jueves, 19 de julio de 2012

- ESPAÑA ES UNA PROTESTA -



España está en pie de guerra. Mientras os escribo estas modestas líneas, puedo escuchar desde mi casa a la gente que protesta a las puertas de la sede del Partido Popular, sita en la calle de Quart de mi Valencia.
Pero hay algo que me preocupa. Mi país está enfadado, cabreado, y      sobre       todo    profundamente decepcionado. Sí. La gente sale a la calle de modo espontáneo, a decirle al Partido del Gobierno que no piensa tragar. España, mi Valencia, y todos los pueblos    y    ciudades, son un clamor de indignación.
A mí me sabe mal que mi país esté triste. Comprendo y faltaría más, la necesidad de ganar la calle y actuar con la libertad lógica del que  han agredido y cercenado los derechos. Cómo no comprender tamaña injusticia y barbaridad ...
Pero España es un país de gente alegre y pacífica. Y no digamos mi Valencia, que siempre está llena de ingenio y humor. Somos creativos y extrovertidos, pero la angustia de nuestro porvenir nos atenaza.
España está ahora crispada y herida, absorta por unas medidas económicas que han dejado en la miseria a miles de familias. España no está dispuesta a pasar a ser un pueblo  que  obedece a aquellos que le dan disgustos y nula esperanza. España no quiere a gente que les deja sin empleo, que les cobra los medicamentos, que descuida la educación de sus niños, que pasa de las personas dependientes, o de las que rebajan una y otra vez el sueldo   y    las condiciones de los ya de por sí precarios trabajos que apenas se tienen.
Recortes. Castrar los sueños. Hacernos más bajitos y menos exhuberantes y bellos, mientras los financieros o banqueros no pasan por la tijera de la decisión política.
Ahora, la gente ya conoce a Rajoy y a todos los suyos. El otro día, la diputada Andrea Fabra tuvo que pedir disculpas cuando la vieron por la tele decir: "¡que se jodan!" ...
No. Ése no es el camino. España dice que no. Las gentes han salido a la calle. Los políticos, tienen miedo, y a alguien se le ha ocurrido la desafortunada idea de colocar unas vallas en el Congreso de los Diputados de Madrid. ¡Vaya lumbrera! ...
Los políticos se alejan de las clases bajas y medias, y los españoles les dicen de todo menos bonitos. Ésta es la España y la Valencia de ahora, de Julio, de la actualidad y canícula, y de la próxima vacación. España le dice que no al señor Rajoy.
Pretender estar sordo ante la masiva demanda, estimo que es demasiado pretencioso. La lucha va a seguir por todo lo alto. Mientras no se creen puestos de trabajo ni se consiga que los españoles vuelvan a tener la cierta tranquilidad del dinero de un salario, continuará la inmensa guerra larvada.
Estoy triste, porque hay cosas que son para estarlo. El político se ha convertido    en     un  mercader anodino, y se aleja cada vez más del ciudadano que está que echa chispas.   Realmente lamentable.
-MENUDA SORDERA-

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