
Supongo que bien ahí, ¿no, padre? Porque ahí abajo entre los humanitos tú eras fuerte como un roble y no te afectaban apenas los cambios de estación. Y además ahí en el otro barrio los muertos ya no os constipáis ni nada de nada.
Mira, papá. Aunque casi no voy nunca, quizás mañana aproveche y me pase por el cementerio a echar un vistazo. Debe de estar animado eso en ese día. Y en Valencia siempre hace sol y está totalmente prohibido el mal tiempo.
No sé si te encontraré. Ya supongo que sabes...