martes, 1 de agosto de 2017

- C. RONALDO RIVALIZÓ EN EL JUZGADO. -



El apolíneo y líder Cristiano Ronaldo se dirigió al juzgado dispuesto a presentar toda la musculatura de su verdad y de su atractivo y poderío que es el fútbol.
Decidido, entró en dicha instancia judicial. Afuera, en el brillo y clímax del morbo y de la expectación, se apostaban centenares de medios de comunicación dispuestos y preparados para vender al ídolo y al icono del incomparable Real Madrid.
El joven y testosterónico Ronaldo, abrió bien la faena judicial y comenzó a justificarse haciéndose la víctima. Ante él, una jueza madura y tranquila, potente, conocedora de los chanchullos económicos, y en aquella instancia, más poderosa aún que el muchacho CR7.
Dicen los dicentes que supieron algo, que Cristiano se dejó llevar por el ego y confundió la humildad con las témporas. Se fue poniendo nervioso de impotencia, solo atinó a decir que él nunca había hecho nada malo ni aquí ni en el Manchester, pero mostró fuertes lagunas de credibilidad en las argumentaciones farragosas y supertécnicas de la sofisticación de la mecánica financiera.
Y comenzó a sudar. Muy nervioso, incomprendido, solo entre la multitud, argumentando poco y fallando goles casi a puerta vacía,-cosa muy rara en él-; muy poco aleccionado el bombardero letal del Real.
El genio de Cristiano no es un genio singular o esperable. No pudo más, no supo explicar lo que su corazón le mandaba, siguió sudando más que expresivo, y alguien le dijo que no diese la cara afuera y que se fuese a relajarse, mientras la Vista se suspendía.
Afuera cundió el enfado. Habían sido muchas horas de preparar los artilugios técnicos y de posicionarse en una ubicación que garantizara una buena transmisión del evento para la salida. Se escucharon algunos abucheos de decepción cuando alguien de su entorno comunicó que Ronaldo no haría declaraciones y que ya marchaba camino de su casa. ¿Para eso tanto despliegue y tanta presencia mediática?, pensaron los chicos de los medios. De modo que se pusieron en seguida a deshacer las infraestructuras, por que allí ya no podía haber noticia alguna. Cristiano había dado la espantá ...
Cuando compareció Messi en su momento, decidió bajar la cabeza y hablar quedo, Neymar baila en Brazil caminó de su nuevo equipo de París, y su padre se lleva las hostias mediáticas. Delegaron bien. Pero Cristiano quiere ser líder dentro del Estadio Bernabéu, fuera del campo, allá donde vaya, es un icono moderno irreductible y bello, y eso de que le digan que no y que se chinche, como que le desquicia y le vuelve irascible e imposible.
El mundo del fútbol ha sido y es, impunidad. Sus grandes líderes a todos los niveles siempre han estado en el punto de mira, y algunos han recibido visitas de Cuerpos policiales. Hay mucho dinero ahí, y ya se sabe que alrededor del pastel de la abundancia, se acumula el pícaro y la masificación de los golosos.
Mi frase seria de este escrito es que me da la impresión de que las leyes del capitalismo son las que generan estas situaciones. Los jueces tienen poco afán, les gusta el fútbol, y seguir la pista a los grandes piratas de este negocio no ha de ser nada sencillo sin tenacidad y arrojo. Pero la cultura de la tenacidad y de la voluntad, es la que es ...
Ahora, Cristiano Ronaldo va a encontrar a unos nuevos enemigos y traidores. Lo habéis adivinado. Porque me lo intuyo ahora mismo discutiendo agriamente con esa figura letal que es la del asesor de dineros.
Me imagino al luso despertando a sus asesores a horas intempestivas para acusarles de todo y para preguntarles interadamente acerca de mil porqués de su situación actual. Los asesores económicos de Cristiano también estarán llamándose entre sí y quejándose de la insistencia del joven atleta que no posee en su currículum ningún galardón económico, sino infinidad del récords y premios de balón.
Y para postre, en un enigmático auto, se decide que Villar salga de la cárcel aunque también ponga en el acto judicial que hay riesgo de fuga. Lo que hay es mucha novatada y mucho desconcierto. Esperemos que los cambios sirvan para bien.
¡YA TOCABAN!

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