miércoles, 22 de octubre de 2014

¡ ASÚSTAME !



Lo que sea, Isabel. Pero necesito que me saques de lo previsible y me lleves a tu mundo tenebroso mas siempre sugerente. Hazme de las tuyas, embrújame, estreméceme, dime algo que no me guste ni espere, y haz de tu universo todo mi mundo de sobresaltos y hasta de algún abismo. Si tú lo deseas.
Hazme la puñeta, y róbame, y corrómpeme el corazón, y hazme el beso con tus labios gore. Desnúdame para tu misa negra y ponme una cereza en el torso. Y llueve para mí todas tus palabras extrañas e impenetrables como en una Torre de Babel. Háblame en ruso, en medieval, en futurista, en escaleno, en triangular, elévame al cuadrado y también al infinito, y sácame de allí, Isabel.
Sabes darme el miedo y hasta todo el terror que me gusta, y proponerme lo más descabellado e inoportuno, y viajar en tu tren descarrilado con tus medias rasgadas que llevan el ADN de mi dentadura apasionada.
Sométeme, empuja, hazme tu pelele divertido y ocurrente, tu vasallo, tu inferior, tu súbdito y hasta tu súcubo. Quítame la seguridad aburrida y muéveme como en una danza poseído en busca de la tierra de la aventura prometida y excitante.
¡Abracadabra, Isabel! Maga, meiga, hada, hechizera, akelarresa, tarotista, economista de la macro y de la austeridad, vigía permanente y lapa pegada a mi ingenio con un globo de niño entre las manos, mujer. Sé capaz de emplear toda tu malicia sobre mí y de conseguir que mi sorpresa sea una tensión que solo pueda quebrarse como cuando cruzas las piernas emulando a Elisa Beni.
Sí, Isabel. O, no. Lo que tú decidas. Soy tu saco a tu merced y bamboleo, tu boy, tu juguete bobo, tu pájaro mascota, el masajista inexperto y hasta tu can tartamudo. Me tienes en tí. A tu disposición. Soy tu ladrón y tu poseedor de la tarjeta black y nunca podré decirle a nadie quién eres.
Es el pacto sólido y efectivo. De sangre. Tu cara B, tu cara bonita, tu cuerpo alto y esbelto, tu voz de ultratumba, tu macho beta, tu épsilon y tu descubridor de todas las Américas que te pasen por los ovarios, Isabel. Mi bruja especial.
Soy tu Halloween americano en cualquier tiempo de tus deseos, tu calabaza hueca y llena de intrusismos, tu miedo y el mío, nuestro grito de horror y nuestro ataque de pánico. Nuestros rayos y nuestra tormenta de ideas.
Cuando tú muevas un dedo seré tu tortuga que galopa, tu mano izquierda en ninguna parte, tu falta de diplomacia y hasta de escrúpulos, acataré tu rabieta de niña eterna y de sirena enloquecida que nunca sosegará a los marineros despistados sino que les indicarás el camino del nunca volverás.
Sabes que voy a ser tu conejo de Indias, Isabel. Y tus zapatos por el aire cuando llegas por fin a tu casa, y tu cama y tu ducha, y el agua que lame y refresca tu dermis decidida.
Tu homenaje de psicosis a Hitchcock, tu chulo de casino, tu mota fugaz, tu hermano enamorado, tu confidente silencioso y cómplice, y quien solo puede admirar la belleza de tu piel ébano.
Seré tu modelo de pasarela y tu birra de garrafón, y tu Real Madrid, y tu Barcelona, y la peli de la televisión, y el ave de enigma que siempre se esconde en el más oscuro de tus secretos.
¡OH, ISABEL!

martes, 21 de octubre de 2014

- MIS AMIG@S EN MÍ -



Es duro, necesario y hermoso. Me sorprendo y hasta a veces me sorprende en mí la novedad y el anhelo. Me aterrorizan y a un tiempo me maravillan mis despegues y decisiones. L@s amig@s internos me indican que debo buscar afuera. Más allá.
Mis primeros esbozos. Apenas les conozco de nada. No sé quiénes son ni quiénes serán. Pero no es lo que más me preocupa. Lo que más me prioriza es mi reacción en esos grupos nuevos en los que paulatinamente me voy incorporando e integrando. La mejor noticia es que me nace ir a las citas y sin que nadie haya de presionarme.
Me he lanzado a crecer y a palpar la vida desde los tiempos de ocio que me restan de los cuidados que profeso a mi anciana madre. En ese momento, empiezo yo. Y salgo de mi casa y me doy cuenta de que una y otra vez hay que patear el mundo. Y me encanta esa idea, y me contraría no ver a las personas que voy conociendo, y me gusta que estén ahí, y poder conocerles, y hacer proyectos en común, y ser aceptado en el tú a tú. ¡Mi grupo! ...
Es ahora una de mis perentorias necesidades tras mi tiempo terrible de tsunami personal. De repente casi, brotó el deseo inteligente. Asumí que no habrían timbres fantasiosos pulsados por dedos mágicos que reclamarían mi presencia y mi encuentro.
Y, me decidí. Es el tiempo de mis primeras decisiones de adulto. No me importa la edad. Me es indiferente que me comprendan o que me dejen de comprender. Me alegro profundamente de lograr abrir esa puerta que siempre está ahí, y hacerme y llegarme a lugares nuevos y reales, dinámicos, posibles, llenos de posibilidades que me ayudarán a mi realización personal plena.
Llego a las citas. A veces, todo es previsible. En ocasiones no me gusta lo que veo. Pero eso de la amistad es sutil y al principio, desagradecido. Tiendes a pensar que el azar pondrá de inmediato delante de mí a todas las personas que me gustarán plenamente y en seguida. Como en la magia potagia.
En cambio, la amistad es atreverse. Lo mejor es la risa, el compartir placer, el saber que vas y se alegran, que mereces ir, que te están esperando, o que perciben o intuyen que vas a acudir.
La construcción real de mis amistades. El verles ahí, el olerles, el darme cuenta de que no son tan distintos, y de que las diferencias las marcan las mutuas actitudes o circunstancias personales. Nadie más.
Los puntos de encuentro. Los encuentros. La satisfacción que me entra cuando les veo. El saber que hay gente que está ahí y con la que da placer relacionarse. El tramar lazos, atar distancias y cercanías, descubrir tu silla y la de los otros como si fueran en el fondo una misma mesa compartida.
Cuidarme la ropa para ser aceptado, y la higiene, e imitar los estados y gestos de la corrección, y comprenderles, y ser generoso y lo más sincero posible. Y espontáneo y real.
Recupero ahora lo que nunca pude tener. Me sumerjo en el barco de la vida con remeros amig@s y con todas las consecuencias. Me gobierno a mí mismo, me mancho, salgo de los charcos, y soy más tolerante y menos perfeccionista conmigo mismo.
Soy como soy, y ese soy actual me alegra mucho más que en otro tiempo. Sin amigas y amigos no he podido ser yo. Todos nos necesitamos, queremos vernos y estarnos, aguantarnos y darnos risas.
-PODER COMPARTIR TODO MI VALOR-

sábado, 18 de octubre de 2014

- UNA SEMANA PARA EL COMBATE REAL MADRID-BARÇA. -



Ya está. Mientras escucho al fondo cómo Manolo Lama rompe el silencio de la tarde sabatina gritando los goles de Cristiano ante el Levante, pienso en que todo se excitará de pasión y de igualdad el próximo sábado 25 en el Bernabéu de Madrid. Muévase, abónese, baje al bar, vea éso, que no se lo cuenten. Frazier y Foreman se disponen a zurrarse la badana en el medio del Madison Square Garden. ¡Va de fútbol! ...
Eterno. El partido del mundo. Europa, Asia, África, América, Oceanía, todas las galaxias receptivas y futbolísticas. El Real-Barça será el gran opio y la gran cita, la gran excusa, el momento de olvidarse de ébolas y de chorizos financieros, y de introducirse en el gran tubo de las emociones atávicas. En el tubo que tanto te gusta.
Madrid esperará a los guerreros madridistas del gol con orgullo y nuevas ansias. La Liga empieza de verdad. El fútbol español se abre a la cita. Los de Luis Enrique se pondrán unas nuevas zamarras que ya no pueden oler a Martino sino a propósito de actualidad. Y el mejicano bombardero y polémico Suárez, podrá debutar como carne de delantero puro al lado del animoso Neymar y de un Messi que parece resucitado por momentos.
Ahí queríamos llegar. Cristiano y Messi. Cara a cara. Frente a frente los dos mejores futbolistas del mundo. Jordan frente a Magic Jhonson o Larry Byrd. Lakers contra Knicks, Alí contra Foreman o Frazier, Contador ante Froome, Federer o Nadal contra Djokovic, y todos los ejemplos que suenen a válidos.
El próximo sábado olerá a amigos y cerveza, a planes y encuentros, a polémica encendida y a pasión desbocada y contagiada. El yin y el yang. La dualidad. No valdrán medias tintas. Se te verá en la alegría y en el gesto contrariado. Has de decidir y ser llevado ante la santa decisión. Y si te da igual quien gane, serás inteligente, frío y list@. El fútbol está hecho una necesidad sedante. Es para estarse ahí. Será tiempo de gritos y pasión. Adiós a la traca del silencio. España estará en el Bernabéu a pesar de las diferencias por la consulta política. Todos estarán hambrientos de lo que pase en el verde césped. En fútbol hay poco igual.
¿Favoritos en esta primera "super bowl" española? ¡No! El Barça se está reconstruyendo tras las nieblas post Guardiola, y el Madrid es una máquina de goles y de tipos que te lanzan la bala desde el colt como en la calle del medio del Farr Western. Dos kíllers potenciales que no te dejarán sacar ni un solo momento la atención de la caja televisiva de cristal o plasma. Audiencias millonarias. Bebe fútbol. El fútbol de salsa y de paella es ésto. Todos los medios y periódicos harán alusión a lo mismo. Al Real Madrid-Barcelona. El typical ...
Ese día será fiesta. Fiesta, con mayúsculas. Porque aunque sea sábado, será sábado de clásico, de grito, de goles, de gorras y camisetas, de renovación de pasiones de atracción siempre fou, de desmadres y enfrentamientos irreconciliables, una concesión al exceso y al gran carnaval. Es lo que tiene el fútbol del bueno. Que te llega, te llena y se te lleva. Y al que no le guste esta cosa, tendrá todo su derecho pero poca voz durante unas horas. Sopa de tertulias. La dictadura de las emociones arrasará otros circuitos y paradigmas. Saca el asiento y disfruta.
¡EL PRÓXIMO SÁBADO!

jueves, 16 de octubre de 2014

- CASILLAS O LA DECADENCIA DE UN PORTERO ENORME -



Dejando a un lado ese pleistoceno nuestro futbolista que nos llevaría a Ricardo Zamora o a Ramallets, los porteros mitos más recientes de nuestro fútbol han sido Iríbar y Arconada. Después ya todo fue Iker Casillas y su segundo de a bordo Víctor Valdés. Nadie más.
Un chiquillo de Madrid, sencillo, de barrio obrero y muy normal. Precoz y frío. Muy tranquilo, bajito para guardameta, y con unos reflejos absolutamente increíbles. "San" Casillas, le bautizaron. Los locutores lanzaban una y otra vez el gran grito cuando parecía  el gol hecho.
Como en tantos partidos de su Real Madrid, en la Champions o en la Liga, y en geniales actuaciones con la Roja. Que le pregunten al holandés Robben en la gran final de Sudáfrica y de Iniesta. Muchísimos partidos, los ganaba Iker. Decisivamente contribuyendo a los enormes éxitos.
Hasta que en la/su literatura del fútbol, apareció el terrible entrenador portugués Mourinho. De forma torticera, aprovechó una lesión del mejor entonces portero del mundo y por encima del italiano Buffon, y tras colocar a un juvenil en la portería, decidió no ponerlo más.
El terremoto se gestó súbito con la anuencia del gran patrón y Presidente Pérez. Los dos y su silencio, comenzaron a inquietar su vida deportiva.
Sí. El silencio de Casillas fue una decepción descomunal. Se recuperó bien pronto, siguió haciendo paradas extraordinarias, pero nunca dijo nada ni levantó en público la voz reivindicando su sitio en el fútbol.
Se dejó ir como embobado o buscando una vendetta extraña desde su no expresividad ni reivindicación. Ficharon a Diego López y pasaron de él. Y Casillas siguió mudo, entrenando y profesional. No fue ni a Pinto ni a Valdemoro, y debió desilusionarse. Ya no era el gran portero y mito del Madrid, y parecía darle igual ...
Los mourinhistas comenzaron a cuestionarle cada vez que cometía un error, y el presidente pasaba de todo. Y Casillas,  en vez de dar un puñetazo en la mesa y largarse de ahí, continuó quedo y sin hacer ruído. No supo ser líder ni capitán, y su sonrisa dio paso a cosas de poco ánimo y de algún desinterés. Como si el fútbol le hubiese decepcionado, comenzaron a pitarle. ¿Inaudito? ...
Ahora, y con su defensor Del Bosque, ya comete los errores que antes nunca penaba. Hasta el punto, que don Vicente se ha visto obligado y ahora deportivamente, a dejarle en el barco de los suplentes. Su figura está eclipsada, y el intocable parece haber perdido de repente todo su brillo y carisma. Ha de estar pasándolo mal.
El tiempo y la edad también emergen. El novio de España y del fútbol parece un juguete triste y avejentado. Está lento y falto de concentración. Tira de las rentas de una clase excepcional, y los juicios sosegados en el fútbol se hacen a ritmo de deuda de oxígeno. La máquina de este negocio devora a casi todos sus hijos. Y no digamos si no aciertas en su momento a defenderte adecuadamente. Entonces puede ser una autodestrucción.
Su beso a Sara Carbonero en la gran final del Mundial africano, parece hoy una lágrima inane y silenciosa. Se le ve raro, incómodo, tedioso, rutinario y hasta lentorrón. Y levantar éso, me temo que ya no se puede porque el fútbol es cruel y te iza al olimpo o te tira a la basura. Poco término medio.
Son las reglas del juego de la gran pasión futbolística. Si el fútbol es un estado de ánimo, se explica ahora la figura de perdedor que lleva puesta en el traje el gran Iker. Porque ha sido grande, enorme, colosal, mítico, inolvidable, fantástico, y un cíclope campeón. ¡Todo!
-AUNQUE NO LO PAREZCA-

miércoles, 15 de octubre de 2014

- ÉBOLA, TAN LEJOS, TAN CERCA -



La crudeza africana abruma a la comodidad occidental. Su realidad desatendida, olvidada, choca contra un bienestar comparativo y aparentemente inesperado. Hipócrita.
El bichito descubierto en 1976 llamado ébola no era algo que inquietase demasiado a los blancos. Lo consideraban una cosa lejana. De allí. 
Porque África solo es algo que sirve para hacer diamantes y safari, o para admirar a las gacelas o a sus atletas del marathón y mil disciplinas límites y heróicas. Todo, supervivencia.
África y el ébola, eran de allí. Todo de allí. Sigue siendo todo de allí. Y aún así, ante la inoperancia de las potencias geoestratégicas, un puñado de valientes sensibles solidarios, partieron de aquí con la sana e inteligente idea de ayudar. De ayudar a los negros sobre el terreno, de enseñarles, de protegerles, de sedarles las llagas, y de hacer ver que los blancos también podemos tener sentimientos de compasión y de entender que el progreso solo puede ser real si es de todos y no de un club determinado o racista.
El ébola. Globalizador y cabrón. Dejado de la mano del vademecum. Como un científico gandul y caprichoso, el sabio decide dirigirse a caminos que marcan los mercaderes. Al reality ...
El ébola solo nos interesa cuando afecta a los blancos y nos salpica. Entonces, nos hacemos los sorprendidos y hasta confesamos que no tenemos ni pajolera idea de qué es éso. Pero repatriamos a los nuestros, y entonces descubrimos desde el bostezo que nos faltan partidos, y actitud, y esfuerzo, y entrenamientos para ponernos el traje ese de buzo o astronauta que sirve para protegernos del mal de allí.
El protocolo aparece como un mero sarcasmo ineficaz y cuya misión consiste en lavar las conciencias respectivas del yo no he sido. Y hacemos nacionalismo hasta de hojalata, y una foto con nuestros sofisticados y avanzados medios de transporte, y amiguismos de poder tan ilusos como éticamente debatibles.
No. Occidente no es allí. Allí es un Continente olvidado llamado África de Tarzán y el Serengeti. Occidente es otro mundo fardón y sofisticado que tiene sus propias reglas. Su propio protocolo.
El mal de allí, de los negros, se saca a la palestra mediática y médicamente. Y ya sabemos además de que existe una cosa tremenda que se llama ébola, que hay sueros experimentales y retos de futuro con olor a vacuna. El ébola, ha salido aparentemente del ostracismo. Y ya vamos sabiendo  en dónde están Liberia o Sierra Leona. De nuestro puto armario.
En España se ha hecho todo al revés. Se ha metido al ébola en Madrid y en el hospital Carlos III. Por ejemplo. Y todos los protocolos huecos de la insensatez, han sido finalmente desechados y substituídos y por la cuenta que nos trae.
Ahora ya hay y todo un "comité" de personas serias e ilustradas, de fiar, de fiarse más, de confiar bastante más camino de las tranquilidades y de los necesarios paños calientes que ajen la gran psicosis.
No estamos los blancos preparados para estos tsunamis celulares que perturban nuestras serenas tardes y vitales mañanas esperadas. Nosotros vivimos la macroeconomía, y el deporte, y el consumo, y la Roja, y lo interior, y lo nuestro, y ahora aquí hay más negritos por eso de la inmigración la cual no queremos terminar de saber muy bien qué es y a qué se debe.
De allí. Eso es de allí. Aquí es tema de la gripe, y de la caída de la hoja. Y de la caída de muchos tabúes y asertos. Del viento que tira de la manta y nos retrata.
-HIPOCRESÍA-

lunes, 13 de octubre de 2014

- "SUPERMARC" GANA SU SEGUNDO TÍTULO MUNDIAL GP. -



L´enfant terrible de las dos ruedas y de la categoría reina. El rey de las motos. El sucesor natural de Valentino Rossi no necesita presentación. Ha vuelto a lograr el título mundial. Dos veces en máxima categoría y con veintiún años. Toda una sensación.
Sus armas son su sonrisa y su habilidad sobre la moto, unidas a su fuerte ambición. Su carácter es tranquilo y raramente se apabulla. Supera la presión con un desparpajo que asusta. Asume su calidad y su gancho mediático porque ha nacido en estos tiempos actuales que bien conoce. Su hermano Alex, tiene opciones de ganar también el mundial en otra categoría. Familia elegida.
Es un superdotado. Un niño, que sabe que ha de aprender a pesar de sus rasgos genialoides. Valentino se lo explicó en una de las carreras. Ha de calmar su impulsividad de bisoño. Marc intentó y logró pasar al mito, pero éste le soltó una repasada escalofriante que lo sacó de sus casillas. Rossi le atemperó y le volvió a la tierra. Ha de esperar. El mito sigue siendo el italiano, aunque su veteranía no esté ya para retos de más títulos. La idea era que Marc supiera detenerse a reflexionar y que retardarse sus fantasías.
La clave del "noi" de Cervera es sin duda su dominio de la moto. Sabedor de su tremenda habilidad, a Marc le encanta jugar. Se divierte sobre su máquina y se la juega en los adelantamientos con la sonrisa de un ser especial. Hace motociclismo de fábula, de ese que levanta al público de los asientos, del que sienta cátedra, logra cosas de magia imposibles, se lo pasa bomba, y además se lleva el gato al agua. Es realista. Si no ganas estás limitado. Y solo puede ganar una sola persona. ¡Él! ...
Es el campeón más joven de la historia, pero no es un creído. Es abordable y familiar. Es como si desde su grandeza poseyera unos valores que no logra tapar su enorme privilegio. Lo que le gusta a Marc son sus amigos y estar con su familia. Desea ser un genio normal. De la calle.
Los medios se lo rifan. Se pegan por él. Es el gran icono español con Mireia la nadadora explosiva. Lo que hace es generar sal y expectación. Hace fácil lo muy difícil. Engaña mucho. Entrenar y pelear a esas velocidades te haría mostrar un porte más serio o preocupado. Como de más esfuerzo. Pero no es así en Marc Márquez.
Sensacionales Lorenzo y Pedrosa, y en su línea de árbitro Valentino Rossi y Dovizioso. Han sido carreras y más carreras que han logrado enganchar a la tele incluso a los no aficionados. SuperMárquez era el sexy de todas las competiciones. Abría la boca de tod@s.
Este año ha dado recitales inolvidables y cometido fallos de niño, y esa es la mejor noticia para él. A pesar de su enorme trono y poderío, Márquez tiene todavía que madurar y aprender. Si llueve, debe cambiarse las ruedas o se irá al suelo. Por poner un ejemplo.
El próximo año, volveremos todos a fijar nuestra curiosidad admirativa en el piloto catalán. Veremos cómo siguen los huesos de Valentino, e hincaremos el foco de nuestra atención en la sonrisa feliz y contagiosa de un chiquillo que hace arabescos con su moto en las curvas peliagudas de los adelantamientos que le llevan a toda su excelsa y atractiva grandeza. Marc Márquez nos ha hecho de nuevo recordar a Nieto. En España somos así.
-SALIMOS PORTENTOS INDIVIDUALES-

domingo, 12 de octubre de 2014

- LAYNA -



Yo soy una mujer veterana, de nombre Azucena, que ya no espero mucho de la vida. Y más ahora que se ve el fresco y el otoño, y parece que todo se pone feo y adverso.
Hace dos años que se me fue mi marido, y yo pensé que todo lo que oliera a felicidad se disipaba en el viento como hicieron las cenizas en el día de su adiós. Mi único hijo y mi nuera, trataban de consolarme inútilmente. ¿Seguir?, ¿para qué? ...
Un día me dio la vena y me subí a casa a una perrita blanca y hermosamente modosita que se llamaba Layna. No se llamaba Layna, no. Siempre se llama y se llamará Layna. Aunque la maravillosa traidora haga dos meses que se murió. Se me murió de vieja porque ya era muy mayor cuando me la subí al piso. Y Layna me ayudó a sonreír, a salir a la calle, y a comunicarla mis sentimientos ante la ausencia de una familia que parece afirmar con su conducta que yo no soy o no estoy en el mundo. Allá ell@s ...
Layna y yo tuvimos maravillosas conversaciones. La perrita blanca sabía escucharme y comprenderme, y dormía en la cama conmigo, y acompañaba a mis pies cuando me sentaba en el sofá del salón para ver esas birrias que echan en la tele pero que entretienen.
Lo cuento porque hay muchas personas que me entienden. La maldita soledad puede ser insoportable sin mascota. Sin algo. Y Layna cumplía perfectamente ese papel de confidente. Y yo la quería como al cielo, e hicimos juntos el duelo de mi difunto Arturo, y reconocimos de nuevo la barriada fijándonos en detalles y cosas que antes pasaban desapercibidas. Asombrosamente indiferentes.
Nunca esperas nada. Ni que se fuera mi Arturo, ni que Layna fuese el centro de gratitud de mi vida. Porque el tiempo de hoy rompe las familias y las aleja, y las atomiza, y las vuelve una rutina de la nada. Como las hojas malditas y poéticas del otoño fatal e inevitable. Y se me hace un mundo todo. Y sobre todo, cuando ya no puedo ver a Layna. ¿Dónde demonios está Layna? ...
Son porqués duros, que te hacen pensar demasiado. Layna sabe que la quiero allá en donde esté. Layna es mi ausencia, mi evocación, mi nostalgia, mi reconciliarme con las cosas, y hasta mi libro cerrado y mi cara agria y con todas las arrugas.
Mi hijo Víctor se ha empeñado en anunciarme que me va a traer otra perrita blanca, pero él ya sabe que mi respuesta es no. Porque no hay nadie que puede substituír a nadie, porque como Layna no habrá nada, y porque todo serán parches y hasta puertas en el campo de las viejas como yo. ¡Oh, Layna! ...
Ahora todo es más oscuro y solitario, no me apetece nada, ni salir a la calle, y nunca me ha gustado el fresco ni tener demasiados amigos. A veces, viene alguna amiga, pero no se acuerdan apenas que no sea para darme la brasa a través de meras charlas interminables a través del teléfono. ¡Hipócritas! Luego, cuando haces por quedar, siempre tienen una excusa para evitar el contacto real. Y además a mí tampoco me hace demasiada gracia el verlas. He de decir la misma verdad que le decía a Layna. Toda.
¡Vaya! Llaman al timbre. Es, mi hijo Víctor. Y mi nuera María. Y no me gusta lo que oigo. Son, ¡ladridos! Vamos a tener una buena bronca. Mi hijo parece que no respeta mi voluntad. ¿No le he dicho mil veces que todo terminó con Layna?, ¿alguien sabe por qué nunca me hace caso este caprichoso? ...
¿LA CONVENCERÁ SU HIJO?

sábado, 11 de octubre de 2014

- MARILÓ MONTERO -



¡Mariló! Montero. Si el mundo hay que ponérselo por montera, entonces coloquemos la montera en el mundo. Mariló de España y de las envidias petardas, es fundamentalmente así. ¡Sarna la envidia! ...
Mujer y pilla. Pija y a su aire. A su mundo, al micrófono, a la tele, a la imagen, a los pantalones que me quedan bien porque me los he comprado en una gran superficie que tú seguro que sabes. Y me quedan bien, y no me planteo dudas sobre mí, y nunca ha de sorprenderme demasiado la filosofía o las ganas de detenerse sin Cronos en estos tiempos del estrés y de la acción.
Mariló. Mariló la criticada, la que nunca vas a comprender del todo porque ella nunca se va a dejar comprender dado que es su obligación. Escaladora y lista, estratega y menor, chica de la tele y del codazo, experiencia aparente en donde es difícil diferenciar si se habla en el sofá de su casa o en un alto desde donde la pueden ver todos los millones de personas que pongan la caja de cristal.
Mariló y el atractivo del morbo. La que pone la cabeza ahí arriba y no te deja ver. La primera de la clase que se cree, la destacable, y la que luchó con la mirada para darse cuenta de que en este mundo de mercado no ha de salir el disparo de las rebajas para lanzarse sobre el género que siempre la gusta. Innecesariamente presentable y siempre.
Todo previsto. El trabajo, el placer, la independencia, la hembra eterna y siempre precoz. La chica de moda en la televisión española, la que siempre vas a esperar que cometa su error y entonces se monte y arda twitter y todas las redes sociales ésas y frívolas.
Chica de ciudad en medio de la selva brava y gamberra de la opinión. Eterna apariencia en el hedonismo estético y en una forma de mostrar la femineidad que se diluye entre las risas bravas de un bar de cañas y una cierta modernez esperada.
El triunfo en Mariló. Sonríe, que es lo que les jode. Antes fuera que sencilla. Que hablen de una aunque sea para mal. ¡Inadvertida, no! Que es Mariló. El caldo de cultivo del olimpo de celofán y de la presencia, de novedades, del mundo que más o menos habrá de ir bien, del amor y los chicos, el novio, la pareja y el esoterismo.
Quizás sea más fácil de lo que dicen los sesudos, estar en boca de todos y con una audiencia ahí arriba de aburridos y anónimos que parecen perseguir sus puntos flacos y poderla ver desarmada o con las medias raídas de tanta hiena que anda suelta bajo sus poses más agresivas que competitivas. ¡Malas son! ...
Mariló Montero sabe lo que tiene que saber élla. Es alguien que se mueve con soltura y hasta descaro al otro lado de las opiniones. El mundo es opinión dispersa y ella tiene su carácter, y sus formas, y su presentación, y sus mañanas, y sus días, y hay días que todo es inaguantable y agobiante. Pero siempre hay que estar ahí independientemente de cómo una se sienta.
Estar ahí. Sí. Sentada sobre sí misma, desde sí misma, para ella misma, para cortar a quien sea, para tirar por la calle de en medio, para ejercer el privilegio, para no enfadarse o implicarse demasiado que acaba no siendo bueno para el colesterol. Para que Mariló se lo crea, para que la canción de la bien pagá se convierta en una sonrisa, y hasta un recurso de vates envidiosos. Mariló y su polémica.
-POLÉMICA EN SÍ MISMA-

miércoles, 8 de octubre de 2014

- DECISIÓN -



No tuve temor. Empecé ilusionado a frecuentar la vida a través de unos grupos de amig@s de esos que se anuncian en internet. Si quieres, encuentras.
En principio era lo de menos el grupo, sino el afán. La necesidad de oler en la calle esa noble idea de la amistad. Elegí un grupo animoso, nuevo, y predominantemente treinteañero. Por lo que sea, me siento más cómodo entre ellas y ellos que entre la gente de la edad que pone en mi carnet de identidad. Parece que que todo es menos rebuscado y más auténtico. Más determinante y menos lastimero.
Que no sea el grupo que en definitiva no acabe de llenarme por ahora, es seguramente anecdótico. Hoy por ejemplo he tomado decisiones seguras que nunca otrora hubiera osado poner en práctica.
La idea de los otros. De los extraños. ¡Nunca lo son! Me he juntado con ell@s y me he atrevido a estar ahí y a mostrar mis cartas y mi realidad. Y no debo sentirme insatisfecho. Algo de mí se está moviendo hacia el exterior y la aceptación.
En la cena de hoy, mi aventura inevitable pasaba por estar con mi grupo en una cervecería céntrica y llena de hormonas revueltas. Jóvenes puros, trufados con otras personas de mi edad, buscando claramente su vitalidad y su voz alta de su sitio en el mundo.
Allí, en el restaurante juvenil, se mascaba el imperio de su tiempo y similares características. Pero nunca por ello me terminé de sentir mal. Solo estaba inspeccionando la marcha del camino de mi vida que explora territorios y atrevimientos. En el restaurante, olía a un tiempo que no pude vivir, a amigos, a whatsapps, y a proyectos necesarios e inmediatos. A ganas de seguir y seguir conociéndose para no perder nunca contacto los un@s con los otr@s. Clara clave.
Yo, les miraba bastante sereno y convencido. Era su campo y su terreno de juego. El que conocen bien. Y me sorprendió positivamente mi reacción. Son tiernos. Y es ternura esa juventud tan vilipendiada y como iceberg de la crítica y del malestar.
Hablaban de sus cosas y de sus momentos. Todavía están en el camino de ida de sus vidas, y en éso se parecen bastante a mí aunque todo es distinto. Y yo entonces les he escuchado y he guardado mucho silencio, y he hecho todo lo posible para no interrumpirles su necesaria y ruidosa verdad.
Este pueblo de la juventud, también soy yo. Me pasa ésto porque estoy en la búsqueda y en la exploración de mis salidas y de mis senderos. Hay que verlo todo. Tocar todos los palos de la baraja. Mirar las direcciones variopintas que mi azar y mi puntería habrán de depararme. Y me doy cuenta de que la firmeza de mi camino está en el ser sincero y en el no impostar nada especial para agradar.
Mi vida y mi camino encontrarán paulatinamente otros pueblos y otros lugares que me dirán que sí y que empatizarán con mi personalidad y con mi modo de ser.
Solo estoy en mis inicios. En mis ganas abiertas de conocer a gente de verdad. Porque esa es mi obligación. Conocerme más profundamente a mí mismo a través de ellas y de ellos.
En la medida que me siento junto a mi grupo y les escucho y trato de colocarme en su lugar, entonces crezco con fuerza y normalidad, y puedo comunicarme incluso mucho más allá de la palabra o de la frase socorrida que parece evitar carraspeos nerviosos.
Ahora la clave es seguir. Seguir en la búsqueda. Está casi todo por hacer, por concluír, por caminar, por bailar, por emular, por hechizar, por soñar, por hacer realidad mis sueños, por atacar mis miedos y mis parones, y por hacerme de mi nombre y mis apellidos nada más y nada menos que un hombre mejor.
-Y SIN DUDAS-

martes, 7 de octubre de 2014

- PABLO IGLESIAS, LA GRAN ESPERANZA -



Ahí está el ciudadano Iglesias. Surgiendo desde la rebeldía necesaria del 11-M. Liderando ese proyecto a favor de las clases menos favorecidas que se llama "Podemos".
Entrevistado en prime-time. Ha surgido un intruso en el coto cerrado de las hegemonías del Poder. A los Partidos clásicos y al Poder financiero, le molesta que diga lo que dice. Es como una mujer en su machismo. Alguien intolerable, al que hay que sacarse de ahí como sea.
Pero no le es fácil al Sistema carcamal imperante. Porque Pablo Iglesias se ampara afirmando con convicción y rotundidad que él quiere una España donde quepan todos y no donde los Mercados decidan. Desea barrer la corrupción con su pátina de honradez. Ha venido para servir a la política y al país, y no para servirse.
Realmente es alguien ambicioso con el que hay que contar para las Elecciones Generales. Como si liderara una segunda Transición y real hacia una democracia de los ciudadanos activos, su Podemos avanza imparablemente hacia las cumbres.
Podemos, es joven e indignado. Es cauto y no quiere presentarse con estas siglas a las próximas elecciones municipales. Necesita hacerse, expandirse, construírse más, y hacer raíz auténtica. Es una buena y prudente estrategia. No desea lapas que se aprovechen de su savia.
Iglesias recibe todo tipo de leña. Le dan por la izquierda, por la derecha, por el centro, por lo personal, por el estereotipo, y hasta por el éter. La cuestión es quitarse de en medio a esa mosca cojonera que molesta más que mucho.
Pablo les ha hecho desnudos y viejos, les aparta y señala su avaricia, y trata de fijarse en las realidades más inmediatas y que se pueden casi palpar. Sabe escuchar y luego contraatacar firme como una ametralladora. Está en una jungla y lo asume. Desea atar todos los cabos, y es consciente del terreno adverso por el que se mueve y de la cantidad de tramperos a sueldo que le acosan y tratan de desprestigiarle.
Pero Pablo Iglesias, crece. Parece ganar con el mal tiempo y con la tralla que le arrean. Es joven y con sonrisa seductora. Tiene elegancia y estilo, y sabe que nunca habrá de gritar. Es mesura precoz y eso impresiona. No rehúye los toros y esto le hace ganar admiradores. Su valentía, en un escenario depredador, es ciertamente encomiable.
Su figura ya se mide y equipara con todos los aspirantes al Poder. Le temen. Ya no es un perroflauta con coleta, sino un tipo duro. Ya no le llaman jovenzuelo, sino comunista. Ya le consideran, porque es muy difícil reñir con él. Si hay lides, Iglesias se va a los tribunales  a dirimir allí. Es práctico.
Quiere establecer para todos los parados una renta mínima que les permita al menos, respirar. Está empezando a proponer cosas concretas. Dice que no le va a temblar el pulso. Y con los pies en el suelo reconoce que ahora lo imprescindible es echar a la gentuza ladrona de las cúpulas del Poder en España. Que sean los ciudadanos quienes cojan la fregona y la escoba y se pongan a barrer. Él, les guiará la higiene ética.
Su pegada es su suavidad y su osadía. Habla claro. Se le nota serio por la responsabilidad de los objetivos y lo reconoce. Es duro lo que anhela, pero se lanza a por ello pues piensa que vale la pena la buena dignidad.
Y cuando sus adversarios le marrullean envalentonados y le hablan de Venezuela y de demagogias imposibles, entonces Iglesias les desarma y les lanza una sonrisa llena de votos. Ahí queda éso.
¿LO VA A LOGRAR?

lunes, 6 de octubre de 2014

- CINE= "TORRENTE 5, MISIÓN EUROVEGAS". -



El ya entrañable payaso Torrente, nos muestra de nuevo cercanía en su última astracanada. Saca todos los instintos ibéricos más tabús, y los suelta como en una gran cagalera sin alivios de suero oral.
Su exceso es su excusa. Santiago Segura es quien lleva todo el peso de la última de sus exóticas y cañís torrentadas. Excusa es el robo, la trama argumental, o quién gane o pierda en sus historietas de cómic.
Lo que hay detrás de todo, es esa esa risa floja e irreverente. Esa cosa que conecta bien con la masividad de un pueblo al que también le encantaría poder ser tan payaso y libre como en sus películas del gran desmadre.
Todo ha de ser posible. Y si es más posible todavía, lo que más goloso sea y lo que más desordenadamente alcance a ser nuestro y nos guste.
Las mujeres cañón, el sexo sin tapujos, el machismo imperante, el atávico franquismo, el "mofarse" del discapacitado, el no obedecer, el ser cabezón y contrario, la obsesión desde la represión, el tiempo arcáico, y el echado siempre para adelante. Con dos cojones. Sintiéndonos todos superiores a los otros. Y vanidosos, y soltando los tacos que nos vengan a la boca, y saliéndonos de la edad, y asaltando con una sonrisa a todo lo seriote y aparentemente trascendental.
los chavalotes. Los amiguetes. Ese hablar chuleta y a la vez humanón que le hace a Segura rescatarnos a Pajares o la bella juventud del finado Tony Leblanc. Sus ídolos, sus "Farys", sus tics contagiosos, y su sello personal que al final acaba sorprendiendo hasta al mismo actor yankee Alec Baldwin.
Cataluña independiente, el futuro, las nuevas pesetas, sus ocurrencias, Pablo Iglesias o Iñaki Gabilondo. Hurgues y cameos. Pero por encima de todo, risa y libertad.
¡Ah! Y, acción. Se lleva la acción. Golpes, leches, hostias, polvos, castaños, buenos y malos, explosiones, policías y ladrones, la pasta, las tetas, las felaciones, las persecuciones, el "Jesusín" de Ubrique bastante sosote, huídas hasta en avión, acrobacias, chascos, y nuevas vueltas a empezar. Guión caótico y anecdótico. Porque lo único destacado y que se busca, es el interior de nuestras reacciones y de nuestros instintos más a la superficie o la vulnerabilidad. Como en los niños grandes.
Al final de la película se ve la gran excusa y los lugares eternos y comunes. El fútbol, las mujeres, la belleza, el placer y la duda. Si pudiéramos todos ser un poco el "Dioni" en Brazil...
Sí. La vida. El hedonismo por unos cuartos de hora, o los tebeos que nunca te dije, o el porno furtivo que nunca verás, o las cremitas en la playa de las chavalas de infarto, o la suerte inesperada de los aparentemente menores, y el deseo. Siempre el deseo de ese payaso nuestro y que nunca nos lo toquen. Como nuestro "Miliki" ahora de adultos que somos.
No hay que ir en serio a la sala. Hay que sonreír con ternura si a uno le apetece los excesos de Santiago el chavalote. De Segura el simpático que trata de no hacer ningún castañazo a nadie, y que es consciente de que su Torrente ya no debe tener ningún remedio y que ya está construído ha mucho y que es así. Oye, y al que no le guste, que no vaya ...
Cine siempre curioso el de Segura. Cine de pulsión y de nada serio. Españolada adrede para provocar hasta a los críticos puristas y feroces. Pero ya son muchos Torrentes y de la familia, y de los adolescentes que se ríen mucho, y de los taquillazos, y de la colaboración y aceptación de los otros mediáticos seres trascendentes e importantes.
-INCORREGIBLE, SEGURA-

sábado, 4 de octubre de 2014

- ALONSO DEJA FERRARI -



Demasiados años sin título mundial para el mejor piloto actual de Fórmula 1 como es Fernando Alonso. Demasiados problemas. Demasiado humo. Demasiada mandanga. Demasiada diplomacia. Ferrari era una vanidad y un reclamo publicitario. Unos colores y una tradición.
Un gran piloto lo que quiere es ganar y tener un coche competitivo y con auténticas posibilidades de éxito. Alonso es un ganador, un tipo que no le gusta ir de segundón, o de capricho de inanes, o de mercancía de los tipos listos del circo extraño del automovilismo.
Hace bien en irse, el as asturiano. Con el caramelito en la boca de unos coches emblemáticos y fardones de color rojo, Sebastian Vettel y Red Bull le han desplazado de su grandeza en los mejores años de su apogeo físico y personal. Le han tomado el pelo. De hecho, Ferrari se ha tomado el pelo a sí mismo.
Ferrari ha tomado la deriva conservadora del escaparate y de la exhibición. Y de este modo caprichoso y tontón, logra que se le vayan los pilotos. Pierden prestigio, pierden consistencia, se echan piedras contra su propio tejado, y le hacen un flaco favor a los verdaderos aficionados a este espectáculo con olor a deporte.
El mercado, los mercados. Los intereses, los elitismos, las panzas con olor a cena, el desinterés, la bruma y la impostura. La Fórmula 1 es una cosa esotérica que está llena de intrigas palaciegas. Los ingenieros y los millones cambian de chaqueta y de actitud como la carne de casino de un fondo de inversión. Ferrari es un gran club sin dirigentes implicados en satisfacer a sus tifosi. Solo es una decepción estética que no carbura y que hace muchos años ya que nada gana.
Alonso, gana. Alonso hace adelantamientos imposibles y se defiende como nadie. El enorme piloto es capaz de sacar la magia de su enorme clase y poner sol donde está la borrasca y el orbayo. Puro lujo.
Ha crecido mucho entre ambiciones. Se ha hecho grande entre los grandes, y diplomático entre los tipos del dinero sacro. Pero hay en él la rebeldía del genio. De quien se siente que es demasiado grande para pilotar una quimera veleidosa.
¿Dejar los Lakers o el Real Madrid? No ha debido ser fácil la decisión. Pero a veces te la tienes que jugar. Hay mediocres que querían moverle la silla a uno de los mejores conductores de todos los tiempos. Y Alonso es claro y noblón. Que le den por saco por delante, mas que no cuchicheen a sus espaldas. Todo de cara.
Ha sido una verdadera pena. En el Hollywood siempre soñado de los autos locos, Fernando Alonso llevaba el traje perfecto para ser el gran capitán de la gran superproducción. Lo parecía tener todo para ser el mejor actor, el mejor director y hasta el mejor guionista. Todos los Oscars.
Pero el poder de Ferrari es incuestionable. Alonso se ha topado con una horma impasable. Con gente llena de dinero y con muy pocas ganas de sudar y de excitarse hacia los circuitos. El capitalismo azaroso de este invento elitista ha pasado del campeón asturiano. Y eso era demasiada falta de respeto para nuestro Fernando.
Ahora toca seguir corriendo en donde sea posible. Aprovechar que aún se es joven y enorme, y tratar de acertar con su nuevo destino. Pero que todo Ferrari sepa, que ahora se quedan sin el piloto más grande que haber pueda en su mercado.
¡ALLÁ ELLOS!