
Es una buena idea la de reflejar en la gran pantalla la humana perspectiva del rehacerse desde el agujero para dar amor.
Pero, sobre todo, es hermosa la idea posible del rehacerse. En este cine social que plantea la directora Belén Macías, hay además un mucho de vida real. Porque precisamente en ese transcurrir de la vida está intrínseca y siempre latente la posibilidad de que pasen muchas cosas. Bajones, caídas, ascensos, inmadureces, creceres, convicciones, hipocresías, audacias, ilegalidades...