sábado, 31 de marzo de 2012

- PRIMEROS CALORES DE VACACIÓN -



Manga corta. Piel a merced del picor placentero del sol que saca su fuerza del calor. Libertad y vacación. Olor a espacio nuevo, sudor de sueños, aventuras locas en el medio vacacional de la Semana Santa. Tiempo de escapar y de reflexionar. Momentos cedidos por la coyuntura, para intentar hacer exactamente aquello que nos da la gana. Un buen pedazo de libertad en   la primeriza y vigorosa primavera.
La prenda se va del cuerpo. Se divorcia de él, se aleja, se disfraza de otras vestiduras más ligeras y hasta casi inexistentes. Calor. Calor inesperado que te hace agradecer los grados de la sombra, y el placer imaginado y real que te da el agua fría de una playa como la valenciana Malvarrosa incluso antes del mítico Abril. O sobre él ...
Escape, evasión, huída, piel desnuda que abraza la caricia de una brisa, y primer bañador o bikini que abraza la idea corporal de un nuevo tiempo. Belleza, coquetería, hedonismo    y contexto de hoy.
Marcar paquete, belleza como poder, lucir la parte física de los cuerpos que comulgan con la palabra del viaje vacacional. Ya llega un calor que no se irá hasta vaya usted a saber cuándo.
Tangas, traseros firmes sin edad, tetas desafiantes y eternas, pies de chanclas unisex,   el   imperio de la camiseta como una nueva piel a mostrar y a demostrar, sobra la ropa, molesta el roce con el pantalón, y las piernas se desembarazan de los calcetines, las medias o  las perneras de los pantalones que impulsa el frío.
Tiempo de cambio y de perspectiva. Depilación y amores, sexo en la jungla de unos anhelos inventados, y el libro victoriano y elegante de una mujer madura, belleza erguida sobre   su inteligencia y personalidad. Todas las estaciones son novelas realistas si hay vitalidad. Y casi, eternidad ...
Vacación, divino tesoro. Nuevo paradigma de libertad. Meter la planta del pie encima del acelerador del auto, y que salga una nueva sorpresa en el paisaje de nuestras vidas obligadas. Descanso, hamaca, camiseta reflexiva entre los pinos, lluvia breve y traicionera con sonrisa en los labios, y toda la protección de la alegría. Que no se nos busque, que tenemos derecho a desconectar y a estar ausentes aposta.
Costaleros en el placer del esfuerzo, nada profesional, todo amateur y deseado, perdámonos de verdad en el sitio que nunca podrían intuír que nos hallamos, y que nos envidien las moscas y los espías. Contruímos a nuestra manera esa libertad y ese juego que necesitamos, casi más que hacer el amor y nadar.
Bicicleta, deportes, risas en el exterior, campos nuevos y valles perdidos. Otros diarios, otras guiris y del Japón; fotos sin venir a cuento y con nuestro propio guión.
Calor mío y deseado que viene del sol. Calor primerizo y auténtico que lleva a la sed, a la horchata y hasta al zumo de limón. Fuente de manantial naturista, capacidad nueva de amar, romper el luto y el duelo, sacar el placer y la risa floja a la sombra de las encinas salvajes  y obedientes de una aldea abandonada por el engañoso deseo de progreso. Calor de vivos. De nosotros mism@s. Tiempo nuestro, conquista de ocio natural, viaje de agua límpida y de sus besos.
-BESOS DE CALOR-

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