miércoles, 25 de julio de 2012

- CINE: "¿Y SI VIVIÉRAMOS TODOS JUNTOS?" -



Cine francés. Ternura a mares. La vejez desde una perspectiva optimista. Geraldine Chaplin y Jane Fonda siempre serán eternas. Por si a alguien le puede caber alguna duda.
Cinco personas mayores a las que les cuesta encarar su vejez. Mas son vitales y optimistas. Se resisten a ser convencionales y a acabar los últimos años de su vida en perfil previsible, aburrido, estándar y convencional. ¡Ni hablar! ...
Los ojos de la hija de Charlot lo dicen todo acerca de la eterna vida que surge desde la niñez hasta el último tiempo de la vida. El personaje de Jane Fonda, busca. Siempre busca, y hurga con paciencia y perseverancia todo aquello que huela a bienestar y a mejorar.
Cinco maravillosos viejos que deciden escapar de las dependencias y de    los  hospitales convencionales, y montar una fantástica comunidad de seres cercanos que prefieren mirar hacia el lado en el que pone vida. Huyen del sentirse una carga, como una necesidad   de  vindicar la dignidad de su felicidad.
La vejez, desde un punto de vista inteligente y divertido. El sexo en la vejez, y esa  especial capacidad para hacer que los tabúes se disipen en medio del aura del sempiterno deseo. Sexo en la vejez, lo hay. Claro que lo hay. ¿Por qué es que no iba a haberlo? ...
Personalidades fuertes y encontradas, que finalmente convergen al lado de la vida y de la amistad. Sí. Uno de los ancianos no tiene mujer, su hijo quiere a toda costa llevarlo al asilo, pero el viejo se niega, se va de jóvenes y potentes putas, y pide viagra y los nuevos inventos que hagan falta para llevarle al placer. El deseo en el tiempo del ocaso físico nunca puede decaer. Todo es mental. Limitado, pero posible ...
Las parejas se niegan lo que huele a dolor, y aceptan la aventura de sus vidas. Que le den por saco a sus achaques, y fuera el tiempo del damocles imposible. Mientras hay vida, hay muchas cosas.
El cuidador joven, es la metáfora de la vida potente que siempre acompañará a los ancianos. Como el cuerpo juvenil y sexy de la Fonda. El joven, siempre se puede introducir en el medio de los viejos. Solo es cosa de abrir la puerta, aceptar unas sonrisas con arrugas, y para adentro. La vejez con la vida, la senectud con la ilusión, y nunca el ocaso con lamento  y  victimismo.
La piscina caprichosa en medio de su parcela conjunta, como gran juego de la siempre posible eterna juventud. Piscina y agua, juegos, la chica maravillosa que relevará al joven. Eterna explosividad, belleza, potencia y culto al cuerpo humano gozoso y sexuado.
Una de las ancianas quiere un ataúd de colores vivos, la otra siempre es práctica y optimista, flexible, y hasta atleta de mujer.
La escena final, es muy bonita. Uno de los viejos pierde de vez en vez las neuronas y se niega a admitir que su mujer se ha muerto. Y entonces todos le siguen al unísono y la llaman, aún sabiendo que no está y que no la pueden encontrar.
Ésa, es la idea. La búsqueda conjunta amical, y el inconformismo. Juntos y en grupo, se muere mejor. Nada de aburrimientos ni convencionalismos, jugar  en    medio    de      lo     irremediable a las cartas dentro de una caprichosa piscina con nietos y juegos de naipes.
Sí. Me gustó la película. Id si queréis al cine a verla. Aproximación tierna y mágica a un momento de la vida por el que todos transitaremos con mayor o menor fortuna. ¿Por qué no reírse de lo inevitable? ¡Que le den por morcilla a lo inevitable! ...
-UN CANTO A LA BUENA VEJEZ-

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