
Se te queda mal cuerpo y excelentes sensaciones. Es una película española bien hecha y con adecuado presupuesto. Se te pasa el tiempo rápido y no te da codazos el tedio.
Más que el argumento, destaco el reflejo del contexto y la idea de la sospecha que el director, Alberto Rodríguez, lanza y propone una y otra vez.
Todo está bajo escepticismo y dudas. Hacia, y en la intriga. Son los años setenta en España, y la democracia todavía ha de arrancar con firmeza. Y no digamos en el mundo rural.
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