lunes, 2 de enero de 2012

- PEPA BUENO -



Te creo, Pepa. Porque no te esfuerzas en demostrar que eres grande, señora Bueno. No. Si te llamo señora Bueno, seguro que harías un mohín como de desagrado. Soy consciente. Sí. Tienes mucho mérito. Mira que llamarte Pepa, y ser la comunicadora más creíble de este país, ¿eh? Éso, tiene mérito en medio de la americanización de las Thais o Iris que nos invaden.
Pepa Bueno. La Ángeles Blanco actual de la televisión pública española, y sin necesidad   de  lucir su peinado o su gran juventud coquetuelada. Sí, Pepa. Te creo. Así, que puedo   estar  tranquilo porque me vas a dar la noticia lo mejor que es. No me vas a dar el aderezo   o   el complemento, sino la autenticidad de lo que ve la gente sensata.
Bendita Pepa y madura, que eres capaz de sacarnos de la Disneylandia fofa de la cosa barbie, y llevarnos con naturalidad por la realidad, derrotando hábilmente a la cosmética embustera, la cual trata de presentarnos los sucederes del mundo como si fueran un cuento dulce de una hortera y pija navidad.
Sí, Pepa Blanco. Eso es lo que más me  gusta de tí y de tu profesionalidad. Que vences, siendo madura. Que vales mucho, pero que no le das demasiada importancia a tu valía. Eres natural, y sabes que esto de la tele es efímero y un busca audiencias con guindas de morbo. Y tú sabes salir airosa de todo este gran reto machista. Como en una Ana Duato de hoy en "Cuéntame", tú te pones delante de una cámara y de un micrófono, y le quitas drama y trascendencia a lo que nos informas. Sí. Tu fuerte es que eres una chica que va teniendo su madurez   y  sus  arruguillas, y no le teme al tiempo de los cotillas que te escrutan y que lo último que juzgan es si lo que dices es o no riguroso, Pepa.
Estás en el mundo de hoy, y plantada en el medio del telediario o noticiero de la noche. Menudo reto. Pero, sabes demostrar que da igual y que es abordable. Para una mujer, si se lo propone, todo puede ser abordable. Y si se tiene talento, más todavía. Es tu caso.
No es fácil tu camino aunque sonrías, Pepa. Pero, al lado de tu generosidad y tu laiser faire, también hay una lideresa que sabe ponerse cortés pero clara, cuando llegan los obstáculos. Cuando falla una conexión, abordas el fallo técnico con una sonrisa disculpadora. Y cuando se te enrrollan tus colegas que ves que les cuesta salir de los charcos, les metes una sonrisa natural de las tuyas, capotazo, y a seguir. La vida sigue, y hay que hacer.
Esa es mi visión de tí, Pepa Bueno. Quiero ver a más gente como tú, en medio    de    esa  televisión poco de fiar y de chuche, que los señores no profesionales y del mercado del quedar bien, nos plantean.
Tú no puedes ser una quedabien, Pepa. Tú no naciste para hacer la Anne Igartiburu mostrándoles la belleza de sus piernas enigmáticas a los chicos cañón que salen ahí. No. Tu madurez, Pepa, ya pudo superar tales etapas. Tú ya tienes tu vida propia que no me incumbe, y sabes ser fuerte en una tele de sobresaltos, que parece hecha con noticias de mensajes analfabetos de móvil facilón.
Y sobre todo, Pepa, nunca pierdes la perspectiva de que también hay    muchas  personas inteligentes en su casa viendo la tele. Y que esos seres, se merecen un estilo de información rigurosa y digna como tú das. Por eso quiero ver a más gente como tú en la tele que se te parezca.
-Y ESAS COSAS-

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