
Años setenta. Mi parroquia a donde mi madre me obligaba a ir. Misa de todos los domingos. Es una iglesia grande, espaciosa, y fue familiar. Mi padre entró en una sola ocasión. Para poder casarse con mi madre. Nunca "mais" lo hizo. Yo fui bautizado, tomé la comunión y hasta la confirmación. Vino el obispo.Mi parroquia era rutinaria y convencional. Entre semana, uno o dos días, hacían ejercicios espirituales y cosas así en la sacristía. Todo bastante previsto y previsible. Yo no volví más, al alcanzar...