
Del Bosque entregó la cuchara. Puso sobre el torneo francés todo su orgullo y apuestas sin ambages. Se tornó tozudo, repitió siempre el mismo once, y el equipo se resintió física y anímicamente.
Vicente Del Bosque deja la "Roja", y ha querido asegurar. No se ha fiado en absoluto de los nuevos, y se ha blindado iteradamente a lo bueno y conocido. No debió sacar a los de siempre ante el anodino partido de Croacia, y su obstinación nos llevó al gran grupo de los peces gordos en donde una Italia...