sábado, 30 de noviembre de 2013

- LA DICTADURA DE FLORENTINO PÉREZ -



Cada vez sabemos más de Florentino Pérez. Sí. El presidente del Real Madrid. Los medios abren opiniones y resquicios. Y las piezas del puzle esotérico empiezan a encajar.
Tiene millones el tema de Florentino. No es tan tímido como parece. Porque bajo su voz educada y paternal, se esconde una verdadera fiera de dirección y de negocios. En manos de este señor, lleva varios años el Real Madrid.
Antes, extrañaban las cosas. Porque aparentemente sucedían cosas inexplicables en este club. Pero todo es más obvio y hasta menos rebuscado. Porque los entrenadores de Pérez son sus meras correas de transmisión. El Madrid es el cortijo y la empresa del presidente. Y todos han de guardar suculento silencio, o decirle sí bwana.
Le gusta que todas sus cosas no tengan contestación. Le van los sumisos y hasta los vasallos. Y Pérez va de entrenador, de ideólogo, de creador, de gestor, de mandamás, de padrazo y de ego. Sobre todo, va de ego. Un ego cargado de dólares, pero ego e individualismo por encima de todo límite.
José Mourinho le hizo la pelota y le siguió la corriente. Fue amigo interesado de Florentino hasta que la asfixia social acabó con el desagradable portugués. Mourinho y Pérez formaron un tándem. Una misma cosa cómplice. Pero lo malo fue que ambos fracasaron, Mou se fue, mas Florentino sigue ahí ...
Ahora tiene listo a Ancelotti. Pero no ejerce de libre entrenador. El italiano ha llegado a la casa de Santiago Bernabéu bien aleccionado y renunciando a muchas de sus competencias. Dice siempre sí a las agendas del presidente. Por eso está ahí. Los enigmas y los velos ya son meras anécdotas. En el Madrid solo corta el bacalao una sola persona: Florentino. Los demás, son meros rellenos.
El año pasado la cosa se lió con el gran Casillas. Se lo quitó de en medio con la excusa de una lesión. Porque Florentino no valora que no sean sus propias opiniones acerca del fútbol. Y a los jugadores grandes y con personalidad, solo los ve como rivales. La gente sabe que el verdadero Real Madrid es Iker y no Florentino, y eso es demasiado para el millonario presidente. No puede tolerar la cosa.
Luego, vino lo del alemán Özil. Un jugador sensacional. Al que a Pérez no le gustó y le despreció no queriéndole dar el dinero que le pedía. Tira a los jugadores, y ya fichará a uno nuevo.
Este año le toca el turno al consagrado sevillano Sergio Ramos. Un portento físico, uno de los mejores defensas del mundo, y en pleno éxito internacional y personal. Con Cristiano, es el más sólido y carismático de los jugadores de campo. Y ahí le empiezan otra vez los demonios a Florentino. Le llega la idea de los celos y de la rivalidad. Quiere fastidiarlo como hizo con Casillas, le acusa falsamente de pesetero, e incluso considera a la Selección Nacional como a algo que puede molestar e incordiar. Lo último del hombre que nunca escucha a nadie ...
Ese es el principal problema del club. No le falla nada más que la dirección. Pérez es tiránico e incontestable. Es el gran jefe ante el que hay que arrodillarse y tragar. Sí. Florentino dice que sabe de fútbol, y entonces todo lo demás no puede existir.
Y cuando los entrenadores cuentan lo justo y los jugadores son tratados como una suerte de creaciones suyas, ese equipo nunca puede ir bien. Como sí merecería un club serio. Un club enorme. Una marca y una tradición mundiales. Esa es la realidad triste del Real. Que tiene a alguien que no cree en nadie que no sea en sí mismo. Y eso es todo menos bueno para los blancos. Porque lo dirige una rémora.
-UN CAPRICHO-

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