mercaderes del templo, o el que pondrá en solfa muchos asertos del impecable Sanedrín judío. Revolución y paz.
Es el traicionado y el animador. El que será imitado y sacado en procesión en los Pasos de España. Andalucía, Castilla, y en casi todos los lugares de mi país sacarán a los Cristos, y atraerán a gentes de todos los países. Nuestro clima especial propicia la avenida de foráneos en busca de exotismo, sol y luz. Y hasta en Filipinas son literalmente bíblicos y se crucifican en penitencia y todo. Se hacen daño tratando de recordar y de reconocer los pecados. Es el momento social de confesarse y de decirse la verdad. Mejor que en otras situaciones y circunstancias. Látigos y contricciones, sufrimiento y deseos de placer y de recompensa. Eterna protección y también hipocresías.
Jesús es el personaje trending topic de la actualidad. Y en torno a él ahora la gente se mueve y aprovecha sus laborales tiempos de ocio. Los coches a millones invaden las carreteras en busca de relax y de desconexión. Y el viernes en la turolense Calanda, una tremenda tamborrada estremecerá en terremoto los tímpanos de los bisoños y sorprendidos. Solemnidad entre los viajeros.
Jesús. Todos los abriles sale Jesús de las sacristías y se hace presencia activa  en el escenario de las inercias y de los atavismos. Jesús da el banderazo de salida del recuerdo de lo que somos nosotros mismos y de lo que podemos ser. Es un referente ético según las Escrituras. Idea que está ...
En realidad no sabemos apenas nada de Jesús. Pero está por ahi. Por los sitios más inimaginables. Por los recovecos de nuestra vulnerabilidad. Es una especie de guerrero ganador que sufre, pero que nos hace confiar en nuestro rehacernos.
Jesús es actualmente una gran utopía incluso para la izquierda ideológica. Nadie pone hoy en día la otra mejilla cuando recibe un impacto. Porque la supervivencia exige leyes y autoprotección, coach y trainers, psicólogos y orientadores, profesionales y retos, abrazos y cordialidad, realismo y 2014, actualidad y acierto, coche nuevo y novedosos enigmas para descubrir, hermosas playas y señoras de bandera, niños correteando por los senderos, y toda la paciencia del mundo. Porque Jesús siempre ha de resucitar.
-DE ENTRE LOS MUERTOS-

domingo, 13 de abril de 2014

- TODOS CONTRA EL "TATA" MARTINO -



Dentro de la gran frustración y el mal rollo que hay en los seguidores y simpatizantes, un foco común apunta a lo inmediato. Al entrenador de las desilusiones. Al más fácil. Al "Tata" Martino.
Hay mucha nostalgia. Siempre la hay cuando te mal acostumbras a ganar. Y no digamos cuando además de estar casado al triunfo y al resultado, ves que ni juegas bien y que no está la ilusión. Que alguien se ha llevado la alegría al error de la frialdad.
Y entonces, en lo primero que piensas es en la grandeur. En la época mágica del Pep Guardiola. Y empiezas a impacientarte y a comparar. Y sabes que eres el FC Barcelona y no nadie menor. Que el Real Madrid aguarda en la final de la Copa del Rey en Valencia este próximo miércoles, y que hay que hacer algo inmediato. Y te sale el dedo y el grito. Ésto, es pasión.
Han sido algunos años de transición y de inercia, y ves que parece que todo se va diluyendo. Todo. Todo parece abúlico y sin brillo. Cuesta mucho incorporarse en medio de esta chamusquina a funeral. Un cementerio nunca puede ser una bufanda o una fiesta. Además, el fútbol es un tren AVE que no puede detenerse en el año sabático, y las pausas son antitéticas y vanas. Hay que inventarse algo y levantarse. No seguir así, porque no es bueno para nadie.
El equipo sin defensa, encaja un gol en seguida y ya no levanta la cabeza. Está roto y desmadejado, vulgarote, raro y sin moral. Sus rivales eternos como el Real o el Atlético le esperan desde el cielo buscando una orgullosa e histórica carroña. Le saben vulnerable.
Esto de la vulnerabilidad es lo más preocupante. Un Barça sin oxígeno y a jirones, no puede competir ni aspirar a lo mejor. A lo que siempre ha sido.
Al "Tata" le llueven las hostias hasta en el carnet de identidad. Camina hacia su Gólgota particular entre estaciones de frustración y de desconfianza. La depresión general le lanza el rayo endemoniado. Quieren sangre e ira. Le descalifican y ya no le perdonan. Le dicen que quitó a Iniesta y malogró a Pedrito. Que es muy mal entrenador y que carece de la sal necesaria para ganarse a un vestuario que sabe a rayos equis negativos. Que jamás se le debió fichar porque es malo, y que por favor que se vaya y que fichen a otro. Pero, que este señor abandone Can Barça de una puñetera vez antes de que nos inocule un morfeo insoportable de tedio y de sensaciones vanas e inanes. ¡Ya! ...
Yo considero que el "Tata" tiene culpa de lo que pasa. Pero que la verdad del fondo ha sido una directiva que no ha sabido renovar al equipo con buenos jugadores ya hace años, y que ahora y de forma repentina se desmorona una gran mentira.
Ha sido la directiva de Rosell y los suyos. Su incapacidad para planificar los relevos y los despidos, y para prever los futuros que ya son un presente descomunal y feo.
No se ha hecho nada en Can Barça en muchos años. Demasiados. Se ha estado gandul y oportunista, y ha hecho falta látigo y decisión. Mover en los despachos concreciones, y asumir que todo se modifica hasta en las cosas del Olimpo futbolístico. En otras palabras: renovarse, o morir. Y mientras se está vivo, toca arremangarse y dar todo lo que se tiene. Como por ejemplo este miércoles en Mestalla y en un partido del siglo más.
-SACAR EL ORGULLO-

viernes, 11 de abril de 2014

- LA "PELOS" Y LOS RECUERDOS -



El otro día vi a la "Pelos". Una mujer bajita y problemática, una niña grande y cargada de problemas de desesperación e inmediatez.
Y al verla me hizo pensar en unos tristes momentos que estaban teniendo lugar en mi barriada, y que yo asistía a tales hechos con una distancia que parecía marcar mi triste y nostálgica resistencia.
Porque que en el patio de al lado hubiese ya gente como la "Pelos", significaba que la degradación general de mi barrio comenzaba a ser un hecho. Ya era un hecho. Pero yo prefería pensar que los problemas de esta gente solo serían puntuales y anecdóticos.
¿Cómo iba yo a pensar que mi barrio se perdía? ... Aquello no podía estar pasando ni pasar nunca. En mi barriada no sucedían cosas desagradables de violencia. Nunca. Raramente alguien se salía de madre. Nos conocíamos todos. Padres, abuelos, nietos, etcétera, constituíamos una especie de pequeño pueblito enclavado en medio del Centro Histórico de mi ciudad.
En todo caso, alguien se enfadaba. Pero no se pasaba de algunos gritos o de algunas malsonantes palabras. Había respeto, miramientos y educación. Había consideración, tolerancia y delicadeza por lo nuestro. Estábamos aún encima de nuestras raíces, de nuestra cuna, de nuestros lugares entrañables y propios. Con nuestra propia idiosincrasia, y con un mayoritario dominio de mi habla valenciana.
Pero, ese mundo, evolucionaba hacia otras cosas y lugares. Los hijos de los ancianos buscaban cosas nuevas y abandonaban el barrio a su suerte. Y cuando los abuelitos fallecían, entonces todo lo anterior acababa pareciéndose a un mero recuerdo histórico. Y en ese momento llegaban al barrio personas simplonas e impertinentes como la "Pelos". Y comenzaban las grescas abiertas y los desencuentros imposibles, el lumpen y la menoridad.
Mas lo más gracioso es que yo no vivía con una gran preocupación lo que sucedía. Yo no aceptaba la muerte de mi barriada, su especulación, su ancianidad, ni sus malas formas. Para mí, gente como la "Pelos" era como personas que estaban por allí y que llenaban mi barrio. Yo me conformaba con que mi barrio se llenara, y no me podía plantear el gran abandono y el final de un tiempo que se producía. Necesitaba vidilla y sucederes, ruído y vitalidad, movimiento, y atisbos de relación en común.
Era muy duro aceptar que mi barrio se quedara triste y solo. Ignorado y vendido a las inmobiliarias, como una isla preciosa y a la vez inopinada y finiquitada.
Ahora, os confieso que no sé qué hacer con los nuevos vecinos que van viniendo a repoblar mis calles y que proceden de familias bien, en busca de alquileres llevaderos o de apuestas personales de nuevos rumbos vitales y actuales. Aún no les quiero del todo. Solo les voy aceptando, y sanseacabó. Todo para mí es nuevo en éllas y en éllos. He de tenerme paciencia y renovarme yo también.
Por éso todavía y temerariamente, me siguen fascinando un tanto positivamente gente como la problemática "Pelos" con su marido y sus hijos. Porque a los malos conocidos ya les conozco y nunca ya me van a sorprender demasiado.
Pero reconozco que de mi barriada solo quedan las fincas remozadas y bien poco más. Ahora son otras vidas, y otros tiempos, y otros modos de pensar, y hasta clasismos y otros estractos sociales en el mío. Ya no somos una barriada obrera, sino en transición hacia otra cosa.
-ES LO QUE HAY-

jueves, 10 de abril de 2014

- EL ATLÉTICO AMARGA AL BARÇA= ¡ A SEMIFINALES ! -



Me alegro por el Atlético de Madrid. Más que justo triunfador. Porque para ganar, se ha de ser serio y consistente. Peleón, ambicioso y tenaz. Hambre de éxitos, y convicción en sus realidades.
Estos son los grandes activos de este rutilante y poderoso Atlético de Madrid del "zorro" Simeone. Perfecto y combativo. Preparado para toda lid. Saboreador del éxito.
En cambio, el Barça ... Algunas ruinas de Pompeya. Demasiada dependencia y nostalgia. Una sombra y un vano deseo. Poco más. Los de Martino decepcionaron de principio a fin. Con pocas ideas y sin desborde, con lentitud, y sin la chispa de su as Leonel.
¡Oh, el fútbol! Nervio total en el Vicente Calderón. Nervios y sudores, gol de Koke, cañonazos a los palos, y defensa azulgrana de papel y cartón. Todos los nervios en todos los aficionados. Y una gran partida de ajedrez sin genialidades la gana un té fuerte y eficaz. Los nervios templados y serenos, de quien se siente más capaz y con libretto.
Ese fue el Atlético de Madrid. Potente y coriáceo. Capaz de hacer olvidar incluso hasta a Diego Costa o Arda Turan. Una máquina de obedecer y de dejarse la piel en cada balón, en cada momento vertiginoso y apurado. Un bloque y con mayúsculas. Un valladar en toda la extensión del campo que nace desde Courtois y pasa por todos los demás jugadores. Villa parecía un juvenil. Europa es una competición sexy y prestigiosa, histórica y de repercusión. De sufrir y ganar. Y también de perder y joderse. Son las duras reglas.
El Atlético y su afición saben disfrutar de estas pruebas de competición. Se crecen como unos muchachos con ganas de lid. No temen demasiado y son audaces. Maduros. Agonizan como los africanos y logran posiciones de privilegio. Sus sorpresas preparadas, son de catón. Pero acaban saliendo. Porque puede el conjunto, el bloque, el todo, el coro y la gran unidad. Porque saben que deben hacerlo, y nunca lamentar el balón o el fallo que se escapó.
Y los del Cholo siguieron caminando como la magia del poeta, y los de Martino comenzaron a no creerse nada. Y además, el "Tata" obsequió a los rojiblancos mandando insólitamente al mago Iniesta al vestuario. ¡Un asombro!
Demasiado previsible todo. El seguidor azulgrana no solo se quedó con la idea de la derrota, sino también de la actitud. Era triste y hasta injusto ver aquello. Mejor, aceptar una realidad. Que el Atlético mereció con creces pasar a las semifinales de la Champions, y que otra vez será.
En la olla del Estadio, clamor y más clamor. La gesta fue posible. El fútbol está alegre y satisfecho. Le pone una alfombra nueva y roja a un bloque aplicado y de quilates. Una suerte de aquel Valencia CF de Rafa Benítez que obtuvo dos finales y ganó prestigio.
Los pobres también ríen y gozan. Y ganan, y se ponen hasta eufóricos, y lanzan la carcajada a los vientos. Su derecho sigue vivo. El Atlético reta a los grandes y les reclama sin titubeos su presencia. No teme a ningún sorteo ni a ningún rival. Más bien hay que temerles a éllos. Son la sensación del año en España y uno de los los mejores y actuales equipos europeos.
Sí. Me alegro que gane esta gente simpática, aunque Neymar o Messi cabizbajeen su tristeza. Hoy por hoy el Barça no tiene musas. Tendrá que apurarse. Y darlo todo en sus partidos que le restan. ¡Seguro! ...
¡¡ ATLEEETI !!

martes, 8 de abril de 2014

- MI ESCAPADÍSIMA -



Huír. No sé si para desconectar o para reconectar, o recolectar, o cuál es el término de más rigor que defina mis deseos más acuciantes e imperiosos. Me presento. Soy María, estoy separada, cuarenta años, trabajo en el despacho más esclavizador y estresante del mundo, tengo agua y frío aquí por el norte casi siempre, y ¡me gusta el sol! ...
El calendario laboral me propone una ilusión. Sí. Casi libidinosa y totalmente libertina. Y en esta semanísima santa y de vacación, te aconsejo que no se te ocurra buscarme. Porque ya procuraré no estar. Todo me va a importar un pepinísimo, voy a tomar mi auto, voy a plantarme en el aeropuerto que tenga más a mano, y no quiero saber ni mi nombre ni mis apellidos. ¡Nada! ...
Lo que decía al principio. Huír. Desaparecerme como el avión de Malasia, no van a haber sensores para detectarme ni rastros de mi olor en el trayecto. Ya estaba bien. Ahora toca mi venganza. Mi sueldo en el trabajo es suficiente para que me suelte el pelo y llene mis alforjas de bikinis más que breves.
Necesito la playa, la suavidad, y la belleza de los señores que me gustan. Ya huelo la libertad a días vista, y siento ese calor tan cercano. Voy a ser una perfecta y voluble chiquilla adolescente maleducada y gamberrona. Lo necesito. Quiero descalzarme el chip y desnudar mi piel de preocupaciones. Y sobre todo, desabrocharme los horarios y la rutina, y que cuando regrese me entre si quiere la depre o el bajón, pero ahora toca subir y gozar.
No pienso pensar. Ni planificar. Solo quiero sol y buena temperatura. O, un buen hotel por si en la calle no se puede estar, poder tener mi campamento base y mi anonimato tranquilo.
¿Planificar mis vacaciones? No me interesa planificarme nada. Solo quiero desorden y caos de bienestar. La tumbona y la piel en el sol. Y por supuesto que no soy de piedra. Y si veo que un mozo se me acerca y me dice lindezas, le voy a regalar toda mi sonrisa de mujer para que haga con ella la fantasía que a él le dé la gana. Soy mundana y no iré nunca para beata. Soy real y muy positiva cuando quiero. Se sabrá.
Ni noticias, ni crisis, ni enfermedades, ni problemas, ni agobios, ni incomodidades, ni dificultades, ni apremios, ni colas, ni sometimientos. ¡Nada de éso! ...
Mi semana santísima va a ser un helado fresco en un lugar cálido y abierto, y no hacer absolutamente nada de lo que se puede predecir en mí. Lo que voy a hacer será mi carnaval de holganza, levantarme cuando ya no pueda estar más horas en la cama haciendo la supervaga, y comiendo entre horas, y me temo que el cocinar lo va a hacer aquella que camina por allá abajo ...
Adiós al hogar y a lo cotidiano durante toda una semana. ¿Alguien da más? Y vendré más guapa y delgada, y nadie sabrá mis aventuras en el espacio mío exterior. ¡Tiembla, Sandra Bullock! Porque mi galaxia estará llena de sucederes y de enigmas, pero serán cosas que dosificaré y exageraré a la vuelta y cuando esté de café con las amigas. Presumir o morir.
Estaré atómica y satisfecha, extraña e intrigante, sexy y espectacular, con las pilas cargadas, y dispuesta a arrasar con el calor y con todo lo que se mueva.
¡ADIÓOOOS! ...

lunes, 7 de abril de 2014

- 22 AÑOS SIN EL GRAN JUANITO -



Futbolista, de la malagueña Fuengirola, racial. Rapidísimo, eléctrico y orgulloso. Difícil. Bajito y con mala leche. Ganador y ambicioso. Se sentía extremadamente mal cuando perdía. Juan Gómez, "Juanito", se mató hace 22 años en un accidente de tráfico.
Juanito "Maravilla", español y hasta torero, andaluz y madridista, polémico y símbolo de otros tiempos y contextos. Aquellos nostálgicos años setenta y ochenta. Un enorme futbolista autodidacta, desobediente hasta las trancas. Con el fútbol en el gen y la bravura en el alma.
Triunfó en el Burgos, y de ahí pasó a la Gran Maestranza del Santiago Bernabéu para dar cátedra. Muchos años en el Real Madrid. El explosivo sorpresa del Real y de la Selección Española de Kubala o Miguel Muñoz. Aquella final de la Copa de Europa perdida contra el Liverpool de Allan Kennedy, y muchísimos triunfos más. Tras dejar Madrid, Juan Gómez fichó por su Málaga de cuna y siguió impartiendo mágicas tardes de fútbol. Como siempre.
Fibroso y delgado, extremo y goleador. Atacante y con bien poca diplomacia. Más carismático que Pirri o Santillana, uno de los primeros futbolistas mediáticos y mitos modernos en España. En el Bernabéu y cuando llega el minuto 7, se oye una ovación. Es para su recuerdo dedicada. Juanito marcó tradiciones y dejó los olvidos. Excesivo y genial siempre, desafortunado en las formas, macho, y claro en sus convicciones. Polémico a mil. Adorado en Madrid y odiado en otros lares.
La Copa de Europa era a una sola pasión. Los duelos del Real Madrid contra el Bayern de Münich eran unos clásicos especiales y cruelmente decisivos. O les eliminabas, o te ensuciaban la temporada brillante si te ganaban. Había muchos egos y tensión. Muy parecidos a los de ahora. Y un día va Juanito y le da un pisotón tremendo al orgulloso Lothar Matthäus. Bronca y violencia, puyazos, expulsión definitiva del bravo español, nervios al aire, y pocas simpatías para el español en Alemania.
En Barcelona le decían de todo. Su presidente, Núñez, llegó a ir un día de lengua suelta afirmando que Juanito "iba dejando preñadas a las mujeres por las esquinas". Juanito, bramaba cuando un micrófono cabrón le buscaba los bajos. Era valiente y suyo. Muy suyo.
A mí me enamoraba cuando le veía jugar. Aquellos centros que le calzaba a la cabeza del resorte ariete Carlos Santillana, eran mágicos. Tenía un toque de balón especial, y acompañaba dicho esférico como un juguete, levantaba la cabeza y maduraba partido a partido. Era un rebelde irreductible, un jugador nunca domado y un creador. Televisivamente, fue "trending topic" cuando en la antigua Yugoslavia y tras lanzarle una peineta al público, le soltaron un botellazo que le impactó en la cabeza. Tremendo. Fueron mil anécdotas. Dio substancia y se habló ríos de él y de su trayectoria como personaje.
Ni tácticas, ni gaitas. Juanito sabía que había dos clases de futbolistas. Los que juegan al fútbol y de lujo, y los mediocres. Y en medio de una España de Transición y saliendo de la asfixia del franquismo, abría horizontes y atizaba pasiones y ganas.
Jugar al fútbol era una salida de la crisis, una oportunidad de olvidar y de triunfar y olvidarte del dinero para toda la vida, y la mujer solo es un sueño de primavera, los toros la cosa nuestra, y el fútbol un acontecimiento social voraz e irrenunciable.
Juanito fue un filón para la prensa. Una estrella bien grande. Un toro bravo y un niño ambicioso que se llegó a la gran capital y salió por la puerta del éxito merecido.
-MALDITO SU ACCIDENTE-