jueves, 5 de diciembre de 2013

- PABLO IGLESIAS, TERTULIANO JOVEN E INCISIVO -



Que nadie se confunda. No es familia del fundador del Partido Socialista. Nada de parentesco. Solo es mera coincidencia. Es la nueva cara tertuliana e incisiva de la televisión. Se llama Pablo Iglesias, es muy joven y tiene cara de joven, es profesor universitario, y sus ojos son educados y rebeldes. Es atractivo y no sé si mediático. Como un nuevo Jorge Vestringe.
Las televisiones de izquierdas, apuestan por su convicción de rebelión. Arrea bien a los neoliberales y privatizadores de nuestros sueños. Ataca con coraje y valentía a lo que idea por agresivo e inadmisible.
Sus ojos y su juventud, no van solas. Porque Pablo es suave a la par que potente, habla midiendo cada palabra y no rehúye en absoluto el combate. Lleva la universidad en la mirada y la audacia en el verbo. Y hay una línea que nunca traspasa. Se podrá o no poner insistente, pero nunca perderá los papeles. Tiene fondo, y sabe salir de las tormentas bobas o de las paredes que ya no tienen remedio.
Se le entiende todo a Pablo. Habla clarito y con argumentos, y ejerce de profesor sin sentar cátedra. Porque la tele es un medio para la síntesis y para la esgrima oportuna y efectista.
Es el tiempo de hoy. Tiempos de reduccionismos y simplezas en los que Pablo no anda cómodo pero que sabe que desgraciadamente, son sus tiempos. Y sabe que son momentos duros y crudos en los que no te puedes parar ni detener, porque corres el riesgo de que te pasen por encima y sin remedio.
Es guapo, gusta a las mujeres y a los homos, y sabe ser ruidoso hablando suave y enérgicamente a un tiempo. Es un rebelde atractivo y profesional. No parecería tan joven por sus formas, y eso atrae a la atmósfera de los medios. Un chico prodigio entre periodistas consagrados. Y, no se arruga.
El rebelde Pablo, no cree demasiado en los dos grandes Partidos oficiales y poderosos. Se sitúa en posiciones cercanas a Izquierda Unida, aunque se declara constantemente neutral y fuera de líos interesados y partidistas.
A quien no puede aguantar, es al PP. Están en las antípodas de sus ideario. Por eso aprovecha el poder de los micrófonos y de los minutos para hablar severamente de éllos y de sus chorizos.
Y, no digamos, su crítica al Sistema. Domina excelentemente la oratoria, es extremadamente inteligente, y ve los resortes finales que mueven a los actuales sacrosantos Mercados a hacer de las suyas.
Pablo Iglesias defiende a los ciudadanos democráticos, y apuesta básicamente por el hecho social. Los débiles, los que sufren, las personas que son desahuciadas, los que excluímos, y hasta los que pasan desapercibidos y nunca cuentan. Esa es su sensibilidad.
Extraña que siendo tan joven tenga tan fuertes las convicciones. Es un superdotado con reflejos que no puede estarse quieto. Adora la actualidad, y siente lo verdaderamente trascendente y el jugo real en las cosas. Por eso parece más mayor. Sus formas son más de maduro que de joven. Ha escrito muchos libros de ensayo y crítica. Se nota en su discurso que es leído y escribidor.
Cuando veo a Pablo Iglesias en los medios, me viene a la cabeza esa juventud adormilada que no se ve apenas por ahí. Esa juventud que aguanta en silencio, y que parece tener la ineficacia de la presencia y de la expresión. Esos jóvenes que un día salieron a la calle, pero que se ve que hoy andan en otras cosas.
Pablo Iglesias es un indignado puro que es irreductible y que se afana en demostrarlo. Intuye que las modas en la tele son fugaces y que su fuego no gusta. Y aprovecha el entretiempo para atizar duro y sin concesiones. Que siempre se recuerde su paso por las cámaras.
-SE TRABAJA BIEN LOS IMPACTOS-

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