jueves, 27 de agosto de 2015

- USAIN BOLT ES MUCHO MÁS QUE ATLETISMO -



Se percibe con facilidad. Es un atleta sin fronteras. Es el actual rey del atletismo, todos les conocéis por Usain Bolt, acaba de ganar con la gorra al supermán Gatlin las dos finales de la velocidad pura, y ha llenado de emoción a ese estadio pekinés que llaman "El Nido del Pájaro".
Se está harto de atletas extraordinarios que acaban pasando fríos y desapercibidos delante de los focos mediáticos. Y eso nunca está bien. Porque el deporte no ha de ser todo moderación, obediencia, soldado gris, previsibilidad, concentración para salir a ganar, o desmesura individualista basada en lo políticamente correcto. ¡No! Hay muchas cosas más. También hay vida y maravillosa, a la vez que los récords del mundo. A veces la hazaña no es fugaz e históricamente arrastrada, o llevada a la fría matemática de los números. A veces, o casi siempre, ¿qué más da o aporta todo eso? ...
Usain Bolt es la savia que retroalimenta a una cosa menor y minoritaria que se llama atletismo. Ofrece más. Todas las sorpresas. Es el mejor, un chiquillo loco y maravilloso que te levanta de los asientos y te deja con la boca abierta, uno que sonríe y se ríe cuando está a punto de sonar el trascendente pistoletazo de salida de las pruebas supersónicas, alguien en el que puedes creer, alguien que gana hasta cuando no está en forma, y alguien que quiere saltarse y se salta todas las normas habidas y por haber.
Por eso me hechizó Muhammad Alí, o la sonrisa mágica de Jhonson en aquellos Ángeles Lakers inolvidables. Porque se salían del guión. Porque eran capaces de hacer que la sonrisa y hasta la sonrisa te llegara al ánimo y hasta te olvidaras de sus rivales.
Es lo que hoy tiene Bolt. Ese carisma mediático lo explota a mil porque sabe y porque quiere. Todo se aclaró tras algunas dudas iniciales en un hombre ya mayor para sus pruebas y sus piernas. Tiene veintinueve años, menos pelo, y las nuevas estrellas tienen que ir empujando. Pero ...
Pero, nada por ahora. Las grandes ecuaciones se hicieron resolución alegre cuando terminó el último hachazo del jamaicano al yankee Gatlin.
Ahí empezó la verdad y el todo: ¡ el tiempo del show de Usain Bolt fue más visto que toda la jornada de atletismo junta! ...
El extravagante y maravilloso heterodoxo, nos hizo felices. ¡A todos! A la alegría. Porque Bolt sacó su arco,  y la figura de arquero, y sus iconos, y se descalzó, y besó a todo el mundo, y se besó a sí mismo, y dio su juego infantil y juvenil a absolutamente todos sus seguidores.
Ahora los chinos fueron felices con un Rey que no hacía caso a nadie y que se volvía al público insistente, feliz, generoso, cachondo y cordial. Firmaba autógrafos y daba las manos, y les saludaba, y se juntaba con ellos, y entonces todo ese tiempo era mucho más que atletismo de élite y de éxito.
El tiempo extra y cercano de Usain con todos sus enamorados era el tiempo oportuno y necesario. No había horarios ni fechas en los calendarios, se zafaba con astucia de los miembros de la organización del evento y volvía una y otra vez a las gradas para transmitirles emociones de alegría y de contento a sus fans. ¡Todos, fans! ...
Porque a éso a de irse al deporte. No solo a ganar o perder, o al resultadismo, o a hacer lo que te digan, o a competir como un fiera discreto y contenido. Usain Bolt lo niega todo. Es como si quisiera decir que a veces hay que hacer lo que a uno le venga en gana y homenajease a la libertad emocionada.
-COMO SU FELICIDAD CONTAGIOSA-

0 comentarios:

Publicar un comentario