Recuerdo mi primer empleo. Fue, por enchufe. Terminaban los años setenta y comenzaban los ochenta. Yo, tenía dieciocho años, y muy poca experiencia de la vida. Una visión romántica e idealizada del mundo real, me acompañaban.
Mi madre tenía un primo que poseía una fundición de metales no férreos ,y un almacén en el que guardaba dichos productos ya fundidos. Se trataba del tío Ramón. De mi tío Ramón. El jefe de la empresa, al que yo solo había visto y tratado en los actos puntuales, como bodas,...