sábado, 30 de junio de 2012

- LA VÍSPERA DEL GRAN PARTIDO -



La religiosidad futbolística, se dispara en las calles a la espera del gran partido final     de  España contra Italia. En las horas previas a dicho choque, el país se paraliza y todavía  más que en otras muchas ocasiones. El gran poder social y aglutinador del fútbol ...
Las banderas engalanan las calles, y todo son camisetas rojas puestas caminando a través del sendero de la gran y precisa espera. No se piensa en otra cosa. Es la gran prioridad. El opio, ataca. Ahora no es momento de hablar de realidades ni de temas importantes y cotidianos. Solo manda el tiempo del ocio y de la fantasía que redime y seda.
Perritos con motivos de la "Roja", niños que corretean y juegan con la alegría de la ilusión dibujada como si fuera la noche de los Reyes Magos, y una expectación que se parece mucho a un gran deseo. Sí. Las horas previas a una gran final de fútbol son un enorme filón para los sociólogos. El carnaval se hace solo.
No es que el fútbol sea grande, sino que nos hemos empeñado entre todos en que lo sea, y no paramos hasta desorbitarlo todo. El imperio de la masa adormilada, y necesitada hasta el gen de la gran compensación.
Hay que ponerse algo rojo y hablar mucho de fútbol, de Iker Casillas, del moreno Balotelli, del "tiki-taka", de la alineación que sacará o no Vicente del Bosque, o si Sara Carbonero vale para ésto machista del periodismo futbolero o si no.
Vale la épica, la mítica, la hipérbole y la heróica. Vale el exceso y la falla, la monumentalidad de lo que se espera ganar, la cervecita, la cocacola, el vino, la tapa, el bocadillo, o la moto presta del pizzero. Todo vale para el gran clímax colectivo. Vale acordarse del árbitro  portugués, que nuestras novias y mujeres se maquillen con motivos patrios,    que    nos  vistamos de carnaval y torería, y que hagamos las excentricidades propias de quien necesita imperiosamente tener la perfecta excusa para volver a la niñez.
¡A por éllos! Que son pocos y malos. ¡Viva España! La Furia de Amberes, la casta, la raza, los campeones, los referentes, el botijo identitario y el tatoo postmoderno. Vale mostrar mucho las tetas y los deltoides, juntarse muchos en pandilla, y sobre todo que no sospechen que el fútbol te importe un bledo.
Cómo no se ha de estar contento y hasta eufórico cuando gane la "Roja".No. ¿No? ... Pues claro. Ahora toca animar al equipo de España, y hasta  hacer fuerza con los pies y empujar. Nuestros grandes héroes y gladiadores del mercado moderno y mediático, son ahora nuestros grandes representantes y nunca la política, los sindicatos o los banqueros. Son "Otros", y con mayúsculas ...
El summo poder del planeta fútbol español, desembarca en todos los lares, bares y estancias, y cambia el estado emocional de la nación. Todo el mundo tiene el objetivo en la cabeza. Vamos a estar ahí todos delante de las pantallas, unidos por bandera con nuestra    gran  selección nacional.
Ganemos o perdamos, el prepartido de nuestros deseos ya está finiquitado. Se ha de sonreír socialmente y con convicción. Ha de sufrirse por una causa común y valorada como es la gran victoria. Y si ganamos, comenzará la gran traca y cabalgata. Nos abrazaremos los unos a los otros como manda la costumbre y la tradición. Y saltaremos en el olvido de la tensión, con un gozo renovado e inevitable.
- ¡VIVA ESPAÑA! -

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