martes, 3 de abril de 2012

- EL ESCRITO MÁS BELLO -



Voy a escribir para tí el escrito más bello del mundo. Voy a lograr que los pájaros detengan unos segundos su vuelo, y que contemplen absortos y sorprendidos un breve pellizco   de literatura mía y de amor.
Lo voy a conseguir. No lo dudes, mi cielo. Voy a plasmar sobre este modesto papel   mis  sentimientos más grandes, personales, ambiciosos, vanidosos y eternos. Porque este escribir solo puede ser para tí. Como la carta de amor más libre y heterodoxa que tú puedas intuír y hasta imaginar. Es tuya.
Escribo desde la paz y desde el silencio pujante de una primavera llena de    nuevas   y  esperanza. Escribo desde el monte verde, desde las aguas de un mar calmo, o desde el viento que huele a un tomillo femenino que se parece en todo a tus ojos enormes.
Sí. Quiero escribir que te quiero. Quiero atrapar entre las letras que componen estas palabras, toda mi verdad y mi magia. No tengo miedo al exceso o al arabesco. Al revés. Adoro la complejidad y la gracia de todo aquello que me rodea y que se llama vida.
Por eso mi escrito será bello, amor. Porque mi escrito no es otra cosa que un cachito de la vida, del fulgor, del vaivén; de la rama que golpea como un forzudo bailarín el espacio hueco y natural de un trozo de espacio y de tiempo.
Escribir. Escribir. Siempre escribir. Escribir de paraguas y de sol, de medias y de bikinis, de música y de teatro, de esguinces de tobillo y de milagros de amor. Escribirlo todo, ambiciosa, avaramente ...
Quiero vacíar el tintero, gastando una gran dosis de energía fondista, para narrar o decir todo aquello que pueda hacerle cosquillas a mi vida, ¿sabes? ¡Quiero hacer sentimientos! ...
Creo que seguiré escribiendo mientras esté vivo, y que moriré con un bolígrafo en la mano, esperando la musa mágica que los hijos del gran Cervantes sé que me mandarán.
Sí. Ya la veo. A la musa. Y, escogido, a la musa más inteligente y sensible para los dos, amor. Para tí y para mí habrá constantes escribires. Y el día y la noche nunca podrán mandar sobre mi deseo narrativo, e hincarán sucumbiendo ante mis escritos su fuerza en el mundo. Nadie va a poder con mi escribir. Ni siquiera el azar traicionero.
Porque, mi linda, mis letras salen del corazón como un manantial sorprendente en medio de mi montaña mágica. Porque mis lectores son de Méjico, de España, de   Colombia  ,  de  Guatemala, y de todas o casi todas las nacionalidades y regiones traducidas del Cosmos. Y esas letras encadenadasy sumamente tiernas, están escogidas para tí.
Sí. Lo voy a lograr. Voy a superarme hablando con los zapatos, con las paredes, o con los rivales  destructores del diablo cabrón. Voy a admirar la vacación de tu boca, el otoño de tus senos, las matemáticas de tu piel serena, y las mariposas estomacales que siento cada vez, serán   un excitante de goce imparable e inigualable. Lo sabes, mi bien.
Ahora voy a descansar mirando las flores, el firmamento, los fondos abisales, el bailar   de Nureyev, o un triple de Michael Jordan. Siempre lo haré. Haré vivac bajo las estrellas, dentro de la libertad, escuchando la música más inesperada y necesaria, y soñando constantemente con tu presencia de mujer evidente.
Y soñaré, y bailaré mientras escribo, y daré besos a las nubes, y saludaré a los cóndores andinos, y daré abrazos a la estepa rusa. Y por encima de todo, seguiré       escribiendo     imparablemente mi amor auténtico.
-PARA TÍ-

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