
El silencio de lo conservado, colisiona de modo flagrante con el nuevo ruído. La mujer. La mujer que ya no se calla frente a ese machismo asesino. En la esencia de la sentencia de la chica violada por unos indeseables en Pamplona, se esconde ese machismo ventajero y cabrón. Parcial y moralizante. Preservación de los valores y las prebendas masculinas frente a las sucesoras de Eva.
Es una realidad la de la calle que en otro tiempo no se esperaba. Pero ahora la calle suena. Toda España sale...