martes, 28 de septiembre de 2021

- MI RETRATO DE: DANI SENABRE. -



Rubicundo. Ojos claros y barba de guiri. Barcelonés y catalán hasta las trancas. Estrena cuarenta años y es periodista deportivo. Pero Dani Senabre se mueve a la vez en muchos más frentes que la radio o la tele. Senabre es uno de los periodistas revelación, y se le reclama continuamente para escuchar sus impresiones y comentarios. Dani Senabre se muestra irónico e incisivo, mirada de larga distancia, comentarios de actualidad rabiosa con estilo personal. Confiesa sus sorpresas y hace bien la autocrítica.

Se le percibe visión vanguardista y de la actualidad, y su edad le permite moverse fácil en los terrenos internautas, twiteros o youtubers. No tiene miedo a su cuna informática, y se muestra fresco y crítico en los medios convencionales.

Senabre sabe que el fútbol es mucho más que lo que hacen once contra once con un balón por medio. El fútbol siempre deriva finalmente hacia aquello que le rodea. Los otros deportes, los personajes influyentes, el negocio y los dineros, las simpatías y las originalidades, y los otros sucederes en los que se coloniza y entronca la globalización.

No solo Dani Senabre va a hablar de Ansu Fati o de Koeman,-su Barça-, sino que se prolonga y expande hacia todo lo demás que a los jóvenes como él, interesa. Y habla de la NBA, o del fútbol americano, o de cualquier otro deporte que forme parte de la actualidad rabiosa.

Y no se va a callar ni admitirlo todo. Es juguetón y tiene ambición. Le gusta el rigor, y ve los partidismos y las tendencias ideológicas que van ligadas a los eventos deportivos.

Senabre está en una sociedad catalana de guerra larvada y en conflicto político, y ahí va a buscar la puntería y no pasará una. Sabe que Madrid es el dinero y que aprieta mucho, pero también es consciente de que para que haya rivalidad y competición, hace falta el vil dólar. Acepta las reglas del juego, pero intenta ir a su bola y creando situaciones atractivas.

Senabre abraza el espectáculo que es el deporte, sin renuncias a su cuna catalana. Y ve la liaison o unión que cubre su mundo y en todo está casi alineado, conjunto y en red. Y trata de separar el trigo de la paja, y destacar lo válido de lo mediocre, y relativiza las euforias. Incluso las euforias propias. Y con su juventud, abraza el pozo necesario de la serenidad y raramente le verás excitado o jodido.

Es joven, Senabre. Tiene un gran futuro. Su voz no será del todo para la radio, pero sí para la experimentación, la aventura o el reportaje. Dani Senabre será culo de mal asiento, porque el mundo de hoy es un tren bala, que no solo nunca se detiene sino que enloquece a través de una competitividad bestial y demográfica.

Yo lo destaco como un periodista que tiene mucho más futuro que pasado, y que raramente acabará siendo un bluf de temporada o moda. Porque Senabre es el hoy. Una realidad que le surge en las venas y le pone vida huyendo de segundos planos, pero sin olvidar que la fuerza es el ejercicio constante de la radio y de la tele. Es el gimnasio de musculación.

Senabre podría ser un corresponsal de actualidad en Estados Unidos, o en cualquier plataforma que consolida y consagra. De momento, juega con la imagen, la barba, el descuido, la frescura y su personalidad. Muestra modales diferentes y arriesgados. Ama su tierra, su lugar, su raíz y su profesión. Trabaja a destajo. Poco parece sorprenderle, quizás porque hasta él es una sorpresa que todavía se busca  a sí mismo. De no ajarse en el tremendo desgaste cotidiano de confrontaciones y asertos, podemos tener a Dani Senabre en el deporte y aportando el magma joven de su vitalidad y peculiaridad.

-GRAN PROMESA-
 

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