sábado, 25 de abril de 2026

- EN LA ESPERA. -



 

Me espera un sueño, un cambio grato, un moverme, algo que va a ocurrir. Algo vital y necesario. Algo personal. Me lo dice Abril y toda la sacrosanta Primavera. Me lo dice un río de ilusión que fluye.

La ilusión golpea mis miedos. Porque romperé la barrera de mis renuncias y tomaré un  avión. Y partiré lejos de aquí. Pero nunca lejos de mí. Al revés. Volaré en la certera diana de mí mismo y hacia mí.  Buscándome. La lejanía me hará explorarme todos mis miedos y gozar de todos mis deseos. Hay una fuerza positiva que apaga todos mis llantos y que da respuesta a todas mis dudas.

Partiré. Sí. Partiré, volveré, llegaré, me pondré a prueba, conoceré otros acentos, otras personas, otras geografías, otras sonrisas, y me zamparé un buen cacho del pastel del placer.

Hago unas maletas y me muevo a mí mismo los sentimientos. Priorizo. Es lo más importante concederse nuevas de descanso y de toda la autoestima. Atrás han quedado las perezas, surcaré los cielos, avanzaré sobre las nubes, nunca subí en un aparato del aire pero esa asignatura la voy a aprobar porque tiene los días contados.

¿Las nubes? He crecido. Sigo creciendo. Quiero brillar como lo hacen las plantas rojas y amarillas de mi balcón al que adoro. Y seré un pájaro, un pasajero que podrá volar alto, y hasta dejar mi Península en busca de una enorme y volcánica isla. Y no puedo evitar decir que la espera me corroe las venas. Pero es la mejor de las esperas. Es una espera voladora, kilométrica, real, viajera, loca, extraña, intrigante, reveladora, rebelde, feliz, sensata, integradora; como un colofón victorioso de mi inconformismo.

El miedo al exterior se va a aguantar. Puede esperar y hasta perderse. La vida es el gran caballero y guerrero frente a la muerte que decepciona. Estoy hablando y no de otra cosa que de las ganas de vivir.

Mis desconocidos aeropuertos, mi absurdo temor a que la nave de la ilusión se derrumbe y me despierte decepcionado. Pero, ¡no! No va a haber ningún contratiempo. Porque mi ilusión es la misma que tú sientes, que tú tienes, y sueñas como yo, e intentas hacer realidad esos sueños. Y sabrás esperar para bien, y siempre habrán en tu vida momentos inolvidables que saltarán gozosos sobre tu euforia nada desmedida.

Voy a ver el mundo siquiera por unos días. Me voy a meter en uno de los líos más gozosos de mi vida. Y aplaudo a esa vida que me dice sí. A esa espera mágica que hará que mi presente vivencial engorde de nuevas experiencias y sentimientos que primero gozaré y que luego contaré a todo aquel que desee leerme.

Se fortalecerá mi espíritu, haré mi peque viaje a la luna, y miraré admirado las hermosas y largas piernas de las azafatas, y yo seré también mis maletas mareantes y de seguridad. Y tú mirarás mi vivir y esbozarás una de las mejores sonrisas de toda tu vida.

Y Su Majestad el Teide se asombrará al notar mi valiente insolencia, y el silbo canario será mi hilo musical, y si puedo me traeré papas arrugás, viajaré en guagua, y probaré un mojo picón auténtico.

Y el anticiclón de las Azores será benevolente conmigo y con mis anhelos. Y hará el clima más benefactor para que yo pueda gozar de una maravillosa travesura con valor y decisión. Y en mi corazón se cerrarán heridas y se suturarán muchas penas. Y la reina María del Pino sabrá valorar a un valenciano que tiene derecho a su poesía.

-TODO EL DERECHO.-

lunes, 6 de abril de 2026

- CINE: DEN SIDSTE VIKING. "EL ÚLTIMO VIKINGO". -

 




Emociones. Todas las emociones. Toda la tribu social. Todas las tribus que nos movemos en el mundo. Violencia y verdad, la imperfección será la bandera de la realidad.

El caos es la locura. Pero la locura son muchas cosas vivas, las cuales le dan acción y ritmo al periplo vital. A la vida, en una dimensión global, conjunta y tremendamente humana ...

Un guión menor no opaca a una película extraordinaria. Ha habido un robo, a alguien le encarcelan, va a desenterrar el botín, su hermano no sabe en dónde está dicho botín porque ha perdido la razón... Uno de los hermanos es una bestia implacable de violencia para quien no existe el dolor de todos los demás, una terapia aparente de idos que dirige otro que también está loco. Es un peliculón en donde casi todos están "locos" ...

El padre les ha maltratado en la infancia, y ha sembrado la muerte, y ha fastidiado el buen crecer de sus hijos. Los malos tratos.

Y cuando hablo de un padre, puede ser el padre de un saga, el jefe de una tribu, quien manda en el Sistema, todo Poder enorme, y hasta me viene la idea de un creador. ¡Coño! ¡Del Creador! Del Creador por excelencia. El gran poderoso es Dios. Y se ha hecho la vida y con la vida. Y hay muertes, tarados, gente que se creen otros, personas con varias personalidades, cambios en el modo de pensar, el aparente psiquiatra loco, el que como de espectador acabas teniendo que reírte a carcajadas de tanta violencia y de tanto despropósito mental.

La identidad. Se nos insinúa o dice claramente, que seamos lo que nos dé la gana. Y en "El último vikingo" cuesta ver un fingimiento o un a propósito. La cosa más loca parece encajar y tener sentido. Y entonces tengo que pensar en que también existe una libertad inmensa que nos trae y lleva.

La muerte del padre suena a Freud. Como la atracción sexual que se percibe pronto. La belleza, el deporte, los bosques cerrados y maravillosos que tienden a opacar o clausurar los crímenes, percances o misterios. El fuego del impacto. El árbol que sepulta. El tiempo frío, gris y lluvioso. Pero todo es belleza. La belleza golpea con sus puños el saco en ejercicio. Y la belleza no será solo playa, chicas en bikini, solazo, temperatura calurosa, o alta mar azul y brillante de donde apareció la vida. Puedes apreciar que falta sol. O te crees que falta sol ...

El ritmo de este film lo marcan unos locos inocentes en busca y en creación de autoidentidades de supervivencia, su música loca, los mamporros, las moraduras, los golpes que hinchan las caras y cierran los ojos, y el imperio latente de los cuernos y de las tradiciones vikingas, reales e imaginadas.

En esta película llena de emociones, cabe absolutamente de todo. Somos juguetes que podemos hacer ruido en cualquier momento.

Al final, la voz en off nos dice que el hacha acaba con orden hasta que sucumbe el último gran jefe del Poder. Y que entonces, en ese momento, parece reinar de un modo maravilloso la esperanza y la serenidad.

Es como si se nos dijera que cuando nos hayamos matado entre todos y hasta con obediencia impecable, entonces ya no seremos evidentemente ni tan importantes ni tan protagonistas. Y entonces no habrá terminado ni la vida ni el mundo.

Y así las cosas, este mundo será de una puta vez sosiego y paz, alegría y serenidad. Porque el mundo con o sin nosotros, debería ser eso mismo.

-MÁS QUE EMOTIVO FILM.-