
Déjame quererte, Corinna. Quizás tú seas la princesa de España, y Bárcenas el presidente. Me da igual. Déjame imaginarte. Permíteme mandarte un mail de fantasía que me lleve a la estancia de las aventuras y de los juegos bohemios, ¿quieres, Corinna? ...
Estás en todas las portadas de mi España corrupta y enamorada, has estado en todos mis sueños de matahari con pirata de petróleo y educación centroeuropea e impecable.
Quiero ser rey y tu amigo, y hacer que tu misterio no me ponga en aprietos...