miércoles, 4 de agosto de 2010

- NOCHE DE PLACER -

Valencia. Calor pegajoso. Noche. Agosto. Lo de siempre. Ventana abierta del cuarto para intentar poder respirar. Negativo. Infructuoso. Mi cuerpo, suda la gota gorda. ¿Poner el ventilador con lo que gasta, a las tres de la mañana? Money. Tres y media de la mañana. Los del botellón, van llegando escalonadamente con sus coches a casa para repartirse intimidad. Música a toda leche, risitas, amor sincero, alcohol en expansión; las puertas de los coches que se abren y cierran una y otra vez. Como si para ellos, los demás no tuviésemos derecho al descanso nocturno. Así, hasta el alba. Cinco de la mañana. Ladridos de perro ante la indiferencia de su dueño. Volvemos a despertarnos. El dueño, no puede con un perro que busca rivalidad territorial. En el fondo es un buen tipo. Pero no se te ocurra decirle que deje de fastidiar, que a lo mejor lo que necesita es charlar y toda la comprensión. También, al fondo, la puta discoteca. Séis de la mañana. Me suda el cuello. Todo el cuerpo se defiende, emanando el líquido sudor. Nada te refresca. No se mueve la hoja de la rama de ningún árbol. Calma chicha. Hay gente que viene aquí desde miles de kilómetros. Trato inútilmente de no comprender nada. Séis y veinte de la mañana. Se oyen gritos. Y más gritos desinhibidos. La chiquilla de enfrente ya se ha vuelto a olvidar las llaves. Y llama gritando desesperadamente, buscando un tiempo nuevo. Su compi de piso no la oye. Más gritos. Yo, ejerzo nuevamente la contención aunque no soy de la escuela de Job. Finalmente, su compañera de alquiler le devuelve el grito y le pregunta que qué pasa. Grito preguntón obvio, y cierta tertulia. Al final, hay consenso entre las dos. La de arriba, le abre la puerta a la de abajo. Menos mal. Por ésas horas... El encargado de la limpieza comienza a dar por saco con el recogedor de metal. Los basureros la lían a toda leche. El contenedor de vidrio, lanza un ofensivo orgasmo sobre la barriada en forma de cristales que caen a todo meter. ¿C´est la vie? ¿Qué hacer? Lo mejor es el mar. O la montaña. O no existir. O ser rescatado por el sueño de un leso Morfeo. Lo mejor es, nada. Decido levantarme de la cama. Aquí no dejan dormir. Hay que asumirlo. Casi no me tengo en pie. No he descansado. Estoy más cansado que antes de meterme en la piltra. Y sobre todo, había cometido la idealización de un pensar, el cual consistía en la idea de que me dejarían dormir. -DICEN QUE ES UN DERECHO CONSTITUCIONAL-

1 comentarios:

El del insulto se acaba de retratar a sí mismo.
Por cierto, que gracias por tomarte la molestia de leerme.
Saludos.

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