
Todo no sucedía, cuando iba a la Administración de Loterías habitual y semanalmente, para echar una modesta Bonoloto y Primitiva. Era como si hubiese un cierto fatalismo azaroso. No me salía nada. Cero. Absolutamente, nada. Era tan negativo y carente el azar del dinero, que yo nunca esperaba que me saliera nada. De nuevo, la fatídica nada ...El hecho de mi situación precaria,-la cual solo me permite llegar justo a fin de mes-, invitaba a probar semana tras semana yendo a la casa de la loterías....