martes, 4 de diciembre de 2012

- EN MI PROCESO DE CRECER -



Siento una verdadera satisfacción cuando pasan las horas del día, llega la hora del dormir y del descanso, y observo claras modificaciones en mi visión de las cosas y aparece la claridad de mi realidad.
En mi proceso de crecer, se concretan actuaciones seguras e ineludibles, las cuales   me  reafirman que estoy en el camino más certero, personal y adecuado.
Es como si empezara a dejar de balbucear en mi proceso de escoger el método    de    las  situaciones, y me abriera hacia un claro e imparable camino o recorrido de concreción de las cosas. De, mis cosas ...
Quizás pude dudar antaño de que pudiese superar muchos obstáculos. Sí. Os confieso que dudé. Y que incluso pensé que no lograría superar dichos obstáculos. Estaba equivocado. Sí. Voy pudiendo hacerlo.
Estoy pasando por un sitio duro y plagado de incomprensión y hasta     de      sorpresa  e   incredulidad, hasta que finalmente soy capaz de alcanzar a llegar a una comprensión por parte de los demás. Y esa aceptación de mi lógica, cómo no iba a llenarme de esperanza. Y además, de autoconvencimiento. De la sensación de que los duros obstáculos anteriores al despertar a las cosas, los voy lidiando de modo airoso y afortunado.
Tengo ejemplos bien recientes. No he dudado. El Coro de la música se ha cerrado, y no me he parado demasiado. No debe ocurrírseme caer en la pereza de la indecisión. Ni corto ni perezoso, he hecho las gestiones oportunas, y ya me he apuntado a un nuevo grupo coral. No quería quedarme este año varado en la mitad del camino de uno de mis hobiies o aficiones preferidas. La música seguirá conmigo este año, me he puesto en marcha, y no he perdido el tiempo.
También y de la misma manera, frecuento más mi casa por las noches, porque tengo la certeza y la capacidad valerosa de enfrentar mis miedos bisoños y mis indecisiones. Sé que mi vida es aquéllo, y que mi tiempo es el de mi casa, y que mi autogestión como ser humano adulto que crece imparable, pasa por ese trance y por ese fantástico a  la par que cotidiano acto de libertad propia. Mi casa me da menos miedo, y todo aquello que en ella pueda suceder. Los temores se van desvaneciendo.
En paralelo a estos sucederes, abordo unas obras de mi comunidad y de mi finca, con    una  independencia distinta y diferente. Sí. Estoy hablando y en contacto con peritos y directores de obra, para hacerme desde mí con los presupuestos que luego presentaré en la Junta de Propietarios. Mis presupuestos, mis obreros, mis arquitectos, mis decisiones, mis aciertos o mis errores.
Estoy ahí. A unos le gusto cada vez más, y otros sé que nunca confiarán en mí. Y lo más bonito es aprender esa aceptación y asumir el rechazo, sin estridencias ni tristezas. Me importa un pito. Lo que me importa, es el camino de mi propia coherencia.
Es la conquista de mí mismo, el marcar mi propia personalidad y territorio, no limosnear a otros la dependencia o la demanda, medir mi libertad, y sentirme sujeto activo de mí mismo. Es realmente un camino iniciático, pero que me da una satisfacción que la letra y la voz no pueden definir. Son sentimientos míos e intransferibles. Soy, yo ...
Hay dificultad, temores, errores, timideces, mucho camino por recorrer, demasiada ansiedad por hacerlo bien, sensación de que las cosas válidas están un poco lejos, y hasta que no se es justo conmigo. En efecto, todavía en mí queda la queja fácil de quien   no     para   de seguir creciendo.
Bendito crecer. Ya me creo capaz de cosas cotidianas, las abordo y gozo con ellas, no las escondo, y cuando me canso me echo a dormir.
-MAS LUEGO ESTOY MÁS DESPIERTO QUE NUNCA-

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