
Ayesa tenía ganas de conocerme y de jugar a las aventuras. Yo, sentía bastante curiosidad por verla en persona, que es donde realmente las cartas se sitúan boca arriba.
Poco de ella presencial me ha sorprendido. Ya me contó que fue abandonada al poco de nacer y que la llevaron a un orfanato leonés. Allí nació Ayesa, que parece que en orientalista se traduce como diosa de fuego.
Conserva una figura espléndida y proporcionada, a pesar de ser bajita y poca cosa. Al hacerse mayor, estuvo casada...