sábado, 5 de junio de 2010

- HOUSE, DR. HOUSE -

Sí. Hola. Soy House. El doctor House. Me véis fijo, en la tele. Uso bastón, chicas, pero no le digáis a nadie que solo es por un poco de coquetería masculina. No me considero un Adonis, pero creo tener la necesaria carga sexual en mi mirada y ademanes, como para no dejar a ninguna de vosotras, indiferente. Sé que me amáis u odiáis. Pero con pocas medias tintas. Incluso diría que me odiáis porque os gusto, y no os da la femenina gana de que os guste. Allá vosotras...
Oh, la medicina. Me gusta la rapidez americana y la heterodoxia. Me chifla innovar, y no me gusta la gente cagueta. Y sobre todo, no esperes de mí que me tome la vida en serio. Creo ser lo suficientemente inteligente para que mi camino lo presida la desdramatización.
Estoy cojo y me duele a veces la pierna, pero eso no ha de saberse,¿ok? Ya sé que me acusáis de machista, pero algún defecto aparte de estar lisiado he de tener,¿no? Lo habréis adivinado porque lo sabéis, o sencillamente lo sabéis y por éso lo habréis adivinado: voy por la vida de mujeriego. Lo siento, damas.
Pero hay cosas que como médico y bueno, sé que no tienen enmienda. Exacto. La jodienda es lo que parece impedir que siente la cabeza, madure, y me enamore como un gilipollas de la doctora Cuddy, como sabéis.
En efecto. Cuando veo un culo bien puesto y unas tetas interesantes, tiendo a perder el sentido de la orientación científica. El Creador así lo quiso. Me gustan las titis más que a un tonto un lápiz. Las malas, preferentemente. Las que llevan malicia y sexy en la mirada y en el porte.
Creo que me llaman. Me necesitan. Me refiero, no penséis mal, en el quirófano. Soy deductivo y esotéricamente intuitivo. Soy un cerebrito de hospital. Un superdotado de la Ciencia de Galeno, y no hagáis segundas lecturas. Los males están para ser seleccionados. Poca gente se me ha muerto. Un día, casi la cago y me palman. Pero, tranquilos, que esto no suele suceder.
Me viene cada caso.Esto de la enfermedad es muy complejo, pero también un verdadero reto. Nunca sé ponerme nervioso. Tampoco puedo permitirme ese lujo. Dicen que estoy más loco que los del manicomio, un bestia y un maleducado. Que les den a los que así piensen de mí. Os dejo, admiradores.
Pero, antes... Menuda hembra estoy viendo sonreírme a escasos metros de mí. Mmm...
- Senorita,¿nunca le han dicho que es usted una estrella?...
- Je,je,je. ¿El doctor House, verdad?, ¿hmm?... Es usted incorregible...
- ¿Y por qué no me corrige usted, belleza?...
- Je,je,je. ¡Oh, House!...
-PUES: ¡OH, HOUSE!-

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