
En la tarde acortada del octubre de mi hoy, me vino la nostalgia de un tiempo que ya no existe. Y entonces imaginé vacíos, ausencias, desilusiones y demasiado silencio.
Era aquel un tiempo desnudo y cruel, tirano y sin alicientes. Un período de mi vida terrible y excesivo, canallón y doloroso. Y hoy parecía haberme metido nuevamente en el interior de esa cueva impasable que es el no a las ilusiones y a los sucederes que seguirán viniendo.
No. No es el cambio de la hora, no es el pasado, no...