miércoles, 5 de enero de 2011

- COMO MI NOCHE DE REYES -

Como si yo fuese al mismo tiempo Melchor, Gaspar, Baltasar y los pajes, todas las mañanas me levanto temprano dispuesto a hacer realidad mi sueño mágico. Que no es otro, que la recuperación de mi operada rodilla izquierda.
Sí. Les he pedido en secreto,-y por favor no se lo digáis a nadie-, a los Magos, para que ellos hagan realidad mi sueño un día de estos. Lo más pronto posible.
Para éllo, pongo todos mis recursos físicos en marcha, y me dispongo todos toditos los días , a ejercitar mis músculos, tendones y ligamentos rotulianos. A fortalecer.
Y allí que me lanzo sobre la pared, y voy estirando mi rodilla atrofiada por tantos meses de lista de espera en la Seguridad Social. Sí. Me apoyo en la pared, y flexiono mi pierna. Con cuidado de no hacerme daño, voy buscando mis topes límite, que son aquellos en donde empieza el dolor y debo parar para no hacerme daño, y realizar el ejercicio de potenciación y felxibilidad lo más correctamente posible.
¿Lo conseguiré, Majestades?, ¿tendré en un futuro vuestro regalo y volveré a poder andar como antes y como siempre hice? Si me porto bien, estoy seguro de que los Reyes Magos me premiarán con la salud, y le volverán a dar vida a mi articulación débil y anquilosada por el inactivo paso de las semanas.
Ese es mi deseo. Mi gran deseo. Ponerme bien. Lograrlo. Conseguir avances que me den ilusión. Coger fortaleza, y poder volver a caminar por las montañas senderistas de mi Comunidad Valenciana,¡coño! Tengo hambre de ejercicio físico, de montaña, de ascensos y descensos, de desniveles y de vida. Sí. Tengo hambre de vida.
Estoy deseando tener el ok de los médicos,-aunque sea para la primavera-, y poder de esta manera poderme juntar cada domingo con mi grupo montañero, y volver allí. Sí. Allí. A la bella serranía, en donde el pino huele a placer y a naturaleza, y en donde el tomillo tiene más brillo y fragancia que toda el agua de colonia que inventarse pueda el químico de la sección de perfumería del Corte Inglés.
Esas montañas, esos desfiladeros, esas risas, esa vida, esos límites, esos errores, mis besos de aciertos, la salvaje belleza de la estampa de la Sierra, mi frente sudando con placer el esfuerzo de mi cuerpo en movimiento, y toda la ilusión que parece que se me había escondido en lontananza.
Quiero, Majestades, que hagáis realidad mi sueño. Y a cambio, os daré todo lo mejor de mí, todo lo que yo pueda ser consciente de que debo daros y hacer, y todo lo bueno y creativo que me dicte el corazón. Seré de nuevo un niño bueno.
Y la noche de Reyes anterior a mi recuperación, dormiré confiado e ilusionado, quieto como un gato amansado y feliz, deseando que llegue finalmente ese regalo que tanto deseo y que quizás pueda merecer.
- GRACIAS, MAJESTADES -

2 comentarios:

Pues que tus deseos de recuperación se hagan realidad muy pronto.Seguro que los magos de oriente te traerán una bonita marcha montañera. Gata de callejón

Mil gracias por tus deseos, Gata de Callejón.
Y aprovecho para desearte muy FElIZ AÑO, amiga!

Besos de mago.

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