miércoles, 27 de junio de 2012

- A RUTE NO LE GUSTA EL HUEVO -



Rute, treinta años, chica de Setúbal, bella, bellísima. Chica bien, niña independiente que huele a mujer hecha y derecha, cuerpo de esculpir y sonrisa de su enigma inteligente.
Toda de blanco, ropa cara y femenina, y triunfadora de lo cotidiano y sin hacer ruído. Sí. A la bella Rute no le gusta que los pasteles lleven huevo. Quizás te lo diga sin venir a cuento, pero que el pastel no lleve huevo dice bastante de ella. No le gusta ser ordinaria y sí bastante especial. Sabe que enamora con una sola mirada. Y no digamos con dos ...
Rute, vive. No se detiene jamás. Es vitalista con clase, y exhibe con orgullo su femenina belleza. Mas nunca le digas que es hermosa. Porque aunque ponga ojos de halagada, solo Rute será quien seleccione si es el momento de que se lo digas, y si eres hombre que puede entrar en su vida de alto nivel de todo tipo.
Rute es así. Nunca se toma las cosas demasiado en serio. Y lo que le gusta, es volar.   Sí.  Marchar y ser original, y caminar por los lugares más exóticos e inesperados. Decidida, sin miedo, consecuente, audazmente tímida, y extremadamente correcta. Rute prefiere no estar a estar mal. Le gusta más una sonrisa que una queja; una desdramatización a un disgusto. No vale la pena perder el tiempo en una adversidad.
Lo de Rute es su trabajo. Arquitecta. Huye de la moda y es contradictoria. Porque le gusta muchísimo la ropa, y no la que le digan que debe ponerse. La chica de Setúbal parece pija de luxe, pero quizás solo sea una defensiva pose. Todavía no se puede saber quién es Rute, y quizás nunca se pueda saber. Todo lo decide el tiempo y el futuro.
Rute sabe que no soporta los pasteles que lleven huevo. Éso, no lo come. Y se da cuenta que hay demasiados hornos y pastelerías que utililizan el huevo para confeccionar sus pasteles. Por eso es que se alegra sorprendida cuando encuentra un horno que tiene lo que a ella le gusta. Nada de huevo.
La chica de Setúbal solo hace largos viajes cuando no se espera que los haga. Está enamorada y superamigada con uno de los varones de su edad más importantes y adinerados. Pero Rute ama por amar y no por el euro. Casi te puede sorprender. Mas cuando está con su Luiz, entonces el mundo es mejor que no exista porque en esos momentos no tiene  la    menor   importancia. Ah, y que se sepa que su chico es extremadamente distinto a ella. Pero la gracia del amor tiene estas cosas de la complicidad.
Mira. A Rute, o la admiras o pasas de ella. Ahí no hay términos medios. Y si eres hombre y decides ser atrevido con ella y su encanto de belleza, te dirá suave pero repetitivamente la palabra: no. Y las afirmaciones de Rute son absolutamente decisivas y definitivas, por bien pensadas y matizadas.
Sí. La fanstática chica de Setúbal sigue creciendo, y es una inconformista total. Es consciente de que aún le queda algo para ser la mujer que mañana ha de ser. Rute es sencilla y especial a un tiempo, inalcanzable y generosa a la vez, y te puede volver maniático con el glamour que exhibe.
Quizás y no se sabe, algún día le guste a Rute un pastel que lleve huevo. Pero por ahora eso no es posible. Mas el devenir es como una trampa inabordable sobre la que juguetean los augures. El futuro solo se puede ver caminando.
-Y RUTE CAMINA A PASO FIRME-

0 comentarios:

Publicar un comentario