martes, 4 de febrero de 2014

¡ I LOVE YOU, JUSTIN BIEBER !



Soy Yoko, de Okinawa. Tengo quince años. Pero todo es lo de menos. Porque Justin Bieber me da lo que nunca nadie me dará. Es mi primer amor, mi escarceo, mi comenzar y mi irme a dormir; es mi todo aunque él no pueda saberlo.
Sí. Soy suya, me gusta, haría cualquier cosa por él, saldría en aquellos mágicos vídeos de youtube y todo lo que él quisiera. Porque yo adoro al chico malo e imposible. Tengo su póster, su foto, le idolatro, me he hecho en la espalda sexy un tatoo de él, y no hay momento en el día en que mi Justin no esté en mis pensamientos.
Porque mi queso Justin aparece tan inalcanzable para mí que hace que le quiera más. Le besaría, le dejaría toda para él, me iría a Estados Unidos y a las galaxias del espacio sola con él. Sería su geisha y hasta su capricho, su guinda del pastel y hasta su sueño amarillo y oriental de color. Lo que quisiera y quisiéramos los dos.
Y le presentaría a mis padres, y a todas mis amigas para que rabiaran, y a mi hermano Okzuo, y le enseñaría toda mi cuna Okinawa. Todo lo haría para hacerle feliz. Porque es un chico tierno y libre, incomprendido y especial. Pero yo le comprendo porque soy su chica Bieber y siempre pelearé como una marathoniana para ser su fan más medalla de oro y la primera y mejor.
Justin es el más grande. Porque es tierno y desordenado, vital y libre, me desconcierta y me maravilla, y cada cosa que hace está superbién y se la acepto. Y me identifico con sus locuras y le busco, y no os podéis imaginar lo que le gritaría si le tuviese a mano.
Comprendo que guste tanto a todas las chicas del mundo y a todos los chicos del planeta también. Porque es mi maravilloso icono, mi realidad imposible pero llena de vida, mi Elvis de ahora, mi héroe personal, la contraseña de mi mail, y mi amor más encendido. Y aunque soy una niña como dije de quince, cuando le veo me siento mayor y sólida, aventurera y especial, y entonces el mundo se viste de fantasía y nunca puede tener barreras. ¡Definitivamente, no! ...
Porque Justin me hace reír, y no me importa en absoluto cómo se vista, y cuanto más se ponga de raro mucho mejor, y todo lo que haga me digo a mí misma que es lo que hay que hacer, y le juro a mi corazón que nunca habrá nadie que me importe más en mi vida que él. Siempre le mentiré a mi novio oficial. Nunca podrá saber que mi único chico solo será Justin.
Pertenezco lógicamente a su club de fans, y estoy muy por delante de todas éllas. No es mi moda sino mi realidad. Sí. Mi padre se ríe y a carcajadas pícaras cuando me ve que digo que me hechiza, pero me da igual que papá se ría. Él no puede ni podrá comprender nunca a Justin. Pero yo, sí. Yo le comprendo, le salto, le bailo, le doy metafóricamente las manos y mis labios, y hasta sé que crezco aprendiendo de él y de su modo de ser. Me gusta ser al revés, ¿qué pasa? ...
Justin es muy grande. Y todavía lo va a ser más. Es bueno y no pasa nada porque se haya tomado los estimulantes el otro día. Le comprendo. Está en un mundo tsunami de acción y de estrellas. Está rodeado de tentaciones y de placer, de bellezas y lujo, y hasta de interrogantes de seducción que cruzan el cielo.
Y ahora, y mientras le animo y le doy un virtual beso en el ombligo o en donde quiera para que se recupere, os contaré mi secreto total para que se entere Internet y para que tod@s se estremezcan. Porque un día Justin tuvo el detalle de contestar a uno de mis cinco mil mails y además me lo hizo en japonés. ¿Quién no lo cree? ...
Me dijo que era una flor del Japón, y me puso en el correo su firma, y me dijo que gracias por seguirle. Sí. Ese mail lo tengo entre mil llaves. Es oro. Se despidió diciéndome que yo era Yoko y que me daba el beso. ¡Oh! Justin me daba el beso que todas las niñas queremos de Justin. Y eso se lo agradeceré abierta y de corazón hasta que tenga noventa años. Porque mi palabra siempre se llama Justin Bieber. Y no hay más allá planetas ni seres inteligentes de otras galaxias, sino Justin. Y sé que Justin me espera siempre en los lugares más imposibles.
¡ Y NO TE RÍAS, PAPÁ !, ¿OK? ...

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