martes, 4 de febrero de 2014

¡ I LOVE YOU, JUSTIN BIEBER !



Soy Yoko, de Okinawa. Tengo quince años. Pero todo es lo de menos. Porque Justin Bieber me da lo que nunca nadie me dará. Es mi primer amor, mi escarceo, mi comenzar y mi irme a dormir; es mi todo aunque él no pueda saberlo.
Sí. Soy suya, me gusta, haría cualquier cosa por él, saldría en aquellos mágicos vídeos de youtube y todo lo que él quisiera. Porque yo adoro al chico malo e imposible. Tengo su póster, su foto, le idolatro, me he hecho en la espalda sexy un tatoo de él, y no hay momento en el día en que mi Justin no esté en mis pensamientos.
Porque mi queso Justin aparece tan inalcanzable para mí que hace que le quiera más. Le besaría, le dejaría toda para él, me iría a Estados Unidos y a las galaxias del espacio sola con él. Sería su geisha y hasta su capricho, su guinda del pastel y hasta su sueño amarillo y oriental de color. Lo que quisiera y quisiéramos los dos.
Y le presentaría a mis padres, y a todas mis amigas para que rabiaran, y a mi hermano Okzuo, y le enseñaría toda mi cuna Okinawa. Todo lo haría para hacerle feliz. Porque es un chico tierno y libre, incomprendido y especial. Pero yo le comprendo porque soy su chica Bieber y siempre pelearé como una marathoniana para ser su fan más medalla de oro y la primera y mejor.
Justin es el más grande. Porque es tierno y desordenado, vital y libre, me desconcierta y me maravilla, y cada cosa que hace está superbién y se la acepto. Y me identifico con sus locuras y le busco, y no os podéis imaginar lo que le gritaría si le tuviese a mano.
Comprendo que guste tanto a todas las chicas del mundo y a todos los chicos del planeta también. Porque es mi maravilloso icono, mi realidad imposible pero llena de vida, mi Elvis de ahora, mi héroe personal, la contraseña de mi mail, y mi amor más encendido. Y aunque soy una niña como dije de quince, cuando le veo me siento mayor y sólida, aventurera y especial, y entonces el mundo se viste de fantasía y nunca puede tener barreras. ¡Definitivamente, no! ...
Porque Justin me hace reír, y no me importa en absoluto cómo se vista, y cuanto más se ponga de raro mucho mejor, y todo lo que haga me digo a mí misma que es lo que hay que hacer, y le juro a mi corazón que nunca habrá nadie que me importe más en mi vida que él. Siempre le mentiré a mi novio oficial. Nunca podrá saber que mi único chico solo será Justin.
Pertenezco lógicamente a su club de fans, y estoy muy por delante de todas éllas. No es mi moda sino mi realidad. Sí. Mi padre se ríe y a carcajadas pícaras cuando me ve que digo que me hechiza, pero me da igual que papá se ría. Él no puede ni podrá comprender nunca a Justin. Pero yo, sí. Yo le comprendo, le salto, le bailo, le doy metafóricamente las manos y mis labios, y hasta sé que crezco aprendiendo de él y de su modo de ser. Me gusta ser al revés, ¿qué pasa? ...
Justin es muy grande. Y todavía lo va a ser más. Es bueno y no pasa nada porque se haya tomado los estimulantes el otro día. Le comprendo. Está en un mundo tsunami de acción y de estrellas. Está rodeado de tentaciones y de placer, de bellezas y lujo, y hasta de interrogantes de seducción que cruzan el cielo.
Y ahora, y mientras le animo y le doy un virtual beso en el ombligo o en donde quiera para que se recupere, os contaré mi secreto total para que se entere Internet y para que tod@s se estremezcan. Porque un día Justin tuvo el detalle de contestar a uno de mis cinco mil mails y además me lo hizo en japonés. ¿Quién no lo cree? ...
Me dijo que era una flor del Japón, y me puso en el correo su firma, y me dijo que gracias por seguirle. Sí. Ese mail lo tengo entre mil llaves. Es oro. Se despidió diciéndome que yo era Yoko y que me daba el beso. ¡Oh! Justin me daba el beso que todas las niñas queremos de Justin. Y eso se lo agradeceré abierta y de corazón hasta que tenga noventa años. Porque mi palabra siempre se llama Justin Bieber. Y no hay más allá planetas ni seres inteligentes de otras galaxias, sino Justin. Y sé que Justin me espera siempre en los lugares más imposibles.
¡ Y NO TE RÍAS, PAPÁ !, ¿OK? ...

lunes, 3 de febrero de 2014

- PEDRO J. RAMÍREZ DEJA SU DIARIO "EL MUNDO". -



Pedro Jota Ramírez es un personaje notorio en España desde los albores de la Democracia. Un verdadero seductor. Junto a José Luís Gutiérrez dirigió "Diario 16", y el periodista palentino obtuvo un escenario y una oportunidad de ejercer su afición favorita. Ahora, desde su diario "El Mundo", afirma que más que irse lo que hace el Partido en el Gobierno y el Poder en general, es hacer que se vaya y quitárselo de en medio.
Pedro Jota es un personaje realmente contradictorio. Yo creo que es más protagonista o personaje, que periodista puro. Porque ha estado siempre en combate con muchos poderes políticos. Siempre se recordará la tralla que le lanzó al ex presidente Felipe González, al que tiró andanadas por todas partes y calificó sus mandatos como "el felipismo".
Y no hay que olvidar la que montó con el 11-M y con la idea de que todo había sido una idea del Pesoe para descabalgar al PP del Poder, y que había muchos puntos oscuros en todo aquello. Nunca paró de alimentar sospechas.
Pero, su litigio con el Partido Socialista, no lo fue todo en sus días de influencia y poder. Desde hace años viene arreándole al actual presidente Mariano Rajoy. No lo traga. Dice que es un desastre y que no debe estar ahí. Hasta que un día comenzó a publicar temas de la corrupción como los del ex tesorero Bárcenas y que parecían apuntar desde arriba a la misma cabeza del actual Presidente de España.
Me hace sonreír el hecho de que Pedro Jota Ramírez diga que ha sido demasiado incómodo para el Poder. Porque si algo en su notoriedad y ambición se destaca en su hacer, es precisamente dicho afán de summo protagonismo. Pedro Jota también ha sido el Poder. A su manera, a su estilo, a su ambición, a sus ideas, siempre ha coqueteado sin timideces con los grandes elementos del Poder. Lo cual le ha concitado impactos, choques y odios.
El estilo del palentino Pedro Jota, ha intentado siempre ser vanguardista, original y hasta americano y actual. Ha pretendido ser ágil y rápido, con reflejos y siempre con presencia.
Es un espectáculo personal el ver cómo hilvana sus discursos desde una pícara y joven sonrisa. Se toma su tiempo en las frases, contiene retardando sus asertos, y parece rodearle un halo de misterio expectante. Quizás porque nunca sepas muy bien qué va a decir o por dónde va a salir. Que, seguramente, ese es su juego preferido de seducción. Su enigma y hasta su definición real que nunca sabremos.
Intocable y apuesto, entre los ríos y los vientos formales de democracia, Pero Jota se reúne con sus jóvenes periodistas de la redacción, y es mediático y va de actual. De súper hoy. De la rabiosa actualidad. Seduce, crea y atrae. Aunque sean igualmente vientos de galerna. Porque sin duda el éxito es el ruído y nunca un excesivo ostracismo silencioso.
No. Ahora que se va, se dice. Como el "felipismo" o "lo de Bárcenas", Pedro J. Ramírez siempre ha amado al Poder. Ha estado siempre en la "Champions League" del gran candelero. Ha estado siempre el nivelazo y la gran atención, la distinción y las intrigas palaciegas.
También tiene aciertos en algunas cosas que afirma. En efecto, las moscas cojoneras molestan demasiado en esta democracia de plástico. Miremos en dónde está Iñaki Gabilondo, y que en el diario "El País" no se ve ninguna cabeza que sobresalga o que se haga rostro imprescindible. Son muchas firmas pero ninguna destacará sobre las demás. El Poder político-económico no quiere rivales. Y de algún modo, discutible ciertamente, Pedro J. lo era.
-LUCHAS Y PELEAS EN LAS CUMBRES-

sábado, 1 de febrero de 2014

- ADIÓS A LUÍS, LEYENDA E HISTORIA DEL FÚTBOL ESPAÑOL -



Un genio. Y ya se sabe el refrán. Genio y figura, hasta la sepultura. Porque se ha muerto un ganador, y un personaje racial e irrepetible del fútbol español. Un verdadero pura sangre del fútbol.
Ya es un mito. Como no podía ser de otra manera. Se lo ganó con creces. Decía, que si quedabas el segundo eras una mierda. Se le entendía todo.
Yo recuerdo lo técnico que era Luís Aragonés cuando jugaba en aquel Atlético de Madrid de Adelardo o Irureta, y que me llamó la atención cuando jugaba la final de la Copa de Europa contra el Bayern de Beckenbauer, Maier, Müller, y todos los cracks inolvidables. Porque, mediada la segunda parte, se fue raudo y seguro a sacar una falta directa y la enchufó. Minutos más tarde, un fallo del portero Reina permitía el empate de los alemanes. Y en el partido de desempate se impuso el músculo alemán con claridad.
Sí. Pero Luís se había atrevido. Había sacado la falta en toda una final europea, y la había hecho golazo inolvidable. Lo que pasa es que todavía no sabíamos que Luís era un ganador, y que seguramente la espinita de la derrota no la digería nada bien.
Fue un icono en su Atlético de Madrid. Era casi jugador y entrenador. Y tras retirarse, cogió a su equipo que le hizo grande, y desde su batuta le llevó a unos cuantos años de éxitos. Seguía el mito.
Después, le vinieron unos años de pelarse el culo y de curtirse en esos campos de Dios. Entrenó a muchos equipos. Porque Luís era fútbol y temperamento. Pasión, casta y genialidad. Mediático y bien pionero.
Luís Aragonés se ponía un chándal, y a entrenar. Ese era su mundo. Porque no quería saber nada de excesivas diplomacias o conveniencias. Era un rebelde a respetar y con una personalidad especial. Y, famosas sus ruedas de prensa. Porque el periodismo y él mantuvieron un tremendo pulso o pugilato, en el que ninguno de los dos debería rendirse.
Le decían de todo. Vago, loco, excesivo, maleducado, colérico, y todas las cosas que se podían decir de boca de tus enemigos. Pero Luís no rehuía jamás el golpe directo, dado que era noble. Le iba la marcha y nunca se arrugaba. La tuvo con casi todos, y nunca bajó la cabeza. Orgulloso irredento. Especial y único. Grande.
Toda su polémica figura encontró bálsamo cuando se propuso y logró algo inaudito. ¡Ganar! Sí. Logró hacer ganar a la Selección Española la Copa de Europa de 2008. Consiguió enseñarnos la lección del ganador. Hizo que nuestro casi atávico fatalismo a nivel de equipo nacional se hiciera añicos. Concretó todos los sueños. España comenzó a creerse que podía ser grande y superior a todos los apriorismos y prejuicios. España, la Roja, logró con sus éxitos respeto allá por donde fue y sigue yendo. Porque a un campeón se le discuten bien pocas cosas.
Ese fue Luís. Un inconformista y un ambicioso sin remedio. Un ganador desde la brega y el orden. Desde su chándal y su fútbol talentoso y aparentemente fácil de hacer. Convenció a toda una generación de cracks de que podían ganar. Nos sedujo a todos. Y fue el señor Don Luís Aragonés. Muy grande el "sabio de Hortaleza".
Pertenece ya a la Historia triunfadora. Una leucemia se lo ha llevado. Pero ahí quedan para nuestro fútbol sus audaces andanzas. Una personalidad como un armario, y unas formas toscas pero bien claritas.
El fútbol español pierde a un motor y a una palanca de proyección ganadora. A un maravilloso pueblerino que tuvo el coraje de perserverar en aquello en lo que creía, y el tiempo le fue dando la razón. Porque el fútbol es verdad y toda la pasión, y sabor añejo, y goles, y ganadores, y lucha, y tensión y esfuerzo. Y calidad, y radios, y periodistas, y mil millones de cosas más. Él era el fútbol en estado puro, y echaremos de menos cuando se encendía y perdía los papeles. Porque eso era amor fou por un deporte nuestro y universal.
¡GRACIAS, MAESTRO!

viernes, 31 de enero de 2014

- EL HÉROE ÚTIL -



Es el gran as en la manga. El que nos protege y soluciona los entuertos. Sí. Es el héroe útil. Nuestro soldado mágico que cuando falla todo siempre sabes que puedes contar con él.
Se asegura que solo es una máquina que algunos activan y que no es en realidad un hombre. Pero ante fenómenos como nuestro héroe, todo tipo de cosas han de oírse. Es inevitable. El amor tiene críticas.
El héroe ha logrado hazañas increíbles. Cuando los bomberos se rinden ante la imposibilidad de controlar un incendio, llega el héore y se introduce entre las llamas buscando los focos de fuego más iracundos y descontrolados. Y sin que nada le pase y a los pocos minutos, ya abre caminos nuevos para que los bomberos puedan concluír su labor.
Cuando alguien se desorienta en la gran montaña nevada y los más sofisticados equipos de rescate temen lo ya casi inevitable, llaman al héroe cotidiano. Y nuestro héroe, como un ángel casi imposible, rebaña las nieves y asciende como un pájaro sorteando aludes y peligrosísimos abismos. Y llega exactamente a donde está la zona extraviada. Allí, calma a los montañeros perdidos, les da agua y sustento, y manda señales a los amigos del más próximo campamento base. Se le escucha a través de dichas señales, y llega hacia ellos el personal de rescate. Asunto finiquitado y feliz.
El héroe útil es capaz de auténticos portentos. Sabes que te quiere y que te va a salvar. Como cuando un hombre ha sido secuestrado y no le dejan salir porque piden los facinerosos un dinero a cambio para dejarle libre. Y entonces nadie sabe los porqués que le llevan a ser tan grande, pero el héroe toma su auto y es capaz de llegar exactamente al lugar del sufrimiento. Y como una magia, dispara su pistola paralizante sobre los enemigos y los neutraliza por completo. A continuación, libera al secuestrado y lo entrega sano y salvo a la policía para que lo traslade a los familiares que le darán amor.
Pero, ¿quién es realmente el héroe útil? Nadie desea responder a esa pregunta. Y yo creo que hacen bien. Porque no es esa la cuestión. La más importante o trascendente. No. Lo mejor es que han de existir los sueños. Y cuando todo parece que está atenazado por la niebla o las devastadoras tormentas, siempre vamos a necesitar pensar en un sol majestuoso y en una playa vacacional y encalmada. En un después grato.
Siempre es bueno el color de las sorpresas. Pensar, que nunca existen las adversidades definitivas. Porque tras nuestros lloros habrán otros que fabricarán pañuelos de paz y de abrazos de sosiego.
Nuestra vulnerabilidad precisa del soporte de alguien que siempre estará. De gente. De más gente que nosotros mismos. Por eso es y estará siempre el héroe. Porque nos da la gana que esté y porque nadie será nunca autosuficiente ni deidad.
Y seguro que el héroe útil y cotidiano será un ciudadano medio como todos nosotros. Lo que pasa es que se atreve más, y es mágico y especial. Y le queremos. Y sabe transformarse y diversificarse para darnos placer y bienestar.
Le amamos. Le adoramos. Le besamos y necesitamos. Porque es útil ser niño y amar lo novedoso, para así romper lo aparentemente imposible. Y entre la noche derrotada sale una sonrisa de amor y un oso bueno en el que puedes confiar porque tiene fuerza y es noble.
El miedo no gana y puede esperar. El héroe se retroalimenta y se recompone. Y siempre está en la acción permanente. Como los pájaros que madrugan y surcan los cielos al alba rompiendo todos los tedios. O como el amanecer que se impone al aburrimiento y alumbra deseos renovados.
El héroe nos asiste. La vida nos besa. La chica nos quiere. El aire lleva el oxígeno que necesitamos para respirar, y el médico llega siempre al hospital y nos atiende.
-Y NOS DA BESOS DE ATENCIÓN-

jueves, 30 de enero de 2014

- ORTEGA LARA Y EL SOBRECOGIMIENTO -



José Antonio Ortega Lara fue funcionario de prisiones y secuestrado por la separatista ETA. Espantoso fue su cautiverio. Le metieron en un indigno agujero llamado zulo, y allí lo tuvieron más de quinientos días de un período terrible e interminable. Hasta que fue finalmente liberado.
Fue una imagen televisiva. El icono del dolor. Verle roto, desesperado, famélico, abatido y destrozado anímicamente, me puso los cabellos de punta. Me causó dolor verle así. Era una imagen de tanta fragilidad y vulnerabilidad, que me produjo escalofríos. Todavía hoy, cuando recuerdo aquella estampa mediática y descarnada, me sobrecoge y tensa. ¡Cuánto dolor! ...
Ortega Lara estuvo un tiempo recuperándose con su familia y los suyos. Le hicieron tanta tortura mental, que yo llegué a pensar si este hombre podría algún día respirar sanidad y una nueva y feliz sonrisa. Tuve muchas dudas, y preferí pensar que su anonimato y su recuperación sin que apenas supiéramos, sería la mejor noticia para él. Que se fortaleciera y tratase de olvidar aquel su tremendo infierno. Su espanto.
Afortunadamente, y digo afortunadamente, en Euzkadi se vive un tiempo nuevo. ETA ha manifestado su deseo irrevocable de dejar la violencia. Una noticia realmente extraordinaria. Realmente, esperanzador el horizonte tras décadas de terror.
Ha sido un conflicto ideológico de fondo. Una larvada guerra civil local y de guerrillas, que ha salpicado a toda España. Centenares de muertos y de heridos en el camino. ¿Cómo pasar página? ...
Hay caminos errados. Uno de ellos ha sido el dar demasiada cancha y hasta protagonismo político a las víctimas del terror. Algunas de ellas han  derivado hacia posiciones de proyección política, más allá de las del mutuo y necesario apoyo y consuelo entre sí. Han tomado rumbo político desde su dolor y desde no aceptar la nueva realidad y las nuevas reglas del juego.
¿Integrarse en partidos políticos aportando su desgarro y su emocionalidad lesa?, ¿reinvindicar y marcar con el dedo a sus malhechores haciendo de este hecho bandera política? ¡Escalofriante! ...
El Partido Popular acogió a muchas de estas personas. El partido de Rajoy acepta la nueva realidad. Asiste al proceso de pacificación de futuro, y no hace excesivo ruído apostando hábilmente por el pragmatismo. Sabe que lo que va a pasar en Euzkadi en el futuro será que ya no habrán más muertos ni heridos. Parecen jugar a la fría y necesaria estrategia de transición.
Y entonces, las víctimas montan en cólera. Como Ortega Lara. Y le dicen al Partido Popular que es un blandengue con los abertzales, y que se van a un Partido herido y con dolor que se llama "Vox".
Y entonces me vienen de nuevo a la cabeza aquellas imágenes desgarradoras de la liberación de Ortega Lara, y me doy cuenta de que no le han aconsejado bien, y que le han vuelto entre muchos a zarandear y a hacer daño.
Comprendo todo su tremendo dolor. El de Ortega Lara y el de todas las víctimas de la violencia del terror. Pero Ortega no va por buen camino. Sus amigos deberían aconsejarle que dejase la política y que tratara de apartarse de territorios turbulentos. Porque la política no debe ser nunca una terapia personal para sentirse mejor. Ortega Lara nunca perdonará a los canallas que le rompieron su sonrisa. Pero él no debería buscar tanto en el daño de aquellos tiempos. En mi opinión debería apartarse a un lado y buscar un terreno más respirable. Y tratar de aceptar las duras realidades. Me gustaría que reflexionara y que se serenara. Nunca olvidaré aquellas imágenes suyas destrozado de dolor. Me ganaron.
-Y POR ESO ESCRIBO ÉSTO-

miércoles, 29 de enero de 2014

- LA VENTANITA CÓMPLICE -



Antes de acostarme. Llega la paz. En el ordenador en el que mato el tiempo y escribo, aparece una ventana pequeña y cómplice que se abre para mi realidad y para mis sueños. Es una mujer. Es, élla.
Yo recibo su presencia con entusiasmo inicial. Con excitación y hasta euforia. En ese ordenador que está poblado por millones de personas, solo hay una ahora. Y la excitación inicial deja paso franco a una grata realidad.
Esta mujer no solo son unas letras que me escribe, o una complicidad mutua y aceptada. No. Esta mujer es de carne y hueso, y una persona, y con sentimientos, y con su universo personal. Un regalo y un tesoro para compartir.
Ella viene a mí y yo a ella. Porque el ordenador puede ser potente y auténtico, y las palabras huecas y corteses pueden convertirse en hechos que se construyen y que se solidifican. Son unas letras amigas de una persona grata y libre que desea el encuentro con mis letras. Y cuando dichas letras se juntan en el interior de la ventanita cómplice, todo se hace cercano y cálido. Incluso los silencios lo son. Porque el azaroso destino ha decidido que así tenga que ser.
No parecen haber demasiados secretos. Ha sucedido el respeto y el placer de compartir un tiempo en el que los demás apenas pueden intuírse o existir. Es nuestro tiempo tras los duros trabajos, es nuestra coincidencia en el estar ahí diciéndonos cosas que nos gusta leer y expresar. Es el momento de disfrutar y de pasarlo realmente bien. De cuidar esa inicial relación y de profundizar paulatinamente en ese gusto casi mágico por estar juntos. Sin nadie más.
Ya es mi amiga. Y yo soy amigo de ella. Porque la diosa amistad así lo ha querido y porque nosotros dos hemos obedecido a tal sentimiento cómplice.
¿Qué pasará mañana o más adelante? Ni a ella ni a mí nos importa demasiado. Porque estamos construyendo con placer un futuro. Y solo nos interesa el presente de indicativo, el respetarnos, el reírnos, y el disfrutar de cada segundo.
Yo respeto a esta grata mujer. No juego con ella. Es lo último que se me ocurriría. Porque todo esto es un regalo de la vida que he de conservar a través de mi naturalidad y autenticidad.
Ella me va conociendo día tras día. Sus capas cautelosas de cebolla pueden abrirse en la medida que llega el calor y el bienestar. Y entonces lanzo mi audacia masculina y ella comprende mi subida de las hormonas. Pero sabe pararme y contenerme. Y yo obedezco sus sugerencias.
Me siento bien en esa ventana nocturna y natural. Y me siento bien porque ella se siente bien, y todo esto me halaga y me reafirma. Es ella y cada vez es más ella, porque me la sé más y ella me sabe más a mí.
Hay como un imán de atracción. Y podemos hablar de lo que sea o haga falta, pero es un lenguaje especial. Es el lenguaje del estar juntos, de posicionarnos en esta bella idea, de sentirnos muy bien ahí en dicha ventana, y de mantener el placer y el deseo de que esto siga y se agrande.
Como la vida fuera del ordenador. No hay ahora diferencias. Las letras son sus manos, o sus cabellos, o su femineidad, o su vitalidad, o su ilusión, o su gratitud audaz y propia.
Y en mí se despierta una fuerza orgullosa y renovada, una ilusión nueva que puede tocarse, una tranquilidad de espíritu, y muchas ganas de que vuelva la noche y la ternura. Y muchas más noches, y muchos besos y saludos, y más ilusión de Noche de Reyes, y mucha realidad cotidiana, y todo el respeto y el olor a tomillo mojado del campo tras una lluvia más que oportuna.
-COMO TÚ-

martes, 28 de enero de 2014

- LA HUMAREDA -



Manuel Zoms es listo y hasta tiene un peculiar sentido del humor. Quizás porque no es capaz de sacar al exterior sus verdaderos sentimientos. Y aunque no es feliz, pocos conocidos se atreven a emitirle un diganóstico en contra. Para ellas y ellos, Manuel Zoms es una persona más o menos como los demás.
Pasa desapercibido. Eso es lo que pasa a Manuel. Que además de que le conviene pasar por el mundo lo más desapercibido posible, a sus demás tampoco les gusta que pudiera andarles con monsergas de dolor. Porque lo triste tiende a alejar.
El mediodía. La hora de comer. Ese es el mejor momento para saber gran parte de su verdad. O, de intuírla. Porque es cuando Manuel Zoms se muestra más desnudo y vulnerable en su realidad. Que no es precisamente una realidad previsible. Al menos, aparentemente.
Porque Manuel sale del trabajo y se mete en su piso. Y entonces le interesa únicamente un mundo especial. Y ese mundo se halla bastante lejos del mundo real y se convierte únicamente en un deseo fantasioso, personal y patológico.
Y Manuel se pone unos auriculares y escucha las emisoras en donde hay violencia hacia quienes no soporta. Y hace gestos compulsivos con la boca y con la lengua, parece que juegue con dicho apéndice lingual, y suelta toda su libertad gestual.
Y como no le gusta cocinar ni cualquier comida le agrada, entonces decide freírse un trozo de pollo. Unos trozos. Y lanza aceite sobre una sartén sucia y quemada, y trata de disimular en lo posible la escasa higiene de su cocina. Por eso enciende el fuego al máximo. Ese fuego, que cree necesario y hasta purificador. Y mientras se hace atropelladamente una ensalada, se centra en lo que escucha en sus oídos procedente de sus tramposos y silenciosos auriculares, y se desentiende de lo que va pasando con la sartén, el aceite y el fuego.
Hasta que el humo gana terreno tras hacer un inicial acto de presencia. Pero Manuel Zoms se encoge de hombros y decide no mirar. Le es igual que la cocina sea una humareda. Todo le es igual. Lo único que le interesa es que el pollo que tiene en la sartén se fría hasta extremos casi inauditos.
Casi todo quemado. Así le gusta el pollo a Manuel Zoms. Y el horno resiste como buenamente puede. La sartén no puede estar más quemada y para tirar, y eso relaja a Manuel. Ya no puede el cacharro de cocina estropearse más.
A la sartén, hace meses que le falta el mango. Pero eso no parece tener importancia. No cambia nada. No piensa Manuel en ir a una ferretería a comprarse una nueva. Si lo hiciera, no sería una buena inversión, decide. Porque a las dos semanas ya estaría quemada. Y para eso no se compra nada nuevo y se sigue con la inercia de lo que ya se tiene.
Manuel convive bien con la humareda. Abre las ventanas de su patio de luces, y el humo tiende ligera y poco a poco a escaparse. Y ni siquiera el hombre se afana en poner el extractor del humo. Y el ruído de dicho extractor podría llamar la curiosidad de alguno de sus vecinos. Por la tanto, mejor el silencio.
Media hora, quizás una hora más tarde, ya no hay humo en la cocina de Manuel Zoms. Y el pollo casi carbonizado ya está en el interior de su estómago. A Manuel le gusta así. Quemado. Es un sabor que no se sabe muy bien por qué le agrada, pero tampoco él le da demasiadas vueltas a los porqués. Sus cosas son así. Él, es así.
Y al día siguiente habrá en su cocina una nueva humareda. Y más pollo, y más auriculares que escupirán tertulias reaccionarias y hasta violentas.
-COMO LO ES ÉL MISMO-

lunes, 27 de enero de 2014

- CINE: "AGOSTO", UN RECITAL INTERPRETATIVO. -



La antifamilia. Esa parece ser la gran tesis y el nudo gordiano. La familia como pose o pega. Como algo que a veces se pone ahí y se institucionaliza porque casi no hay más remedio. Y todo aparece como falsario, triste y hasta demoledor. ¿El amor? Todo condicionado, carente, embustero y resignado.
En medio de la casa o del lugar, del gran nido incomunicado y casi siempre vacío, hay una casa. Una potente y clásica casa. Pero para poder acceder siquiera al lugar, hay una carretera enorme y tremendamente distante y rodeada de desierto. Rectas y soledad. Oklahoma. Y una buena metáfora para describir los contextos y todas las realidades que se enzarzan entre sí buscando una predominancia.
Porque hay una lucha feroz entre el cuerpo y el aroma clásico y unidamente familiar, y el individualismo que se ha de reivindicar una y otra vez. Es el grupo y el individuo, enguerrados siempre más allá de los lazos de la sangre.
Muere el padre, y la viuda convoca a sus tres hijas con sus parejas para estar allí y dar pátina de existencia a las personas y a su presente de realidad. Una cena familiar que va a servir para lanzarlo todo por el aire y para tirarse a la yugular los unos a los otros. Y la cercanía se vuelve una quimera. Porque la construcción de los individuos ha tenido lugar entre unas condiciones absolutamente imposibles e inadecuadas. Y ese pecado original se extiende imparable hacia todos los destinos de futuro.
Y ves a la viuda echando en cara a todos sus errores, y poniéndoles sin miramientos el dedo en el ojo de su verdad. Hay un desnudo brutal y una transgresión que impacta. La tensión frente a la naturalidad se hace creciente y hasta incontenible. Y aunque hay excelentes construcciones de sarcasmos inauditos y humorísticos, solo puede mandar la desazón. Se arrean en sentimientos hasta en el carnet de identidad. A quemarropa, sin concesiones, a la desesperación, soltando una guerra larvada de gritos, insultos y ausencia de respeto. Todo es mal rollo en este dramón folletisnesco y potentísimo, desde una interpretación arrolladora y magistral de todas sus actrices y actores.
Los Oscars de Hollywood tienen una buena cantera y visor en este film de John Wells. Sensacional de nuevo la gran Meryl Streep en el papel de la viuda loca y con cáncer, apastillada, tirana, cruel, y al mismo tiempo líder y majestuosa.
La replica la otrora novia de América , la madura Julia Roberts. Le planta cara a su madre, y trata de hacerle de contrapeso y de pararle los pies. El combate es fuerte y emocional, actual e interpretativo. Exquisito.
Sí. Las actrices y los actores sostienen bien este folletín durísimo. Se constituyen en personajes que rompen la pantalla y que se muestran fantásticos desde la complejidad evidente de sus interpretaciones y actuaciones. ¡Oh, ser actor! ...
Es toda una reivindicación del gran teatro y del actor que se esfuerza y se muestra sobresaliente sobre los argumentos y cometidos. Los actores devoran sus papeles y militan en el imperio del escenario esta vez cinematográfico. Como podía serlo en un afamado y de prestigio teatro inglés, o de cualquiera nacionalidad y quilates.
Después de ver este drama de sentimientos y sin dulzuras, en tu interior se mueven cosas y sales del cine como zarandeándote el interior. Y es que la vida tiene estas cosas. Y el alto voltaje se abraza con la normalidad aparente y cotidiana.
-A VECES, LA VIDA-

sábado, 25 de enero de 2014

- ZINGUS EL EXTRAÑO -



Todavía se sabe demasiado poco de Zingus. Debe andar por los cincuenta años, pero se le ve juvenil e indefinido. Parece extraordinaria la vitalidad y la resistencia de Zingus.
Y eso que es más bien bajito. Pero debió de hacer deporte desde pequeño. Porque su fortaleza es admirable. Mas la gente aún no puede conocer ni tener ni idea de quién demonios es Zingus.
Todo son especulaciones en torno a su figura. Porque parece agradarle demasiado la soledad. Y eso siempre facilita los sambenitos y los juegos exteriores.
El aspecto de Zingus es duro y orgulloso. Es como si le hubiesen hecho mucho daño y fuese por la vida de deudo y de deseoso de ser compensado de alguna manera por tales hipotéticos agravios.
Ni siquiera se conoce demasiado su orientación sexual. Unos dicen que es homosexual, y otro afirman que eso no y que realmente le agradan las señoras.
E incluso aseguran que es un hombre inteligente y cortés, y que cuando menos te lo esperas te suelta una sonrisa hermosísima que te deja descolocado. Porque parece ser que el seriote y extraño Zingus es realmente atractivo a su manera.
Original. En eso suelen coincidir sus próximos. Zingus no es como los demás. Es distinto e imprevisible. Es difícil saber por dónde te va a salir. Igual te suelta un grito rebelde de disconformidad, que te atiende de modo exquisito y escucha amable y atento lo que has de decirle.
Si alguien pudiese conocerle realmente, le hallaría contradictorio. Desconcertante y especial. Porque Zingus parece realmente especial. De modo que ante todas las dudas que surgen sobre él, es mejor dejarle de emitir juicios y limitarse a observar sin apriorismos su conducta y su actitud.
Dicen que a Zingus le abandonó su familia y que siempre fue un niño olvidado al que no le dieron el menor generoso espacio de protagonismo infante. Y que por eso se volvió raro, huraño y extremadamente heterodoxo. Inusual, y con su punto de enigma insondable y heterodoxo. Raro.
Aseguran que Zingus es tan sensible que prefiere ir de duro, pero que no es nada así. Que va de soldado porque ir de ciudadano de la paz le haría sentirse excesivamente vulnerable y expuesto a los caprichos agresivos de los otros. De modo que Zingus va de rudo porque necesita defenderse de quienes nunca se fiará del todo.
Afirman que Zingus lo tuvo todo y que fue un niño superdotado y hasta feliz. Que le gustaba jugar al fútbol, las explicaciones de los profesores del instituto, y que adoraba a las mujeres rubias y extranjeras.
Se rumorea que un día Zingus se escapó al extranjero con una catedrática de Física diez años mayor que él. Que estuvo enamorado y asombrado positivamente de ella hasta las trancas, pero que la belga ciudad natal de la mujer poseía un clima demasiado lluvioso y sin luz para Zingus.
Quizás eso marcó las distancias. Porque Zingus necesitaba la luz del Mediterráneo y de sosiego consigo mismo. Algunos osados dicen que Zingus mató a su amada y que se volvió a España. Y que la policía nunca halló en él indicios o rastros de crimen alguno.
Es el tema. Que Zingus no es comunicativo y hasta un misterio con piernas. Dicen que le gusta juguetear coquetamente con su misterio y que adora que nadie sepa con certeza sus cosas. Que le gusta la ambigüedad, y que en su secreto está el atractivo de su magia personal y hasta de su peculiar carisma.
A Zingus nunca hay que serle directo ni preguntarle cosas claras y agudamente punzantes en dirección a su rostro ni a su mente. Que, lo mejor que hay que hacer con Zingus, es hacerle muchas sonrisas reales y dejarlo estar. Y que sea Zingus quien decida, quien urda, quien acierte o yerre, quien lleve melena o rapado al cero, que cante o ría, que esté serio o exultante, y que sencillamente le dejen ser como él quiera.
-PERO TODO SON RUMORES-

viernes, 24 de enero de 2014

- EL PRESIDENTE DEL BARCELONA DEJA EL CARGO -



El mundo casi paralelo e intocable del fútbol, se ve de repente acercado desde su realidad de opulencia hasta la dimensión de la crítica.
Porque también existen otros poderes que lo pueden vigilar y censurar. O esa es la sana idea que aparece. El juez Pablo Ruz ha visto posibles irregularidades en los millones del traspaso de Neymar del Santos al FC Barcelona, y acusa al presidente azulgrana Sandro Rosell de asuntos poco claros, mientras decide imputarlo en una causa. Rosell reacciona rápido y deja la presidencia. Hace bien. Es su libertad y el paso franco a otras personas. El maquillaje aparente de limpieza, debe renovarse y continuar.
Desde luego, nadie puede negar la casi sacrosanta pátina de intocable que tiene el gran negocio del balón redondo. Porque el fútbol es un tremendo poder fáctico, en el cual grandes empresarios y constructores viven su vanidad y toman relevancia y protagonismo social. Y no digamos un presidente de una máquina colosal de dinero y de impacto como es el Barcelona.
Son grandes, enormes trasatlánticos, que están al alcance de bien pocos. Está el fútbol de quien se saca el pase y va a ver a su equipo los domingos al campo, y el fútbol como gran gestión e inversión en el que solo se mueven los elegidos y poderosos.
Son empresas privadas, a las que se tiene acceso siendo socio. Pero es todo piramidal y de dinero. Manda el dólar, como en toda gran multinacional. Y acceden a la cúspide de la gran montaña, bien pocas e influyentes personas.
Escandaliza éticamente,-y no digamos en medio de la crisis-, las astronómicas y aéticas cifras que se pagan por los jugadores. Una verdadera locura de millones. Lo que pasa, es que como toda pasión es emocionalidad desbocada, nos suele parecer bien. Porque queremos que nuestros equipos sean potentes y que tengan los mejores y más brillantes futbolistas. Queremos ganar. Escaparnos hacia el éxito como fantasía de ocio.
Yo creo que es bueno que el Poder Judicial de vez en cuando le de al fútbol un buen tirón de orejas y le haga ver que también él es vulnerable o puede serlo. Y no es envidia de pobre. Lo que creo que se trata, es de sanidad para algo que en algún tiempo fue deporte puro y riguroso.
El Barcelona y su credibilidad salen a la larga ganando con el "caso Neymar". Siempre es bueno que las dudas se las lleve el viento y que otras personas tomen el mando y el timón.
Hay ciertamente mucha hipocresía. Un gran pulso. Los grandes equipos de fútbol tienen un músculo colosal. Mucha fuerza. Parecen máquinas imparables y sin barreras. Lugares inaccesibles, y hasta en el fondo inexpugnables y esotéricos. Y nos suele importar bien poco la verdad. Hacemos la vista gorda ante lo sucio o lo obsceno en el fútbol, y pasamos la página en busca del glamour de los grandes atletas y de sus goles y hazañas.
Por eso pienso que de vez en cuando un palo es profiláctico y sienta bien. De vez en cuando hay que aterrizar en la realidad de los movimientos subterráneos y dejar de contar a ver cuántas Ligas o Champions se tienen y poseen. A veces viene muy bien darse una tremenda ducha y quitarse los grandes trajes de marca y de tronío. Un despelote con olor a luz es siempre conveniente.
Necesitamos un deporte limpio y real. Caiga quien caiga. Se enfade quien se enfade. Precisamos que de vez en vez alguien se inflitre en los grandes espacios selectos, y cuestione todas las cosas aparentemente impepinables, perfectas y estupendas.
-POR SI ACASO-

jueves, 23 de enero de 2014

- MIS DOS BESOS -



Lo primero. Lo más bonito de mí. Eso es lo que hago todas las mañanas cuando acudo a casa de mi hermano en la cual vive mi madre tesoro. Nunca le faltan mis dos besos. Mi deseo de demostrarle que la quiero.
Sí. Mi madre. Mi pequeña niña, a la vez que mi madre. Mi ser vulnerable que ha vuelto a la infancia y a los olvidos camino de las cosas de su ternura. Ahí está sentada en ese sofá que le compré, porque dice que en la cama aguanta pocas horas y que se ahoga y que mejor en el sofá.
Disfruto de ella y de sus cosas. Es tierna como una niña por las mañanas. Me agrada y conmueve su fragilidad. Me gusta que se tranquilice al verme. Soy como su papá que llega y está. Ese fortachón que la entiende casi sin que me diga nada. Son sus sonidos. Sus gemidos y sus vocecillas las entiendo. Significan cosas. Unas significan que está sufriendo, y otras significan por ejemplo que desea ir al baño. Normalmente se diferencian bien unos sonidos de los otros.
Y entonces me acerco a ella y le hablo a su oído ya bien sordete. Y ella me mira con muchas dudas. Quiere, como siempre, ser la protagonista y la reina eterna del lugar y de todos los lugares. Mueve los pies sobre el suelo. Y luego dice cosas insistentes. Eso significa que quiere wáter.
Comienza mi labor. La incorporo  sobre el sofá y la doy unos suaves masajitos en la espalda. Solo es un contacto, pero también una comunicación. La digo irónicamente que bostece y va y lo hace. Se despereza imitando mi propuesta. Luego, presa de la pereza, se echa hacia atrás de nuevo sobre el sofá. Yo me limito a corregir su posición y le coloco bien los brazos. Le quito una ropas que la protegen del frío mañanero y le pongo la bata. Y tras abrocharla los botones, llega el momento de ponerse de pie. Necesita orinar.
- "No puego", dice ...
Que significa sin dentadura algo así como: "no puedo"... Sí. Tiene miedo de todo. A esas horas mi madre tiene mucho miedo de marearse, o de caerse, o de abrir de nuevo sus ojos, o de vaya usted a saber lo que le pasa por la cabeza a mi bien.
Pero yo le pongo con seguridad mi brazo en la axila. Y al primer o segundo intento, ¡hacia arriba! La apoyo sobre el andador y no la suelto. Y entonces mi madre sigue diciendo "no puego", pero ya camina conmigo hacia el baño. Y al llegar a él, la preparo y la siento en la taza para que haga sus necesidades. Y luego, la vuelvo a poner de pie. Es muy coqueta. Quiere que toda la ropa se la ponga bien y sin prisa incluídos sus mágicos pañales. Todo debe calzarla bien. Se toma su tiempo y yo mi paciencia. Y en seguida estamos los dos camino nuevamente del comedor. Y de nuevo al sofá. A descansar un poquito más, que es pronto.
Llega el momento del desayuno, pero mi mamacita no quiere. No desea levantarse porque ahí se está muy bien. Pero yo insisto e insisto. Hago énfasis en la palabra galleta y en la idea que la propongo de la leche calentita. Mi madre no dice nada pero se resigna a mí. Sabe que es el momento,-uno de los pocos-, de ser muy obediente. Y entonces la vuelvo a poner en pie y la llevo a la silla del comedor. Le pongo la tele, le doy las galletas, y me dispongo a calentarle la leche.
Se la bebe poco a poco. Pero ya se queja menos. Y yo siento la satisfacción de que he hecho lo mínimo que se puede hacer por la mujer que me ha parido. Sacarla del marasmo de Morfeo y devolverla a la vigilia. A su modo, pero a la vigilia. Que se tiene que tomar su medicación, y hacer una vida lo más saludable posible.
Cuando llegan las once, comienza una nueva batalla. Va a salir a la calle al sol del Jardín Botánico. Pero, no quiere. Nunca quiere salir a ningún sitio. Y como ve que no va a salirse con la suya, demora todo lo que puede y hasta me grita y tira insultos. Es igual. Todo es por su bien. Como mis dos besos eternos y amorosos.
-PORQUE ELLA ES MIS DOS BESOS-

miércoles, 22 de enero de 2014

- LA CIUDAD DE ORO -



En ese remoto lugar. En esa aventura que no está en el mapa. Ahí donde parece que solo existe la magia de la ilusión, se afirma positivamente que está sito un lugar especial y siempre inesperado. Como un hechizo o un encanto. Como un exotismo bien difícil de creer.
Porque en esa ciudad todo es y está de de oro. Être d´or, que dirían los franceses. Todo es de oro. El alcalde dirige los destinos de su pueblo y apoya sus brazos en una mesa de dorado metal. Y sus asesores y cercanos tienen bolígrafos dorados, y lápices de esa misma característica y valor. Y las calles son de oro, y los sudores de los niños que juegan en las calles se parecen mucho a una cascada o expresión áurica.
Las mujeres doradas, sus pieles especiales y hasta equívocas, cobrizas y elegantes más que todo, poderosas, y a la vez inevitables y bellas. Los hombres visten ropa tejida con oro maleable y trabajado, y renuncian a otros colores y metales de segundo nivel u orden.
Las casas y las edificaciones son todas de oro. Un sol ilumina permanentemente los exteriores de los lares, y por ese reflejo puede intuírse qué hora es y cuándo queda poco o mucho para que llegue la hora de la nocturnidad.
Mas también los interiores de las casas son sorpresas de oro. Y no es necesario centrarse en las joyas o en la orfebrería. Hay mucho más. Las paredes están hechas de oro, las lámparas son de oro, y el mobiliario triunfa en magna suntuosidad dorada.
Porque no parece existir en esta ciudad del oro la vanidad o la contención. Ahí reina el metal grande por excelencia y a pesar de todas las voluntades y de los deseos. Los maledicentes hablarían de una suerte de fatalidad de oro que todo lo domina y posee. Que, están condenados a su oro puro y a someterse a los destinos aúricos del azaroso poder que invade y secuestra de otras opciones a la ciudad singular.
Animales de oro, plantas de oro, doradas las montañas y también los valles. Y por supuesto los fluídos y los besos. Porque los besos son de oro. De hecho, siempre y en todo lugar lo son cuando son reales. Aquí, los labios de los enamorados son dorados, y los deseos tienen ese mismo afán, y el juntar las bocas en el amor suena a magia de oro. Y dicen que la impronta y el todo de oro se unen en un solo paradigma embriagador y ubérrimo.
Las sacerdotisas de oro, así como los atletas y los albañiles, y las nubes tienen color a ocaso y amanecer. Y los árboles dan frutos de oro, y el sabor es oro puro, y el placer queda dominado por el oro intenso y casi de fuego.
El rubor es de oro así como las lágrimas, y hasta los gestos y los movimientos son dorados. El dolor también es de oro, y la sangre nunca es roja ni azul sino que lleva pepitas en vez de leucocitos o hematíes. Y los doctores llevan batas doradas y los danzarines se maquillan y juegan con el oro que crean desde sus coreografías porque dicho oro es su dios y su gran señor. ¿Su tirano? ...
Risas de oro. En esta ciudad que parece imposible imaginar siquiera, las risas suenan a excelso sonido superior. Y los niños lloran oro al nacer, y sus madres sonríen al parirles con esa misma sonrisa convencida y dorada.
También la muerte. Porque las muertes están en el oro y en la asunción y gran consenso de que al otro lado de la vida hay un cielo y hasta un infierno dorados. Y el bien y el mal son de oro, y hasta la democracia es de oro, y los campos de labor son esforzados y dorados, y de tal color y metal sus cárceles y castigos.
El más allá es de oro y también el pensamiento. Porque allí nada que no sea el oro tiene cabida. Y quien apuesta por otros metales y cromatismos es castigado cruelmente a no vivir en el oro sino en la más deleznable miseria que parece antitética y fuera de cabida. Si algún día te encuentras con esta ciudad, solo tú podrás decidir si también es de oro tu libertad.
-Y ME LO CUENTAS-