
Es pequeñín y anticarismático. Y el mejor escalador que parió Colombia tras el rey Lucho Herrera. El mejor trepador actual del planeta. Y por eso ha ganado el Giro, y la Vuelta, y no se sabía muy bien qué le pasó con sus timideces de fuerzas en la Catedral del Tour y del ciclismo mundial.
Por fin, y entre parajes míticos y hasta insólitos, en los cuales nunca se oculta el sol de la belleza asturiana y en cuyas carreteras los mitos del ciclismo lograron consagrar su sello, le petit Nairo Quintana...