
Sí. Gracias, distancia. Ya hemos vuelto. Ya vamos siendo amigos nuevamente. Ya casi no me acordaba de cuando rompimos, y decidimos no vernos más. Pero, -y no me digas cómo-, he logrado volver a tí.
Exacto. En realidad la ruptura no fue culpa mía. Sino por temas de fuerza mayor. Me hice daño en una rodilla, debieron operarme, tuve que pasar meses en el dique seco, y tú, distancia, empezaste a ser un verdadero inconveniente para mí. Un auténtico fastidio, sinceramente. Y lo dejamos. Era, lo mejor.
Os...