viernes, 4 de septiembre de 2015

- LA FOTO DEL NIÑO SIRIO -



Aylan. Es pequeño como véis en la foto. Pero ya no está con nosotros el niño sirio. Dicen que una imagen vale más que mil palabras. De modo que todo lo que pueda añadirse, será menor.
El mundo de hoy es un mundo extraño. Porque lo niños pequeños como Aylan acaban de llegar a la vida. Y entonces cuando ves a una criatura así, lo que te da es ternura, y entonces para que no se caiga le damos la mano y podemos juguetear con él por la orilla del mar, y observar y participar de sus cosas y de sus ocurrencias infantes.
Pero mi tiempo nunca es fácil para nadie. Es el tiempo de los fabricantes de armas y no de los fabricantes de juguetes. No es un tiempo tierno y apacible, sino un escenario violento, tenso y desesperado.
Apenas hay recreos para salir a jugar. Hay juegos de subidas y de bajadas de la Bolsa, y de resultados económicos y de supervivencia. Lo lúdico y hermoso se torna comercial e interesado.
¿Cómo le explicas a un niño lo que es la guerra? Es lo mismo que pretender explicar el porqué de que Aylan esté muerto. Hay que divulgar el panorama social general en clave de fracaso.
Se entiende que un niño llega al mundo y es inocente. ¿Qué culpa tiene un niño de las cosas que están por ahí enconadas?...
No es mi mundo de 2015 un mundo libre. Es como si la Evolución del maestro Darwin se hubiese detenido e incluso desviado o desfigurado. Es un tiempo de desconcierto y de falta de unión.
Todo es un gran Mercado en el que hay dinero y cámaras de televisión. Y un tremendo odio. Y una enorme cantidad de guerras. Y racismos, y unas tremendas distancias entre los seres humanos. Parecería que irreconciliables. Y ahí el hombre blanco ha decidido ha mucho ignorar al diferente o al lejano geográficamente, e incluso a los de su piel y similar circunstancia. Individualismo, e incapacidad para abordar los problemas reales. Se ha delegado en el militarismo y en el caminar por la calle de en medio de los intereses económicos.
Es una excelente propuesta la del humanismo. Lo humano, lo cercano, lo social, lo de todos, lo tierno, lo familiar, lo común, lo tranquilo, lo hablado, lo consensuado, lo diplomático, lo cuidadoso, lo respetuoso, lo pacifista, el buen talante o la amable actitud.
La foto. Más que un millón de palabras. El niño parece una cosa que no tiene importancia y que es improductivo y pequeñito. El niño no mide dos metros de estatura, ni está rodeado de amigos, ni trabaja, ni es mayorote, ni es del todo blanquito, y es sirio, y vive en un sitio donde la gente se mata y han de huír a veces a la desesperada, pero, ¿cómo le cuento yo a miles de niños como Aylan semejante locura letal?, ¿cómo podría entenderme cuando le tuviese que decir que en el mundo de hoy solo unos determinados niños y menos niños pueden librarse de las barbaries de una cosa abundante y rarísima que se llaman guerras? ...
Prefiero imaginar al niño creciendo y correteando por la playa, y aprendiendo a nadar, y riéndose con los payasos entrañables, o jugando a la pelota por si mañana sale otro Messi, o estando con papá, mamá y toda su familia.
Este niño es el símbolo de un futuro al que unos canallas quieren eliminar y decirnos que no, que nosotros no importamos, y que no tendremos plumier, ni colegio, ni chuches, ni watsaap, ni lápices de colores, ni estudios, ni trabajos, ni tebeos, ni amigos, ni nada necesario.
Hay canallas que mandan ahora. Y mucho ignorante en el Poder. Son incapaces de construír un presente de otra manera que propicie un futuro más sensato y menos cabrón.
La Política está supeditada al negocio y al dinero. Solo en esta clave puede levemente entenderse la foto de Aylan. No hay políticos de altura y las cosas se les han ido demasiado de las manos. Mi mundo necesita un cambio de rumbo revolucionario y drástico, ético y humanista.
-LO SIENTO DE VERAS-

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