
España es una tensión y un descrédito. No es mi España feliz y esperanzada. No. Es un montón de gente que se distancia entre sí, desde la descalificación y el desencuentro. Ahora, no sale el sol ni la sonrisa de este país. A los políticos no se los cree nadie. El rechazo, es absoluto. Ni, prima de riesgo, ni crisis, ni medidas políticas, ni nada de eso. Lo que hay en la calle es estupor y vergüenza. Y, a continuación, toda la magna jerga economicista.
Las porras de los policías...