sábado, 22 de febrero de 2014

- EL FELPUDO -



Hace tiempo que lo había pensado. Y el otro día lo decidí. Me fui a una tienda del barrio y adquirí un modesto felpudo de esos que se colocan delante de las puertas de entrada a las casas.
Os confieso que en mi casa bonita, nunca hubo felpudo. Jamás. Y yo veía cómo las demás puertas tenían el suyo. Pero no hacía demasiado caso. No me llamaban la atención ni me detenía a pensar.
Mas el tiempo ha cambiado. Parece que la casa de uno termina en donde empieza la escalera, que es lugar común aunque no lo parezca. Porque la escalera es un mero lugar de cortesía y de quedar bien. Y yo no acababa de aceptar esa nueva condición que fijan los nuevos tiempos.
Felpudo, ¿para qué?, ¿para que los zapatos pasen al interior de la casa sin la hipotética suciedad de la escalera?, ¿es que acaso la escalera no es limpiada por una señora todas las semanas? ...
Al principio pensé que estando limpia la casa y la escalera, no era más que una pijada y una convención esa idea del felpudo. Pero, ¿y la calle desde donde proceden todos y llegan? ...
Sí. Una nueva estética y de pensamiento. Todos los vecinos tenían felpudo. Menos, yo. Debía haber una razón. La pensé luego. Decididamente, había de ser una protección desde la hipotética y hasta real suciedad de la calle que podía detenerse antes de la introducción de las personas en sus casas respectivas. Discutible, quizás. Que todo es discutible. Pero la tozuda y auténtica realidad de mi tiempo es que todos los vecinos tienen su felpudo. Y, ¿yo? ...
Ya tengo. No estoy todavía convencido del por qué me lo he puesto. Pero sí que tengo en la mente un real convencimiento. Que yo, también. Que si los demás tienen felpudo y yo no, pensarán en extrañezas y diferenciaciones.
Por ahora, la idea de mi felpudo verde, es ésa. Integrarme en esa idea común de no desentonar y de parecerme más a ellos. De presentarme ante su vista sin mayores heterodoxias. Es como si fuera aceptando la lógica de estos tiempos actuales, los cuales no se discuten demasiado en que ya no son el ayer.
Cuando mis vecinos pasan por delante de mi puerta, ya ven a alguien que acepta una pose renovada y que apuesta por sumarse a sus modus y a su formalidad en la imagen. Es mi idea prevalente. Quiero que mi felpudo sea visto como un paso más para ser como ellas y como ellos.
Recuerdo ahora mi elección del felpudo. Habían de muchas formas y colores. Y dudé bastante en cuál de todos adquirir y hacerlo mío. Y también aquí cedí ante mis nuevos tiempos. Hubiera preferido algo más juvenil y desenfadado, pero decidí en esa idea de la imagen para con los otr@s.
Y, me contuve. Elegí finalmente un felpudo económico pero discreto. Que tuviera mi edad. Que fuera acorde con la imagen de una persona de mis años. Que no tuviera dibujos saltones o estridencias innecesarias. Fui responable y adecuado. No pueden haber demasiados comentarios cuando vean mi felpudo. De hecho, ahora no me gusta, pero dentro de un tiempo me complacerá comprobar que he acertado en la elección y el gusto.
Ahora me conviene reposar y convencer. Hacerme mi lugar y mi aceptación para mi mundo nuevo y hasta inédito. Sé que lo del felpudo puede antojar una mera anécdota intranscendente, pero es mucho más. Tiene el significado de mi evolución y de mi consecuencia como persona. Tiene el sello de quien desea llegar, esmerarse y ser acertado y aceptado.
-COMO YO CONMIGO MISMO-

2 comentarios:

Tu con felpudo?.. la edad te va resblandeciendo?..te identificas con un felpudo?..Yo tengo el mío.. es negro como de goma..y casi nunca lo uso como debiera.. lo piso y entro en casa.. total para que sirve si no te limpias los zapatos en el?.. pero es cierto.. una puerta sin felpudo parece que no es nada...una necesidad mas creada..Que viva los felpudos...y si llevan mensaje como ese de BIENVENIDO.. pues mucho mejor....Que tu integración en la vida felpureril (estará bien dicho?) te sea favorable...y no te olvides cada vez que sales y entras .. saludarlo...jajaja Besines maguito...

Ja,ajajaja. Mil besos mi eterna Dulce, por tu apuesta y tu afecto que hoy me transmites en forma de humor.
Siempre besos de tu amigo José Vicente!

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