jueves, 1 de febrero de 2024

- MI PRIMERA MINI. -



Ya no soy una niña. Bueno, casi que sí. Pero ya voy transformándome en chica como una mariposa de colores. De colores muy suaves y también un poco chillones.

Me llamo Xenia y soy una adolescente. Nunca he entendido lo que es ser una adolescente, pero creo que últimamente lo voy entendiendo más. Porque me enamora la ropa de chica, y qué suerte tienen esas mayorotas jóvenes que lucen su figura con lo que sea y se dan besos con sus chicos. Yo, aún debo esperar. Y además soy muy cortada. Pero hay algo que no puedo parar y que no me gusta no pararlo. Soy rubita y tengo la piel muy clara y suave. Y los chicos de mi clase son unos brutotes que las cosas de la belleza como que les pasan bastante desapercibidas.

Aún no he tenido ningún amigo especial. De verdad. Es que como estar con mis amigas no hay nada mejor. Las quiero tanto a algunas, que para mí son como hermanas protectoras. Y además, algunas son muy influyentes. Y me río mucho con ellas. Porque son chicas como yo, y entonces somos parecidas, y compartimos los mismos descubrimientos y les gustan las mismas cosas que a mí.

Ya se acabó lo de que solo sean amigas del cole. No. Mis amigas brujillas ya son amigas mucho más que de cole. ¡Y ya mis padres me dejan salir por ahí por las noches! ...

¿Sabéis? Me gusta la noche. Antes, me daba miedo. Todo oscuro, gritos, borracheras, salidos y mucho peligro. Ahora, empiezo a ver las cosas de otra manera. ¡La calle! Tomar la calle es una aventura tan bonita como irse de senderismo, o hacer natación o gimnasia rítmica en las actividades extraescolares.

El otro día nos fuimos un grupillo de amigas, por ahí. De tiendas y sin rumbo fijo. Empieza a interesarme la ropa. Es mi primera época personal de la ropa. Y mis amigas ya se compran cosas de mayores.

Ellas, no lo saben. Todos me creen una niña cómoda y muy pero que muy cortada. Pero el otro día me fijé en una atrevida falda que nunca me había puesto. Debo de ser la última en atreverme a esas cosas, porque teníais que ver las cosas que se ponen para lucir. Y generalmente les queda bien. Yo he pensado que hay una minifalda negra que me puede ir bien. Y os confieso, que me encanta. El porqué, no lo sé. Lo importante es que esa pieza me gusta e intuyo que si la combino bien, puede favorecerme la imagen y eso.

Sé lo que estáis pudiendo pensar. Que me gustará algún chico brutote de esos, y que me la voy a poner por y para él. Pues, ¡no! Me la voy a poner para mí y solo para mí.

Os lo confesaré mejor. La he comprado, me la acabo de poner encima de las medias porque aún hace frío, y les voy a mandar a mis superamigas la noticia por watsaap. Sé que les va a gustar. Y si no les gusta, peor para ellas.

Más confesiones. Veréis. Hay un tonto que se llama Rubén, que se ha empeñado en juntarse con la pandilla, y que no hay manera de sacárselo de ahí. Es rubio como yo, y parece un poco bobo porque habla muy poco, solo se ríe mucho, y casi siempre les da la razón a todas las chicas. Y yo digo que todo lo que dicen mis amigas no tiene porqué ser verdad. Una veces dirán la verdad, y otras veces dirán mentirijillas. Como todo el mundo.

Soy lógica, ¿no? Hablo con ellas sobre cómo es Rubén, pero ninguna se atreve a sacarlo del grupo de watsaap o a decirle que no sea tan pelota. Al final, tendré que ser yo la que le diga que cambie y que sea él mismo. ¿Qué os parece? Con todo lo cortada que soy, y al final como mis amigas parecen tontas como Rubén ...

Ahí está. Viene hacia mí. Sonríe. Yo, sonrío. Está cortado. Yo, más cortada. Él, es muy tonto, y yo al final voy a parecer con este silencio más tonta aún que él. Ahora, Rubén se parte. Me sonríe provocador, y me dice entre muchas risas que no estoy nada mal con la mini. Y se acaba de chivar a mis amigas por el wats.

Y ahora, a ver cómo convenzo a estas mis brujillas malotas de que no me he puesto la primera mini porque está Rubén, y que en realidad me la he puesto porque me apetece, porque me da la gana y porque ya va tocando el tiempo de ponerme esta ropa de mujer que me gusta.

Sé que ya les he arreglado la fiesta de este tardeo a mis amigas en casa de mi brujilla Andrea. Vienen todas. Están todas. Y desde que he llegado a la casa, todo han sido hablares de mi mini y del tonto de Rubén. Menos mal que me han prometido que no han invitado a Rubén. Pero se siguen riendo demasiado de las cosas en toda la tarde, y ya me estoy empezando a cansar. En serio. Y más, cuando llaman a la puerta. Y va, y resulta que es Rubén. Yo, me miro y me miro en el espejo. No me sienta mal la mini. Al final, decido que es mejor reírme con mis amigas y hasta con el tonto de Rubén.

-SÉ QUE HAGO BIEN. -
 

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