viernes, 2 de marzo de 2012

- PASA EL CHAT -



A toda velocidad, y como la vida misma, pasa el chat. Sí. La relación cibernética se sitúa y se bifurca a un tiempo, en mil caminos y acentos. El chat no es otra cosa que la vida y uno mismo, juntos delante de un ordenador.
He conocido a mil amigas y amigos, desde la relación cotidiana con ell@s. Ya sabéis, amigos de la pantalla cibernética y de cristal. Y la vida, pasa. Y uno cambia, y aquél permanece siendo el que fue, y aquella nunca más apareció, y siento nostalgia de aquel tipo inteligente que me hacía reír con su socarronería y talento, y he llegado a comprender mejor a aquella dama que no me entendía, y he sentido decepción en algunos, y constatación de lo que eran en otros. Pero, sobre todo, paso yo por el chat, he pasado yo, y seguiré pasando     por    ese  chat  auténtico que es la realidad de las reacciones humanas, cotidianas y sinceras.
Pasé yo por el chat, por el chat yo pasé. Chats y relaciones, contactos cotidianos, y alguna importante nostalgia que no es para tanto. Pero como soy un sensible empedernido, tiendo a echar en falta a aquellos niks que me eran habituales, y que la belleza de su enigma me atrae precisamente porque nunca más sabré de ellos y de ellas. ¿No es magia acaso? ...
El chat, era para mí como una adolescencia de risas y menoridades. Y, de alguna manera, lo es. Lo que pasa es que yo he crecido y evolucionado con el chat y los chats, y ahora las cosas ya no puedo verlas igual. He sido niño eterno en los chats, adolescente, mago, joven y adulto. De todo. Ahora, os confieso, que ya no me atraen tanto dichos chats. Y he hecho bien sintiendo que no me atraen como antaño. Porque ya puedo poner mi realidad de los pies en el suelo, y ya no me afectan apenas las interacciones. No. No es que me haya vuelto más frío, sino que me he vuelto más auténtico y consecuente. El chat solo debe     ser    un   mero   divertimento. Lo que es y fué ...
Fuente de experiencia y de sabiduría, un chat. Es, como una magia de libertad, de pasado, de presente, y de todos los futuros de un misterio. Atrás quedó gente entrañable, y delante veré gente maravillosa que ni siquiera por ahora puedo todavía vislumbrar.
El chat es el tiempo, la política, el ocio, el entrenimiento, la creatividad, el ligue, el ingenio, la bronca, el mal día, la interrupción, o el nefando disfrazado de monja impune. Apasionante ese carnaval de juegos humanos y de interacción.
Pero, ¡qué mejor juego que la vida! Nada como éso. Absolutamente. No hay color. Yo quiero un chat de primavera con reales trinos de pajaritos, y muchachas auténticas al sol de una playa posible. Quiero mi chat de sueños y de magia, de los dientes de todas las sonrisas, y del divertimento permanente con inevitable aroma a simpatía. Eso es el chat. Simpatía, confianza, pandilla, afinidad, educación, y hasta toda la gamberra dinámica y sincera de todas y de todos.
- ¡VIVAN LOS CHATS! -

4 comentarios:

Te leo y por fín me alegra tu actitud actual sobre ese tema del que tanto hemos hablado.
Los chats..buenos o malos?..que mas dá.. se aprende... te hace el ver el mundo con otra realidad a veces certera a veces imaginaria..lo importante es darle la validez que tienen...y si pensamos en positivo es mucha... a que sí Maguito?.

Besines.. elef...Metuki

Exacto, Metuki. La palabra es aprender. Y como bien dices, mírándolo positivamente, es muy importante esta dinámica chatera, en la medida que te hace reflexionar y situarte mejor.

Besos, bonica Dulce!
Elef!

muy bien, gracias por tu aporte Vecente, J

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