
Soy montañero. Siempre lo seré. Y alpinista, y de los ochomiles, y hay una magia extraña que me lleva a la dureza de las alturas imposibles.
O, por lo menos, era lo que sentía hasta ayer mismo. Porque yo también estuve en ese Nepal terrible en donde ha estallado todo y han muerto miles de personas. He coronado ahora y dentro del shock, la cima de mi conciencia. Soy casi un afortunado europeo y blanco. He sobrevivido. Pero no deseo irme de aquí. No tengo demasiado derecho.
Esto es un lugar...