
Se la nota en los gestos y en su convicción. Es catalana, práctica, realista y triste. Eulalia no tuvo una vida fácil nunca. Y ya en su tierna juventud, decidió sacar su carácter y enfrentarse al mundo.
Eulalia nunca supo callar ni ha nacido para ello. La costumbre y el franquismo cercenaron finalmente su deseo de ser doctora aunque lo intentó todo. Eran otros tiempos,-ahora anda en los sesenta-, y eso ella lo acusó demasiado.
La gran palabra de Eulalia, fue la pregunta del porqué. Cuestionó...