
Borracho como una cuba, ojos brillantes, le fue muy mal. Duerme ahora Antonio, tirado sobre el banquito de un jardín olvidado. Su derrota, puede esperar. El alcohol juguetón le sostiene la mente. Su aliento, apesta.
Antonio, un perdedor. Se ha ido de juerga y ha fracasado. Ninguna chica que le gustara, la osado mirarle directa y dulcemente a los ojos. Ha tenido que cambiar los planes.
Antonio, español, madrileño y de Chamberí. Todo fatal. Es joven, pero parece un viejo ...