domingo, 14 de julio de 2019

- ¿YA TE VAS? -




Parece implorar. De hecho, implora. Pero, a su manera estratega y penosa. Desde su silla de ruedas me alcanza con su mirada. Busca y busca subterfugios para parar su ansiedad de desesperación. No quiere saber que depende, pero lo sabe. Y él cree que depende todo de su hermana, de nosotros sus amigos, y de todo lo que se le antoja. Lo que no sabe, es que no depende tanto de nadie. Y que de quien depende es realmente de sí mismo.
- "¿Ya te vas?..."
- "Sí, amigo. Tengo mi vida y mil cosas que hacer. Nos vemos bien pronto ..."
- "Pero ..."
No hay peros. Mi amigo Miguel está afectado. Y no solo por el derrame cerebral que sufrió en Octubre. No solo no acepta su actual situación y estado de las cosas. Y es muy egoísta, siempre a su pesar.
Cuando me marcho de su lado, me siento mal porque le veo un negro futuro. Se niega a hablar de sus cosas, y además no le da la gana contarnos ni contarse a sí mismo sus contradicciones.
A los amigos como yo, nos valora y aprecia. Pero, siempre con condiciones. En cuanto le visitamos, nos insiste una y otra vez en que llamemos por teléfono a su hermana. Necesita patológicamente oír su voz. Lo malo es que no sabe lo que necesita.
No se aclara. Es cínico. Puede estar horas hablando de cosas banales, con el objeto de no decir nada relevante. Y a mí, que soy perfeccionista y que le aprecio a mares, me duele mucho todo esto. Porque cuando con voluntarismo trato de que me desnude su verdad, entonces me monta un pollo tremendo, me insulta, y me dice que de esos temas no se habla.
Está gandul. Cansado. Su vida anterior al ictus fue un caos errático y vulnerable. Marcó todo su ser. El ictus no ha sido capaz de moverle la conciencia y de abrirle el modo de pensar. Sigue siendo el mismo cabronazo delicado de siempre, y fuerte como una roca. Un cabrón, al que aprecio mucho.
Miguel pretende ser el gran padrazo de todas las cosas, para así enmascarar y tapar que es un solemne tirano para sí y para los demás. Nos dice que tengamos cuidado, y que no nos caigamos, y que nos cuidemos ... Exactamente todo lo que él no hace para sí.
Dependencia. Dependencia en alguien que afirma desear ser independiente. Pero sin mover un dedo. Desde la pasividad de la derrota. Instalado desde siempre en el fatalismo. Uno de los tipos que conozco que más ha sufrido y al que nadie ha ayudado. Me recuerda a mi padre y a mi madre ...
Miguel, me escruta. Es químico y programador de ordenadores. Y un memorión y cotilla al que nada se le escapa. Está asfixiado por el entorno y contexto familiar en el que ha vivido. Y un día se cansó y lo mandó todo a la mierda. Así, hasta el día del ictus algunas décadas después.
Sí. El ictus le llega muy tarde. Porque no obedece el hombre al oxígeno del placer inteligente de la vida. ¡¡No!! Miguel es violencia en estado puro e inteligente a mil. Sabe que su peor amor/odio no va a ser si logra caminar un día. No. Su principal caballo de batalla será reconocer que solo el gabinete de un psicólogo podría esbozar un desnudo de su verdad.
¿Está aún Miguel vivo? Todo el mundo me dice que no y que consummatum est. Entonces, ¿solo son mis deseos?, ¿mi sensación de que terminará en la inercia casi desde que empezó hasta su muerte no es variable?, ¿ya está todo con él? Os juro que no deseo darme por vencido, y quiero que gane margen de salud. Que apure. Lo que sucede es que todo depende de él.
-Y DE SUS RESTOS LÓGICOS-

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